Málaga 0-2 Real Madrid: «Cariño, ya llegué»

Cibeles se viste de gala. Es la noche soñada por todo el madridismo. El conjunto de la capital es campeón una vez más. Por 33ª ocasión. La Rosaleda ha disfrutado de fútbol y ninguna otra cosa. Sin penaltis, sin expulsiones, nada. El Real Madrid no tuvo la necesidad. No, ha sido ambición y amor por los colores. Ha sido lo único que el equipo de Zidane necesitó para ganar y conseguir así alzarse con la Liga. Cariño, estoy en casa, ponte hermosa que esta noche salimos a celebrar.
Que el madridismo estaría nervioso era seguro. Han sido varias semanas de especulaciones y de acoso por parte de la prensa al Málaga. El equipo boquerón iba a salir a hacer lo suyo, que con Míchel en el banquillo tiene una nueva cara. A pesar de que el entrenador malagueño ha insistido que le encantaría entrenar al Real Madrid en varias ocasiones, su plan era el de complicarle la tarde al equipo merengue. Obligado a ganar, sí, pero seguramente que por dentro, también deseaba que su ex equipo se llevase la victoria. Eso sí, sin adulterar la Liga. Míchel sacaba a sus mejores hombres de inicio, caso contrario de Mendilibar dejando fuera a Pedro León, pero eso es ahora solo una anécdota que no tiene mucha influencia en el resultado final del campeonato.
El Real Madrid tuvo controlado el partido en todo momento. Estaban seguros que hoy sellarían la victoria como mejor lo saben hacer. Un minuto y medio bastó para que Cristiano abriera el marcador en Málaga y el Real Madrid empezaba a alzar el título a falta del confeti. Con el gol del portugués, el equipo blanco lograba anotar en todas las jornadas de Liga por primera vez en su historia. 38 jornadas rompiendo las redes. El gol le daba al Madrid su liga 33. Después de 5 años, el blanco vuelve a ser tendencia en España en el torneo doméstico.
En Barcelona, el Eibar le complicó las cosas al conjunto culé con dos golazos del japonés Takashi Inui. Sin embargo, a pesar del esfuerzo armero, el arbitraje nunca falla a favor de los azulgrana. En Camp Nou presencio dos penaltis absurdos que ayudaron al Barcelona a poner el partido a su favor. El primero, con caída de Jordi Alba para que Messi fallara después. El segundo, provocado por piscinazo de Neymar. En esta ocasión, el jugador argentino del Barcelona lograba anotar al fin. Los culés terminaron por llevarse la victoria por 4-2 y por más que lo intentaron a diestra y siniestra, de una forma u otra, fuera legal o no, el Real Madrid se coronaba campeón en La Rosaleda.
No es una, o dos, o diez. 33 son las Ligas que el Real Madrid tiene el honor de presumir en sus vitrinas. Zidane estaba consciente que el título había que llevarlo a casa. Esta temporada más que cualquier otra, la Liga era la prioridad y lo han conseguido al fin. Más allá de los récords, más allá de todo, al conjunto merengue solo le valía ser campeón y llegar a Cibeles con un nuevo regalo. El madridismo puede estar contento. El madridismo, de hecho, está contento. Su equipo, el amor de su vida, sus colores, su pasión, grita una vez más el título de Liga. El resto sigue sin entenderlo. ¿Qué es ser del Madrid? ¿Qué es ser feliz?
Ahora, solo queda una final más. Cardiff es la siguiente parada. Pero antes, un par de copas. El Real Madrid puede celebrar. Cibeles espera al Madrid como una madre espera por su hijo después de la escuela. En la puerta, con los brazos abiertos y con mucha alegría. El madridismo que presuma de blanco y de su escudo. Madrid… España, es blanca. Y ya son 33. El mundo entero grita “Hala Madrid.” El mundo entero saldrá esta noche a disfrutar.
¡Felicidades! Desde Keylor Navas, autor de una parada vital a Sandro y que día a día se juega las costillas por el Madrid, hasta Isco, que una vez más le puso a Cristiano en bandeja el gol y que llegan a Cardiff como toros. Final feliz para el madridismo, que vuelve a brillar esta noche. Y las que faltan.
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