El penalti que nunca se debió pitar

Todo comenzó el martes por la noche. El Barcelona se disponía a tener un placido partido en el Olímpico de Roma para pasar a las semifinales de la Champions League. Pero lo que iba a ser un baño y masaje, camino hacia un supuesto triplete que ya habían ganado sin jugar (ellos son así, antes de jugar ya dan ganado todos los títulos habidos y por haber), se encontraron con una novela de terror, que perfectamente podría haber escrito Stephen King en la maravillosa ciudad de Roma.

Cabeza baja del D10S Argentino, Lionel Messi, viendo con el rabillo del ojo cómo iba cayendo un gol tras otro del conjunto italiano, hasta el descalabro morrocotudo del gol de nuestro pequeño gran héroe, el defensa griego Manolas.

El gran dominador del fútbol en los últimos años no es el Real Madrid era el conjunto culé, Da igual que el Madrid hubiera ganado tres Copas de Europa de las cuatro últimas disputadas y que el equipo catalán llevase dos años seguidos cayendo en cuartos de final. La opinión pública siempre enarbola la bandera del Barça por encima del Madrid, con un desprecio al conjunto presidido por Florentino Pérez, fuera de lo común.

Pues bien, el árbitro pitó el final del choque entre la Roma y el Barcelona, el conjunto romano había derrotado con una remontada para la historia al todopoderoso equipo de Valverde y Messi y estos quedaron fuera de la lucha por el trono europeo en cuartos de final por tercer año consecutivo y por cuarta vez en cinco años.

A partir de ahí comenzó una campaña, una misión, una Cruzada… El Madrid no puede ganar su tercera Champions seguida. Con el Barcelona fuera, sólo queda empezar a desestabilizar por todos los medios al equipo de Zidane para que no consiga la gloria eterna, que ya la tiene, por otra parte.

Nadie se esperaba que la Juventus se pusiera 0-1 en el Bernabéu a los dos minutos de encuentro, ya empezaban a visualizar lo que se antojaba casi imposible, que el equipo de Allegri se metiera en la eliminatoria.

Mandzukic ponía a los juventinos a un gol de la machada de igualar el global del resultado y el antimadridismo ya disfrutaba pensando en la posible heroicidad de los italianos. Y llegó el momento cumbre, gol de Matuidi, los de Allegri empataban el 0-3 de la ida, todo era fiesta, alegría, algarabía, el objetivo estaba cumplido.

Avanzado el descuento, el partido se presumía que iría a la prórroga, la Juventus tenía dos cambios por hacer, lo que les daba cierta ventaja en el tiempo añadido, a lo que habría que sumar que un nuevo gol suyo obligaría al Madrid a marcar dos, por el valor doble de los goles fuera de casa.

Pero resultó que Kroos la puso al corazón del área, Cristiano asistió de cabeza a Lucas, y ahí se paró el reloj. Estábamos a punto de asistir a algo para la historia. Benatia derribó claramente al delantero de Cuntis y el señor colegiado pitó penalti en el 93 de partido, en una decisión muy atrevida.

Lo que ocurrió después de ese pitido podría pasar perfectamente a la historia como el penalti que nunca se debió pitar.

Nunca se debió pitar por el hecho de ser en el minuto 93. Nunca se debió pitar por el hecho de que Buffon otro año se quedaba sin Champions. Nunca se debió pitar por el hecho de enturbiar una remontada casi histórica de la Juventus. Nunca se debió pitar por el hecho que al Madrid nunca se le puede pitar un claro penalti. Nunca se debió pitar por el hecho de que no metiera Cristiano otro gol clave para su equipo.

Da igual que Pirlo y Del Piero, dos destacadas figuras históricas de la Juventus y del fútbol mundial hayan dicho que el árbitro estuvo acertado en señalar el punto de penalti. Corramos un tupido velo a las palabras de Hristo Stoichkov,que, cito textualmente, afirmó: “No hay que discutir mucho, clarísimo que hay contacto y da igual en el minuto 1 o en el minuto 93. La defensa de la Juventus se equivoca dejando a dos jugadores libres en el área pequeña. Fue una mala decisión por parte de los jugadores de la Juventus”.

En resumidas cuentas, el Madrid no tiene derecho a nada. Al conjunto de Concha Espina no le pueden pitar un penalti muy claro en el 93. El club blanco no se puede quejar de un gol mal anulado a Isco. Un aficionado no se puede quejar por las segundas amarillas perdonadas a Benatia y a Mandzukic.

Sinceramente, creo que se debería cambiar la Carta Magna e introducir un nuevo artículo. Por el artículo 33: “Nunca se le pitará un penalti al Real Madrid Club de Fútbol, aunque sea un claro penalti”.

Yo creo que así España sería un poco más feliz y nos ahorraríamos bochornos tan deleznables como los episodios vividos estos días, donde se recordarán en el tiempo, como la campaña infame que se hizo contra el equipo de Zidane por un penalti que fue.

Por otra parte, supongo que esta atroz campaña es el precio que hay que pagar por tener 12 Copas de Europa, ganar dos seguidas en el actual formato siendo el único equipo en hacerlo, y con la posibilidad en el horizonte de una tercera. Y todo esto en la supuesta “Era Messi”.

Al final es lo de siempre, el Madrid ocho semifinales de Champions consecutivas y mientras la bilis corriendo por toda España bajo el miedo, terror y pavor a otra Copa de Europa del Madrid de Florentino Pérez, Zinedine Zidane y Cristiano Ronaldo.

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