Julen Lopetegui o la crónica de una muerte anunciada

La llegada de Julen Lopetegui al Real Madrid estuvo envuelta en la polémica prácticamente desde el primer minuto en que se hizo público su nombramiento como primer entrenador del club blanco, apenas 48 horas del inicio de España en el pasado Mundial de Rusia.

En ese momento, y en cierto modo gracias a una parte importante de la prensa, encabezada por los medios del Grupo PRISA (As y SER) y Atresmedia (Antena 3, Onda Cero y La Sexta), se desató una tormenta colosal que desembocó en el cese fulminante de Lopetegui de su cargo como seleccionador nacional a manos de Luis Rubiales

Su salida de la Selección, en la que todo eran loas y alabanzas a su talento como entrenador, unida al ridículo de España en aquel campeonato, puso una diana en la espalda de Julen, sobre todo porque, para más “inri”, el donostiarra decidió volar rumbo hacia el odiado Real Madrid, al que muchos señalaron como el culpable del fiasco de España en el Mundial.

Y es que la decisión de cambiar a la sacrosanta selección española por el Real Madrid es algo que muchos, especialmente en los medios, no le perdonaron jamás. La prueba está en la inquina con la que gente como Manu Carreño, José Ramón de la Morena, Josep Pedrerol o Juanma Castaño, entre otros, le ha venido tratando hasta prácticamente desde que llegó a Madrid.

Del cielo al infierno en apenas cuatro meses

Afortunadamente para Lopetegui, la pretemporada dejó atisbos de una gran solidez en el juego y las trazas del buen juego colectivo que había mostrado con España. Un juego basado en la rapidez en la circulación de la pelota, mucha solidez defensiva y una elevada presión para la recuperación de la pelota.

Sin embargo, esos primeros síntomas de buen juego se vieron truncados de raíz en agosto con la derrota ante el Atlético de Madrid en la Supercopa de Europa, en un partido que el Real Madrid no mereció perder pero en el que un despiste defensivo de Varane en el primer minuo y el grave error de Marcelo casi al final, cuando los de Julen tenían el trofeo en su poder, acabaron por arruinar el trabajo.

Como no podía ser de otra forma, los críticos de Lopetegui empezaron a arrojar las primeras sombras de duda sobre su figura como técnico, pero el buen arranque liguero del equipo, con momentos de gran juego, con victorias consecutivas ante Getafe, Leganés y Girona y con el culmen del grandioso estreno en Champions ante la Roma.

Pero cuando mejor pintaban la cosas para el Real Madrid y la figura de su técnico era alabada por haber sabido sacar lo mejor de una plantilla y lograr un maravilloso juego colectivo que, junto al acierto goleador de Bale y Benzema, habían conseguido hacer olvidar la marcha de Cristiano Ronaldo, llegó lo inesperado.

El equipo empezó a dar síntomas de agotamiento y lo que era una filarmónica futbolística dirigida por el Von Karajan donostiarra pasó a convertirse en algo más de un mes en la Charanga del Tío Honorio. Un equipo que, durante un par de meses se parecía más al Brasil de los 70, acabó convertido en el decadente Real Madrid de los últimos meses de Carlos Queiroz.

Una implosión sin precedentes

Todo comenzó con un pésimo partido en el Sánchez Pizjuán, con una vergonzante derrota ante el Sevilla, donde el Madrid ofreció una imagen de dejadez, a años-luz de la imagen ofrecida no hacía mucho ante la Roma, sin ir más lejos.

En ese momento, las aves carroñeras, especialmente las de la prensa, que le venían esperando desde su abrupta salida de la Selección, empezaron a afilar las garras y a cuestionar al técnico y a deslizar noticias sobre posibles desconfianzas en la Directiva, a filtrar nombres de posibles técnicos y a hacer chistes sobre si Lopetegui llegaría a comerse el turrón.

Ahora bien, no es menos cierto que a partir de ahí, se cayó en auténtica caída libre. El equipo se descosió y entró en una espiral diabólica de mal juego y resultados, agravada por una inusitada sequía goleadora en la que el equipo se pasó más de ocho horas sin marcar.

Se pasó de unos empate sin goles ante el Athletic de Bilbao y Atlético de Madrid, donde lo cierto es que el equipo no jugó mal, a tres derrotas consecutivas ante Alavés, CSKA y Levante, en las que, además el juego dejó mucho, muchísimo que desear, que pusieron a Lopetegui aún más en el disparadero.

Sobre todo porque el técnico vasco empezó a dar las típicas brazadas del que está a punto de ahogarse, a base de alineaciones cuando menos discutibles y con decisiones sorprendentes.

Daba, pues, la sensación de que Lopetegui había fijado su destino, cada vez más negro, en manos del núcleo duro del vestuario que, con Ramos a modo de “cacique” y liderando ese grupo, iba a ser el único capaz de salvar una cabeza, cada día más difícil de poner a salvo.

Finalmente, y tras una semana de infarto en cuanto las noticias sobre el futuro de Julen, con los medios dando palos de ciego, más llevados por el odio y las ganas de que Lopetegui fuese destituido que de informaciones mínimamente fiables, el equipo ganó a duras penas al Viktoria Plzen en Champions pero fue vapuleado por el Barça, en la que fue defintivamente su tumba deportiva.

Por eso, a nadie le sorprendió que el club, tras la reunión de la Junta Directiva de ayer por la tarde, lanzase un duro comunicado anunciando el cese del entrenador.

Lo que sí sorprendió fue ver cómo se le ponía a los pies de los caballos, indicando que no fue capaz de obtener los resultados acorde a la calidad de la plantilla, integrada por “ocho candidatos al Balón de Oro”.

El “papelón” de la prensa en la destitución de Lopetegui

Ahora, ya con Lopetegui fuera del equipo y con Solari, un entrenador inicialmente “puente” hacia otro con más fuste, se abre una incógnita enorme sobre el futuro del equipo, que parece haber recuperado de manos de Ramos y Marcelo ese peso específico tan peligroso en la toma de decisiones del club y que tan malas consecuencias tuvo para el propio Florentino Pérez en la época del ocaso de los Galácticos.

Pero también ha permitido ver la maldad, el ensañamiento y, de nuevo, la mala práctica de la prensa, que ha triturado a Lopetegui desde el minuto 1 de su anuncio como entrenador del Real Madrid.

El “traidor” Lopetegui, sí, ése que ahora todos consideraban como un entrenador del primer nivel y del que ahora, sin recato ni vergüenza, vuelven a repetir como papagayos la gran mentira de que dejó tirada a la Selección en vísperas del Mundial, obviando que no fue él quien se fue sino que “alguien” al que ahora sirven gustosos, Luis Rubiales, el que evitó que Julen acabase su labor en el campeonato y se fuese después rumbo a Madrid con los deberes hechos.

Por último, hay que reseñar el papelón de la prensa, sí, la que practica “el Mejor Periodismo Deportivo que se hace en el Mundo”, que diría el ínclito pinchadiscos Jesús Gallego, que acertó, después de casi un mes anunciando como primicia el cese “inmediato” de Lopetegui.

Acertar, después de pasarse días y días anunciando la inminente salida del técnico vasco y viendo la trayectoria en picado del Madrid, no sólo no tiene mérito sino que hasta yo mismo lo habría adivinado.

Lo complicado va a ser el hecho de acertar, porque hacen eso, acertar, no informar, el nombre del sustituto de Lopetegui en el banquillo. Después de pasarse semanas hablando de Antonio Conte y resulta que ahora el técnico italiano no va a venir. A pesar incluso de que algunas cadenas como Onda Cero anunciaron como gran primicia que sería presentado el lunes a las 13:00 horas.

Mucha suerte a Lopetegui, que apostó todo al blanco y salió negro y que hipotecó su futuro deportivo a un reto que, como se ha visto, le ha venido grande, desgraciadamente. Aun así, se va con mi respeto por haberlo intentado. Mucha suerte y hasta siempre, Julen.

1 pensamiento en “Julen Lopetegui o la crónica de una muerte anunciada”

  1. Muy buen artículo. Gran resumen. Una pena lo de Julen, espero que tenga mas suerte en fururas empresas. Y que el Real Madrid resurja como siempre, como Ave Fénix, cuando todos los antimadridistas, (que son todos los que no son madridistás), le dan por muerto.

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