5 pecados de Carlo

Con la destitución de Carlo Ancelotti en el Bayern Munich, es un buen momento para recordar algunas razones que precipitaron su marcha del equipo blanco en 2015. Pese al doblete logrado en su primer año, con la Décima como gran protagonista, en su segundo año tomo varias decisiones que a la larga costaron caro al club.

5 pecados de Carlo

1- Casillas: La titularidad de Casillas aquella temporada 2014-2015 fue algo que desde el principio se sabía que iba a traer problemas deportivos a la institución, y con razón. Tras su nefasta actuación en la final de la Champions League, así como en el Mundial del mismo año, la imagen de Iker Casillas había quedado muy desmejorada.

Muy claro quedaba que cuando Mourinho le había sentado dos temporadas antes, lo había hecho con toda la razón del mundo, y que su presencia continuada en la portería blanca solo traería problemas. Todo esto quedó confirmado en el primer tramo de la temporada, donde el balón parado hizo perder varios puntos en Liga a los blancos, así como la Supercopa de España.

Lo peor sin embargo llegaría en la segunda vuelta: Su nivel en la eliminatoria de octavos de final de la Champions League y en el Clásico de Liga acabaron con el equipo blanco casi eliminado de la primera y con mínimas opciones en la segunda. Ni siguiera eso inmutó a un Carlo Ancelotti que mantuvo al canterano en la titularidad, lo que acabó con el equipo blanco eliminado en semifinales frente a la Juventus y perdiendo la Liga frente al Valencia. Ambas en el Bernabéu…y ambas con actuaciones más que discutibles del capitán blanco.

Mientras, en el banquillo esperaba un Keylor Navas que ganaría las dos siguientes Champions League de manera consecutiva.

2- Los suplentes: Chicharito, Illarra, Coentrao y Khedira fueron varios de los hombres que acabaron prácticamente marginados en su etapa con Carlo Ancelotti. Todos ellos demostraron tanto antes como después de esa temporada que eran jugadores de nivel, y ninguno pudo demostrar casi nada bajo la tutela del italiano.

Chicharito se mantuvo tres cuartas partes de la temporada viendo más partidos desde la grada que desde el banquillo y aún así se las apaño para acabar con 9 dianas cuando las lesiones le catapultaron a la titularidad, Illarramendi tuvo que jugar de interior derecho o incluso izquierdo durante casi todo el año cuando su mejor rendimiento era siempre ofrecido como mediocentro (donde, como discutiremos luego, estaba ubicado un perdido Toni Kroos), Coentrao veía como no se le ofrecían ni los partidos de Copa del Rey (para después realizar una magnífica actuación en la Champions frente al Atlético de Madrid) y Khedira directamente fue marginado cuando era el único centrocampista defensivo que tenía el equipo con nivel europeo.

Si estos jugadores hubieran gozado de cierta continuidad, es probable que el equipo blanco no se hubiera desinflado como finalmente hizo en la segunda vuelta, dejando en bandeja el triplete al FC Barcelona. Y esto fue responsabilidad directa del entrenador.

3- La Copa: No es que el equipo blanco tirase la competición copera, ni mucho menos, ya que incluso salió con casi todos los titulares en la ronda de octavos de final frente al Atlético de Madrid, pero las declaraciones del entrenador blanco distaron mucho de ser las óptimas.

El italiano aseguró que había cosas positivas de haber caído en la Copa del Rey, ya que con ello el equipo podría descansar más de cara al final de temporada, y esto no hace más que reforzar el argumento anterior: La poca (casi nula) utilización de los suplentes hizo que el 11 titular sufriera muchísimo a lo largo de todo el año, para acabar lesionado casi en su totalidad en las últimas jornadas.

Aceptar ser eliminado de la Copa para permitir que tus jugadores descansen más, mientras la mitad de la plantilla veía los partidos desde la grada fue algo que marcó al técnico merengue.

4- Kroos mediocentro: La marcha de Xabi Alonso en las últimas fechas del mercado dejó un problema grande al equipo blanco al contar tan solo con Illarramendi como mediocentro puro dentro de la pantilla. Ancelotti improvisó una solución al retrasar al alemán para que jugara de 5 por delante de la defensa, y pese a que durante meses funcionó, se sabía desde el principio que era una opción abocada al fracaso.

El alemán carecía del posicionamiento e intensidad necesarios para ejercer un año entero como mediocentro clásico por delante de los centrales, y los huecos que dejaba a su espalda fueron aprovechados una y otra vez por los rivales. Mientras James y Modric estuvieron sanos y a pleno rendimiento, la mera artillería que se ponía sobre el centro del campo permitía al Madrid derrotar a sus rivales en los intercambios de golpes, pero cuando ambos faltaron el equipo acabó por derrumbarse.

Sin embargo el gran problema no era ese: La queja venía de que Kroos no rotaba ni en los encuentros más sencillos de la fase de grupos de la Champions League, mientras el otro mediocentro de la plantilla, Illarramendi, jugaba de interior (el puesto natural de Kroos). Finalmente, cuando los títulos se decidían, los rivales se aprovecharon de las carencias del alemán para eliminar, uno a uno, de todos los títulos a los blancos.

5- Lucas Silva, Casemiro y Medrán: Mientras que la marcha de Xabi Alonso fue un imprevisto que no se podía prever, la marcha de Casemiro es algo que aún a día de hoy no se entiende en esa temporada. El brasileño había sido clave en los últimos minutos de la temporada anterior frente al Borussia Dortmund en Champions League y frente al Barcelona en Copa del Rey, y su marcha resultaba muy extraña.

Hay que entender que en los últimos días del mercado se estuvo buscando salida a Khedira (jugador que se quedó por la marcha de Alonso) de modo que los blancos sabían que les faltaba un centrocampista defensivo en el equipo, y el fichaje posterior de Lucas Silva en invierno lo confirmó.

Lo peor, el entrenador italiano apenas dio minutos al brasileño pese a que en el apartado de contención sus actuaciones estaban siendo meritorias. Y no solo eso, sino que el canterano Medrán, que ya había debutado con el primer equipo (marcando gol incluso en Champions) y al que el Real Madrid Castilla se le quedaba notablemente pequeño, desapareció en la segunda vuelta.

Finalmente no solo se vendió a Casemiro, sino que no se utilizó ni a su teórico obstáculo en la plantilla (Khedira), ni a su sustituto invernal (Silva), ni a la promesa canterana (Medrán). Quedó claro que el italiano no sabía qué hacer con ese perfil de jugador en la plantilla.

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