Kennedy, ese madridista: una efeméride

Hace un mes se cumplió una década de uno de los momentos que más risas han conseguido sacar a la parroquia madridista. En este club hemos vivido momentos de triunfo, momentos de derrota, momentos de tristeza y momentos ridículos, pero lo que se vio el 21 de mayo de 2009 en el Hesperia de Madrid difícilmente podrá ser superado.

Como en esta santa casa hay gente mucho más capacitada que yo para escribir sobre el bendito “pajiplantilleo” estival, he decidido irme por la tangente y recordar uno de los mayores esperpentos que envolvieron el nombre del Real Madrid C. F.

La temporada 2008/09 había sido una temporada oscura. El entonces presidente del club, Ramón Calderón, se había visto obligado a dimitir tras publicarse que había colado en la Asamblea de Compromisarios, permitiendo votar, a un importante número de personas que siquiera ostentaban el carácter de socio (alguno, incluso, era socio del Atlético de Madrid).

Fue la gota que colmó el vaso a una etapa manchada por el deshonor y la duda desde su misma concepción, y que será tratada en un artículo próximo. Tras establecerse un “régimen transitorio”, comandado por el empresario Vicente Boluda, se convocaron elecciones para el final de ese año.

El 13 de mayo de 2009, el primero en confirmar su participación en dicha elecciones fue el presidente de la constructora ACS, Florentino Pérez, que buscaría repetir a los mandos del club tras dimitir en la temporada 2005/06 tras una mala racha de resultados deportivos. Sin grandes alardes, más allá de un discurso sobrio en el que explicó las razones de su marcha y de su vuelta, el empresario se colocó liderando las apuestas para tomar los mandos de la casa blanca.

Unos días después de que el actual presidente anunciara su intención de volver al cargo, el 19 de mayo, el que fue vicepresidente del club con Lorenzo Sanz, Juan Onieva, hizo pública una candidatura alternativa a la de Florentino. La presentación oficial tendría lugar en el Hesperia de Madrid (lo que no deja de ser irónico, ya que parece que el nombre de dicha cadena hotelera está unido a los momentos más lamentables de la historia del fútbol patrio).

Ya fue una candidatura “sospechosa” desde el principio, pues el ya candidato no aclaró el origen del aval (el mal llamado “preaval”) que exigen los estatutos para poder presentar cualquier candidatura , negándose incluso a responder preguntas sobre esta cuestión. Las líneas maestras de su proyecto deportivo oscilaban entre lo demagogo y lo irrealizable.

En primer lugar, no podía faltar el clásico “españolizar del equipo” (mantra que ya hemos diseccionado hasta la saciedad en artículos y podcasts de esta santa casa), proponiendo que, estatutariamente debieran formar parte de la plantilla del primer equipo un mínimo de un 50% de jugadores nacionales (en palabras de Onieva, y cito textualmente, “[l]a llegada de extranjeros ha producido la disgregación en el vestuario”).

Esta clase de ideas no sólo afectarían a los jugadores, ya que al entrenador se le exigiría un nivel de “arraigo” muy similar: “Tengo la mejor opinión de lo que Juande [Ramos] ha hecho en el Real Madrid, es meritorio y tenemos que reconocerlo, pero para elaborar el perfil de nuestro entrenador uno de los aspectos más importantes era que fuera alguien vinculado históricamente a la institución”, sustituyendo al de Ciudad Real por Hugo Sánchez (que, a día de hoy, tiene en su haber una liga mexicana y dos destituciones con Almería y Selección Mexicana).

Asimismo, no podía faltar el uso y abuso de la cantera, debiéndose reservar tres de los 25 dorsales del primer equipo a jugadores del Real Madrid Castilla que deberían ser alineados como titulares en al menos en cinco partidos oficiales y, al menos uno de estos canteranos, ir convocado.

Pero quizás la propuesta más esperpéntica pasaba por aportará al menos un 3% del presupuesto de gastos aprobado para cada ejercicio económico y solicitar a proveedores y jugadores del club el 0,7% de su retribución para un fondo destinado a sufragar los gastos de los socios del club que pasaran penurias económicas.

 

Todo esto fue el aperitivo de lo que estaba por llegar. Como ya hemos dicho antes, la presentación oficial de la candidatura tuvo lugar el 21 de mayo de 2009 en el Hesperia de Madrid.

La puesta en escena fue terrible: salón oscuro con fondo negro, y un Power Point elaborado en un estilo que nada tenía que envidiar a las lisérgicas webs de los años 90. Llevaba la voz cantante uno de los potenciales vicepresidentes, Fernando Martínez Blanco, que daba muestras de un atenazante nerviosismo, sudando, pasándose la mano por la cara, rascándose la pierna constantemente…

El discurso empezó con el recuerdo de cómo un joven Martínez Blanco se fue a la cama llorando tras la derrota del Madrid en la final de la Recopa de 1971 (mientras tanto, se proyectaba una diapositiva con el texto “Ningún problema vencerá la esperanza de cientos de miles de madridistas, a pesar de estar viviendo no sólo una crisis económica mundial sin precedentes, sino también una crisis deportiva e institucional de su Real Madrid” escrito en Times New Roman amarilla sobre fondo negro liso; seguida de otra que, en un estilo similar, rezaba “Esperanza demoledora es la propuesta de nuestro proyecto, pues es la solución a todas las crisis”).

A continuación, apareció en la pantalla una fotografía de Barack Obama el día que tomó posesión de su cargo como presidente de EE.UU., mientras Martínez Blanco (al que llamaremos de ahora en adelante “FMB”) hacía un extraño paralelismo entre su propio su discurso y el del estadounidense, y decía que Obama estaba conectado con el Madrid porque la Copa de Europa de 2000 se gana con la equipación negra (?) y que “desde luego, vamos a sugerir hacer a Obama Socio de Honor del Real Madrid”.

Llegado a este punto, veo necesario hacer la siguiente aclaración: juro que esto no me lo estoy inventando. En pantalla se proyectó una fotografía de un niño sacada de un banco de imágenes mientras FMB contaba la anécdota del niño Ernesto y sobre la falta de tiempo que le dedicaba su padre (imitación de voces infantiles incluida), para finalizar con un par de diapositivas en las que se contemplaba el texto “el Real Madrid en los últimos años ha hecho obras faranoicas (sic), viajes por el mundo… pero se ha olvidado de sus socios, como el padre de la historia se olvidó de su hijo”.

Para rematar, citó las palabras de un tal Williams (¿Frank?) y parafraseó horriblemente mal a Kennedy: “No te preguntes qué puedes hacer por el Madrid; pregúntate qué puede hacer el Madrid por ti”, mientras se dejaba ver una fotografía retocada del fallecido mandatario norteamericano en la que saludaba con una mano de seis dedos.

No hubo cadena o periódico que no se hiciera eco del ridículo, (es verdad que con una saña que podría tacharse de excesiva); incluso medios del grupo PRISA, afines a Lorenzo Sanz y a Ramón Calderón y críticos con Florentino.

Fue tal el esperpento que menos de 24 horas después, Onieva anunciaba la retirada de su candidatura: “He decidido asumir la responsabilidad (…) Lo que ocurrió ha sido por mi culpa. Fue horroroso. Fue un error. No puedo consentir que me llamen friki ni Kennedy de seis dedos, como han dicho en la prensa”.

Visto en retrospectiva, no puede negarse el beneficio del regreso de Florentino Pérez a la presidencia del Real Madrid, no sólo desde el punto de vista deportiva, sino económico y social también. No olvidemos en manos de qué clase de gente pudieron haber puesto los mandos de la institución deportiva más grande de la historia.

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