Crónica Real Madrid 3-0 Alavés | Jornada 22 Liga Santander

Con este espectacular testarazo, Mariano anotó su primer gol en esta Liga | Real Madrid 3-0 Alavés

Real Madrid 3-0 Alavés: “Este muerto está muy vivo”

Importantísima victoria del Real Madrid ante un rocoso Alavés, que vino a encerrarse e intentar sorprender a un equipo, el de Solari, que, comandado por un excelso Benzema y un cada día más asentado Vinicius, ofrece menos dudas y se muestra más duro, solidario y correoso.

La victoria de ayer, aunque abultada en el resultado, podría considerarse incluso como corta ya que los dos últimos goles, que ponían el broche al partido, llegaron en los últimos minutos, a pesar de que los blancos dominaron durante casi todo el encuentro y gozaron de numerosas oportunidades.

Basados en la autoridad defensiva de un Sergio Ramos inconmensurable, una “sala de máquinas” cada día más engrasada y más fiable, y con Vinicius y Benzema en la punta de ataque, el Real Madrid ha recuperado gran parte de su esencia y, a medida que avanza la temporada, se consolida como un equipo mucho más compacto y peligroso.

Pero sobre todo, versátil, que alterna momentos de gran presión para asfixiar al rival, como hizo anoche con los de Abelardo y circulación rápida del balón y unas penetraciones vertiginosas por las bandas, con otros momentos de aplomo, fútbol de toque y parsimonia hasta encontrar el punto vulnerable de las pobladas defensas enemigas.

Así pues, con un fútbol variado, diverso pero ante todo efectivo y dominador, los de Solari lograron desarbolar el entramado defensivo planteado por Abelardo y, salvo alguna llegada esporádica del Alavés durante la segunda parte, aprovechó sus virtudes y se llevó los tres puntos.

Unos puntos vitales, que permiten recortar la distancia con sus rivales en la clasificación, habida cuenta de los tropiezos del Barça, que empató a dos en el Nou Camp ante el Valencia, y del Atlético de Madrid, que había perdido en su duelo contra el Real Betis en el Benito Villamarín apenas un par de horas antes.

Ahora, la cabeza está a ocho puntos mientras que los de Simeone se pone apenas a un par de puntos de distancia y con el derby madrileño a la vuelta de la esquina. Por eso, si alguien pensaba que este equipo estaba muerto, una vez más se ha vuelto a equivocar.

Un Real Madrid chispeante pero con poco gol

El Real Madrid sacó un “once” casi inédito y, aprovechando la inmediatez del Clásico copero, le permitió a Solari dar descanso a algunos de sus titulares.

En primer lugar, sorprendió la decisión de dejar en la grada a Lucas Vázquez, hasta ahora titular casi indiscutible con el argentino, mientras que Kroos, Marcelo y Carvajal se quedaban en el banquillo en favor de Ceballos, Reguilón y Odriozola.

Los once de Solari para enfrentarse al Alavés | Real Madrid 3-0 Alavés

La primera parte fue un calco de lo que hemos visto estos últimos partidos, especialmente desde el día del Betis. Esto es, presión adelantada casi asfixiante y velocidad en la circulación de pelota para buscar las bandas y desbordar con Bale y Odriozola por la derecha y con Vinicius y Reguilón por la izquierda.

Fruto de esta presión llegó la primera ocasión del partido, con apenas dos minutos disputados, cuando una gran jugada desde la izquierda entre Casemiro y Bale que acabó con un disparo de Ceballos pero Laguardia, milagrosamente, desvió  a córner.

Apenas un minuto después, Ceballos se encontró con un balón rebotado dentro del área pero su doble intento de remate acabó por encima de la portería por escasos centímetros.

Con el Real Madrid volcado sobre la meta de Pacheco, en el minuto 8 Benzema se sacó de la chistera una jugada imposible, en forma de diagonal desde la izquierda y una pared con Ceballos, que culminó con un disparo con rosca ajustado a la cruceta izquierda del meta alavesista que se marchó ligeramente desviado.

El dominio blanco era absoluto. En el minuto 16 Pacheco desviaba con los puños un duro pero centrado disparo de Vinicius, tras otra gran diagonal “marca de la casa” y tan solo tres minutos más tarde, era Reguilón el que estuvo a punto de sorprender a Pacheco con otro gran disparo desde la frontal que se iba pegadito al poste derecho del ex-portero del Real Madrid.

En plena vorágine de juego y oportunidades, la sensación de que el gol era inminente era absoluta. Y así fue. Cuando el partido alcanzaba su primera media hora, Vinicius vio perfectamente cómo Reguilón le doblaba por la banda izquierda y, sin oposición, se plantó sólo hasta el área pequeña para asistir a Benzema, que esperaba con la caña para empujar el balón y el francés no desaprovechó la oportunidad y anotó el primer tanto de la noche.

Benzema sigue en estado de gracia y anoche volvió a marcar | Real Madrid 3-0 Alavés

La ventaja pudo haber sido aún mayor pero el Real Madrid está siendo víctima implacable de los cambios de criterio de la aplicación del VAR y así, como pasó en su día con Mateu Lahoz contra el Sevilla, Jaime Latre evitó el segundo gol madridista que habría sentenciado el partido.

Así, en el minuto 39, Benzema le ganó la espalda a la defensa y aprovechó el despiste de la zaga blanquiazul para plantarse solo ante Pacheco junto a Bale pero, inexplicablemente, en vez de dejar seguir como indica el famoso protocolo de actuación del VAR, el colegiado señaló posición antirreglamentaria del francés que, además y para más “inri”, ni siquiera existía.

Con el cabreo generalizado en el césped y en la grada del Bernabéu, el partido cayó en intensidad y los jugadores se fueron al descanso, no sin antes ver cómo el colegiado le perdonaba una clara tarjeta amarilla a Wakaso por una indecente patada sin balón a Ceballos, que le hizo bastante daño pero que, afortunadamente, acabó en un susto.

La confirmación de Vinicius

La segunda parte nos dejó a un Real Madrid que salió con la intención de resolver el partido por la vía rápida. Y casi lo consigue pero la volea de Benzema a pase de Vinicius, floja y al centro en el minuto 46 la paró fácilmente Pacheco, mientras que el disparo de Bale, apenas un par de minutos más tarde y tras una gran asistencia de Modric, fue respondido por el meta alavesista en dos tiempos.

A partir de ese momento, el Real Madrid bajó tímidamente los brazos y rebajó su intensidad en la presión, lo que unido al hecho de que los de Abelardo se fueron hacia delante, hizo que el Real Madrid, que dominó a placer la primera parte, por primera vez en el partido, empezó a sentirse cada vez más amenzado.

Ceballos cuajó de nuevo un gran partido | Real Madrid 3-0 Alavés

Y no por la existencia de oportunidades claras de gol por parte del Alavés que, avisó con un disparo de Calleri que se estrellaba contra el lateral de la red de Courtois en el minuto 53, sino por la sensación de que se acercaba cada vez más y tenía más la pelota que en la primera mitad.

De nuevo, el mismo Calleri tuvo otra buena oportunidad en el minuto 57 tras una gran pared con Burgui pero al delantero argentino se le hizo de noche y lanzó el balón muy por encima de la portería de Courtois.

En el minuto 63 y tras una falta al borde del área muy mal ejecutada por Bale, llegó el primer cambio del Real Madrid. Una sustitución, dicho sea de paso, providencial ya que el galés, muy desdibujado durante todo el partido, dejaba el campo y entraba Asensio en su lugar.

Y digo que fue providencial porque, tras el descanso, Solari intercambió de bandas a Vinicius y a Bale, en un intento fallido de darle más profundidad al galés y que, lejos de lograrlo, sólo consiguió que Vinicius se perdiese en la derecha.

Pues bien, la entrada de Asensio devolvió a Vinicius a la izquierda y dejó a Odriozola prácticamente toda la banda derecha y aquello devolvió la frescura y la rapidez al ataque madridista.

Con Asensio incrustado entre líneas, Ceballos y Modric recuperaron el protagonismo perdido durante estos minutos y, recuperando la presión a la salida de balón del Alavés, el Real Madrid recuperó la sensaciones y el buen fútbol de la primera parte.

Aun así, el Alavés dispuso de su última gran ocasión, cuando Jony aprovechó despiste de Odriozola en la marca y se plantó solo ante Courtois, pero su disparo, muy centrado, lo rechazó de forma acrobática el meta belga.

A partir de ese momento, el Alavés se deshizo literalmente. Sin apenas fuerzas para aguantar las acometidas del Madrid, cada vez más frecuentes, Solari vio que era el momento de dar el golpe de gracia tan necesario para cerrar un partido al que no terminaba de poner el broche.

En el minuto 70, aprovechando que el Alavés tenía cada vez más rotas sus líneas y defendía con más espacio a sus espaldas, dio entrada a Mariano por Benzema y puso a sus extremos a trabajar con denuedo, bien movidos por un Asensio que se movía como pez en el agua entre líneas.

De esta forma Vinicius batía a Pachecho para anotar el segundo gol | Real Madrid 3-0 Alavés

Primero Mariano, que pagó su fogosidad al saltar al campo con una patada al aire cuando se disponía a engatillar un gran pase y acto seguido, Asensio con un gran zurdazo que se marchó alto, avisaron de lo que estaba por llegar.

En el minuto 79 Vinicius vio la llegada completamente solo de Asensio por la derecha y cambió el balón de banda para que el balear se plantase en el área y le devolviese el favor a Vinicius, que seguía la jugada por la otra banda. El brasileño, sin oposición, se acomodó con tranquilidad la pelota y batió por bajo a Pacheco.

Aquel gol llevó la tranquilidad a los aficionados que, como Solari, respiraron tranquilos. Especialmente porque el Alavés, herido de muerte, ya no fue rival para el Real Madrid en los últimos minutos.

Odriozola tuvo el tercero solo cuatro minutos después tras una gran asistencia de fantasía de Vinicius pero el balón, mordido, lo rechazó a duras penas Pacheco y el balón, muy forzado le cayó a Vinicius, quien muy cerrado, no pudo rematar.

El propio Odriozola estuvo a punto de culminar su gran partido en el minuto 90 con un magnífico gol, después de una maravillosa pared con Modric pero el vasco se había metido en fuera de juego y Jaime Latre, ahora sí, acertadamente, invalidó el tanto.

Y cuando todos daban por bueno el resultado, con el tiempo vencido, de nuevo Odriozola, en un despliegue físico descomunal se marchó por su banda con velocidad y puso un pase colosal al corazón del área que Mariano remató en plancha, con furia visigoda, para alojar el balón en la misma escuadra.

Con el tercero en la buchaca, el colegiado aragonés, decretó el final del partido y los tres puntos se quedaron en casa en una jornada en la que era vital sumar la victoria. Ahora espera el Barça y aquellos que hace nada nos daban por muertos y enterrados, ahora se hacen cruces para que el Real Madrid no despliegue este juego en el Nou Camp. Vivir para ver…

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