El error de cálculo de Cristiano Ronaldo: Historia de un órdago al club

Los últimos 12 meses de Cristiano Ronaldo en el Real Madrid se han caracterizado por un nuevo compendio de éxitos deportivos, tanto a nivel individual como colectivo pero también por una no menos importante acumulación de errores de cálculo y de meteduras de pata en lo personal, al menos en lo que se refiere a su relación con el Real Madrid.

Debate estéril

Cristiano Ronaldo comenzó el verano pasado de muy mala manera, emponzoñando el triunfo de la Duodécima, en la que además el portugués fue protagonista destacado (especialmente en su tercio final), con la famosa portada del diario portugués “A Bola”. donde se afirmaba que el jugador se quería ir no ya del Real Madrid sino de España y casi de Europa o del mundo.

Aquel titular, nunca desmentido -ni ratificado, por cierto- por Cristiano generó una situación incómoda en el seno del club y, sobre todo, entre los aficionados, acrecentada aún más por el silencio del jugador (que en esos momentos estaba concentrado con su selección para la disputa de la Copa Confederaciones), sólo sirvió para alimentar debates estúpidos y estériles, acerca de si debería seguir o si no y si el jugador estaba ya amortizado por el club o si, por el contrario, aún podría dar más de sí como futbolista al más alto nivel.

Sin embargo, aquellos debates quedaron silenciados con los triunfos madridistas en las dos Supercopas de agosto, en los que además, Cristiano Ronaldo tuvo un protagonismo destacado, especialmente en la de España, donde además de marcar uno de los mejores goles de la temporada, fue expulsado injustamente por De Burgos Bengoetxea y acabó siendo sancionado con cinco partidos a raiz de aquella tarjeta roja.

Parecía, pues, que aquella tormenta de verano quedó en nada pero sin embargo, a raíz del mes de octubre, apareció en escena un inesperado outsider, llamado Edu Aguirre, un desconocido -y ciertamente indocumentado periodista de El Chiringuito de Jugones- que empezó a decir que esa temporada sería la última de Cristiano Ronaldo en el Real Madrid.

El por qué, una presunta “falta de cariño” del club al jugador. En un principio, este periodista, satélite de Jorge Mendes y mamporrero oficial y portavoz oficioso de Cristiano como después se ha podido comprobar, se hartó de decir que no era cuestión de dinero sino de cariño, de falta de no sé qué gestos que al final se han traducido en un mero ataque de cuernos del portugués, al querer cobrar lo mismo que Messi y Neymar.

Cómo emborronar una trayectoria intachable

He de confesar que durante todos estos meses no he querido creerme nada de esto ya que las únicas palabras que en este tiempo han salido de la boca de Cristiano Ronaldo fueron unas declaraciones suyas en el mes de noviembre, tras un partido de Champions League ante el Tottenham.

Preguntado por su situación contractual, el luso afirmó sentirse satisfecho con sus emolumentos (aumentados sensiblemente apenas un año antes con su última renovación) y no estar buscando ningún otro aumento porque estaba a gusto con su actual contrato.

De hecho, a Cristiano Ronaldo le avala una trayectoria impecable y un comportamiento absolutamente irreprochable en lo que a su “voracidad” económica se refiere. Hay que ser justos, pues, y reconocerle al portugués que, a diferencia de Messi, en sus ocho años en el club sólo ha renovado dos veces y justo cuando le tocaba.

Pero es que, además, sobre este tema Cristiano Ronaldo apenas ha dado motivos para la polémica y su comportamiento en lo relativo a las finanzas, nadie puede tener queja del portugués.

Si acaso un par de “lunares”. El primero, con el famoso episodio de su “tristeza” vivido al inicio de la temporada 2012/2013 y que apenas le duró un mes escaso. El segundo, con lo extraño de su comportamiento el verano pasado y la información antes citada que publicó el diario de cabecera de su agente, Jorge Mendes, “A Bola”, afirmando rotundamente que el jugador se quería ir de España, pero poco más.

Es decir, que a pesar de lo que muchos nos quieren vender, CR7 está a años-luz de Messi, que en 13 años de carrera en el Barça ha renovado hasta en ocho ocasiones y se rumorea que, a pesar de su última milmillonaria renovación, ya estaría “cocinando” la novena.

Por eso, nunca quise creerme ese presunto malestar del portugués durante estos meses, cuyo comportamiento además en el campo, especialmente en la Champions, había sido ejemplar y siempre he querido ceñirme a la única fuente fiable que no es otra que el propio jugador, que hasta la fecha y salvo los casos puntuales antes citados, nunca tuvo una mala palabra ni un mal gesto contra el club ni contra su política salarial.

Un antes y un después de la Final de Kiev

El silenzio stampa de Cristiano había sido una constante durante toda esta temporada, por lo que estas cosas no pasaban de ser meros dimes y diretes destinados a rellenar horas de tertulias radiofónicas y televisivas. O eso pensaba yo

Sin embargo, llegó el momento en el que, de forma absolutamente inexplicable, Cristiano Ronaldo quemó toda la traca, soltó su bomba particular emponzoñando un momento histórico como era la consecución de la tercera Champions League del equipo y la cuarta en cinco años, con unas manifestaciones absolutamente indecentes.

Hablando del club en pasado, indicado que fue muy bonito jugar en el Real Madrid, amagando pero sin dar, insinuando una marcha que no se ha producido, Cristiano emborronó la celebración de la Decimotercera, buscando lo que logró (al menos a medias) al día siguiente cuando compañeros y mucha de la afición que estaba en el Bernabéu celebrando aquel hito, le gritó “Cristano Quédate”.

A partir de ese momento, se hicieron públicas unas presuntas reivindicaciones del jugador al club, exigiendo una subida de su sueldo hasta equiparárselo como mínimo con Neymar (que cobra 36 millones de euros) y amenazando, como ya escenificó en Kiev, con su marcha del club.

Unas reivindicaciones, dicho sea de paso, no tardó en poner encima de la mesa su portavoz “oficioso” como dije antes, Edu Aguirre.

Y para que no hubiese dudas de que iba en serio y el periodista español hablaba por boca del propio CR7, el jugador no tuvo el más mínimo empacho en dejarse fotografiar con su familia y el propio Aguirre celebrando el triunfo sobre el césped del Olímpico de Kiev, como uno más del llamado “entorno de Cristiano”.

Una enorme “pasada de frenada”

Pues bien, me parece que todo ello ha sido una pasada de frenada, un grave error de cálculo del portugués en toda esta jugada ya que si su estrategia pasaba por echarle un órdago a la Presidencia, prevaliéndose -eso sí- de un presunto “plebiscito popular” favorable a su permanencia, la cosa le ha salido rana.

Y es que el principal error de Cristiano Ronaldo ha sido pensar que el Real Madrid tendría con él la misma dependencia que el Barça tiene con respecto de Messi.

Ahí es donde Cristiano Ronaldo se ha equivocado de medio a medio porque, si por algo se ha caracterizado el club en la mayoría de casos como éste es que, por regla general (salvo la excepción de Sergio Ramos en 2015), es que nunca suele ceder a este tipo de chantajes y el jugador, desde el mismísimo Alfredo Di Stefano hasta Angel Di María o Pepe, suele ser quien pierde.

Incluso se podría justificar una posible reivindicación salarial de Cristiano y, hasta cierto punto sería comprensible, visto su rendimiento este último año y medio. Pero en modo alguno son justificables sus formas. No vale todo para pedir más dinero. Ni aun siendo el mejor del mundo.

De todos es sabido que si Messi estornuda, el riesgo de una neumonía grave en el Barcelonismo es enorme. Pero eso no es así en el Real Madrid, que ya ha dado muestras por activa y por pasiva de que rara vez le han doblado el pulso en este tipo de enfrentamientos y que poco le ha importado la entidad del jugador que se lo ha echado.

Por tanto, Cristiano se ha equivocado, tanto en los tiempos para sus exigencias como sobre todo en la forma.

Cristiano Ronaldo, con mucho más que perder que el club en este órdago

Entre otras cosas, porque siendo evidente que el club tiene muchísimo que perder con su salida ya que es el jugador más trascendente y decisivo que ha pisado el Santiago Bernabéu desde Di Stefano, no es menos cierto que Cristiano Ronaldo tiene aún más que perder que el club que tan generosa (y merecidamente) le paga desde julio de 2009.

Primero, porque con su edad, camino de los 34 años, parece absolutamente ridículo que ningún equipo del mundo pueda afrontar su fichaje. Entre otras cosas porque el jugador cuenta con una absolutamente prohibitiva e inalcanzable cláusula de rescisión de 1.000 millones de euros que obliga a una negociación directa con el Real Madrid, en el caso de que algún club quisiese su fichaje,

Y en el caso extremo que eso ocurriese, habría que ver el precio, algo que teniendo en cuenta la hiperinflación actual del mercado, que ha llevado al Barça a pagar más de 300 millones de euros por dos jugadores de nivel medio-alto como Coutinho y Dembele, y al PSG a abonar los 220 millones de euros de Neymar, nos debería hacer reflexionar sobre cuál debería ser el precio adecuado a una mega estrella mundial y un jugador tan decisivo y crucial como es Cristiano Ronaldo.

Un futuro oscuro fuera del Real Madrid

No se me ocurre ningún club mundial, salvo los dos clubes de Manchester y el PSG en Europa o algún equipo chino de nuevo cuño, capaces de afrontar tan elefantiásica operación. Pero parece absolutamente inviable.

Dudo que el Manchester United goce de semejante músculo financiero para hacer frente a este fichaje y, en el caso del Manchester City, porque dudo que un tipo como Pep Guardiola apostase por un jugador como él, Pero es que además tiene la espada de Damocles del Fair Play Financiero sobre su cabeza, tras dos años de gasto desmesurado en fichajes.

Un aspecto, el financiero, que podría llevarse por delante este mismo verano al otro aspirante a ficharle como es el PSG, que para más inri está incurso en una investigación de la UEFA por esta cuestión, que podría traerle incluso la sanción de quedar fuera de las competiciones europeas o la prohibición de inscribir jugadores nuevos.

Y en el caso de que un equipo chino, con dinero fresco, decidiese tirar la casa por la ventana y ficharle, supondría la muerte deportiva de Cristiano Ronaldo.

Jugar en una Liga como la del país asiático traería consigo que perdería toda opción de seguir atesorando títulos personales. Adiós al Balón de Oro, al The Best y la Bota de Oro y al prestigio que supone jugar -y triunfar- con los colores del Real Madrid.

Por tanto,es el portugués el que tiene la obligación de traer una oferta acorde a su status de estrella y eso, de momento, no ha ocurrido y mucho me temo que nunca ocurrirá, de modo que es el Real Madrid el que tiene la sartén por el mango en esta cuestión y el tiempo, además, corre en contra de Cristiano Ronaldo.

Si a eso le añadimos las declaraciones de su compañero y amigo Marcelo en una reciente rueda de prensa con Brasil, da la sensación que Cristiano también habría perdido el apoyo incondicional del vestuario, abriendo de par en par las puertas del club a Neymar y sobre todo, lanzándole un rejón importante, cuando dijo que el portugués “no es el dueño del club”.

Parece que muchos de sus compañeros, aunque inicialmente pidieron de forma unánime que no se fuera, están bastante molestos con las formas del portugués en sus reivindicaciones y también hartos de las veleidades caprichosas del astro luso en las celebraciones..

Recordemos que llegó a decir, borracho de egolatría y de soberbia, que la Champions League debería cambiar su nombre al de “Cristiano Ronaldo Champions League”, atribuyéndose en exclusiva el éxito del equipo en la competición y olvidándose de que, detrás de sus goles y de su estelar actuación, hay un colectivo que ha trabajado lo indecible para su lucimiento.

Por tanto, y aunque parece también ridículo que el club se cierre en banda a subirle un ápice su sueldo y se remita a lo firmado en noviembre de 2016 en su última renovación, todo apunta a que ambas partes están obligadas a entenderse. Y cuanto antes, mejor para todos.

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