Eurovisión y Euro Visión del Madrid y sus sucedáneos

Llegado mediados de mayo siempre es fraternal y europeísta echar un vistazo al concurso musical que a todos los europeos nos unen y que por algún u otro motivo España no gana ni a la de tres.

Quien pretenda crear un símil entre la realidad futbolística y el concurso de Eurovisión, me tendrá a su lado siempre apoyándole. Y sino miren…

Para empezar, si miramos la bandera de Europa, podemos observar como tiene doce estrellas, al igual q el Madrid luchará en Cardiff por su Duodécima ‘estrella’ de plata.

Eurovisión

El concepto ‘Eurovisión’ como tal refleja la ‘visión’ que tiene Europa de Europa tanto en la música como en el fútbol. Pues bien, en el fútbol en mayo, como cada año, las mentiras de equipos terminan en este mes. En este mes vemos el circo y el falserío que los culés y periodistas nos han tratado de vender con su archifamosa MSN (Messi, Suárez y Neymar) durante más de un año. Un año soportando sus famosas portadas de latex. Todo un año soportando el discurso patético y maligno de Luis Enrique. Un año otorgándole a un jugador que anda sobre el campo, la capacidad de levitar sobre los astros. Y por último, un año aguantando la irrealidad futbolística de que el Barça es mejor que el Real Madrid, cuando la razón y sinrazón de las estadísticas y opiniones no sesgadas decían justo lo contrario.

De este modo llegamos a ese bendito momento del año, en el que a Francia les tocó votar en el famoso concurso de la Champions League. Entonces Francia (PSG) le dio al Barça los puntos que merecía. Baño, risas, guillotina. Tras aquel ridículo con Aytekin, los billetes y los Rolex por medio, le tocó a Italia (Juventus), votar como lo terminaron después botando (con b) de la Champions League. Tristeza, cuevas y Messiánicos volviéndose atheos. En definitiva, Buffón desnudando bufones y Piqué escribiendo tweets. Para eso quedaron los inventores del fútbol moderno, cuando la papilla se puso dura. Porca miseria. Falsa verdad.

La ‘euro visión’ que el mundo tiene del Barça y del Madrid es justo la contraria a la que el rebaño de Relaño y el mundo vomitivo del Mundo Despectivo nos ofrecen a los que mamamos el fútbol cada domingo. Doce meses después, las máscaras se caen y el Real Madrid está en Cardiff como hace un año reinó en Milán. ¿Y el Barça? El Barça en casa, en el sofá, en las catacumbas donde se escondió Barrabás. Ahí donde solo caben los campeones, vive el Real Madrid. Allí donde solo caben los perdedores, reina el Barcelona. Lo siento culés (en realidad me alegro), pero a partir de cuartos no hacéis otra cosa que lanzar gallos al viento y desafinar. Y es que, los Trotamúsicos a vuestro lado son la Sinfónica de Viena.

Los solistas del Barça han quedado en evidencia en el centro del escenario, ante la maravillosa, compensada y creativa orquesta que ha presentado el Real Madrid a Eurovisión 2017. Si Cristiano ha rendido al máximo nivel con el micro en la mano, ha sido más que nunca por la coralidad que Zidane, Florentino y el NO director deportivo han creado al servicio del Madridismo. Por esta bendita causa, hemos disfrutado de un banquillo plagado de aspirantes a subalternos del Balón de oro. James, Isco, Asensio, Morata o Kovacic calientan gargantas (y posaderas) en nuestro banquillo, mientras ponen en pie a teatros y público como el de Gijón, Sevilla, Coruña y Granada, esperando si cabe una oportunidad que les sirva para arrodillar a sus pies, el preciado telón de Cardiff, como el genio malagueño (Isco) hizo esta semana en la cuadra del Calderón.

Tú me das, yo te doy. Tú te ganas, yo te ofrezco. La meritocracia en el Real Madrid, es la única llave que tiene un entrenador, jugador y presidente de vivir para siempre en su historia.

Y es que en el Real Madrid, en Eurovisión o en la vida misma, hay una verdad absoluta que siempre se cumple. Sin trampas de por medio, siempre gana el mejor. Este año en Eurovisión el ganador ha sido un portugués, como lo fue también en la pasada Champions y Eurocopa.

Y es que el Real Madrid y Eurovisión si en algo se parecen es precisamente en su genética. Ambos nacieron para unir pueblos e iluminar el cielo de Europa, una con doce estrellas en su bandera y la otra con doce copas de su bandeja.

Solo es cuestión de tiempo que esto suceda. Solo es cuestión de templos.

Do, re, mi, fa, sol, la, si, do.


 

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