Isco o el mérito de la «Magia»

Esta noche en el Santiago Bernabéu se disputa un partido de los grandes, y ayer, en la rueda de prensa previa al encuentro, salió a hablar un jugador a la altura del choque: Francisco Alarcón, «Isco».

Este artículo es el de mi debut en Meritocracia Blanca y voy a aprovechar la oportunidad para hablar del de Arroyo de la Miel. De la palabra «oportunidad» deriva «oportunismo», el cual un sector del Madridismo utiliza para criticar a ciertos jugadores de nuestro equipo.

En cambio, yo me voy a beneficiar de él para ensalzar la actitud del que lleva el 22 a la espalda. Seguro que más de uno se pregunta dónde está el mérito de esto, y para responderos debo ir levantando las cartas ya desde mi comienzo en esta web madridista. Nunca me convenció el andaluz, no porque me parezca mal jugador, sino porque mi gusto futbolístico se identifica con otro estilo de jugadores.

Partiendo de aquí, probablemente se entiendan mejor y se valoren más mis palabras. Y sin más dilación me dispongo a escribir sobre Isco, el protagonista de este artículo y uno de los mismos del Real Madrid de Zinedine Zidane.

Tras la destitución de Rafa Benítez, llegaba la hora del técnico francés, «el entrenador que empató con La Rod». Su salto al primer equipo hacía presagiar cambios necesarios, tanto en el juego como en la actitud de algunos jugadores. La BBC era «intocable», Kroos y Modric pronto se vieron en la misma situación, por lo que quedaba un hueco que se iban a disputar tres jugadores: James, Casemiro e Isco, por ese orden, tanto para Zidane como para mí.

Isco

No fue una gran temporada para Isco. De hecho, las malas lenguas contaban que su entorno lo quería fuera del Real Madrid ese mismo verano. Nunca sabremos si el jugador quiso salir o no, pero de lo que sí podemos estar seguros es de que se quedó para demostrar al mundo del fútbol la «Magia» que lleva en sus botas.

La temporada pasada fue la de su confirmación, siendo clave con el «equipo B» en La Liga, como en el partido de El Molinón; y partiendo de inicio en el «equipo A», sobre todo en la fase de eliminatorias y en la final de la Champions League. Su gol para dar el cierre al Vicente Calderón en competiciones europeas dormía un partido en el que el Atleti llegó a creer en la remontada.

En la rueda de prensa de ayer, Isco afirmaba que en su estado actual influyen varias situaciones: su trabajo en los momentos en los que no contaba con los minutos deseados, jugar más cerca del área, y tener mayor continuidad. Además, añadía que todo esto se lo transmite a Asensio y Ceballos, ya que se ve reflejado en ellos por la edad con la que han llegado al Real Madrid. Por último, sobre el Balón de Oro comentaba que»lo tiene que ganar Cristiano sí o sí», añadiendo que «sería un sueño estar en el podio».

Me gustaría terminar con una reflexión como aficionado al fútbol, y especialmente como Madridista. La Meritocracia, en pocas palabras, consiste en lo que comentó ayer el malagueño, demostrar con trabajo y sacrificio en el día a día el futbolista que eres. Después es labor del entrenador reconocerlo y recompensarlo. Nosotros, como aficionados podemos juzgar pero no debemos prejuzgar. Por esto mismo, hoy escribo este artículo en el que no dudo en reconocer el mérito de la «Magia».

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