El derby de la desvergüenza

El derby vivido en el Vicente Calderón este pasado fin de semana pasará a la historia por muy diferentes razones. La primera y más importante, la deportiva. El repaso táctico y a nivel de juego que le dio el Real Madrid al Atlético durante prácticamente todo el partido y que desembocó en una goleada por 0-3 y que, bien pudo ser mayor, de haber tenido un poco más de acierto.

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Comienzan los peros…

Sin embargo, este derby ha dejado una serie de pelos en la gatera y no sólo del Atlético sino de sus malditos aduladores, generalmente en la prensa. Esos Apologetas del Apocalipsis que llevaban desde que empezó la temporada repitiendo el ya conocido mantra de “este Real Madrid no juega a nada” y que éramos una basura como equipo, a pesar de lo que la tabla clasificatoria de la Liga venía mostrando hasta el sábado.

Me refiero a esos Juntaletras del Régimen que no han parado de vendernos que el liderato del Madrid era injusto, sostenido sin estilo de juego y sólo gracias a la maldita pegada (la inexistente pegada que las estadísticas han triturado pero que vende mucho como argumento) Pero, sobre todo, por el hecho de no haber jugado aún contra ningún rival de entidad.

Daba igual llevar 28 partidos sin perder, de haber ganado dos títulos europeos, ser el único equipo invicto en la Liga y de las grandes ligas europeas. No, para esta gentuza era mejor, por lo visto, ser quinto (y me refiero sólo al Atlético de Madrid pero esto también aplicaría para el Barça) y que haberse dejado seis puntos con respecto al líder, además de haber perdido dos partidos y haber empatado tres, era mejor que ser primero e invicto.

El derby y los medios

Y es que, con vistas al derby, los medios del Régimen (es decir, todos), se han pasado semanas bombardeándonos con el lema “El Atlético es el equipo más fiable” y deslizando presuntas encuestas en sus respectivos foros en los que, por descontado, el máximo favoritismo ha venido recayendo siempre sobre el Atleti, nunca sobre el líder invicto.

Por tanto, cuando a eso de las 22:30 de la noche del sábado, el ínclito Fernández Borbalán pitaba el final del partido, el camino a la cueva más profunda y oscura se pobló más que la Carretera de Valencia en vísperas de una Semana Santa.

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No sólo por el resultado, repito, incontestable. No se ganó “de aquella manera” como en Lisboa o Valencia, tal y como nos siguen vendiendo los medios, tratando de reescribir una historia que nunca se produjo.

Se ganó y se ganó bien y lo que es peor para esta gente, con un Cristiano Ronaldo estelar, que se despachó su enésimo hat-trick en la Liga, poniendo el broche de oro a una época dorada del Madridismo en el Vicente Calderón en el último derby liguero que se disputará en dicho feudo rojiblanco.

CR7, el acabado

Sí, hombre, ese delantero acabadísimo -no como Torres, que está en una segunda juventud- y cuya renovación había sido todo un error por parte del club y que, con este nuevo triplete goleador, pasaba a la historia de los derbys, consagrándole como máximo goleador histórico con 18 goles, por encima de Don Alfredo Di Stéfano.

No hay excusas, se jugó de maravilla, con un equipo sólido como una roca, absolutamente comprometido, con constantes e innumerables ayudas, con un Gareth Bale estelar. Sí, ese que según los medios estaba medio herniado, no entendía el juego y era un vago redomado, que nunca defendía.

Pero con un Varane inconmensurable, al que muchos ya querían mandar rumbo a Manchester con su amigo Mourinho este mismo mes de diciembre, y un Isco, sí, ése tipo que no quería Zidane en su equipo, y un Kovacic sencillamente espectaculares. Y así hasta un total de 14 jugadores que rindieron de forma majestuosa, sin dejar ningún resquicio a la duda o a la polémica.

La ridícula polémica de Cristiano y Koke

Evidentemente, como no había tela en el mundo para tapar tanto culo destapado y al aire, lejos de rectificar –que dicen que es de sabios- la salida ante tanta indecencia moral ha sido emprender una absurda huida hacia adelante.

Para ello, la COPE e inmediatamente el resto de medios, se ha sacado de la manga una ridícula polémica entre Koke y Cristiano Ronaldo merced a un presunto, puesto que no está demostrado, intercambio de insultos entre ambos

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¿Por qué? Muy sencillo. Con el único fin de desviar la atención y alejar el foco de lo mollar, que es el baño del Real Madrid al “Equipo del Pueblo” y centrarlo en lo accesorio. Y, de paso, no hablar del nuevo fiasco culé, en este caso en el Nou Camp ante el Málaga, que le deja a cuatro puntos de la cabeza de la tabla.

Esta falsa polémica se reduce al hecho que, por lo visto, durante el partido Cristiano Ronaldo respondió a los insultos homófobos de Koke, que le había llamado previamente “maricón de mierda”, espetándole algo así como un “yo seré maricón, pero forrado de pasta”. Una polémica que, por descontado, ya ha sido debidamente instrumentalizada y puesta en el contexto adecuado para, como digo, desviar la atención.

CR7, de nuevo chulo y prepotente

En concreto, se trata ahora de presentar a Cristiano como un chulo prepotente, obviando por descontado el grave insulto de Koke y así hablar, una vez más, en contra de nuestra estrella y cambiar el debate. No se habla de juego, no se habla de paliza, no se habla de debacle. Se habla ahora de la chulería de Cristiano y se da por amortizada, en apenas 24 horas, la maravillosa victoria del Madrid.

Y digo grave no porque piense que “maricón de mierda” sea una afrenta intolerable sino porque en otros casos se ha llegado a cerrar la grada de un estadio y ha dado lugar a sanciones económicas severas pero que, por lo visto, si esa expresión se dirige a CR7, no pasa de ser una gracia para esta gentuza.

Lo que pasa en el campo…

Ahora resulta que el sacrosanto principio futbolístico del “lo que pasa en el campo se queda en el campo” parece ser que ya no rige y ahora sí conviene romperlo para que el Universo mundo sepa cómo las gasta este portugués tan prepotente.

Cuando Busquets llamó “mono”, y eso que lo hizo directamente ante las cámaras y todos pudimos verlo, aquello no pasó de una anécdota. Entonces, como digo, lo que pasa en el campo se quedó en el campo y nos hicieron ver que lo que vimos, un gravísimo insulto racista, no fue tal sino que dijo “mucho morro” (y el que no lo quiso ver, que reviente).

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Sin embargo, y basándose en unas presuntas palabras escuchadas a modo de teléfono escacharrado por alguien que, presuntamente se lo dijo a otro y éste a su vez a fulanito y éste a menganito, resulta que Cristiano es un chulo y un provocador por responderle –presuntamente, insisto- a ese chaval tan campechano y simpático, pobre de solemnidad, que es Koke, un tipo sencillo, abrumado por la chulería del luso.

Desviemos la atención

Ahora bien, éste no ha sido el primer intento para desviar la atención. Y es que si hay algo que reconocerle a los medios es su tesón y su perseverancia, especialmente a la hora de enmerdar.

Recordemos que apenas unos minutos después de la victoria y, ante la falta de argumentos para criticarnos, intentaron vender que las poses de Ronaldo a la hora de celebrar sus tres goles era una provocación intolerable a la grada del Atleti, que ante semejante acto de agresión, tuvo que escupirle, insultarle y decirle eso tan poco edificante del “ese portugués qué hijo puta es”. Pero insisto, porque él se lo había buscado, claro…

Comparemos con Mestalla

Por supuesto que lo ocurrido hace unas pocas semanas en la grada de Mestalla no fue nada comparable al desaire de nuestra estrella. Los deportivos y educados jugadores del FC Barcelona, que tras un gol de penalti fuera de tiempo, se encararon con la grada de Mestalla diciéndoles eso de “Hijos de Mil Putas”, “La concha de vuestras madres” o “Idos a tomar por culo”…

Para estos mismos indocumentados, enmerdadores profesionales, aquello ya no era provocación. Tan solo una reacción comprensible ante la presión intolerable de una grada que encima osó agredirles tirándoles una botella de agua medio vacía.

Una botella, por cierto, que afortunadamente no impactó con nadie, a pesar de su impresionante efecto de bomba de racimo que mandó al suelo a cinco jugadores blaugranas entre espasmos y gestos de dolor.

La realidad, enemiga acérrima de la prensa

Gracias a Dios, la realidad está a años-luz de los deseos de estos malnacidos, que merced a su doble y hasta triple vara de medir, no dejan de fustigarnos, viendo en nuestros ojos la paja mientras que son incapaces de ver la viga de hormigón armado (el mismo de sus caras) les golpea día sí y día también.

Sin embargo, el viejo principio periodístico de que la realidad no te estropee un gran titular se lleva en España a rajatabla y, de la misma forma, que el Real Madrid sigue con pie firme en Liga, Champions y Copa, nos siguen vendiendo que todo es caos, desorden y crisis perpetua.

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Una crisis que, dicho sea de paso, ya nos anuncian porque va en su ADN el no dejarnos en paz, el no permitirnos disfrutar de nuestras victorias. Porque esta afrenta de vapulear al Equipo del Pueblo, el equipo más fiable y reventar la Banca en el Calderón, dejando retratados a tanto entrenador frustrado como hay dentro de cada periodista, no va a quedar así, no señor.

El marrón de Zidane …

Ya están amenazando con destapar la caja de Pandora y empezar a intoxicar con “el marrón de Zidane” (otra vez, como al inicio de la temporada) cuando se recuperen Ramos –que ya está casi a punto- Pepe, Kroos, Casemiro, Benzema o Morata.

Volverán a hacernos las alineaciones, a decirnos cuál es el dibujo que mejor le viene a nuestro club, cómo hemos de jugar y a imponernos tal o cual sistema de juego. Y a seguir diciendo que Zidane, que sólo como entrenador ha logrado más éxitos profesionales que ellos siquiera soñarán ganar en 10 vidas, es un tipo que pasaba por allí, un tío que debe seguir demostrando que lo ganado hasta la fecha ha sido fruto de la casualidad y que, a pesar de su bagaje, no es una acémila con chándal.

Afortunadamente, la realidad es aún más tozuda que ellos y, a pesar de las dudas que arrojen sobre Zidane y el club, seguimos en la brecha una semana más y las editoriales apocalípiticas y las tertulias sobre nuestro hundimiento, tendrán que volver a esperar en un cajón…

 

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