Crónica Real Madrid 3-1 Liverpool | Final Champions League

El Real Madrid entra en la historia del Deporte mundial con su tercera Champions consecutiva | Real Madrid 3-1 Liverpool

Real Madrid 3-1 Liverpool: “Historia que tú hiciste”

Pocas veces me ha resultado más difícil en mi vida el hecho de ponerme delante del ordenador para realizar una crónica de un partido del Real Madrid que en esta ocasión.

No sólo por el cansancio físico y la ausencia casi total de voz por las celebraciones durante y después del partido en ese restaurante de la Calle Lagasca de Madrid en el que, tradicionalmente, venimos dándonos cita no sólo miembros de esta gran casa que es Meritocracia Blanca sino muchos otros tuiteros ilustres y miembros de otros grandes podcasts madridistas.

La dificultad radica especialmente en cómo elaborar unas líneas sobre el hecho de ver al Real Madrid coronado por decimotercera vez en sus 116 años de historia y por tercera vez consecutiva, sin caer en los tópicos y en los lugares comunes.

Quisiera decir algo diferente a que el club blanco ha vuelto a entrar en los libros de historia por hacer algo que nadie ha logrado jamás en la historia de la competición, al menos en su formato actual, que data de 1993 y que sólo lograron el Bayern Munich de Gerd Müller y Beckenbauer y el Ajax de Amsterdam, allá por los años 70.

Me encantaría poder obviar que, gracias a esta generación, a este entrenador pero sobre too a este Presidente, que está a una sola copa de igualar al inigualable Don Santiago Bernabéu, ya he podido ver más Copas de Europa que las que vio mi padre. Copas de las que hablábamos tantas veces y de las que sentía una enorme envidia ya que yo pensaba que jamás viviría algo siquiera parecido.

Quisiera escribir algo que no me saliese del corazón, algo que no fuese producto de la emoción y de la alegría que siento por haber vivido estos momentos pero me temo que no. Me está siendo imposible y en la crónica del partido, que es lo que realmente importa, tendré que volver a hacer hincapié en que el Real Madrid ha escrito su nombre, de nuevo y ahora en color y en Full HD, en la Historia, con mayúsculas, de la mejor competición futbolística de clubes del mundo.

El “once”de Cardiff, a escena

Había infinitas dudas en el equipo que pondría de inicio Zinedine Zidane ya que, a diferencia e la Final de Cardiff, a la que Bale llegaba en plena recuperación de la lesión que sufrió en el Clásico de abril, a ésta llegaba en plena forma y como máximo goleador del equipo en mayo.

Zidane volvió a apostar por el “once” de Cardiff | Real Madrid 3-1 Liverpool

Sin embargo, Zidane optó por dejarle en el banquillo y sacar exactamente el mismo “once” que saltó al césped para ganar la Duodécima, con Isco de enganche entre la medular y Benzema y Cristiano, que hoy tenía ante sí el reto de alcanzar por sí solo al mismísimo Barça en cuanto a Champions logradas, además de ver ante el mundo quién era el mejor artillero en Europa, enfrentándose a Mohamed Salah, el hombre de moda.

Lo que parecía seguro era que la estrategia del Liverpool iba a pasar sobre todo por ser agresivos en los primeros minutos en el centro del campo, con el fin de provocar cualquier fallo en la salida de balón y, aprovechando la maravillosa velocidad y movilidad de sus tres atacantes (Firmino, Sané y el citado Salah), encontrar la puerta de Navas en apenas tres toques, como ya hicieron con Oporto, Manchester City y Roma en sus respectivas eliminatorias.

Pues bien, Klopp no defraudó y sus chicos, como estaba previsto saltaron al campo del Olímpico de Kiev con el cuchillo entre los dientes, con dos lineas de tres jugadores, desarrollando una presión altísima sobre la defensa del Real Madrid, primero, y sobre la medular, inmediatamente después, que hizo casi imposible que los de Zidane tuviesen el balón durante los primeros minutos.

A pesar de lo que lo que dejó caer el técnico alemán del Liverpool en la previa, no atacaron por la banda de Marcelo sino que volcaron sus esfuerzos por la parte derecha, aprovechando los continuos errores de Casemiro y unos nerviosísimos Carvajal y Varane, con Salah como referencia.

A los cinco minutos tan solo, el Liverpool dio la primera muestra de su verticalidad con una excelente pared entre Alexander-Arnold, Salah, Firmino y finalmente el mismo Alexander-Arnold, que obligó a Navas a salir a los pies del lateral británico cuando se disponía a rematar completamente solo.

El Real Madrid parecía completamente superado por la presión de los “Reds”, que hacía que la pelota apenas le durase a sus jugadores hasta el punto que no fue hasta el minuto 10 cuando los de Zidane pudieron asomarse mínimamente a la portería de Karius y fue con un disparo desviado de Marcelo, tras una jugada personal. Algo que repitió cuatro minutos más tarde Cristiano Ronaldo por la derecha que, esta vez, sí se acercó bastante más a la meta del Liverpool.

Sin embargo, aquellos fueron dos meros fogonazos, meras salvas de fogueo ya que quien dominaba realmente el partido era el equipo inglés, cuya presión en ocasiones asfixiante, le estaba provocando al Madrid muchísimas dificultades para trenzar siquiera dos o tres pases seguidos.

Keylor Navas, muy atento, resolvió con autoridad las pocas oportunidades de los “Red” | Real Madrid 3-1 Liverpool

Así las cosas, y aunque es cierto que el Liverpool dominaba el encuentro, tampoco creaba jugadas claras de gol. Entre otras cosas, porque Varane y, sobre todo, un imperial Sergio Ramos, evitaban siempre ese último pase que pudiese dejar solos a Mané o a Salah, muy activos y con mucha movilidad por delante.

Pero claro, cuando se juega con fuego es muy normal quemarse. Por eso, la imposibilidad del centro del campo para sacar el balón y las oleadas que llegaban hacia la defensa, que aunque no lo parecía por el trabajo ingente de sus centrales, estaba integrada por humanos, más tarde o más temprano llegarían las oportunidades de peligro, como así fue.

En el minuto 23, Milner logró romper la defensa por la banda derecha del Real Madrid y centrar al punto de penalti a Firmino, que en un error imperdonable de marca, se encontraba completamente solo.

Afortunadamente para los blancos, su remate se estrelló en Ramos pero el rechace le cayó en la otra banda a Alexander-Arnold que logró disparar entre un mar de piernas pero se encontró a un inmenso Keylor Navas, que atajó desde el suelo en la más clara oportunidad de los “Reds” en la primera mitad.

Con el Madrid ahogado por la presión e incapaz de hilar tres pases seguidos, llegó el momento clave de la Final, al menos para los de Klopp, al menos desde el punto de vista moral. Al filo de la media hora de partido, Salah y Ramos se engacharon del brazo en la disputa de un balón. Una acción como tantas en un partido pero que dio con los huesos del egipcio en el suelo, cayendo en muy mala postura, lastimándose el hombro.

Momento en que Salah cae ante Ramos y se lesiona el hombro | Real Madrid 3-1 Liverpool

Con lágrimas en los ojos y a pesar de sus intentos por volver al campo, Salah tuvo que abandonar el campo, muy dolorido, dejando su puesto a Lallana, lo que obligó a Klopp a rediseñar por completo su esquema, pasando a Mané a la izquierda. Y se notó. Vaya si se notó.

Primero porque Lallana, que sale de una larga lesión, no ofrecía las mismas prestaciones en la presión ni porque tampoco ocupaba la misma posición en el campo que Salah, pero el caso es que el Liverpool bajó al menos dos puntos su presión y el Madrid, poco a poco, se fue haciendo dueño y señor de la pelota.

Modric, bien acompañado por Casemiro y Kroos, hasta ese momento muy grises, comenzó a dirigir la orquesta y todos sabemos qué ocurre con el fútbol cuando el menudo centrocampista croata toma la batuta. Y sobre todo, si conecta con Benzema, que empezó a ofrecerse entre líneas y a servir de engranaje.

Así pues, con el Liverpool desactivado, los de Zidane comenzaron a tocar y tocar y a crear cada vez más peligro, buscando superioridades por las bandas, aunque este plan se pudo truncar de raíz ya que en el minuto 35 Carvajal pedía el cambio entre lágrimas y grandes gestos de dolor y dando entrada a Nacho.

Sin embargo, en el minuto 43, el propio Nacho en una de sus pocas subidas, abrió para Isco y el malagueño, muy oscuro en esta primera mitad, se despachó un centro magistral al área pequeña para que Cristiano Ronaldo, ligeramente adelantado, rematase de cabeza. El testarazo del portugués se encontró con la estirada de Karius que dejó el balón muerto a escasos centímetros de la línea de gol para que Benzema remachase a la red.

Sin embargo, el tanto no subió al marcador en un claro al indicar fuera de juego del francés, en un grave y doble error arbitral ya que, en el momento del pase de Isco, Cristiano Ronaldo sí se encontraba adelantado pero el colegiado dejó seguir. Quien no estaba en ningún caso en fuera de juego era Benzema, cuyo remate franco había sido en posición legal.

Pero es que incluso en el amplio descuento decretado por Mazic para el final de la primera mitad, el Madrid tuvo al menos dos claras oportunidades más para abrir el marcador y en ambas con Benzema como protagonista destacado.

La primera, con un magnífico cambio de juego desde la izquierda para la entrada en carrera e Nacho, cuyo disparo se estrelló contra el lateral de la red y la segunda, al filo del descanso, con un disparo lejano que salió rozando el poste izquierdo de Karius, tras una gran jugada personal.

Bale y Karius, protagonistas de la segunda parte

La segunda mitad comenzó sin cambios aunque con el mismo patrón que comenzó la primera. Klopp debió insuflarles ánimos y confianza a los suyos porque del equipo apocado y timorato que vimos en los últimos 15 minutos del primer tiempo no quedaba nada y volvían a ser el mismo equipo aguerrido y presionante del inicio, pero con otro color.

Entre otras cosas porque con apenas cuatro minutos disputados, Isco mandó al larguero un balón que le llegó rebotado tras un mal despeje de Lallana, lo que metió el miedo en el cuerpo a los británicos.

Y cuando los de Klopp aún no se habían repuesto del susto, llegó el primero de los errores de Karius que hundieron al Liverpool.

Corría el minuto 51 y el meta alemán se dispuso a sacar con la mano en el área pero, entre la habilidad de Benzema y su candidez a la hora de iniciar la jugada, el caso es que el delantero francés, muy pícaro, introdujo su pie para interceptar el saque de Karius y la pelota suavemente se introdujo en la portería, ante la desesperación de Klopp, que no daba crédito a lo ocurrido.

Benzema celebra eufórico el primer tanto del partido | Real Madrid 3-1 Liverpool

Pero poco le duró la alegría a los de Zidane, que no habían terminado de celebrar el tanto cuando, tan solo dos minutos después vio cómo Varane tenía que mandar de cabeza a córner un centro envenenado de Milner desde la izquierda cuando Firmino iba a rematar en el seguno palo.

El córner, botado desde la derecha, lo botó de nuevo Milner donde encontró la cabeza de Lovren casi en el punto de penalti, quien proyectó el balón hacia el corazón del área pequeña, donde, en un inexplicable error de marcaje de Marcelo, Mané sólo tuvo que empujar el balón ante la salida de Navas.

Un empate que supuso para el Liverpool la mejor de las medicinas para recuperarse del segundo varapalo de la noche, tras la lesión de Salah y el gol de Benzema. Pero aquella no iba a ser la noche de los “Red” que no esperaban la visita de un inesperado nuevo comensal a la fiesta como Gareth Bale, que reclamó su cuota de protagonismo.

El galés había entrado en el minuto 60 por Isco, quien había dejado un minuto ante de su marcha un gran disparo a bocajarro que obligó a Karius a compensar parte de su grave error en el primer gol del partido.

Pero cuando apenas llevaba dos minutos en el césped dejó una jugada inolvidable, para el recuerdo y la historia de las finales de la Champions League.

Tras una larga posesión de los de Zidane buscando un hueco por dónde hincarle el diente a la defensa británica, un centro maravilloso de Marcelo desde la izquierda encontró al galés, quien de espaldas a la portería, no dudó en elevarse hasta al cielo de Kiev para conectar desde el más allá una espectacular chilena que se coló como un rayo por la escuadra derecha de Karius, que se limitó a contemplar en primera persona semejante obra de arte futbolística.

Gareth Bale conecta la chilena que dio lugar al segundo tanto blanco | Real Madrid 3-1 Liverpool

Aquel fue el golpe de gracia para los del Liverpool que, como un boxeador que ya había sido noqueado en dos ocasiones y en ambas pudo levantarse, ya no lo pudo hacer una tercera vez y los de Klopp entregaron definitivamente la cuchara.

Con ventaja en el marcador y sobre todo en el ánimo, el Madrid desplegó sus mejores momentos de fútbol del partido aunque no sin susto, ya que en el minuto 71, en la única vez que el Liverpool cruzó el centro del campo, Mané tuvo fuerzas para enganchar un duro disparo raso desde fuera del área que acabó estrellándose en la cepa del poste derecho de Navas.

El Liverpool llegó al último cuarto de hora completamente roto y a merced de las contras del Real Madrid que, en las botas de Cristiano Ronaldo tuvo la posibilidad de ampliar el marcador en el minuto 73 pero el portugués, bastante desaparecido durante la Final, dudó unas décimas de segundo a la hora de encarar a Karius. Lo suficiente para que llegase por detrás Robertson para desviar a córner.

En el minuto 80 Gareth Bale, en labores de extremo derecho, se marcó otra gran delicatessen en forma de pase con el exterior a la banda izquierda donde Benzema remató de media volea, pero Karius despejó con una acrobática parada.

Un Karius que, sólo dos minutos más tarde, “coronó” una desastrosa actuación cuando sus manos se doblaron de forma inexplicable tras un disparo desde fuera del área de Bale, aparentemente inocuo, y el balón se alojó por tercera vez en el fondo de su portería.

Los últimos minutos fueron una fiesta para el Real Madrid, ya con Asensio en lugar de Benzema, en el tercer y úitimo cambio de los blancos, aún tuvieron la oportunidad de igualar el resultado de Cardiff pero un inoportuno espontáneo, hábilmente placado por los guardias de seguridad, impidió el remate de Cristiano Ronaldo cuando éste encaraba completamente solo a Karius.

Finamente y, después de tres minutos de añadido, Mazic decretó el final del encuentro y la locura se desató en las gradas y en el campo. El Real Madrid había vuelto a romper todos los récords y estadísticas nacionales e internacionales al ganar la ansiada Decimotercera Copa de Europa.La cuarta en cinco años y la séptima desde que en 1998 un gol de Mijatovic en Amsterdam volvía a abrir las puertas de la Sala de Trofeos del club tras 32 años de sequía.

Los jugadores festejando con su aficionados la consecución de la cuarta Champions en 5 años | Real Madrid 3-1 Liverpool

Luego llegaron las indecentes declaraciones de Cristiano Ronaldo en los micrófonos de Bein anunciando una posible marcha del Real Madrid y luego matizadas, así como las de Bale, en las que indicaba que se reuniría con su agente en verano ante la falta de minutos en el Real Madrid cuando recogía su merecido premio al MVP de la final.

Dos salidas de pata de banco que no empañaron en absoluto la celebración por la consecución de este nuevo hito, ni en el césped ni por descontado en las gradas ni en Cibeles, donde apenas minutos después del final del partido, se congregaron miles de madridistas para festejar que, una vez más, su equipo, mi equipo, nuestro equipo había vuelto a hacer historia.

Ahora, la Decimocuarta está aún más cerca…#HalaMadridYNadaMas

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