Crónica Espanyol 0-1 Real Madrid | Jornada 32 Liga Santander

Importantísima victoria de los de Zidane en Cornellá que les asienta en el liderato de la Liga | Espanyol 0-1 Real Madrid

Espanyol 0-1 Real Madrid: “Karim reina en la montaña rusa”

Importantísima victoria del Real Madrid en el RCDE Stadium en un partido espero y no muy lucido, y en el que los de Zidane sufrieron más de lo esperado ante un colista que, con esta derrota, unida a la victoria del Eibar en Granada, pone pie y medio en la Segunda División.

El equipo blanco no jugó un buen partido en absoluto ante el colista. Un equipo, el “perico”, que no le puso las cosas nada fáciles al líder, ahora más líder que antes, entre otras cosas porque los de Zidane -y el propio entrenador madridista- no tuvieron su tarde más brillante.

Pero la gran diferencia del Real Madrid con el resto de equipos del mundo es Benzema, que está viviendo su segunda juventud. El francés es, de largo, el mejor jugador del equipo. En una jugada de ensueño, con un magistral taconazo, sólo al alcance de un superclase como él, desatascó un partido que tenía bastante mala pinta para los blancos, hoy de riguroso “verde quirófano”.

Es verdad que los de Zizou no pasaron grandes apuros y, salvo un par de grandes intervenciones de Courtois, el Espanyol apenas inquietó la meta del belga, pero las sensaciones que estaba dejando el partido no era, ni mucho menos, las más optimistas.

Con un fútbol plano y sin ideas, sostenido únicamente por las manos de Courtois, un Varane imperial, con Kroos y Casemiro en la sala de mandos trabajando a destajo y un inconmensurable Benzema, el Real Madrid tuvo suficiente para ganar a un Espanyol que salió a repartir estopa como si no costase y a castigar, sobre todo, los maltrechos tobillos de Hazard.

Mateu Lahoz y la vuelta a la triste normalidad

Evidentemente, si esta ensalada de patadas se pudo llevar a cabo fue por la presencia sobre el césped de un tipo como Mateu Lahoz, el otrora árbitro favorito de Mourinho y, actualmente un mamporrero del Régimen y un funcionario más al servicio del sicariato arbitral.

Desgraciadamente, lo vivido en los cuatro primeros partidos, con el VAR ratificando decisiones acertadas de los árbitros, algo inédito hasta la fecha y que hacía albergar alguna esperanza de cambio en la situación arbitral española, no ha sido más que un mero espejismo.

Pésimo arbitraje de Mateu, marcado por la excesiva permisividad con la dureza espanyolista | Espanyol 0-1 Real Madrid

Mateu, un tipo al que hace años devoró su propio personaje, hizo lo que de él se esperaba, algo que no es muy distinto de lo que nos ha ido perpetrando prácticamente en cada oportunidad que ha podido en estos últimos años. Durante el partido los jugadores blanquiazules masacraron de forma inmisericorde a nuestros jugadores, especialmente a Hazard.

El belga sufrió al menos tres entradas salvajes de forma totalmente impune, además de un pisotón al tendón de Aquiles de Carvajal, bastante más duro que aquel que supuso la expulsión de Modric en el primer partido de Liga ante el Celta y que aquí se saldó con la única amarilla que vieron los de Rufete durante todo el partido.

Lo grave de todo esto es que Mateu no sólo no mostró ni una sola amarilla, sino en muchas ocasiones sin ni siquiera pitar falta. Lo más cachondo de todo, aunque maldita la gracia que tiene, es que al final, después la ensalada de patadas y codazos de los jugadores espanyolistas, Madrid y Espanyol acabaron con el mismo número de amarillas.

A esto habría que añadirle que dejó sin señalar un penalti colosal por derribo de Diego López a Benzema al filo del descanso y que ni él, ni el inefable De Burgos Bengoetxea desde el VAR fueron capaces de ver, a pesar de lo evidente de la infracción.

Desgraciadamente, y a diferencia de otras jornadas en las que se montó una enorme polvareda mediática, criticando de forma sorprendente aciertos arbitrales y poniendo en tela de juicio las últimas victorias madridista, nadie ha puesto el grito en el cielo ni ha gastado más de un minuto en comentar negativamente la permisividad arbitral frente a la dureza de los de Rufete ni la incomprensible decisión de no señalar penalti. Hoy, simplemente, no toca…

Benzema, el mago sin chistera

En lo relativo a lo meramente futbolístico, la verdad es que hay muy poco que contar. Zidane volvió al 4-4-2, recuperando a Isco para la titularidad, repitiendo con Valverde en la derecha y con Hazard y Benzema como únicas referencias ofensivas.

Isco, la gran novedad en el “once” de Zidane para el partido de hoy | Espanyol 0-1 Real Madrid

Un planteamiento buscando tener la pelota con un fútbol de toque y control pero que debido al mal estado de forma de Isco y con un infrautilizado Valverde, así como un desaparecido Hazard, convirtió al juego del equipo en algo lento, previsible y sin nada de profundidad. El balón pasaba constantemente por las botas de Kroos, buscando unos huecos que sólo él era capaz de entender, debido a la pasividad y lentitud de los jugadores blancos,.

Es más, los primeros desajustes defensivos, ocasionados en su mayor parte por el descontrol de Marcelo, incapaz de recuperar su posición en cada subida, hizo que las dos primeras aproximaciones corrieran a cargo del Espanyol, con un Wu Lei desatado, al que la incapacidad del brasileño convirtieron en poco menos que en un Paco Gento orientalizado.

Pasados los primeros minutos, y con un Madrid más asentado en el campo, al tiempo que iban cayendo las patadas a Eden Hazard, comenzaron a llegar las primeras ocasiones para el Real Madrid. Empezó Casemiro intentando el gol del siglo al tratar de marcar desde su campo al ver adelantado a Diego López, pero el meta gallego respondió con una buena mano.

Acto seguido, el propio Casemiro intentó un centro-chut (que más bien parecía un chut-centro) a la salida de un córner que se encontró la cabeza de Ramos en el área pequeña. Desafortunadamente para el camero, la pelota iba tan fuerte que no pudo precisar y su remate se marchó por encima de la meta de Diego López.

Marcelo no dio la talla en ningún momento | Espanyol 0-1 Real Madrid

Incluso hubo otra ocasión más del propio Casemiro, el más activo en esta primera mitad, pero su disparo se marchó por encima del larguero. Una jugada contrarrestada con la mejor oportunidad de los de Rufete al filo del minuto 20 con una falta directa lanzada por Marc Roca al área pequeña que, entre las dudas de unos y otros, acabó despejada de puños por Courtois.

A partir de ahí el partido se hundió lastimosamente porque ni los del Real Madrid querían ni los del Espanyol podían. El partido entró en una fase en la que el fútbol de los de Zidane se convirtió en tocar y tocar de un lado al otro del campo, sin más criterio que mover la pelota pero con todos los jugadores estáticos y sin verticalidad, lo que hacía que los de Rufete no tuvieran que sufrir apuros.

Tras la pausa de hidratación, el partido no remontó salvo para ver una gran intervención personal de Benzema que culminó con un disparo con rosca que sacó Diego López con una gran parada en el minuto 35.

En el minuto 40 llegó la jugada más polémica del partido cuando, de forma infantil, Diego López salió atropelladamente para robarle el balón a Benzema, que estaba protegiendo el balón con su cuerpo en el área pequeña y le arrolló en las mismas narices de Mateu.

Sin embargo y ante las indicaciones de De Burgos desde la Sala VOR, el colegiado valenciano dio orden de sacar de esquina. Un pequeño susto para los de Rufete pero que fue la antesala del gol madridista.

Casemiro anotó el tanto madridista tras un taconazo magistral de Benzema | Espanyol 0-1 Real Madrid

Prácticamente sobre la bocina, Benzema “pinchó” con una enorme calidad un balón lejano de Sergio Ramos al corazón del área y, cuando perdió la posición, se inventó un genial pase de tacón al área pequeña sobre la llegada de Casemiro, quien con la precisión del mejor “9”, tocó suavemente y por alto, alojó el balón dentro de la portería del Espanyol.

Salvando los muebles

Tras el descanso pudimos ver un mejor versión del Real Madrid, con un Isco ligeramente más activo pero igualmente desacertado con el balón en los pies y con un Toni Kroos, de nuevo, buscando desesperadamente los huecos a la espalda de la defensa que ni Marcelo ni Carvajal ni tampoco Hazard eran capaces de aprovechar.

El partido entró en un período de calma chicha sólo alterado al cumplirse la hora de juego por el doble cambio del Real Madrid, dando entrada de una tacada a Rodrygo y Vinicius por los desaparecidos Isco y Hazard y por una falta directa muy bien botada por Raúl De Tomás  a la que respondió Courtois con una buena mano.

Desgraciadamente para los de Zidane, los cambios no ayudaron en exceso ya que Rodrygo se volvió invisible para sus compañeros, que volcaron el ataque por la izquierda y al que, constantemente Carvajal se empeñó en solapar con sus subidas.

No fue el mejor día de Eden Hazard, al que cosieron a patadas durante el partido | Espanyol 0-1 Real Madrid

Pero es que no le fueron mucho mejor las cosas a Vinicius. Incapaz de contactar con Kroos y con Valverde, ahora ya en labores de mediocentro tras la entrada de Rodrygo, tenía que bajar constantemente a la zona medular e incluso a la defensa a recoger la pelota y eso, unido a un inusual desacierto con la pelota en los pies, le convirtió en prácticamente intrascendente.

Así las cosas, el partido poco a poco se fue embarullando, ya que el Madrid perdió el control del encuentro y se convirtió en un correcalles, plagado de errores no forzados que hacían que el balón no les durase nada a ninguno de los dos equipos y el partido se volviese gris y plomizo.

A todo esto, los de Rufete intentaron un último arreón, más con el corazón que con la cabeza y, aunque no crearon grandes oportunidades, aprovechando el bajón del centro del campo y la ausencia de presión y lo que es peor, de control, por parte del Real Madrid para intentar colgar balones a la olla esperando el milagro. Lo curioso es que Zidane no consideró necesario darle otro aire al partido y, como ya pasó el día del Valencia, no hizo más cambios.

Los últimos minutos fueron de agobio para el Real Madrid, con un Espanyol volcado y que, a punto estuvo de lograr ese milagro cuando en el minuto 87 una falta lejana botada por Marc Roca se paseó por delante de toda la defensa madridista y ni Calleri ni Bernardo llegaron a reeamatar en boca de gol por apenas unos centímetros.

Los mismos escasos centímetros que le separaron a Marcelo de condenar a su equipo cuando, con el tiempo vencido, un centro  sin peligro de Calleri desde la izquierda fue desviado de cabeza por el lateral brasileño y la pelota se marchó pegado al larguero de la meta de Courtois, provocando la taquicardia a más de uno y más de dos, empezando por el propio meta belga, que respiró aliviado cuando, acto seguido, Mateu decretó el final del partido.

Deja una respuesta