Frustrante. Alarmante. Espantoso. Inquietante. La imagen del Real Madrid en Liga esta temporada es todo lo anterior. Un equipo que después de haber tocado el cielo en el 2017, anoche terminó por caer en un escenario que no pensábamos sería posible después de un año impresionante para el conjunto dirigido por Zinedine Zidane. Un equipo que después de haber mostrado que la unión hace la fuerza, anoche parecía dividido y no se termina de acoplar nuevamente. Un equipo que después de habernos emocionado a todo el madridismo, anoche nos terminó por preocupar en cuanto a sus aspiraciones en las competiciones que se disputan… hasta ahora.
Solo basta tomarse unos 5 segundos para ver la tabla en la Liga y reconocer que se ha perdido. La realidad hoy es que el Real Madrid está luchando por el último puesto para la Liga de Campeones, con el Sevilla y el Villarreal acechando y encima, por debajo del Atlético y el Valencia. Solo basta hacer esto y no estar de acuerdo con las palabras de Butragueño anoche. El equipo blanco no parece reaccionar y en estas circunstancias no basta con solo decir “somos el Real Madrid.” Qué fácil se ha dicho, pero parece que cada vez que el equipo sale al campo, más difícil es demostrarlo en donde realmente importa.
La situación del equipo es preocupante. Jamás voy a entender la postura de aquellos que ante situaciones así, se mantienen positivos. Demasiado positivos. Eso también es preocupante. Los jugadores no parecen reaccionar. Jugadores de talla mundial como Kroos, Cristiano, Marcelo o Benzema no se encuentran en su mejor momento. Marcelo, además, es el jugador que más balones pierde y anoche no fue la excepción después que una perdida desde su banda lleva al Celta a conseguir el tanto del empate a pocos minutos del final del partido.
Es preocupante también lo que sucede con el equipo en la segunda mitad en cada encuentro disputado durante toda la temporada. Es incomprensible lo complaciente que se convierte el equipo y lo conformes que se encuentran después de transcurridos solo 45 minutos. Frente al Barcelona, después de una gran primera parte dominando y controlando el ritmo del encuentro, el equipo decidió darle protagonismo a su rival y dejarles hacer con el balón los que les viniera en gana. El Barcelona termino por encontrar la versión que les bastó para terminar por golear al Real Madrid en su casa. Fácil sería encontrar culpables a esa debacle. Lo cierto es que los responsables es el Real Madrid únicamente, como unidad y como individuos.
Anoche, frente al Celta, sucedió lo mismo. La realidad es que frente al equipo celeste, la primera mitad fue menos preocupante que la segunda. A pesar de ir debajo en el marcador, el equipo supo reaccionar y empatar el marcador con un tanto de Bale. Reaccionó nuevamente y logro adelantarse en el marcador gracias a una segunda anotación del galés, quien parece ser el único capaz de levantarse y luchar por el escudo que lleva en el pecho. Así lo ha demostrado hasta ahora en Copa del Rey y en la Liga, en donde ha contribuido con su electricidad y su capacidad goleadora.

El equipo se iba así al descanso con 1-2 en el marcador en un campo que siempre ha sido complicado. Cabe resaltar que fue en Balaídos donde se pierde la Copa del Rey la temporada pasada después de una mala imagen en el Bernabéu y lograr muy poco en la vuelta. En la reanudación, el equipo decide darle protagonismo al Celta y echarse todos atrás, ¿orden de Zidane? Quedará a interpretación de cada quien. Lo cierto es que no es la primera vez que eso pasa durante esta temporada. Da la impresión que el equipo se acobarda y decide solo aguantar y tener que remar en contra de la marea hasta el final del encuentro. Una historia que muchos de nosotros ya conocemos y nos sabemos de memoria. La famosa “épica.” Esa, que a comparación de la temporada anterior, hoy no nos ha servido de nada. El heroísmo de Ramos o Cristiano ha quedado anulado.
Si bien Zidane ha sido responsable de los triunfos del Real Madrid, hoy también es responsable del momento actual del equipo. Así como también lo es Cristiano, Marcelo, Modric, Isco, Varane, Benzema y compañía. La poca efectividad en ataque y la nula solidez en defensa son responsables que a día de hoy ya se han perdido 19 puntos en lo que va de Liga. En la anterior, fueron solo 21 los puntos que se dejaron en el camino.
Zidane insiste en no cambiar. La afición insiste en que se necesitan fichajes. Fichajes que con Zidane, gozan muy poco de oportunidades y minutos. Una dirección deportiva que se manejó muy mal en verano, hoy ve las consecuencias de una plantilla corta que esta temporada no ha tenido tantas rotaciones como en las anteriores. En verano llegaron Vallejo, Theo, Llorente y Ceballos, jugadores consolidados en sus anteriores clubes que hoy pasan más tiempo en el banquillo o en la grada que en el terreno de juego. Achraf es hasta ahora la única incorporación que ha disfrutado de continuidad ante la ausencia de Carvajal a principios de temporada por lesión y anoche por sanción.
Mientras Benzema no termina por afinar su puntería y le ha costado mucho al Real Madrid, Mariano sigue dejando su sello en Francia cada partido que juega con el Lyon, destino que decide poner rumbo tras conocer que no contaría con los minutos que desea en el equipo blanco. Con el delantero francés lesionado, en el Real Madrid no parece haber un 9 de garantías capaz de responder a la exigencia del puesto. Jugadores como Mayoral no parecen tener la confianza de Zidane para escenarios grandes y solo ha gozado de un mayor protagonismo en Copa del Rey.
Después de una gran temporada, Asensio tampoco ha contado con las oportunidades necesarias para seguir demostrando sus enormes cualidades en ataque. Es otro de los afectados, que más allá del mal momento del equipo, no ha contado con la continuidad que sí tuvo hace un año.
Casemiro reconocía anoche que el equipo no tiene necesidad de fichajes. Así como lo ha hecho Zidane, ayer fue el turno del jugador brasileño de hacer autocrítica al finalizar el encuentro y apelar a la necesidad de mejorar.
Del otro lado, Marcelo, capitán anoche, preocupa cada vez más con sus últimas declaraciones; primero, apelando a lo malacostumbrados que están algunos a ver al equipo blanco ganar y anoche, con declaraciones que suenan conformistas y alarmantes para la posición que tiene dentro del equipo.
Está claro que al Real Madrid ya no le basta con talento e individualismo. Así como dos años atrás fueron capaces de darle la vuelta a la situación con la llegada de Zidane, hoy les toca hacer lo mismo. Aferrarse a la temporada pasada ya no es la realidad a la que tiene que ver este equipo ni la afición. La realidad es que el club atraviesa ahora mismo una situación alarmante y es necesaria la contribución de todos. Toca remar en contra de la marea para no caer al precipicio. Solo el Real Madrid puede hacerlo. Es el turno de Zidane de hacerlo y de los jugadores también. Es difícil hacer un pronóstico a estas alturas y con el PSG en el retrovisor en febrero, sin embargo, esperemos que al final, la conclusión a esta situación sea positiva y nos cambie la cara a todos, que a día de hoy, estamos tan, o incluso más jodidos, que los responsables. Toca esperar.
