No hace muchas lunas Kylian Mbappé soñaba con algún día convertirse en un gran jugador del Real Madrid. Posters de Cristiano Ronaldo y denso olor a ‘reflex’ forraban las paredes de la habitación de Mbappé en su parisina infancia. Enroscado en aquellas blancas sábanas, Kylian hubiera vendido el mismísimo Versalles por un humilde piso en el madrileño barrio de Lavapiés, al fin y al cabo los sueños no tienen precio, ni representante, ni cláusulas de rescisión…siendo su única obsesión al acostarse enfundarse aquella camiseta blanca que aquellas pálidas sábanas le recordaban antes de amanecer París.
A la edad de 18 años y con el mundo del fútbol a sus pies, a Kylian le toca elegir en cual libro de la historia vivirá los próximos mil años. Y es que por la decisión que tome Mbappé este verano, su carrera y figura serán recordadas o no, por las generaciones futboleras venideras.

A un lado Mbappé encontrará un libro negro color petróleo, que el Manchester City y el PSG le han puesto a su merced en forma de maletín de piel de cocodrilo. En esas páginas ambos clubes le han ofrecido el oro y el moro (nunca mejor dicho), para que acepte su propuesta y así convertir a Kylian, en el becerro de oro que ningún padre querría para su hijo.
Al otro lado, su segunda y última opción. Otro libro, aunque éste blanco y limpio, el cual representará a la historia del Real Madrid y con ello al sueño que Mbappé tuvo un día mientras dormía entre mantas y copas de Europa.
Por ello ahora con Mbappé hecho hombre, es hora que el niño Kylian despierte de su romántico sueño y hable con su yo famoso, para pedirle que acepte de una vez por todas lo que todo su corazón ansía desde que tiene uso de razón. Su equipo, su alma, sus posters en la pared claman ajustar sueños con su destino. Real Madrid, Cibeles y el barrio de Lavapiés lo arropan, lo elevan y lo llevan a esa nebulosa puerta donde la luz es tan cegadora, como valiente es aquel niño que la atraviesa. Realidad o sueño. Día o noche. Guardiola o Zidane.

31 de agosto, fin del período de fichajes. 31 de agosto, despertar del viejo sueño. La cuenta atrás ha comenzado Kylian, de tí depende que Morfeo, Zidane y tus miedos pacten tablas para que una sola realidad gobierne tu mente. Por ello Kylian, deja la oscuridad de tu habitación, enciende tus metas y vive por primera vez en la realidad que tus sueños te hicieron vivir cuando tus ojos cerraban persianas. La tuya, tu vida, el propio anhelo que tu destino fabricó para tí en forma de equipo:

Real Madrid club de fútbol, simplemente tu inmortalidad, simplemente la razón por la que un día viniste a poblar el mundo a orillas de Lavapiés.
Mientras tanto el estadio Santiago Bernabéu irá engalanándose para la presentación del próximo mejor niño prodigio de todos los tiempos. Y es que todo debe seguir su curso. Estrellas y focos en el cielo, nanas que suenan a Plácido Domingo y en el centro de todo, Kylian Mbappé perfectamente trajeado con un pijama que su madre le regaló el pasado invierno. Entonces don Florentino Pérez tomará la palabra desde el palco de honor del Santiago Bernabéu y dirá a los madridistas que lo escuchemos desde el ropero:
-»Kylian Mbappé ha nacido para jugar en el Real Madrid».
Por tí y por todos los niños que un día soñamos jugar en el Real Madrid, no vendas tu sueño Mbappé. Morfeo, Cristiano y el niño Kylian jamás te lo perdonarían.
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