Crónica: Tottenham 3-1 Real Madrid | Jornada 04 UEFA Champions League

El Real Madrid, la viva imagen de la impotencia | Tottenham 3-1 Real Madrid

Tottenham 3-1 Real Madrid: «La noche de los muertos vivientes»

Desde luego que no pudo elegir una noche más indicada que la de Helloween para pasar una auténtica pesadilla futbolística como la vivida en esta cuarta jornada de la Fase de Grupos de la Champions, en un estadio tan sumamente emblemático como es Wembley y ante el Tottenham, nuestro rival directo por el liderato del grupo.

Lo vivido anoche en el mítico coliseo londinense fue un remedo del esperpento vivido hacía apenas 72 horas en Montilivi ante el Girona y que tan mal sabor de boca dejó en aficionados y en el propio club blanco. Sobre el césped de Wembley se pudo ver a un equipo plano, sin ideas, absolutamente carente de mordiente (y no sólo ofensiva) y en el que muchas de sus figuras traslucieron un alarmante pésimo estado de forma.

El centro del campo madridista, hasta no hace mucho fábrica inagotable de talento y de buen juego, fue un auténtico coladero, que fallaba penosamente en la salida de balón y fue absolutamente borrado del mapa desde prácticamente el primer cuarto de hora del partido. Sólo Isco, que no paró de intentarlo y Casemiro, absolutamente multiplicado por 10, dieron mínimamente la talla. Un déficit de creación de juego que, dicho sea de paso, provocó que apenas le llegasen balones decentes a los desesperados -y desesperantes- Benzema y Cristiano Ronaldo.

Por otra parte, y como ya ocurrió el domingo, la defensa se vio constantemente desbordada, algo a lo que desde luego no ayudó en nada el planteamiento de Zidane en la segunda parte. Al igual que hizo en Montilivi, el técnico francés optó por una defensa de tres, con Ramos, Nacho y Casemiro y subió casi al centro del campo a los dos laterales, Achraf y Marcelo (absolutamente desacertados ayer, especialmente el brasileño).

Aquello, de la misma forma que hace apenas tres días, fue un fiasco colosal y, lejos de proporcionar superioridad al Madrid en el centro del campo, supuso una auténtica autopista por la que jugadores como Dele Alli, Kane y, en general, el centro del campo británico campó a sus anchas hasta el punto que la derrota pudo haber sido mucho más amplia.

Momento en el que Dele Alli anota el primer gol local | Tottenham 3-1 Real Madrid

La única nota positiva para el Real Madrid en la noche, curiosamente, vino desde Dortmund ya que el empate final entre el Borussia y el Apoel de Nicosia dejó en bandeja la clasificación matemática para los blancos de cara a la siguiente fase de la Champions.

Ser primeros es algo prácticamente utópico ya que el Tottenham debería pinchar en sus dos últimos encuentros y el Madrid ganar los suyos pero, con esta situación, el Madrid necesita únicamente de un punto de los seis que restan para pasar como segundo clasificado.

Un coladero sin límites

El partido arrancó con un Real Madrid, que salvo las bajas por lesión de Varane, se presentó en Wembley con el mismo once que naufragó estrepitosamente en Gerona. Con una actitud manifiestamente distinta, eso sí, ya que durante los primeros 10 minutos aproximadamente se dedicó a tocar con bastante criterio el balón y a moverlo con rapidez, tratando de sortear el entramado defensivo que Pochettino le había planteado a los de Zidane.

De hecho, en el minuto 3, una buena combinación del ataque madridista que finalizó con un disparo raso pero flojo de Isco que Lloris atajó en dos tiempos, supuso el primer aviso a las huestes londinenses. Un aviso que se sumó al remate alto de Sergio Ramos en un córner botado por Kroos tan solo tres minutos más tarde.

Sin embargo, el Madrid empezó a cometer errores absurdos en la salida de balón. Unos irreconocibles Modric y Kroos, unidos a los fallos de Marcelo y Achraf, empezaron a provocar que los de Zidane poco a poco empezasen a recular y la pelota, hasta ese momento en manos del Madrid, empezó a estar en los pies de los jugadores británicos.

A partir de entonces, el centro del campo desapareció totalmente, se volvió transparente. La presión, que de por si no era muy intensa, se evaporó totalmente y, tal y como pasó el domingo, con ella la conexión con el ataque. Sólo Isco se empeñaba en conducir la pelota y en buscar de vez en cuando los espacios pero aquello era imposible.

Marcelo, uno de los principales señalados tras el partido | Tottenham 3-1 Real Madrid

Entre el minuto 10 y el 12, el Tottenham empezó a enseñar los dientes, con Kane como punta de lanza. En la primera ocasión, Ramos le robó la cartera a Erikssen cuando iba a disparar y acto seguido, el propio Kane falló al intentar una vaselina sobre Casilla, tras deshacerse con facilidad del defensa sevillano.

La banda izquierda del Madrid se convirtió en una autopista de seis carriles en la que Trippier se ponía las botas con un anárquico Marcelo que, menos estar en su sitio cuando hacía falta, deambulaba como alma en pena por todo el campo. Y no tardaron en empezar a llegar las aproximaciones cada vez más peligrosas del Tottenham.

Y como no podía ser de otra forma, cuando el partido llegaba a su primera media hora de juego, una nueva incursión de Trippier, completamente solo -eso sí, en claro fuera de juego- por su banda, finalizó con un ajustado centro al núcleo del área pequeña, donde Dele Alli empujó al fondo de la red  aprovechando la débil marca de Nacho y Ramos.

Como decía Quino en sus cómics de Mafalda, aquello fue el «empezóse del acabóse». Aunque en defensa de los de Zidane hay que decir que tardaron en perder el sitio. El Madrid trató de recuperar la pelota e intentó moverla como en los primeros minutos pero aquello no había por dónde cogerlo.

En esos primeros momentos en los que el Madrid parecía recuperar su sitio en el campo, el conjunto blanco disfrutó de las dos mejores oportunidades de la primera mitad de forma casi consecutiva y ambas en las botas de Cristiano Ronaldo.

La primera, en un disparo que entre Lloris y el lateral de la red que el delantero luso se fabricó de forma casi artesanal en el área del Tottenham y la segunda, apenas un minuto después, con otro disparo del luso a pase de Achraf que el meta Lloris atrapó sin dificultad.

Ahí se acabó el Real Madrid. Nacho se convirtió en un flan, Casemiro trataba de buscar el don de la ubicuidad, intentando cortar las oleadas en las que llegaban los atacantes británicos pero, desgraciadamente para él, dicho don no es humano y el carioca no daba abasto. Lo mismo que Sergio Ramos, que no dejaba de hacer horas extra para tapar los huecos que dejaba Marcelo por su banda.

Benzema naufragó en el ataque madridista | Tottenham 3-1 Real Madrid

Con Kroos y Modric desaparecidos en combate, perdiendo balones de forma en ocasiones absurda y con Isco tratando de hacer la guerra por su cuenta, la producción ofensiva del Madrid se esfumó como un pastel en la puerta de un colegio y, aunque es cierto que el Tottenham tampoco creaba demasiado peligro, la sensación de superioridad que ofrecía el conjunto inglés era apabullante.

Mientras Dele Alli y Kane campaban a su antojo por el área madridista, Erikssen y Dier trabajaban a destajo en el centro del campo creando constantes situaciones que en el minuto 41 a punto estuvieron de llevar el segundo tanto al marcador. En un nuevo fallo defensivo madridista, Kane se plantó ante Kiko Casilla pero su disparo rebotó en Sergio Ramos, que estaba oportunamente situado detrás del meta catalán para salvarle el pellejo.

Aunque el delantero británico reclamó penalti Çakhir dejó seguir la jugada puesto que, aunque es cierto que el balón impacta en el brazo de Ramos, venía de rebotar en las piernas del camero, por lo que acertadamente entendió que aquella mano era involuntaria y la cosa no fue a más.

Ya en tiempo de descuento, aún estuvo a punto el Tottenham de ampliar el casillero pero, en una jugada muy similar, Casemiro -jugándose el penalti- le rebañó el balón in extremis a Dele Alli cuando éste, de nuevo completamente solo, se disponía a armar la pierna para batir a Casilla. Una jugada muy protestada por el propio delantero inglés como por Mauricio Pocchettino pero que la repetición demostró que Casemiro tocó balón limpiamente y, por tanto, de nuevo acertó el colegiado turco.

El Apocalipsis según Pochettino

La segunda mitad, inexplicablemente, arrancó sin cambios en el Real Madrid. Y digo inexplicablemente porque si algo estaba necesitando el centro del campo era savia nueva, además de una buena dosis de rigor táctico en la banda izquierda madridista.

Nada de eso. Zidane decidió que el problema de la ausencia de fútbol en el equipo estribaba únicamente en el dibujo y, como hizo en Montilivi (con el «éxito» ya conocido de aquella ocurrencia), Zidane puso sobre el campo un clarísimo 3-5-2. Y como entonces, fue un craso error.

¿Por qué? Muy sencillo, Casemiro, que era el único que mantenia el tipo aguantando las acometidas del centro del campo del Tottenham, quedó relegado a tareas excesivamente defensivas, algo que además, no es su fuerte. Asimismo, trató de poblar el centro del campo con Achraf y Marcelo y los desaparecidos Modric y Kroos, con Benzema y Cristiano en punta.

Dele Alli, una auténtica pesadilla para la defensa madridista | Tottenham 3-1 Real Madrid

Y como era previsible, aquello no funcionó. Dele Alli, un tipo rápido y habilidoso como poco empezó a moverse entre líneas como Pedro por su casa y, mientras Kane fijaba a la defensa, él hacía y deshacía a su antojo, en una exhibición de las que no se olvidan fácilmente. El Madrid perdió la pelota, la cabeza y aquello se convirtió en un auténtico festival en el que el ataque del Tottenham llegaba siempre en superioridad.

Con una facilidad pasmosa, el centro del campo del Tottenham, perfectamente movido por el citado Dele Alli y por un inspirado Erikssen, desbordaba al inexistente centro del campo blanco, absolutamente roto entre sus líneas. Y así llegó el 2-0.

En el minuto 56, una nueva contra en la que Kroos se limitó a seguir con la mirada a Tier, éste centró a Dele Alli, completamente desmarcado y desde la línea de tres cuartos avanzó sin oposición hasta que, tras destrozar a Casemiro con un par de quiebros, disparó a puerta, con la mala suerte de que el balón tocó en Ramos y desvió su trayectoria hasta el fondo de la red de un despistado Casilla.

Aquello, lejos de suponer el más mínimo aldabonazo para los de Zidane (y para él mismo, que pareció haber quedado en shock en su banquillo), le terminó de hundir y, sin capacidad de respuesta siguió ofreciendo la misma nula resistencia en defensa y la misma inoperancia en ataque.

Sin embargo, y a peasr de que el centro del campo del Madrid había quedado como un solar, absolutamente desarbolado por el sistema planteado por Pochettino, cuando el reloj marcaba la primera hora de juego, el Madrid dispuso de la mejor oportunidad del encuentro para  acortar distancias pero ni por esas.

En el verdadero reflejo del estado del ataque madridista y la incapacidad manifestada por el equipo para hacer gol esta temporada, una melée en el área acabó con un remate de Cristiano sacado bajo palos por la defensa londinense. El rechace, entre un mar de piernas, fue aprovechado por Sergio Ramos para empujarla dentro pero, cuando el balón se dirigía al fondo de la red, se topó con las piernas de Cristiano Ronaldo y el balón acabó desviado.

Sin capacidad de reacción, tanto desde dentro como desde fuera del campo, el Tottenham siguió a lo suyo y, como era previsible, llegó el tercero en el minuto 66 y, en la enésima contra llevada a cabo en esta ocasión por Kane. El ariete británico se impuso a Ramos casi en el centro del campo y abrió a su izquierda, donde llegó Erikssen completamente solo y con un enorme espacio vacío por delante . El centrocampista nórdico avanzó sin oposición y batió con facilidad a Casilla en su salida.

Crstiano Ronaldo se lamenta tras fallar una oportunidad | Tottenham 3-1 Real Madrid

Con el tercero en el marcador y con la sensación de que aquello iba a acabar peor que el famoso «chorreo» de Liverpool en 2009 o la debacle del Signal Iduna Park ante el Dortmund en 2013, Zidane por fin, se animó a mover el banquillo. Muy tarde y, lo que es peor, muy mal, con dos cambios simultáneos que sólo el técnico francés supo entender.

A pesar del evidente hundimiento del centro del campo y los laterales, Zidane cambió a Isco por Asensio y a Mayoral por Benzema pero aquello dio igual. La hemorragia del equipo era ya una auténtica riada y en poco o nada iban a ayudar estos cambios. Entre otras cosas porque los artífices de aquel desastre seguían en el campo.

Por eso a nadie sorprendió que, a pesar del nuevo y extraño dibujo del Madrid sobre el campo en el minuto 78, el Tottenham estuviese a punto de anotar en una nueva contra pero el remate de cabeza de Dele Alli, flojo y centrado, fue detenido por Casilla sin apenas dificultad.

Con el tiempo casi vencido, en una de las escasísimas aproximaciones al área que tuvo el Real Madrid, un córner botado en el minuto 80 por Kroos al primer palo fue mal rematado de cabeza por Modric pero el balón, muerto, llegó a las botas de Cristiano que por fin logró batir a Lloris.

A falta de ocho minutos, Zidane trató de parchear mínimamente su error en los cambios con la tercera y última sustitución. El entrenador francés se percató del error que era mantener en el campo a un cadáver deportivo como Modric y lo reemplazó por Theo Hernández, lo que provocó un nuevo cambio táctico, con una vuelta al 4-3-3 y con Marcelo de interior izquierdo, casi de auténtico extremo, pero aquello tampoco funcionó.

El Madrid seguía huérfano de fútbol y aunque lo intentó a arreones, el partido murió sin muchas más cosas que llevarse a la boca, salvo el rifirafe entre Ramos, Kroos y un hipermotivado Dembele, que se empleó con excesiva -e innecesaria- dureza. Con el partido prácticamente acabado, el centrocampista del Tottenham, que había saltado al campo en la segunda parte y ya había tenido una agarrada con Ramos, en la misma jugada le propinó un brutal pisotón a Kroos y acto seguido, una patada sin balón a Ramos.

Dos acciones merecedoras de por sí de la tarjeta roja pero, incomprensiblemente, Çakhir decidió que con una amarilla era suficiente y le perdonó la expulsión para, acto seguido, decretar el final del partido y dejar abierta de par de par una crisis galopante en el corazón del club blanco.


Podcast 5×18 ‘¡Despierten, coño!’ Tottenham 3-1 Real Madrid

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