
Atlético de Madrid 0-0 Real Madrid: «La Liga se pone en chino en el Wanda»
El debut del nuevo y flamante Wanda Metropolitano en la historia de lo derbys entre el Atlético y el Real Madrid no será recordado precisamente por su buen juego pero sí por dos cosas principalmente.
En primer lugar, por lo cicatero, ramplón, vulgar y sobre todo violento que se mostró el equipo del «Cholo» Simeone y, especialmente, por el arbitraje -uno más- de Fernández Borbalán, que no sólo toleró dicha violencia sino que, en la línea de lo que el Madrid está soportando este año, dejó sin sancionar hasta tres claros penaltis en el área colchonera.
Uno de ellos, ciertamente sangrante (en el sentido más estricto de la palabra) por una salvaje y alevosa patada en la cara de Lucas a Sergio Ramos, que acabó con una fractura de los huesos propios de la nariz y con el camero fuera de combate, chorreando sangre…y Borbalán señalando saque de puerta. Y algo parecido ocurrió con un agarrón de Fernando Torres a Nacho en el área que se fue al limbo. El mismo limbo en el que acabó una clarísima mano de Godín, que cortó con el brazo un centro de Cristiano dentro del área rojiblanca a pocos minutos para el final.
Aun así, el juego del Madrid volvió a adolecer de algo que parece haberse convertido ya en un mal endémico y es su falta absoluta de pegada. Aunque nadie puede discutir el dominio aplastante mostrado por los de Zidane, no es menos cierto que el Real Madrid apenas dispuso de oportunidades y las pocas que tuvo, fueron falladas lastimosamente por nuestros atacantes.
De nuevo se quedaron sin marcar tanto Cristiano Ronaldo, en una alarmante baja forma física, como Benzema que, aunque fue de los pocos que intentaron poner algo de luz en el marasmo que se estaba viviendo en el césped buscando asociarse, sobre todo con los extremos, fue de más a menos. Y lo que es peor, apenas se generaron ocasiones.
Un primer tiempo marcado por el penalti a Ramos
A diferencia de otras ocasiones, Zidane no tuvo dudas a la hora de componer el once que saltó al césped del Wanda Metropolitano y, salvo por la baja obligada de Keylor Navas por lesión, el Madrid arrancó el partido con el mismo equipo que levantó la Duodécima en Cardiff, con Carvajal -ya recuperado- de titular.
Los primeros minutos dejaron ver a un Atlético absolutamente desatado, con una presión absolutamente desenfrenada buscando aprovechar el más mínimo resquicio de error de la defensa blanca para golpear y cerrarse atrás. Un guión que ya hemos visto en oras ocasiones y que a punto estuvo de producirse.

No llevábamos ni cuatro minutos cuando un error en la salida de balón de Marcelo le entregó el balón franco a Griezzman que provocó un pequeño barullo cercano al área blanca donde Varane, involuntariamente, «asistió» a Correa que se plantó solo ante Casilla pero cruzó en exceso el balón, cuando ya se cantaba el primero.
Aquello fue un espejismo porque, como era de esperar, el Atlético fue rebajando la presión aunque no así su exceso de «ardor guerrero», rayano en ocasiones en la violencia y en lo barriobajero, ante la pasividad arbitral. De hecho, no llevábamos ni 10 minutos y tanto Correa como Thomas, bien podían haber visto la amarilla tras sendas fuertes entradas sobre Marcelo e Isco respectivamente pero como era esperado, se quedaron en agua de borrajas.
Como bien pudo verla el propio Correa cuando en el minuto 20 le propinó un cobarde y alevoso pelotazo a Benzema cuando el francés se dolía en el suelo, en las mismas narices de Fernández Borbalán pero el colegiado andaluz pero éste decidió mirar para otro lado.
Poco a poco el fútbol de toque del Madrid, se fue sacudiendo la presión rojiblanca, que fue cediendo paulatinamente hasta encerrarle en su campo. Volcado especialmente por la banda izquierda donde Isco y Marcelo, apoyados por Benzema, entraban como un cuchillo caliente en un bloque de mantequilla.
Con constante superioridad, Juanfran y Savic naufragaban ante los ataques blancos que, sin embargo, no terminaban de afinar a la hora del último pase, al tiempo que Modric y Kroos, con una mayor presencia ofensiva que en otros partidos anteriores, dominaban a placer en la medular.
El Atlético apenas sí podía enseñar los dientes y no precisamente por su buen juego sino, como en otras ocasiones, aprovechando errores ajenos. Y así estuvo a punto de ocurrir cuando en el minuto 25 un mal despeje de Varane fue rematado de volea por Gabi desde la frontal del área pero su disparo salió algo desviado.

Perseverando en su idea de fútbol de toque, el Madrid seguía arrinconando al Atleti en su área hasta que, al filo de la primera media hora, una gran pared entre Kroos y Cristiano acabó inexplicablemente con el disparo del alemán junto al palo derecho de Oblak, en la mejor oportunidad del Real Madrid para inaugurar el marcador.
Apenas pasaron cuatro minutos cuando la volvió a tener el Madrid con un disparo lejano de falta de Cristiano Ronaldo, tras una brutal entrada de Savic al tobillo de Kroos, saldada con una tarjeta amarilla cuando el color de la cartulina debió haber sido bastante más oscura, pero Oblak despejó de forma acrobática.
En los mejores momentos de juego del Madrid, en el minuto 36 llegó la jugada más polémica del encuentro y que pudo cambiar por completo su historia. Marcelo realizó un magnífico cambio de juego a la cabeza de Casemiro, justo en el área pequeña, que habilitó a Ramos para que, en plancha, rematase prácticamente en boca de gol.
Y a punto estuvo de lograrlo, de no haber mediado la bota de Lucas que, impactó brutalmente sobre el rostro del camero, rompiéndole el tabique nasal, de nuevo ante la atenta mirada de Fernández Borbalán y de su asistente que, sorprendentemente y a pesar de la aparatosa herida en la nariz y la abundante sangre que manaba de la misma, pitó saque de puerta.
Con un par de centros peligrosos desde la banda izquierda madridista, sin peligro para el Atleti, el partido se fue al descanso, del que un maltrecho Ramos ya no pudo retornar, dejando su puesto a Nacho.
La polémica que no cesa
La segunda parte continuó con el dominio abrumador de los de Zidane, que a base de tocar y tocar -a veces en exceso- y aprovechando el filón de la banda derecha del Atleti, no conseguían hilvanar a veces ni tres pases seguidos, superados constantemente por el centro del campo blanco.
Sin embargo, dicha superioridad, como la profundidad por la banda izquierda no eran aprovechados por los delanteros blancos. Benzema entró en su típica fase de estar en «busca y captura» y Cristiano Ronaldo, por más que lo intentaba era incapaz de irse de nadie y tampoco encontraba su sitio en el centro del área.
Uno de esos centros, concretamente de Marcelo, impactó en el brazo de Juanfran pero el árbitro no señaló mano y, en mi opinión acertadamente, porque si bien es cierto que el balón dio en la mano del jugador atlético, también lo es que había dado primero en el cuerpo del lateral alicantino.

Y algo parecido le reclamaron minutos después a Fernández Borbalán pero en el área blanca, cuando un disparo de Carrasco impactó en el brazo de Cristiano Ronaldo. Un penalti que tampoco señaló el colegiado andaluz, de nuevo con acierto, porque el portugués tenía claramente su brazo pegado al cuerpo.
Precisamente el portugués dispuso de una gran oportunidad cuando encaró a Oblak pero su disparo se marchó fuera ante la desesperación de Isco, que le acompañaba completamente solo apenas unos metros a su izquierda.
Pero lo que son la cosas. A pesar de que el Atleti seguía embotellado en su área, fue el equipo rojiblanco el que dispuso en el minuto 77 de la mejor oportunidad del partido para llevarse los tres puntos.
Una gran jugada entre los recién incorporados Torres y Gameiro finalizó con un disparo picado del francés por encima de Kiko Casilla pero un providencial Varane sacó de cabeza bajo los palos cuando se deba por hecho el gol rojiblanco.
Desde ese momento, el Atleti renunció a todo tipo de ataque y se rindió con armas y bagajes, optando por encerrarse a cal y canto en su área. Los de Zidane, ya con Asensio en el campo sustituyendo a un desaparecido Benzema, fueron un vendaval que fue con todo a por la victoria.
Pero entre el desacierto a la hora de dar el úlitmo pase y dos grandes acciones de Oblak, impidieron al Madrid llevarse los tres puntos a casa. La primera intervención del meta esloveno se produjo en el minuto 80 a un disparo de falta esquinado de Cristiano Ronaldo y la segunda, siete minutos más tarde, para responder al duro lanzamiento lejano de Toni Kroos.
Incluso volvió a haber lugar para la polémica, cuando en el minuto 82, un barullo en el área rojiblanca acababa con un centro de Cristiano Ronaldo impactaba en la mano de Godín, que en este caso sí, parecía bastante más claro que el anterior de Juanfran pero, una vez más, se encontró con la inacción de Fernández Borbalán, que decidió mirar para otro lado.
Como minutos antes había hecho el colegiado andaluz ante el descomunal agarrón de Fernando Torres a Nacho a la salida de un córner en el área de Jan Oblak que acabó con el canterano madridista en el suelo, tras impactar de forma fortuita con Saúl.
De hecho, la jugada fue tan rematadamente rocambolesca y desafortunada que, lo que había sido un claro penalti a favor del Madrid, acabó con una amarilla a Nacho por ese golpe, insisto, totalmente fortuito y provocado por el agarrón de Torres y que para má «inri», supone que el central blanco cumplirá ciclo de tarjetas y será baja el próximo encuentro ante el Málaga en el Bernabéu.

Una cuestión nada baladí, habida cuenta que con toda seguridad Ramos no podrá estar por la fractura de su nariz de hoy, lo que dejará la defensa blanca en cuadro para la próxima semana.
Aun así, el Madrid dispuso de la última gran oportunidad del encuentro para llevarse unos más que merecidos tres puntos cuando a punto de cumplirse el tiempo reglamentario, una gran jugada de Marcelo habilitó a Cristiano Ronaldo por la banda derecha, en una magnífica situación. Sin embargo, el control orientado del portugués se le fue mínimamente, lo justo para que llegase forzado y, aunque tuvo tiempo de disparar a puerta, su lanzamiento fue interceptado por Lucas con la punta de su bota cuando se colaba en la meta de Oblak.
Sin tiempo para más, Fernández Borbalán no quiso descontar ni un segundo adicional a los, para mi gusto, demasiado escasos dos minutos que decidió añadir al encuentro y el Madrid que se marcha del Wanda con la sensación de haber perdido dos puntos y, lo peor de todo, a 10 puntos del Barça.
Un distancia sideral -e injusta máxime viendo el juego de los azulgrana de este año- que hace pensar que, ahora sí, la Liga se le ha puesto en chino a los blancos cuando aún estamos en el mes de noviembre.
