Notas Mallorca 1-0 Real Madrid | Jornada 9 Liga Santander

Courtois: 5. Inédito. Sólo le tiraron una entre los tres palos … y fue para dentro, aunque en su descargo hay que decir que poco o nada pudo hacer porque Lago Junior remató a placer y casi a bocajarro.

Odriozola: 4. Suspenso. Defendió pésimamente la jugada de Lago Junior que nos costó el gol, básicamente con la mirada, y estuvo muy atolondrado durante todo el partido hasta que terminó de “rematar la faena”, con una entrada demencial que le costó la expulsión.

Militao: 6. Bien. Fue de menos a más. Comenzó muy desubicado e incluso cometió un gravísimo error que supuso el segundo tanto bermellón, que afortunadamente invalidó el árbitro. Pero a partir de ahí se centró y aportó la única dosis de contundencia de la defensa.

Sergio Ramos: 4. Suspenso. Descolocado, fallón, carente de la más elemental contundencia, sufrió mucho con Budimir. Por no decir que se empecinó en ser el salvador del equipo, con continuas subidas al ataque que, además, no sirvieron para nada. Hasta se permitió el lujo de lanzar una falta al borde del área, cuando había mejores lanzadores en el campo.

Marcelo: 3. Suspenso. No sólo no aportó nada en ataque, donde fue una fuente inagotable de balones perdidos y pases al limbo sino que en ataque fue un constante coladero. Se le notó muy endeble y falto de ritmo. Con este nivel no puede ser titular del Real Madrid nunca.

Casemiro: 5. Aprobado. El brasileño, al que se le notó ciertamente agotado, no dio abasto a tapar los agujeros que la falta de tensión defensiva del equipo estaba dejando y acabó bastante superado.

Isco: 2. Suspenso. De no haber sido por el ingente número de balones perdidos, nadie se habría percatado de su ausencia sobre el césped. El malagueño fue sencillamente transparente, invisible y su aportación nula. Su presencia en el once fue inexplicable. Casi tanto como su pésimo rendimiento.

James: 5. Aprobado. Partido gris del colombiano quien, al menos, aportó algo de garra y peleó. Se ofreció a sus compañeros y trató de poner algo de orden pero, desgraciadamente, le faltó acierto sobre todo en el último pase.

Vinicius: 3. Suspenso. Partido horrendo del joven brasileño, que se equivocó gravemente en la toma de casi todas sus decisiones. Lo intentó siempre, eso es cierto, pero no dio una a derechas, especialmente en sus pases desde la banda. Logró lo más difícil, que era el regate por velocidad pero falló estrepitosamente tanto en la resolución como en el pase

Benzema: 7. Notable. El faro del equipo, el auténtico líder espiritual, que puso la calidad y el único, junto a James, que no paró de pedirla y hacer cosas distintas. De nuevo le falló la fortuna, tras un remate espectacular al larguero. Hoy por hoy, es insustituible.

Jovic: 3. Suspenso. No tuvo su día el serbio, al que no se le vio durante el tiempo que estuvo en el campo. En su defensa hay que decir que, jugando como jugó ayer el Madrid, ni el mismo Hugo Sánchez la habría olido, pero lo poco que intervino, lo hizo sin acierto.


Fede Valverde: 5. Aprobado. El “Pájaro” saltó al campo para cerrar la hemorragia de un centro del campo inexistente y aportó el músculo necesario pero no fue suficiente para crear juego.

Rodrygo: 6. Bien. Se entendió a la perfección con James y generó peligro por su banda. Con la expulsión de Odriozola retrasó su posición y eso le hizo perder efectividad.

Brahim Díaz: 6. Bien. Dejó notas de su indudable calidad, con su talento y volvió loca a la defensa por su banda y sufrió un penalti casi al final que parece imposible no haber visto desde el VAR.

Areola: No jugó.

Mendy: No jugó.

Varane: No jugó.

Mariano: No jugó.

Altube: Descartado.


Zinedine Zidane: 4. Suspenso. Su planteamiento no fue malo pero sí su “once”. La presencia de Isco o Marcelo en el equipo titular es absolutamente inconcebible y carente de toda lógica. Como lo fue el hecho de que, con Jovic en el campo no se aprovechó su potencial en el juego aéreo y, por contra, cuando salió el serbio, empezaron a volar los primeros balones al área.

Reaccionó muy tarde para quitar a Isco y Jovic y no supo dotar al equipo de un espíritu mínimamente competitivo, que luche por cada balón con el cuchillo entre los dientes como sí lo hizo en partidos como el del Sevilla o Atlético.

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