Crónica Real Madrid 2-1 Villarreal | Jornada 37 Liga Santander

Zidane, manteado por sus jugadores nada más proclamarse campeones de Liga | Real Madrid 2-1 Villarreal

Real Madrid 2-1 Villarreal: “Sí, sí, sí, la 34ª ya está aquí”

El Real Madrid ha vuelto a hacer historia al llevarse uno de los títulos más difíciles, competidos y polémicos de los últimos tiempos al vencer por la mínima por 2-1 al Villarreal en el Alfredo Di Stéfano, en un partido en el que los de Zidane merecieron mejor suerte y que, por esas cosas del destino, acabó pidiendo la hora.

Decimos que fue un título difícil, sí, porque de todos es sabido las espantosas condiciones que rodearon a este campeonato, el parón por la terrible pandemia, que ha dejado cerca de 50.000 muerto en este país y que, a pesar de todo, logró recuperar la competición y jugar los últimos 11 partidos a puerta cerrada, sin el apoyo ni el calor de sus aficionados.

Pero también decimos que fue competida porque el Real Madrid, a pesar de un dubitativo inicio, se rehizo a partir de octubre, logrando competir al máximo nivel prácticamente sin descanso desde entonces y hasta el último de los partidos tras el parón. Su rush final en la competición, ganando 10 partidos de forma consecutiva y a lograr una solidez defensiva inédita en el club, ha sido sencillamente ejemplar y símbolo de cómo competir una Liga aun en las circunstancias más adversas.

Y por último, polémica. Y no precisamente por culpa del Real Madrid. A pesar de lo que nos quieran vender, si ha habido un equipo perjudicado por los árbitros y perseguido sañudamente por el VAR, ése ha sido el club blanco.

La falsa polémica generada ha venido dada porque el VAR, ése que para muchoas había venido a traer justicia al fútbol y que, después de casi dos años de su implementación, haría que el Real Madrid ya no ganase nada más, sólo ha impartido justicia y ha evitado que decisiones que, por otra parte serían injustas, no lo fueran.

La Liga encarrilada desde la primera parte

Pero circunscribiéndonos al partido, decir que Zidane planteó a la perfección el dibujo del equipo y salió con un “once” y, sobre todo con esquema táctico radicalmente opuesto al del día del Granada. Nada de fútbol de toque ni control sobre el balón. No, puro rock’n’roll, con la vuelta de Hazard al equipo titular y con Rodrygo pegado a la cal por la derecha y los Tres Tenores del centro del campo (Casemiro, Kroos y un renacido Modric).

Modric estuvo a un nivel espectacular mientras le duró la gasolina | Real Madrid 2-1 Villarreal

El resultado no se hizo esperar. El dominio del Real Madrid fue brutal. Sin hacer una presión realmente asfixiante pero sí con muchas ayudas, los de Zidane embotellaron al Villarreal, al que le resultaba casi imposible cruzar el centro del campo. Con Casemiro y su escoba barriendo a discreción y con un Modric estelar, como si tuviese 20 años, subiendo y bajando y moviendo al equipo a su antojo, el Real Madrid puso cerco a la meta de Asenjo.

La primera gran ocasión del partido llegó a los cuatro minutos, cuando tras un gran pase largo a la espalda de la defensa amarilla Carvajal se plantó solo ante el portero castellonense e intentó colocársela con una delicada vaselina pero el meta estuvo atento y logró atrapar la bola cuando se colaba por la escuadra.

En estos primeros minutos también pudimos ver a un Hazard muy voluntarioso y activo, pidiéndola constantemente, cambiándose de banda con Rodrygo e intentándolo de todas formas pero, una vez más, castigado en exceso por la defensa rival, a base de empujones, agarrones y alguna que otra mala patada.

Es cierto que no había claras ocasiones en estos primeros minutos pero la superioridad del equipo era  tan manifiesta que la sensación que se respiraba era de que el gol no tardaría en llegar. Lo intentó Modric al filo del cuarto de hora con un tremendo chut desde la frontal del área bien rechazado por Asenjo.

Con este remate, Karim Benzema abrió el marcador en el Di Stéfano | Real Madrid 2-1 Villarreal

A todo esto empezaron a llegar las primeras noticias halagüeñas procedentes del Nou Camp, cuando se supo que Osasuna había logrado adelantarse en el marcador, lo que puso más calma en el juego blanco, que ahora necesitaba marcar con menos urgencia ya que ese gol abría de par en par las puertas del título al Real Madrid, con independencia de lo que hiciese en su partido.

Aun así, el primer paso para la certificación del título llegó prácticamente cuando el partido alcanzaba la media hora. Robo, el enésimo, de Casemiro en la medular y balón para Modric. El croata avanzó unos metros y al llegar a la frontal abrió a la derecha a Benzema y el francés, libre de marca y con su sangre fría habitual, batió a Asenjo por debajo.

A partir de ese momento, y dadas las circunstancias (un calor sofocante a psar de la hora y el famoso cooling break, y los resultados del Nou Camp y el Di Stéfano) el partido entró en una fase de meseta e incluso de parón, con un ritmo más cansino y un Real Madrid más contemporizador, aunque siempre manteniendo a raya al Villarreal que no inquietó en modo alguno a Courtois en los primeros 45 minutos.

El penalti de Ramos, el larguero de Kroos… y el caos

Tras el descanso, y a pesar de los cambios introducidos por Calleja, el partido continuó con un ritmo similar a como acabó la primera parte. Esto es, un Madrid dominador y un Villarreal impotente e incapaz de llegar a generar el más mínimo peligro.

Un peligro que tampoco era capaz de provocar el Real Madrid, salvo un escarceo en el minuto 53 de Carvajal, hoy ciertamente poderoso especialmente en ataque, que despejó Asenjo y al que Hazard no pudo llegar por poco.

Eden Hazard volvió a la titularidad | Real Madrid 2-1 Villarreal

Así las cosas, Zidane optó por mover el banquillo. Hazard, al que se le notaba ya bastante la fatiga y Rodrygo, hoy de nuevo muy gris, dejaron su puesto en el campo a Vinicius y Asensio buscando renovar el ataque madridista por las alas pero la cosa no funcionó demasiado bien.

Tras la salida de Hazard, el equipo por la izquierda no tuvo mordiente porque Vinicius no generaba nada y Mendy se parecía poco al jugadorazo que vimos en Granada y por la derecha, Carvajal se “comió” a Asensio de la misma forma que lo había hecho antes con Rodrygo.

El caso es que los minutos iban pasando y, aunque Messi empataba el partido para el Barcelona en el Nou Camp, el Real Madrid seguía siendo campeón, por lo que sin pausa pero sin prisa, los de Zidane seguían viendo cómo se aproximaba el colofón a la temporada.

Eso sí, a todos se nos encogió el corazón viendo el tremendo golpetazo que se llevó Thibaut Courtois en el minuto 66 cuando, en una valiente salida a los pies de Quintillá, El jugador del Villarreal, en una jugada bastante poco afortunada por su parte, no saltó por encima del meta madridista, quizás buscando el contacto para tratar de provocar penalti, dejó la pierna y golpeó brutalmente con su rodilla sobre la sien del portero belga.

Afortunadamente y, tras unos minutos aturdido sobre el césped, Courtois se recuperó y pudo reincorporarse al partido sin más problemas, aunque con el susto en el cuerpo por lo que pudo haber sido y felizmente no fue.

Momento en el que Quintillá golpeó con su pierna sobre la cabeza de Thibaut Courtois | Real Madrid 2-1 Villarreal

Para mayor gloria madridista, con el partido casi muerto, llegó el minuto 72 y Sergio Ramos, muy crecido y aprovechando la falta de trabajo, robó un balón en el centro del campo y se fue como un toro hacia el área. A escasos centímetros de la línea de la frontal, el camero fue derribado de forma cuando menos discutible por Chakla y Hernández Hernández, el inefable árbitro canario, pitó penalti.

Tras la consulta y revisión de la jugada en el VAR, el colegiado canario confirmó su decisión y Ramos trató de inventarse una genialidad (ya que de eso tacharon a Messi y Suárez hace años cuando lo hicieron en un partido ante el Celta) con un lanzamiento indirecto para Benzema que el francés alojó en la red.

Sin embargo, y dado que Benzema entró en el área antes de tiempo y que había jugadores del Villarreal en el lado prohibido de la frontal, el árbitro ordenó repetir el lanzamiento ante las protestas de los jugadores amarillos, que decían que el balón tenía que ser para ellos.

El caso es que el penalti se repitió, en este caso en las botas de Benzema, y el francés no perdonó. Alojó el balón pegado al poste derecho de Asenjo con un disparo duro y raso que, ahora sí, ponía la Liga a los pies de los blancos.

Sergio Ramos, en el momento de lanzar el penalti indirecto que fue obligado a ser repetido | Real Madrid 2-1 Villarreal

Y así parecía que iba a ser. Sobre todo cuando Kroos estuvo a punto de hacer el tercer un par de minutos después con un espectacular balón que repelió la cruceta izquierda de la portería amarilla.

Pero no. El Real Madrid  tiene estas cosas y cuando más controlado parecía el encuentro y más plácidos iban a ser estos últimos minutos, llegó el caos. En el minuto 82, un gran centro desde la derecha de Mario Gaspar fue rematado a la red por Iborra con un espectacular testarazo.

A partir de ahí el Madrid se descontroló del todo. Zidane trató de controlar la pelota metiendo de una tacada a Isco, Valverde y Lucas Vázquez por Kroos, Modric y Carvajal pero no fue suficiente. El partido entró en una fase de nervios por ambos equipos con constantes pérdidas de balón y faltas próximas al área blanca y con balones centrados a la olla, el Villarreal tuvo en sus botas el empate prácticamente al final del partido.

Con el equipo blanco aculado atrás pidiendo la hora, Chakla remató fuera un balón en la misma área pequeña aprovechadno un barullo colectivo pero nada comparado a lo que falló después, curiosamente en ese mítico minuto 92:48.

Courtois sacó una espectacular mano a un centro chut envenenado de Ontiveros y en el rechace se montó la marimorena pero el belga, que ha acabado la Liga a un nivel estratosférico volvió a salvar al Madrid sacando con los pies el disparo de Bruno a bocajarro. El balón quedó muerto en el área pequeña e Iborra, incomprensiblemente, tiró el balón fuera, en la que fue la mejor ocasión del Villarreal del partido.

Sergio Ramos abraza a Karim Benzema tras la consecución del penalti | Real Madrid 1-2 Villarreal

Con el tiempo prácticamente vencido y tras seis interminables minutos de prolongación, aún hubo tiempo para ver un tercer gol madridista en la que pudo haber sido la mejor jugada de la Liga pero Hernández Hernández lo anuló tras el visionado de la misma en el VAR.

Benzema se ayudó de la mano para asistir a Vinicius quien protagonizó un espectacular slalom dejando jugadores atrás y dejarle un balón maravilloso a Asensio para que anotase a puerta vacía. Una lástima porque la jugada, más propia de un videojuego, había quedado para la posteridad pero no pudo ser.

A todo esto, y prácticamente al mismo tiempo que marcaba Asensio, Osasuna remataba su machada marcando in extremis el segundo tanto en el Nou Camp para asegurar su sorprendente victoria en Barcelona. Por tanto, el título, ahora sí y pasase lo que pasase en Madrid, se quedaría en casa, aunque no hizo falta acudir a Barcelona porque instantes después, Hernández Hernández señaló el final del partido y la fiesta se desató en el césped.

Una fiesta, eso sí, un tanto desangelada sin público al que ofrecer esta Liga intensa y sufrida pero que, sin duda, estará para siempre en todos los corazones del madridismo por tantas cosas que le han rodeado y así lo hicieron notar casi todos los jugadores y el propio presidente en sus declaraciones tras el encuentro.

Por último, quiero destacar el cívico y responsable comportamiento de la afición madridista que masivamente respondió a las peticiones del club de no celebrar el título públicamente y que hizo que, salvo la tradicional bufanda blanca en torno al cuello de la Diosa Cibeles (puesta cuidadosamente en esta ocasión por dos operarios del Ayuntamiento de Madrid) nadie se acercase a festejar esta Liga tan especial.

¡Hala Madrid y nada más y felices 34!

Deja una respuesta