Hilos de Puta

Otra vez. Otra vez el Madrid teniendo que ganar un partido contra el perfume podrido que desprende el Camp Nou. Otra vez el Barça humillado ante un Madrid que comió del ayuno de sus rivales y que ignoró cómo de mal sería la digestión culé a eso de las 00:00 de la noche.

Messi por los suelos, Cristiano emperador y Piqué desprendiendo todo el madridismo que su segundo apellido contiene en aquel amorfo gol en propia puerta. Gracias Gerard Piqué Bernabéu.

¿Y el balón? El balón es solo mío, como los presidentes corruptos son solo suyos. Esos son los hilos de los que Piqué hablaba. Villar con medio cuello en la cárcel y sus órdenes siguen siendo asumidas como sangre en tinta por los tatuadores arbitrales, que rellenan actas como los Dalton asaltaban bancos. Penalti inexistente a Suárez pitado y roja a Cristiano por ser derribado por Umtiti en claro penalti del culé.

Contra su modo de entender los despachos, nuestro fútbol. Contra su palco manchado de sarna, nuestro prodigioso Zinedine Zidane. Y contra su geriátrico centro del campo, nuestra bendita capilla sixtina. Casemiro, Kroos, Kovacic, Isco o Asensio sonrieron al balón mientras Busquets, Rakitic, Iniesta o Messi anhelaban tiempos comprados.

«‘Los hilos del Bernabéu», dijo el ‘presidente’, capitán y payaso del Barça. Y ojo que tiene razón. Porque desde los hilos del Bernabéu (o palco), será desde donde él recoja la medalla de plata del primer perdedor de la Supercopa.

Desde allí podrá divisar el paisaje más maravilloso del mundo (el Bernabéu), mientras que don Florentino Pérez le mira y le sonríe, como solo miran y sonríen los verdugos antes del hachazo final.

»Tu cuello en mi mano. Y la copa en mi vitrina». Es así, como así debería ser siempre. Sangre. Gloria.

Mafiosos federativos en la cárcel, escuchas telefónicas a miembros de nuestro fútbol y entre tanto Rosell ve jugar a Isco y reirse del Barça en una pequeña televisión desde la jaula 1899 de la penitenciaría de Soto del Real.

Por ello, desde aquí escribo, exijo e imploro a toda la plantilla del Real Madrid que el miércoles vayamos a por ellos con toda la fuerza del mundo.

Pero madridistas, no hablo de ganar la Supercopa, no hablo de ganar el partido, no. Ni mucho menos. De lo que hablo es de ajusticiar todas y cada unas de las injusticias arbitrales que hemos sufrido tantos años por medio de una noche inolvidable de los nuestros.

Con Cristiano o sin Cristiano, con árbitro en contra o muy en contra, me da igual; debemos, tenemos y podemos golearlos como sólo el Real Madrid, los madridistas y el cemento del mágico Bernabéu sabemos hacerlo.

Los quiero a todos vestido de corto. A Piqué, a Messi, a Suárez y a todo el circo culé, porque lo que el miércoles vamos a demostrarles en el Bernabéu es simplemente quien es el puñetero mejor equipo del mundo y que la Supercopa de España, como bien dijo el bufón del Camp Nou:

«‘SE QUEDA…en el Bernabéu».

Deja una respuesta