Sepulcros blanqueados: Historia de un nuevo desprecio al Real Madrid

Sepulcros blanqueados: Historia de un nuevo desprecio al Real Madrid

Cuando uno asiste, no sólo como madridista sino como mero espectador, al maravilloso y emocionante partido de fútbol (el mejor, de largo, de los que llevamos disputados en esta edición de la Champions) como el que vivimos ayer en el Santiago Bernabéu entre el Real Madrid y el Bayern de Munich, me resulta indignante que ni 24 horas nos dejen disfrutar de nuestra brillante clasificación a semifinales.

Y es que, aunque previsible, me está resultando del todo punto indignante la reacción del antimadridismo mediático, es decir, de toda la prensa nacional, a la victoria del Real Madrid sobre el club bávaro, achacándola a determinados errores arbitrales a cargo del colegiado húngaro Viktor Kassai.

De nada, pues, sirvió ganar con solvencia en el Allianz Arena hace una semana, a pesar incluso de sobreponernos a determinados errores graves como el inexistente penalti señalado a Carvajal al filo del descanso y que, de haber anotado Vidal, podría habernos hecho muy difícil el pase a semifinales. Pero se tomó a título de inventario y nadie habló de ello como un gran escándalo.

Como que el mismo Vidal, que más que un jugador de fútbol parece un miembro de la Mara XIV y no precisamente por su aspecto, se despachase repartiendo palos a diestro y siniestro y acabase el partido sin excesivos problemas.

En aquella ocasión, la excusa para echarle agua al vino de la victoria fue que el Bayern tenía muchas bajas -lo cual era cierto- aunque los más recalcitrantes ya empezaron a hablar de equipo de viejos, cansado y mal dirigido desde el banquillo.

Pero lo de ayer pasa ya de castaño oscuro. Es cierto y no me duelen prendas en reconocer que el segundo gol de Cristiano Ronaldo, el que supone el empate en el marcador y apuntala nuestra clasificación, está en fuera de juego. Como que la expulsión de Vidal, esta vez sí, llega en la menos flagrante de todas las patadas que dio durante el partido.

Jugadas polémicas que, a diferencia del partido del Barça-PSG, han despertado el celo inquisitorial de toda nuestra prensa, que no ha encontrado mejor remedio para aplacar su sobredosis de bilis que arremeter contra el colegiado húngaro y ha acusado al Real Madrid de robar el partido.

Historia de un nuevo desprecio al Real Madrid

Curiosamente, esta prensa y el antimadridismo en general, aparece indignadísima contra el árbitro. Pero insistiendo en la existencia de esos errores a favor del Madrid, lo que esta gente parece haber olvidado es que el penalti de Casemiro a Arjen Robben es, cuando menos, muy riguroso.

Una rigurosidad que, por el contrario, el colegiado húngaro no quiso aplicar después en un derribo muy similar al propio Casemiro en el área del Bayern ni tampoco cuando Ramos fue derribado en el área alemana, tras un clamoroso agarrón de Xabi Alonso.

Como también es cierto que Vidal jugó muchísimos minutos de más en el Bernabéu. Unos minutos extra e injustamente jugados dado que, con una amarilla ya en la buchaca, el “fogoso” jugador chileno le propinó a Casemiro un tremendo pisotón en una entrada brutal nada más comenzar la segunda parte, para la que Kassai prefirió mirar para otro lado.

Como tampoco se comenta que la alevosa coz que el mismo Vidal le propinó sin balón a Isco, cuando tan solo se llevaban cinco minutos disputados, sólo fue sancionada con amarilla a pesar de ser acreedora claramente de tarjeta roja.

Y qué decir del segundo gol del Bayern de Munich, anotado por Sergio Ramos en propia puerta. Ese tanto nace de un arranque de Robert Lewandowski en posición antirreglamentaria, por lo que nunca debió haber subido al marcador.

Una serie de catastróficas desdichas que, sin embargo, la prensa española ha obviado convenientemente para arrimar el ascua a su sardina y dar rienda suelta a toda su pataleta ridícula, por el hecho únicamente de que el Madrid, por séptimo año consecutivo, estará en semifinales.

Eso sí, al menos, y a diferencia de lo que pasó en Villarreal en Liga (donde a pesar de salir gravemente perjudicados nos presentaron como la banda de Luis Candelas), he de decir que no hemos tenido que aguantar al presidente del Bayern diciendo que vio a Kassai con unas bolsas con souvenirs del Madrid ni a la prensa montando el gran pollo, apuntándose al cohecho como la causa de nuestra victoria.

Blanquear lo inblanqueable

Lo más asqueroso de todo este enjuague mediático antimadridista no es que se haya aprovechado para enturbiar nuestra magnífica clasificación y amargar nuestra celebración, dado que ellos deseaban más que nadie que hubiésemos quedado apeados de la Champions.

Lo peor y más vomitivo de todo es la hipocresía de un determinado sector de la prensa, especialmente el más culé, que ha querido aprovechar la actuación de Kassai para ponerla en pie de igualdad con la de Aytekin.

Como si ambas actuaciones arbitrales fuesen comparables lo más mínimo, la prensa más culé y, por ende, la más hipócrita, ha querido equiparar el infame arbitraje de Aytekin y el atraco más grande de la historia del fútbol con un arbitraje, el de ayer, que para más inri también perjudicó –y gravemente- al Real Madrid.

De golpe y porrazo, la prensa ha querido blanquear lo inblanqueable, poniendo a la misma altura el hecho que el Barça remontase una eliminatoria con dos penaltis en contra no señalados, con dos expulsiones locales perdonadas y dos penaltis inexistentes señalados a favor, con los posibles errores de Kassai en contra del Bayern.

No, señores, lo vivido en el Nou Camp la noche de autos quedará como uno de los espectáculos más bochornosos y el robo más escandaloso que yo, al menos, he podido ver en mis ya muchos años de vida.

Una de las manchas más negras en la historia de la UEFA, sólo a la altura de aquel atraco en Stamford Bridge en 2009 y que dio inicio a la presunta leyenda de Pep Guardiola y su Barça y su sospechosa hegemonía en el fútbol europeo.

Por eso, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, han querido utilizar la figura del árbitro del Real Madrid-Bayern para justificar algo tan injustificable como lo de Aytekin con el manido argumento del “¿ves?, todos roban”, “El Real Madrid roba tanto como el Barça” o el de “Los equipos grandes no tienen derecho a quejarse de los árbitros”.

Nada más falso. En estos últimos 20 años el historial delictivo de unos y otros está ahí para quien quiera consultarlo, sin apasionamientos, tanto en España como en Europa. Y quien sea capaz de equilibrar la balanza de los favores arbitrales sobre uno u otro equipo, que se relea el magnífico artículo de Juan Pablo Frutos en Objetivo Cibeles sobre el Saldo Arbitral blaugrana y reflexione sobre ello.

El carro atlético

Curiosamente, a este barco se han subido muchos atléticos, especialmente en la prensa, que parece haber olvidado que el 1-0 del partido ante el Leicester vino de un penalti inexistente a Griezzman que, para más inri, les dio el triunfo en dicho encuentro.

Resulta curioso ver cómo estos atléticos, ahora tan preocupados por el estado en el que ha quedado el Bayern de Munich, olvidan que hace aproximadamente un año pasaron a la final de la Champions tras un no menos polémico arbitraje en la capital bávara.

Parece que no se acuerdan ya del inolvidable -e inexistente- penalti a Torres, rebautizado por el ínclito Rafa Guerrero bajo la nueva figura del “penalti de continuidad” para justificar su ilegalidad. O que el gol de Griezzman que les daba el pase fue en un flagrante fuera de juego.

En ese caso, como en el del citado penalti al Leicester en la ida, nadie se rasgó las vestiduras ni buscó fantasmas para enturbiar la enorme hazaña de batir a un gigante como era el Bayern (entonces, claro, no como ahora) Todo lo contrario, hubo risas y celebración por todo lo alto porque un equipo español llegaba a la ansiada final de Milán.

En cambio, ahora todo es basura proyectada sobre el Madrid e, insisto, a pesar de que analizando el arbitraje de Kassai con un mínimo de objetividad, el club blanco fue como mínimo tan perjudicado como el Bayern, la consigna es hablar de robo al equipo alemán, obviando todo lo demás.

Pasar a semifinales, un hito histórico…relativo

Por último, y hablando del Atlético, no quería dejar pasar el repugnante doble rasero que la prensa en general ha aplicado sobre el pase del “Equipo del Pueblo” a las semifinales, en contraposición al que, una vez más le han dispensado al Real Madrid exactamente por lo mismo.

Ayer por la noche, las radios y los medios digitales se deshacían en elogios hacia la figura del Cholo Simeone y, en general, al Atlético de Madrid por la maravillosa hazaña que ha supuesto que el club rojiblanco haya accedido a semifinales de Champions por tercera vez en cuatro temporadas.

Un hecho glorioso, maravilloso y una gesta sin precedentes en el mundo del fútbol, digna de toda alabanza. Salvo por el hecho que, paralelamente, el otro equipo de la capital hacía lo propio, solo que por séptima vez consecutiva.

Un hecho que, a diferencia de lo realizado por el Atlético, sí es un algo histórico en el devenir de la Copa de Europa en todos sus formatos ya que, hasta este momento, ningún equipo había logrado acceder a semifinales tantas veces como lo ha hecho el Real Madrid. Pero nadie ha hablado de eso, más bien todo lo contrario…

Me vienen ahora a la memoria esos años, cuando entre 2011 y 2013, José Mourinho lograba llevar al Real Madrid a las puertas de una final, después de ocho años cayendo en octavos y cuartos, el Madridismo y su entrenador eran objeto de mofa por la prensa (“Semifinalinho” le llamaban algunos despectivamente)

Porque, a pesar de que el Madrid lleva desde la temporada 2010/2011 acudiendo sin falta a la cita de semifinales, siempre ha habido un “pero” que ha impedido dignificar nuestro acceso. Cuando no era la escasa entidad de los rivales, era la flor de un gol en el último minuto. O que el Madrid tuvo que apelar a la épica o pasó “de aquella manera”.

De esta forma, si se pasaba sufriendo, malo, y si no se sufría, peor. Pero el caso es que siempre, sin excepción, se nos ha hurtado el más elemental reconocimiento al mérito que supone llegar tan alto y, además, tantas veces seguidas.

Sobre todo, cuando en el caso del Real Madrid veníamos de un auténtico páramo deportivo, el vivido entre 2004 y 2010, años en los que llegar a cuartos se había convertido en nuestro más destacado éxito.

Por tanto, que nada ni nadie nos prive de la alegría que supone haber dejado en la cuneta a uno de los más grandes equipos europeos y, aunque con sufrimiento, un año más seguiremos haciendo historia.

Por eso, hoy más que nunca, y aunque sigamos solos contra todo y contra todos, sólo se me ocurre añadir un grito desesperado de “Hala Madrid y nada más”.


Podcast 4×49 ‘Cardiff ponte GUAPA’ Real Madrid 4-2 Bayern Munich


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2 pensamientos en “Sepulcros blanqueados: Historia de un nuevo desprecio al Real Madrid”

  1. Suscribo todo lo dicho, palabra por palabra. Lo más triste es que el 95% de los periodistas de este país antes se dejan cortar un brazo que otorgarle al Madrid ese merecidísimo reconocimiento que indicas.

    Solo se habla de árbitros cuando está el Madrid en el campo. La semana pasada hubo tres decisiones erróneas (un gol legal anulado a la Juve, un penalti que no es a favor del Atleti y otro que no es en contra del Madrid), pero no tocaba hablar de arbitrajes, y sin embargo hoy algunos consideran que sí.

    Ladran, luego cabalgamos a semifinales. Saludos.

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