
Apoel 0-6 Real Madrid: «Victoria balsámica para sellar heridas»
El Real Madrid se dio un festín goleador a cuenta del Apoel en el GSP Stadium de Nicosia en uno de los partidos más plácidos que ha tenido el conjunto blanco desde el inicio de la temporada y en el que tanto Cristiano Ronaldo y Karim Benzema volvieron, por fin, a la senda del gol, con sendos dobletes para cada uno de ellos.
Los de Zidane dominaron de principio y a fin y Kiko Casilla fue un espectador de lujo ya que la pelota apenas sí pasó por las inmediaciones del meta catalán durante los 90 minutos. La nota positiva, sin duda, la recuperación del olfato goleador, no sólo ya de sus delanteros titulares sino de todo el equipo, que transformó en gol casi todas sus llegadas al área chipriota.
Además, Cristiano suma un nuevo hito a su ya dilatada historia en la Champions League, ya que con sus dos goles, se convierte en el primer jugador que logra marcar en cinco partidos de la Fase de Grupos de forma consecutiva.
La nota negativa, por así decirlo, fue el triunfo del Tottenham en Dortmund, que matemáticamente otorga la segunda plaza del grupo al Real Madrid, lo que abre la posibilidad de un mal cruce en octavos de final, aunque como se suele decir en los cuentos, ésa será otra historia de la que ya tendremos tiempo de hablar en unos meses…
Vendaval blanco en la primera parte
El partido, como digo, no tuvo apenas historia y aunque era ante la «cenicienta» del grupo, Zidane no parecía fiarse demasiado por lo que las rotaciones -que las hubo, como en el técnico galo es habitual- fueron menos de las previstas y en puestos menos importantes. De hecho, con respecto al once que saltó al césped del Wanda Metropolitano sólo Isco y Casemiro se quedaron en el banquillo, sustituidos por Asensio y Lucas Vázquez y la variante táctica de situar a Modric en el lugar del citado Casemiro.
Para evitar problemas decidió salir con resolución y firmeza, apretando la salida de balón del Apoel, que apenas sí podía cruzar el centro del campo sin que Modric, Asensio, Kroos o Lucas Vázquez, e incluso un inspiradísimo Dani Carvajal, les arrebatasen la pelota, provocando situaciones de peligro.
Asi pues, nada más empezar a punto estuvo de caer el primero cuando Benzema inicia una contra que habilitó a Cristiano Ronaldo para que rematase en el segundo palo pero el control y posterior disparo del luso fue desviado a corner por Nauzet con bastantes apuros.

Precisamente, Nauzet dio el susto del día cuando apenas tres minutos después, fue golpeado en la cabeza accidentalmente por su compañero Carlao en una melé en el área tras un balón dividido, quedando ligeramente conmocionado sobre el césped, aunque afortunadamente se recuperó pasados unos minutos y no fue precisa su sustitución.
Sin embargo, y a la luz de lo que pasó después, bien le habría valido al bueno de Nauzet quedarse en el banquillo ante el aluvión de juego y goles que se le vino encima a partir de ese momento. Con el juego centrado por las bandas, de la mano de las dobles parejas Carvajal-Lucas por la derecha y Asensio y Marcelo por la izquierda, el Madrid fue un vendaval, que acabó por arrinconar al Apoel prácticamente en su área, que salvo un disparo lejano de Vinicius que se fue por encima de la meta de Kiko Casilla, era incapaz de pasar la medular del campo.
Cristiano avisó con un disparo cruzado que se marchó fuera y con el lanzamiento de un golpe franco directo desde bien lejos que también salió desviado aunque no hubo que esperar mucho más para que llegase el fuego real y con artillería pesada.
Corría el minuto 23 cuando una magnífica jugada coral del ataque madridista culminó con un centro medido al corazón del área a cargo de Dani Carvajal que Vinicius, en un alarde de genialidad, despejó de espuela. El balón salió rebotado hacia los dominios de Luka Modric quien, a más de 30 metros y en carrera, lanzó un misil en forma de zapatazo que batió irremisiblemente al portero español del Apoel.
En ese momento se acabó definitivamente el partido y comenzó a algo más parecido a un baile. El Apoel ya no encontraba forma de dar dos pases seguidos sin perder el balón y el Madrid, como un león enjaulado, hizo presa y ya no la soltó en toda la primera parte.
Un aluvión de juego alegre, dinámico, con entradas constantes por ambas bandas sustituyó al juego pesado, lento y previsible de otros partidos y el Madrid nos recordó mucho más a ese equipo vertical y efectivo de antaño.

Y así, en el minuto 38 llegó el segundo en una maravillosa combinación entre Kroos y Cristiano Ronaldo le permitió al alemán introducir el balón por el único hueco que había en la defensa chipriota y habilitó a Benzema quien, en un perfecto desmarque de ruptura, se plantó solo ante Nauzet, batiéndole por bajo.
Apenas un minuto después, un tiro desde fuera del área de Cristiano acabó en córner, tras rebotar en un defensa que botó magistralmente Marco Asensio. El lanzamiento, de tiralíneas, llegó a la cabeza de Varane a la altura del punto de penalti y la pelota le cayó a Nacho, quien completamente solo remachó de forma acrobática casi en el área pequeña para anotar el tercero de la noche.
Con el Apoel completamente noqueado, y cuando todo apuntaba a que el partido se iría al descanso, los de Zidane protagonizaron una contra de esas de Manual y que hacía tiempo que parecían olvidadas en el cajón de los recuerdos.
Kroos se sacó de la chistera un pase largo al espacio para Benzema que trianguló con Cristiano Ronaldo quien, tras deshacerse de dos rivales con un gran regate, le devolvió el balón al francés que culminó la jugada batiendo de nuevo por bajo a Nauzet, en la que fue la última jugada de la primera mitad.
Más movilidad pero menos acierto
La segunda parte no dio tregua a los chipriotas porque, cuando el partido apenas llevaba cuatro minutos disputados, Cristiano Ronaldo se reencontró por fin con el gol al rematar desde el borde del área pequeña con un espectacular testarazo un no menos excelente centro medido de Marcelo desde la banda izquierda, en un festival que no parecía acabar.
El astro portugués, que seguía desatado a punto estuvo de anotar su segundo gol pero su disparo, tras una contra vertiginosa a pase de Benzema se marchó fuera por poco. Pero Cristiano es insaciable, siguió insistiendo y así, en el minuto 55, la presión de Benzema sobre la defensa cobró sus frutos. El francés robó el balón en el borde del área chipriota y, tras regatear a Nauzet, le cedió el esférico a Ronaldo quien, de suave vaselina y a puerta vacía, cerraba el marcador.

En ese momento, Zidane decidió mover el banquillo y metió savia nueva. Theo y Ceballos por Marcelo y Kroos, primero, y Mayoral por Benzema unos minutos más tarde, aportaron una mayor movilidad si cabe a la electrizante forma en la que el Madrid movía el balón sobre el campo.
El Madrid, lejos de bajar los brazos, siguió achuchando y bien pudo haberse llevado algún gol más en su zurrón pero el marcador ya no se movió más. Y no fue por falta de oportunidades. En el minuto 70, una nueva contra dirigida por la banda izquierda entre Asensio y Theo no acabó en gol del delantero mallorquín porque disparó al muñeco en el último momento.
En plena oleada atacante madridista, Mayoral estuvo a punto de anotar el séptimo pero el delantero blanco llegó muy forzado en el segundo palo a rematar otro gran contragolpe blanco, de nuevo comandada por Asensio y culminada con el «pase de la muerte» de Theo.
Sin tiempo ni oportunidad para mucho más, el colegiado portugués Artur Dias señaló el camino de los vestuarios y de un nuevo récord en su competición «fetiche» al convertirse en el único equipo de la historia de la competición en clasificarse para octavos en todas sus participaciones.
