Saltan las primeras alarmas en la cúpula de la T4 del Santiago Bernabéu. Tras el partido de Girona, se dijo que el equipo cambiaría la cara y se iba a redimir, que aquel iba a ser uno de esos partidos denominados por la afición como «Gran noche Europea del Madrid» y en un escenario inmejorable, el nuevo Wembley.
El Tottenham arrasó al Madrid, llegando en varias fases del partido a rozar la humillación, recordando las fatídicas noches de Dortmund o Liverpool, por no irnos más atrás en el paso del tiempo.
La espiral en la que está entrando el equipo de Zidane empieza a ser ya muy preocupante. Y lo peor es que vemos a un Zidane, que parece no tener soluciones para salir de este laberinto, cada vez más complicado de salir.
Sinceramente, creía que era un problema de actitud o de la llamada «relajación liguera». Todavía me lo creí más cuando Marcelo, en rueda de prensa, lo dio a entender. Pero claro, luego veo el partido que se marca el equipo en Londres, vagando como alma en pena por el tapete y, la verdad, la sensación empieza a ser ya de un poco de dejadez de funciones.
Ya en Concha Espina, el Tottenham dejó una impresión de equipo serio y muy solido, jugando un partido de tú a tú al Madrid, y para más «inri», con la baja de Dele Alli por sanción.

El partido del pasado miércoles fue la culminación y la confirmación de que el Tottenham es un equipo muy a tener en cuenta. También ayudó mucho la dejadez de funciones del Madrid, como bien he dicho antes. El equipo de Mauricio Pochettino masacró al Madrid, sobre todo en el centro del campo, con Winks y Dier, que parecían titanes en vez de futbolistas.
Es cierto que la primera parte,,aunque con muchas lagunas por parte del equipo de Zidane, fueron unos 45 minutos de más igualdad, pero los de Pochettino fueron mejores.
Destaco el gran gol del Tottenham, con el magnifico cambio de juego de Winks para la llegada en carrera de Trippier, que culminó Dele Alli. El desastre y el esperpento llegó en la segunda parte en Wembley.
No sé qué se le pasaría a Zidane por la cabeza en el descanso, que descabezó al equipo con un cambio táctico un tanto peculiar. Puso a Casemiro en una especie de líbero junto a Ramos y Nacho en defensa de tres y a Kroos de «cinco» por delante de Casemiro. Y ahí se certificó la derrota del Madrid, antes de que rodara el balón para iniciar la segunda parte.
Un Dele Alli, que era su primer partido en Europa esta temporada, destrozó al Madrid por dentro, junto a Kane y Eriksen. Maravilloso trabajo de Kane, pegándose con la defensa del Madrid y creando espacios, para que Dele Alli y Eriksen desde segunda linea, hundieran la linea de flotación del Madrid.
Entiendo que Zidane puso esa defensa de tres, para tapar el hueco que dejaba Marcelo en la izquierda, donde Trippier estaba haciendo añicos esa zona. Pero ni Casemiro se acostumbra a ese puesto de líbero, ni Kroos es un «cinco», donde ha naufragado muchos partidos en ese hueco, y esa fragilidad por el lado central, lo aprovechó y lo reventó el joven Dele Alli, para consagrarse como uno de los mayores talentos de Europa.
Lo único salvable del Madrid fue nuevamente Isco Alarcón, el malagueño resulto diferencial al borde del área, pero otra vez tuvo que bajar casi a la altura de Modric y Kroos para generar algo de fútbol, ya que ni tanto el alemán ni el croata comparecieron por Londres.
Y con este panorama, salvo hecatombe, el Madrid será segundo de grupo en los dos partidos que quedan. Ya fue segundo el año pasado y la historia acabó con Sergio Ramos levantando la Copa de Europa en Cardiff, aunque este año con los primeros de grupos hay que tener más ojo.
Espero que Zidane sepa sacar al equipo del laberinto en el que está metido, porque el bajón de juego respecto a las Supercopas y las primeras jornadas de Liga es verdaderamente alarmante.
Para terminar, recordar que el año pasado el conjunto madridista también perdió dos partido seguidos y todos sabemos el resultado de la temporada. Esperamos que no cambie el guión, trazado por Zidane.
