La vida después de Keylor

Una vez cada 75 – 79 años, el Cometa Halley cumple su periodo orbital y podremos verle en la callada noche en el planeta Tierra como uno de los eventos astronómicos más impresionantes y del que los fans de dichos eventos hablan y hablarán durante años esperando su regreso para documentarlo y poderle mostrar a sus hijos, nietos y posibles bisnietos algo que, probablemente, solo en fotografías podrán ver.

Probablemente se preguntarán qué demonios tiene que ver esto con fútbol (de lo que por general escribo) y qué hace este papanatas hablando sobre un cometa. Pues bueno.

En pleno 2014 y en momentos posteriores a la impresionante actuación de nuestra Selección en Brasil, llegaba una noticia que llenaba el pecho de orgullo de muchos madridistas y, de paso, de una gran cantidad de ticos. Keylor Navas daba el paso que todo niño sueña mientras corre en media calle persiguiendo una bola: Ponerse la camisa del Real Madrid.

vida después de Keylor

Con algo de suerte, mucho trabajo y dedicación, Keylor logró hacerse con la histórica #1 del Madrid echarse al agua para llenar los zapatos de uno de los mejores porteros de la historia del equipo y del mundo: Iker Casillas. ¿Un tico llenando el lugar que deja un emblema del madridismo? ¿UN TICO? ¿Un país de menos de cinco millones de personas y en donde, literal, cierran estadios por deudas?

Hoy, cuatro años y tres títulos de Champions después, no nos queda mas que preguntarnos que realmente es lo que sigue después de Keylor.

Antes de lo que voy a decir, voy a hacer una aclaración. Por fútbol, Bryan Ruiz es el mejor jugador que he visto y su legado cuando deje la Selección va a pasar por muchísimo mas que un gol contra Italia, un gol contra Grecia o un titulo de goleo compartido con uno de los 9 mas efectivos del planeta. El legado del Capi sera el de tener, si o si, el peso de todo un equipo, disfrutarlo y llevarlo a su mejor punto de la historia.

Ahora, y posiblemente a muchos les incomode, dicho esto, Keylor Navas está en otro nivel. En la época de Cristianos y Messias, de los 220 millones por el próximo rey del fútbol, un tico es quien, por segunda vez en tres años, ha llevado al Real Madrid a poder continuar con su dinastía europea siempre estando fuera de los focos, cuestionado por la prensa (y algunos aficionados malagradecidos) y con la constante necesidad de salir a decir ante propios y extraños que su casa es la blanca.

No caemos en cuenta, ni vamos a hacerlo hasta el día en que Keylor decida colgar los tacos, del impacto que tiene la participación de un costarricense en la portería del equipo mas mediático del mundo. La final de Kiev ha catapultado a Keylor a un nivel de leyenda

Antes de 2015, los ticos solo podíamos soñar con ver una bandera de Costa Rica en una celebración de Champions. El poco nacionalismo real que tenemos como país se nos sale cuando termina siendo algo relacionado al fútbol al nivel de que vemos una bandera en la transmisión y nos emocionamos. Keylor ha cambiado, sin quererlo, los paradigmas del fútbol costarricense. Pasamos de soñar con ver a un tico jugar la Champions, a preguntarnos cuantas mas podrá ganar Keylor. Pasamos de emocionarnos por ver una bandera en la tele a verla amarrada a la cintura de Navas mientras levanta la tercera Champions CONSECUTIVA.

Pasamos de soñar con ver a jugadores ticos en lo mas alto del fútbol mundial, siendo jugadores de élite, a tener al mejor portero del mundo una vez (aunque los periodistas se esmeren en no darle el mas mínimo reconocimiento. De sentirnos todos emocionados porque escuchábamos a un gringo decir ‘pura vida’ a ver en televisión mundial a Zizou que ganar la 13va era ‘pura vida’. De creer que un tico que hablara de un jugador extranjero era un polo, a celebrar que Keylor es amigo de Cristiano, Luka Modric y Sergio Ramos.

Como siempre, existirán aquellos que se sientan superiores o mejores que el resto por no apoyarle. O, peor aún, no sentir orgullos porque su fanatismos absurdo no los deja ver lo que hace un compatriota. Todo bien. Mientras ellos rabian por medio de un celular diciendo que “no les importa Keylor” y que “ojalá le vaya bien a él pero el Madrid desaparezca”, don Keylor está ganando las Copas de Europa que sus equipos tienen años sin ganar.

No caemos ni caeremos en cuenta por ahora de que la vida después de Keylor se basará en esto: en recordar las fotos de nuestro crack (si, porque Keylor YA es un crack mundial) levantando una Champions luego de una temporada en la que casi se va por capricho de quien mas le defiende ahora, en ver vídeos y que se nos ponga la piel de gallina recordando las paradas que le dieron títulos al Madrid, en que los futboleros le contaremos a nuestros nietos sobre el tico al que el destino sonrió para convertirse en el mejor jugador que hemos tenido en esta tierra.

Y es así que en pleno 2018, los futboleros costarricenses disfrutamos de nuestro megacrack. Porque desde el momento en que Keylor se vaya y hasta que volvamos a tener otro en la élite, viviremos como la humanidad a la espera del Cometa Halley: recordando mientras esperamos a que vuelva a suceder para poder documentarlo, hablarlo con nuestras familias y rezar a estar vivos para la próxima vez que ocurra.

Gracias por tanto, Keylor. Ha sido un sueño verte cumplir el tuyo.

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