Ser o no ser, ésa es la cuestión

Al título me remito; ser o no ser, ésa es la cuestión.

Primera línea del discurso de William Shakespeare en su grandilocuente obra ‘Hamlet’. Por antonomasia, de las citas más célebres de la historia de la literatura universal además de ser una de las frases filosóficas más bellas y profundas habidas y por haber.

Subyace por debajo de nuestras entrañas a lo largo de nuestra vida y retumba con la fuerza de un ciclón hacia ella; porque caminante no hay camino.

Tras hacer este ligero exordio, he de decir que éste, tendrá una relación terroríficamente bella con la figura de Karim Benzema -uno de los jugadores más defenestrados de la historia del fútbol-.

El prolegómeno shakesperiano, insisto, encaja con suma perfección a la historia del ‘9’ blanco. Recapitulemos.

Ser o no ser

Karim Benzema ha sido víctima de una campaña periodística infame y nauseabunda estas últimas semanas. Se ha hablado de decretos, de problemas en el vestuario e, incluso, de ofertas inventadas provenientes de destinos irrisorios.

Los ‘mass media’ han orquestado una maniobra cobarde con el objetivo último de desestabilizarle, de ponerle en contra de la grada del Santiago Bernabéu y, para más inri, para manchar su imagen. Sólo por llevar tres partidos escasos sin marcar. De locos.

Medios de comunicación dedicados en cuerpo y alma a un futbolista (no quiero decir nombres) sacando encuestas sensacionalistas para poner en la hoguera a Karim y publicando artículos donde la ecuanimidad periodística brilla por su ausencia. Es triste que, siendo el máximo goleador del Madrid en Champions esta temporada (habiendo salvado al Madrid en Lisboa) además de dar un auténtico recital en el Mundial de Clubes y perpetuar la racha de partidos invictos de Zidane con un golazo antológico en en Pizjuán -hace tres semanas- sea sometido a tanta presión e inquina. La sociedad de la información repercute de manera irreparable en la opinión pública y, éstos, teledirigidos por las directrices de los periódicos más corruptos, aprecian más una carrera demagógica que el hecho de que Karim Benzema lleve más goles que Butragueño.

Sí, la afición del Madrid explicada en un pedazo de renglones, por desgracia. Simple y llanamente eso; triste.

La trayectoria personal y profesional de Karim Mostafa Benzema es sencillamente fascinante. Una historia deslumbrante y seductora. Un relato repleto de episodios de diversa índole que hacen de él una de las figuras más originales de la historia del balompié. Y claro, como toda historia, hay un principio y un final. Recapitulemos más allá pues.

Nacido en Lyon, un 19 de diciembre de 1987. Tragó una infancia complicada, salpicada por problemas derivados del acoso escolar que sufría en la escuela debido a sus orígenes y su sobrepeso. Vivió una adolescencia marcada por sus amistades que él, y sólo él, en un ejercicio encomiable de fidelidad y lealtad, se ha encargado de mantenerlas. Independientemente estando en un barrio segregado de Lyon que defendiendo la zamarra del club más grande. Y con sus consecuencias, claro está. Pero la ley de la amistad supera todo lo demás. Una lección de vida.

Y qué decir tiene su trayectoria como jugador profesional; la piedra angular del artículo, – la cual guarda una relación estrechísima con el preámbulo del mismo -. El de «ser o no ser», sí.

La carrera de Benzema como futbolista está inundada de indefinidos amores y desamores. De destellos de calidad suprema, de pasión, de celebraciones con el puño cerrado repartiendo rabia y fuerza. Y de goles y más goles.

También, desgraciadamente, está y estará manchada por etiquetas superfluas, por incesantes comparaciones con delanteros de naturaleza radicalmente opuesta y, por último y no menos importante, por operaciones políticas a nivel estatal (orquestadas de manera maquiavélica por la oligarquía y la clase gubernamental francesa) con el objetivo de dejarle fuera del torneo que le pudo hacer aún más grande y hacer aumentar las magnitudes de su leyenda; la pasada Eurocopa.

Desde un lejano mes de julio de 2009 hasta hoy. Pasito a pasito abriéndose hueco entre los jugadores más ilustres que han vestido la elástica merengue. Con mejor promedio goleador que Raúl González Blanco, superando en goles a una leyenda como ‘El Buitre’, y colocándose como quinto máximo goleador de la historia de la Uefa Champions League además de ser el octavo máximo anotador de la historia del Real Madrid. ¿Poco? Bien, no tira penas máximas y convive al lado de un monstruo goleador como Cristiano Ronaldo. Se eleva al cuadrado todo lo anterior.

Ah, y se me olvidaba, temporada tras temporada es perseguido por los medios y ha de reivindicarse cuno un fichaje nuevo y defectuoso. Mientras, él permanece tranquilo y sereno, batiendo récords cada año. Elevo al cubo el valor pues.
Asombroso, egregio e ilustre. Sin más.

Y bueno, por enésima vez. Ser o no ser, ésa es la cuestión. La eterna duda universal que os traslado. ¿Es Karim Mostafa Benzema una leyenda? Yo lo tengo claro. Es historia viva del Real Madrid y del fútbol.

No hay duda que valga, no hay ninguna duda eterna de dimensiones universales. No hay ningún soliloquio. No hay nada. Benzema es grande amigos, muy grande.

Para terminar, me gustaría aprovechar un bonito lema que tomo prestado de un gran amigo y que resume la trayectoria del francés como anillo al dedo.

«Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo; todos los necios se conjuran contra él».

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