Crónica Osasuna 1-4 Real Madrid | Jornada 23 Liga Santander

Con esta volea, Isco anotó el empate para los de Zidane en El Sadar Osasuna 1-4 Real Madrid

Osasuna 1-4 Real Madrid: “Victorias que valen Ligas”

El Real Madrid se ha llevado de El Sadar una victoria de esas que valen títulos, con tres puntos de oro ante un rival que le puso las cosas tremendamente difíciles a los blancos. Los de Zidane se sobrepusieron a un tempranero gol osasunista y a las patadas, algunas de ellas alevosas, permitidas por un indecente arbitraje de Gil Manzano.

El colegiado extremeño dio todo un recital del típico arbitraje que tanto gusta en las altas esferas federativas, dejando sin señalar un claro penalti a Modric, además de permitir el exceso de juego duro rojillo, con un desigual criterio en la apreciación en las tarjetas.

Sin embargo, ni eso ni el empuje osasunista ni su presión asfixiante en los primeros minutos del partido ni la primera media hora de caraja madridista pudieron con el Real Madrid.

Los de Zidane ofrecieron su versión más trabajadora y a base de juego y sacrificio y, comandados por un espectacular Isco, que firmó su mejor partido como madridista de los últimos 18 meses, se llevaron tres importantísimos puntos de un campo en el que, hasta la fecha, sólo se habían ganado dos equipos.

De la caraja inicial a la remontada

Había dudas acerca del “once” que sacaría Zidane, y hay que decir que el francés no defraudó nuevamente. Un equipo con cambios, sin Kroos en la medular, con un 4-4-2 clásico, con Isco y Bale en la titularidad y toda una declaración de intenciones.

Zidane sorprendió sentando a Kroos y Vinicius y alineando a Bale e Isco | Osasuna 1-4 Real Madrid

Sin embargo, el equipo saltó al campo con una caraja de proporciones bíblicas, absolutamente desorientado, sin un gramo de intensidad y quedó rápidamente a merced de Osasuna.

Por contra, los chicos de Jagoba Arrasate salieron justo al revés que los de Zidane, esto es, muy enchufados, con una intensidad fuera de lo normal y acogotaron al Real Madrid, hasta el punto que, durante prácticamente los primeros 25 minutos, no hubo otro equipo sobre el césped de El Sadar que el rojillo.

Osasuna fue una apisonadora en estos primeros instantes y no tardaron en avisar. A los cinco minutos, aprovechando que el centro del campo blanco era de cristal, Rubén García se fue de todos, como Pedro por su casa y se plantó ante Courtois, pero el belga reaccionó de maravilla taponando el agujero para salvar el primer tanto.

Eran minutos de asedio en los que, si bien no había oportunidades claras, Osasuna había sacado del campo al Madrid, por lo que a nadie le pudo coger de sorpresa lo que ocurrió al filo del cuarto de hora de partido. A la salida de un córner y ante la pasividad de Casemiro, Unai García remató en plancha y alojó el balón pegado a la base del poste izquierdo de Courtois.

Aquello fue el aldabonazo necesario para que muchos de los jugadores que daba la sensación que no habían salido aún del vestuario, empezasen a comparecer, liderados por un excepcional Isco, que se movía entre líneas y era el único que intentaba buscar la espalda de la defensa filtrando pases.

Poco a poco, el Real Madrid empezó a entrar en el partido y a tomar el mando, moviendo la pelota con cada vez más criterio, gracias a que, por fin, Modric empezó a tomar la manija del centro del campo y Valverde, muy suelto, comenzó a conectar con los de arriba.

El remate inapelable de Unai García adelantó a Osasuna en el marcador | Osasuna 1-4 Real Madrid

Bale estuvo a punto de marcar en un par de ocasiones. Una, tras un remate acrobático que se estrelló en el lateral de la red de Sergio y otra, unos pocos minutos más tarde, en un remate de cabeza que se le fue ligeramente alto a pase de Carvajal tras un grave error del meta rojillo.

Aquello fue el prolegómeno de lo que iba a ser el empate. En el minuto 32, con el Madrid ya como pleno dominador del partido, en un balón rebotado desde la izquierda, Bale remató en semifallo (entre otras cosas, porque había sido objeto de un claro penalti por Estupiñán) El balón le cayó a los pies de Isco quien, de media volea, alojó el balón lejos del alcance de Sergio.

Osasuna acusó profundamente el golpe y, sin un atisbo de su intensidad inicial y con el equipo cada vez más aculado atrás y con fallos clamorosos en la salida de pelota, no tardó en ver cómo el Real Madrid se ponía por delante en el marcador apenas cinco minutos después.

En una gran jugada de estrategia en un nuevo córner botado desde la izquierda por Modric, el balón le cayó a Casemiro en el segundo palo quien prolongó de cabeza al primero para que Ramos, completamente libre de marca en el área pequeña, remachase con un testarazo a la red y certificase la remontada.

Con este testarazo, Sergio Ramos selló la remontada blanca | Osasuna 1-4 Real Madrid

Eso sí, hay que decir que el siempre agresivo público de El Sadar volvió a hacer de las suyas un año más y, además de gritarle al camero “Ramos muérete” desde ese momento y hasta el final del partido, se salvó de un buen porrazo porque cuando celebraba su gol estuvo a punto de impactar sobre su cabeza un mechero arrojado desde la grada local.

Después del descanso, muchos goles y polémica arbitral

Tras el descanso, Osasuna salió de nuevo al campo con la misma mordiente e intensidad con la que arrancó el partido, entre otras cosas porque estaba viendo que el Real Madrid había dominado a placer un buen tramo de la primera mitad y el partido se les estaba yendo de las manos.

Comenzó entonces el concierto de pito ofrecido por Gil Manzano. Primero, dejando sin sancionar un clarísimo derribo de Estupiñán a Luka Modric en el área de Osasuna y, después, con un doble rasero

Aprovechando la enorme permisividad arbitral y, fruto de ese exceso de “ardor guerrero”, una terrible entrada de Nacho Vidal a Fede Valverde, de esas con las que acostumbran a dejar con 10 a los rivales del Barcelona, sólo fue objeto de tarjeta amarilla por parte de Gil Manzano.

Es más, apenas un par de minutos antes de esa jugada, un grave error de Gil Manzano, que dejó sin sancionar una clara falta de Nacho Vidal a Isco, propició una contra de Osasuna que acabó con un disparo desviado de Rubén García que pudo suponer el empate.

Eran los peores momentos de agobio para el Real Madrid que, si bien, no veía comprometida su portería salvo por esta jugada y un disparo lejano de Iñigo Pérez unos instantes antes.

Sin embargo, el empuje rojillo estaba provocando la existencia de unos cada vez más grandes agujeros atrás, que la conexión entre Isco, Valverde y Benzema, en labores de extremo izquierdo, empezaban a generar sus primeros sustos.

Con este disparo, Lucas Vázquez anotaba el tercer tanto madridista de la tarde | Osasuna 1-4 Real Madrid

Ya con Lucas Vázquez en el campo, sustituyendo a un apagado Gareth Bale, entre otras cosas, ninguneado por sus compañeros en la segunda mitad en cada desmarque de ruptura que había intentado tirar aprovechando la debilidad defensiva, Benzema capitaneó una gran contra en el minuto 83.

Con la calidad que atesora, el francés detuvo el tiempo durante unos instantes y, viendo la llegada por la derecha de Lucas Vázquez, asistió para que el gallego, de duro disparo, batiese a Sergio para anotar el tercero. Un Lucas Vázquez que, por cierto, a punto estuvo de acabar mal parado unos pocos minutos antes, después de una nueva durísima entrada, en este caso de Iñigo Pérez que ni siquiera fue objeto de amonestación por parte de Gil Manzano

Ya con el partido completamente roto y en pleno correcalles, Vinicius, que había entrado por Isco, estuvo a punto de marcar pero su precipitación y su desacierto, unidos a un exceso de individualismo impidieron el cuarto de la tarde.

Eso sí, hubo tiempo para más. Con el tiempo vencido, Modric se despachó un pase excepcional de primeras a la espalda de la defensa rojilla para que Valverde, después de una veloz carrera, asistiese a Jovic, que se encontraba completamente solo en el corazón del área.

El serbio, que apenas llevaba tres minutos en el campo tras sustituir a Benzema, no desaprovechó el regalo y respondió al gran pase del uruguayo con una espectacular volea que se alojó en toda la escuadra de Sergio para anotar el cuarto y cerrar la goleada.

Un marcador que, sin embargo, pudo haberse acortado de haber entrado el excepcional disparo lejano de Iñigo Pérez, pero que se encontró con el larguero de Courtois, instantes antes de que, por fin y tras más de cuatro minutos de añadido, Gil Manzano pusiese punto final al partido y estos tres decisivos puntos viajasen de vuelta a Madrid de forma más que merecida

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