Cómo pasar de infame traidor a víctima en un solo paso

Con la venia.

Queramos reconocerlo o no, lo ocurrido el 28 de octubre en casa del independentismo consentido por Tebas, fue lógico. Había pistas más que suficientes. Finalizado el drama, se trataba de buscar a los culpables: presidente, jugadores y entrenador. Les hago spoiler

Para mí, lo mollar se lo lleva el entrenador, una porción no pequeña, para un grupo selecto de jugadores y al presidente, si de jugar al trivial se tratase, le doy “medio quesito” de responsabilidad.

Lo más chocante y no inesperado, pues ya nos conocemos, ha sido contemplar como la mejor prensa deportiva del mundo ha convertido a un “dizque” apestado felón en víctima propiciatoria en un solo paso: el comunicado.

El Presidente y/o la Junta Directiva

Al presidente lo hatea mucha gente prácticamente desde que ocupa el cargo. Encabezado por el relañismo, hay un ejército que sería felicérrimo si Florentino fuera expulsado de la presidencia del Madrid: casi toda la mejor prensa deportiva del mundo. Este hecho, en sí mismo, ya es motivo suficiente para decantarse por el lado contrario.

Nada me repugna más que formar filas con gentuza del calibre de Fred Supercroqueta Relaño, Manolo Lama, Santi Kalimotxo y un infinito e interminable etcétera. Es un odio indisimulado, irracional y casposo. Todo lo que hace el tipo que ha ganado cinco copas de Europa debería llevarles a una conclusión que admite pocas dudas, no todo lo que hace puede ser malo o malérrimo para el Madrid. Sin embargo, en el caso de estos sujetos, el odio puede a la razón.

Ejemplo:

Para Fred Supercroqueta el nuevo estadio que pretende construir Florentino es una lata de sardinas roñosa. Otro que tal, un tal Roberto Subecuestas Palomar, hace chistes estúpidos sobre unos grandes almacenes. Este desgraciado, con cara de culo, que vive de tertulia en tertulia, en una de ellas soltó el chiste de comparar al nuevo estadio con unos grandes almacenes. La mugre que le acompañaba, le rio la gracia. Y así, orgulloso con su juguetito, fue repitiendo la ocurrencia por las cien mil tertulias a las que va.

Floper quiere construir un estadio al estilo americano, con todo tipo de comodidades y lujos, y con dinero privado. El proyecto sería celebradísimo si la idea la hubiera tenido otro, pero no ha sido otro, ha sido Floper. Y entonces el director del diario de la Ouija y uno de los cargazos del diario de la Hernia hacen chistes, mofas y befas por una idea y un proyecto al que, por supuesto, ellos nunca llegarán en sus putas y siniestras vidas.

Es grotesco, lo sé, pero el odio es así. Por un lado tenemos a un tipo viejo gordo y chocho que, con gran éxito, cabalga a lomos de unos cuantos ERES en su empresa. Un tipo cuya máxima aportación al mejor periodismo deportivo del mundo ha sido una sesión de Ouija y montones de fotos de tías medio en pelotas en la contraportada de su panfleto. Por otra lado, tenemos a un tipo muy conocido en su casa a la hora de comer, que dice cómo se ha de actuar y cómo no, pero que de asuntos de hernias discales y similares no quiere ni oír hablar.

¿Florentino ha cometido errores? Seguro que sí, claro. A mí, particularmente, me desagrada profundamente su política de comunicación y el grado de indefensión en el que deja al club en multitud de ocasiones, así como a ciertos jugadores y entrenadores que todos conocemos. No tengo muy claro a qué obedece ese dontrancredismo. Piensa mal, y te quedarás corto.

Otra cosa que me desagrada profundamente de la gestión de Florentino es el tipo de vestuario que, por acción u omisión, ha permitido que florezca. En cierto modo, ha permitido que bajo su mandato nazca un prototipo de jugador que a mí me resulta insoportable, el jugador del “portoloquenoshadao” que se cree más importante que el club y que es una fuente de conflictos inagotable. Un tipo de jugador que muchas veces se le ha revuelto criticando cuestiones que escapan de su competencia y conocimientos por creerse lo que no es, nunca ha sido ni será.

También es odiado por el ultrasurismo y una facción o varias facciones del madridismo que viven del cromo del verano. Y claro, son demasiados años sin traer un cromo. Este año ha sido el empezose del acabose, pues no solo no vino ninguno sino que vendió al cromo de los cromos. Y claro, es inevitable vincular el desastre actual con los añorados cromos de otros veranos.

No diré yo que la cosa de fichajeo no se haya quedado corta. De hecho así lo creo. Pero también entiendo a Floper. Ninguno de los grandes jugadores (Neymar, Mbappé, Hazard o Kane) estaba en venta. Había que bajar un escalón. Y entonces aparecían jugadores notables (pero de complemento) con precios de estrellón.

Aquí, el primer error de Florentino, pues parece ser que nunca estuvo dispuesto a pagar 100 millones o más por tipos que antes no llegaban ni a la mitad de ese precio. Barrunto que ese dinero lo tenía (lo tiene) reservado por uno de esos grandes jugadores. Y eso es tanto como jugar la ruleta rusa.

Finalmente, bajó un par de escalones más y se trajo a Mariano. Mariano es un jugador interesante. Es bueno tenerlo y más aún al precio al que se le trajo. Pero, evidentemente, no es jugador del primer escalafón ni del segundo. Está por ver que sea del tercero.

Es peor la plantilla de este año que la del año anterior. Seguramente. ¿Tanto como para estar noveno en la clasificación? Pues, no, claro que no. De ningún modo. Aún así, tengo mis reparos, pues desconocemos todo el potencial de esa plantilla, hay un montón de jugadores inéditos o casi.

Chicos jóvenes que podrían ser muy válidos y que, bien entrenados, podrían dar buen  rendimiento.  Ahí tenemos el palmario ejemplo de Achraf. El año pasado inédito, este año saliéndose en el Borussia. Zidane no quiso o no supo. Este año, ha sido más de lo mismo o peor.  A Lope no le ha dado la gana o, hipótesis nada descartable, alguien le ha dicho que no le dé la gana.

Esta facción de haters de Floper, nos habla de los ausentes Pepe, mi admirado James, Kovacic, Morata o Cristiano como elementos indispensables. Pepe estuvo desaparecido en su último año, por cierto, el mejor año del Madrid.

Otro tanto puede decirse de James, incomprensiblemente para mí. Kovacic era un jugador de complemento muy complementario y salvo aquel partido de Supercopa contra el Barcelona, se le recuerda por muy poco más. Cristiano sí, pero yo lo de Cristiano, como lo de Morata, en menor medida, lo veo como la culminación de una forma de jugar gracias unos centrocampistas extraordinarios con una excelente preparación: la segunda temporada de Zidane. Vean estos curiosos números de Cristiano, ese madridista arrepentido de haber jugado en el Madrid:

En la temporada 17/18 el Madrid jugó en liga con Cristiano 27 partidos, marcando un total de 67 goles, a razón de 2.48 goles por partidos. Sin Cristiano jugó 11 partidos, marcando un total de 27 goles, a razón de 2.45 goles por partido. En la temporada 16/17 jugó 29 partidos con Cristiano, marcando un total de 75 goles, a razón de 2.59 goles por partidos. Sin Cristiano jugó 9, marcando 31 goles, a razón de 3.44 goles por partido.

El número de goles que se marcaban no diferían gran cosa con o sin Cristiano. Era lo forma de jugar lo que determinaba la cantidad de goles. Y sin Cristiano el equipo era, igualmente, muy goleador. Aquellos que posibilitaban que Cristiano marcase tantos goles, son los mismos cabrones que este año no parecen ni su sombra. Y para mí esa es la diferencia.

Alguien decidió que este año se jugase a otra cosa o bien no preparó al equipo adecuadamente para jugar al modo que tantos éxitos había dado. No solo eso, la obstinación de seguir manteniendo esa estúpida forma de jugar a pesar de estar viendo día tras día, que la cosa iba a peor paulatinamente. Sostenella y no enmendalla, la misma mierda. Cristiano, Kane, Mbappé, Neymar o la mismísima reencarnación de D. Alfredo se hubieran comido los mocos con el juego del Madrid y con la forma física que propuso Lope para ganar títulos.

Obviamente supongo que Florentino esperaría otra cosa cuando fichó a Lope. Lo que no termino de comprender es lo que esperaba Lope conseguir con esa forma de jugar y con esos jugadores en ese estado de forma física tan deplorable.

Ése es, y no la falta del fichajeo de cromos, el gran error de Floper. No sé si alguien le hizo una entrevista de trabajo, si no la hubo, debería haberla habido. Dicen las malas lenguas que Lope fue fichado por obra y gracia de JAS con el consejo inestimable de gente tan perspicaz como el Canelita & Friends. Si fuera así, el error de Floper es doble. Uno, por ficharle, dos, por dejar que ese binomio tome decisiones deportivas, sobre todo por parte del Linterna de Camas.

Los jugadores

 El personal es muy dado a sacudir a los jugadores. Yo también, claro, pero menos. Me niego a sacudir a tipos como Varane, Nacho, Modric, Casemiro, Bale o Kroos, porque a estos, y a algunos más, los considero profesionales en todos los sentidos. Todos ellos en bajísima forma, y al unísono, que ya es raro, raro, raro.

No creo que no quieran, creo que no pueden. No me creo que Nacho, un excelente defensa, fuera burreado por Jordi Alba, porque no quiso o no le dio la gana. Si en una plantilla conviven jugadores en plena forma al lado de tipos que se arrastran por el campo, la probabilidad de que estos últimos lleven una vida profesional disoluta o no les salga de los cojones, es más que alta. No es el caso del Madrid, donde ni los porteros (ninguno de los dos) están dando la talla.

¿Acaso todos los jugadores del Madrid son unos golfos apandadores? Lo dudo. Bueno, no lo dudo, sé que la mayoría no lo son. Evidentemente, me niego, con mayor motivo, a sacudir a tipos como Ceballos, Valverde, Vinicius, Llorente, Reguilón, Mariano, Vallejo u Odriozola que han sido, por otra parte, de lo poco bueno que hemos visto este año.

Como entiendo que con una buena preparación es imposible que toda una plantilla esté en bajísima forma, en principio, exculparía a todos los jugadores si no fuera por otro aspecto no estrictamente deportivo. Llevo mal que los jugadores cuestionen las decisiones de su entrenador, sobre todo la de aquellos que después de haber hecho un partido lamentable, ni si quiera son capaces de reconocerlo.

Es el caso del amigo Marcelo, del que omitiremos la referencia a su estado físico de pretemporada. Este tipo de cosas ayudan poco al entrenador y si el entrenador cobardea por estar ante uno de los jefecillos, está perdido. Tal es el caso.

Peor aún llevo que un fulano, que se dedica al noble arte de dar patadas a un balón, se permita el lujo de lanzar mensajes al presidente o directivo de turno, sobre la conveniencia de fichar, vender o despedir a tal o cual jugador o entrenador. Sangran los oídos al escuchar a un mentecato, de poco más de treinta años, explicarle a un tipo de setenta lo que es el respeto y cómo se gana. Dan ganas de regalarle un bozal cuando aconseja, a una persona que dirige una empresa de cien mil trabajadores, cómo se ha de gestionar un vestuario de veintitantos tipos con una capacidad intelectual muy discutible.

Este tipo de actitudes, con nombres y apellidos, se acumulan a una mala preparación o a la negligencia de un mal entrenador. Si se lo permiten, terminan acobardando al entrenador y al presidente y eso es el final. Elegirán entrenador o le pondrán en la puerta de salida. Su núcleo de amiguetes, amigotes o amiguitos, pocas veces se sentarán en la grada y jugarán, en algunos casos, mucho más de lo que su talento o su estado de forma merece. Ni qué decir que en esta situación, los más perjudicados serán los de siempre, los canteranos, los nuevos sin mucho pedigrí o los jovenzuelos tipo Vinicius.

Con Zidane, del que no tengo un gran concepto como entrenador, todo este entramado semi-mafioso se vino abajo. A ver quién cojones era el guapo que le hacía frente a Zidane. A ver quién le decía a Zidane que no entendía que le sustituyera después de un mal partido. Zidane era un Dios para todo el madridismo (me incluyo) y eso no había René que lo remediase. James hizo un partido calamitoso contra el Atleti. Y James terminó marchándose del Madrid. Y fue Zidane.

¿Cómo puede acojonar un cateto con ínfulas a todo un presidente del Real Madrid? Pues es relativamente sencillo. Tener un hermano representante que se lleva de lujo con todo el mejor periodismo deportivo del mundo, explica todo y más.

En la expresión “llevarse de lujo” incluyan ustedes todo tipo de elucubraciones, intercambios y favores. Se quedarán cortos. Y para que ese chantaje sea posible tiene que haber un campo abonado; no se olviden de que el presidente del Real Madrid es presidente de una multinacional. Y la imagen cuenta. Mucho. Una buena imagen, quiero decir.

Así pues, yo, entre los culpables, sí señalo a unos cuantos jugadores, no muchos. Tres o cuatro que todos ustedes conocen. Y no, ninguno de ellos es Varane, Bale o Benzemá. Lo siento.

El entrenador

Repito, no discutiré que al Madrid, tal vez, le falte algún jugador de postín. Me parece obvio. Me parece tan obvio como que tenemos a un número no precisamente pequeño de jugadores a los que no hemos visto. Peor, no los hemos visto incluso en esas situaciones en las que su aparición estaba mucho más que recomendada.

Titulares y suplentes/titulares, tipo Lucas Vázquez, jugando a un nivel infame. Pues ni por esas. El clamor de la afición pidiendo a Vinicius, y ni por esas. Viéndole los fines de semana sobrarse, él solito, para levantar partidos de la nada. Y ni por esas.

La cuestión era que ni siquiera se exigía su titularidad en perjuicio de una vaca sagrada, no. Tan solo se trataba de verle desenvolverse ante un equipo de primera división durante 25 o 30 minutos. Nada más. Así lo pedía el madridismo, la directiva, el juego del equipo y hasta el desarrollo de los partidos.

El asunto Vinicius choca contra el más elemental sentido común. Cualquier entrenador del mundo con dos dedos de frente, un mínimo de inteligencia emocional y, si me apuran, con cierto gusto por el talento, le hubiera dado esos minutos. Lope nos puede parecer un entrenador nefasto, pero no creo que fuese impermeable a ese clamor.

El clamor fue in crescendo al mismo ritmo que el juego del equipo iba cuesta abajo y sin frenos. Y Lope cada vez más señalado. La ocasión la pintaban calva para dar rienda suelta a los jóvenes y, fundamentalmente, a Vinicius (que vino, les recuerdo, con casi 70 partidos jugados con el Flamingo).

Y el escenario era cojonudo: darle a la gente y a la directiva lo que pedían, nada que perder y todo que ganar si el chico salía bien, ningún futuro reproche y, de salir bien, el derecho a colgarse la medalla de haber sido tú el que le dio la oportunidad. El estado de forma de casi todos los jugadores, además, lo justificaba.

Los resultados y el juego, cada vez peores, solo podían mejorar. Y qué leches, que el chico tiene una pintaza que asusta. Incluso, en el dudoso caso de que Lope pensara que Vinicius era un patán, la decisión, por todos esos motivos, era clara.

Pocas veces, en la vida de cualquier prójimo, se presenta una situación donde el camino a seguir esté más y mejor marcado. Por ese motivo, es por lo que los malpensados, como yo, barruntamos que lo que ha llevado a Lope a apartar a Vinicius no es su falta de cocción ni sus 18 años ni, por supuesto, su falta de nivel.

Sí, ha sido Lope, pero queda saber si ha sido en nombre y por cuenta propia o ha sido en nombre propio pero por cuenta ajena. Me decanto por lo segundo. Y viendo el trato generalizado a TODOS los chicos jóvenes, en mayor o menor medida, más aun. Hay indicios más que razonables para pensar que en ese vestuario hubo una garganta profunda que susurraba al oído de Lope, no solo en el caso de Vinicius pero sí especialmente en su caso.

Y miedo, mucho miedo a que el tipo la reventara porque llegado ese caso, negros nubarrones se ceñirían sobre las cabezas de los amiguetes afectados. Algo los acojona, tal vez porque le ven entrenar.

Lope está fuera del Madrid por su única y exclusiva culpa. Pero hay más, y de ahí el comunicado del club. En mi modesto entender, aunque a ustedes les parezca mentira, yo creo que el club sí tiene un proyecto a medio y largo plazo.

Dicho proyecto consiste en fichar jóvenes talentos y criarlos en el club para seguir ganando. Fabricar tipos de 200 millones de euros. Si me apuran, lo de menos, es el estilo. Lo más importante es juntar al mayor talento posible para seguir ganando.

 

Y de repente aparece Lope (u otros por boca de Lope) y se dedica a poner palitos entre los radios de la rueda. Y Floper observando y contando lo que se ha gastado en esos chicos talentosos, y es que, aunque parezca mentira, el Madrid se ha gastado mucho dinero en ellos.

Demasiado como para permitir que un Lope de la vida o un cateto iluminado y con ínfulas aparezca poniendo trabas. Desde este punto de vista, el comunicado me parece hasta blando porque no dudo en absoluto que Lope conocía los planes del club. Y Lope se convirtió en victima.

Este tipo de cuestiones crean muy mal rollo, aunque los veteranos o amigos de los veteranos terminen por imponerse. El mal rollo llega al paroxismo cuando  los veteranos o amigos de los veteranos demuestran un nivel de juego infame que hace injustificable el tirar de jerarquía para hacer las alineaciones.

Si a todo eso le unimos una condición física ruinosa y generalizada (cuya responsabilidad es exclusiva de Lope y de sus preparadores) nos encontramos al campeón de Europa clasificado en noveno lugar con más de una cuarta parte de la liga ya jugada.

Todo lo que ha venido ocurriendo desde la pretemporada no deja lugar a dudas. La pretemporada dejó muy buenas sensaciones. Bale y Benzemá vinieron como tiros, Marco Asensio, ni les cuento. Vinicius parecía que iba a contar. Con Odriozola teníamos suplente solvente para Carvajal. Llorente y Valverde eran opciones más que razonables  como centrocampistas. Y qué decir de Reguilón. Solo Vallejo era mala noticia debido a su salud.

Llegó la Supercopa y ya empezamos a atisbar que no era oro todo lo que relució en los USA. Los mismos cabrones de siempre, muchos de ellos en bajísima forma. Marcelo sobrepasado y sobrepesado, encendió la mecha con un error que no se ve ni en benjamines.

Al contrario que con Bale o Benzemá, los errores de Marcelo nunca dan motivos para criticar sus indisimulables michelines, sus (cada vez más frecuentes) lesiones y sus grotescos errores tácticos, errores que suelen ser endilgados, por el mejor periodismo deportivo del mundo, al fulano con comparte banda con él. En ese mismo partido vimos a Ramos lanzar una falta directa y un poco más tarde un penalti. Y todos supimos que aquello era un mal presagio.

Después vinieron los partidos de temporada y mientras los que hicieron la pretemporada aguantaron la forma, los resultados se mantuvieron. Poco a poco el juego se fue volviendo más lento, anodino y horizontal. Y los que estaban en forma, la fueron perdiendo, vaya usted a saber los motivos.

Dicen las malas lenguas, que ni siquiera hubo plan especial de preparación para aquellos que se fueron incorporando paulatinamente. Y lo cierto es que, visto el rendimiento de los que sí hicieron pretemporada y los que no la hicieron, hay que dar credibilidad a las malas lenguas.

Los malísimos resultados empezaron a llegar, a pesar de lo cual, los jugadores, al menos los mandamases, dijeron apoyar totalmente al entrenador. Vistas las declaraciones del Capitán Tan de Camas después de la debacle contra el culéindependentismo y su indisimulado cabreo por los rumores sobre lo de Conte, hay que colegir que efectivamente estaban con Lope pero no han podido salvarle por la simple razón de que lo que no pué ser, no pué de ser y, además, es imposible e imposible fue salvar a Loper porque daban la sensación de ser un equipo poco entrenado, poco trabajado y con el físico por los suelos.

O sea, o no han entrenado lo que deberían o el entrenamiento llevado a cabo estaba mal planificado. En cualquiera de los dos casos eso no fue culpa de Florentino ni de la falta de fichajes supercalifragilísticos. Fue de Lope.

El capitán se fue de vacaciones y volvió cuando le salió del níspero. Todo un ejemplo. Marcelo criticando su única sustitución después de un partido infame. Lope tragando. Odriozola en la grada y Lucas Vázquez, en estado de forma lamentable (como casi todos), de lateral derecho. Nacho, en estado de forma lamentable, lateral izquierdo contra el Alavés (del que todo el mundo conocía como iba a jugar) y Reguilón en el banquillo.

Carvajal, recién salido de una lesión, titular en Moscú. Odriozola en el banquillo. Carvajal, seis semanas de baja. Vinicius, en cocción, dos minutos contra el Aleti. Casemiro, hecho una piltrafa. Valverde y Llorente, en la grada o en el banquillo.

Qué decir de Modric o Kross. Ceballos acabó hasta fuera de la concentración. A todo esto, el Canelita seguía lanzando penaltis y faltas. Y Pintus poniendo los conos y repartiendo petos. Pues no sé yo, la verdad, que culpa tienen en todo lo anterior, los que han sido señalados por el mejor periodismo deportivo del mundo.

El relañismo y manolismo señalan a Floper, sin olvidarse de Bale o Benzemá. Otros, los del Marca, por ejemplo, más en plan vengativo, van a por Bale, a ver si así consiguen que nos olvidemos de la hernia.

Ahí tenemos a los culpables: Floper/Bale/Benzemá. Lope, al que llamaron de todo, es una víctima. Hasta el cuñao y el padre de Lope han sido requeridos para que nos ilustren. De Canelita o Marcelo (recuerdo: los primeros capitanes) nada.

Nada de las macro-vacaciones, nada de esos kilos de más, nada de los fallos de marcaje, de la falta de concentración o de los balonazos a humildes canteranos. Nada del comentario asqueroso, entre ambos, sobre el cabezazo fallido de Benzemá ante el Barça. Repito: los dos primeros capitanes. ¡Ay, ay, ay!, si hubiéramos contabilizado en los últimos años, los fallos de ambos. Ay. De esto, nada de nada. Si acaso, siempre habrá un Varane al que estigmatizar o un Nacho al que culpar por estar en tan baja forma.

Solari ha sustituido a Lope. No me gusta Solari, pero no soy tan imbécil como Subecuestas Palomar. No diré aquello de que “pasaba por allí”. El tipo se llevó a Melilla a todo lo que Lope no quiso y los puso a jugar.

El mejor periodismo deportivo del mundo descubrió a Vinicius Jr. ¡Oh!, ¡Ah!, ¡Uh!, ¡Albricias! Exactamente los mismos patanes que se han reído de él porque jugaba en segunda B. Los mismos que hicieron chistes con el episodio del mordisco se han dado cuenta de que las posibilidades de quedar retratados para la posteridad son altas o muy altas. Han dado marcha atrás.

Se han dado cuenta de que es muy bueno para su edad y se han dado cuenta de que puede ser mejor. Si el chaval la revienta, cosa altamente probable, nadie hablará de la visión del que lo fichó ni de su acierto. Si el chaval se tuerce, todos los miserables hablarán del que lo fichó y de su visión equivocada. Mientras salimos de duda, echemos la culpa del noveno lugar en liga a Bale, Benzemá, a Varane o a Floper. A Lope, no; ya no, antes sí, pero ya no. Ahora es una víctima.

Como todos ustedes comprenderán, con estos hechos presentes (y futuros) nada más lejos de mí que señalar a Florentino como el principal responsable. Y muchos más lejos de mí, señalar a jugadores que ni pinchan ni cortan, como responsables principales o subsidiarios.

Porque si Lope hubiera hecho su trabajo decentemente, si ciertos jugadores velasen por los intereses del club más que por los suyos, hoy el Madrid puede que no estuviera el primero, pero el noveno de ninguna de las maneras. Hoy Vinicius no se llevaría portada alguna y nadie se preguntaría por qué a Odriozola le han tratado como un apestado.

Hoy, seguramente, nadie buscaría culpables en ningún sitio porque no los habría. Me importa un carajo que me llamen oficialista. Lo esencial de la responsabilidad, en mi opinión,  se lo lleva Lope y su guardia pretoriana que, por cierto, tan mal le ha defendido. Ni uno ni otros parecen saber dónde ha estado ni dónde están.

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