El futuro del Real Madrid

Cuando un madridista escucha hablar del futuro del Real Madrid no puede evitar que le vengan a la cabeza nombres como Mbappé, Halland o Camavinga. Yo, que soy más tonto, pienso en Wilfred Ndidi y Youssoufa Moukoko, pero no, no pretendo referirme a fichajes, ni siquiera a canteranos, sino a la estructura del club.

La necesaria internacionalización de la institución

La propia evolución del fútbol ha llevado este deporte hacia lo que ahora se conviene en llamar
“fútbol total”, llamado así porque los roles de los jugadores es más laxo, la diferencia entre
atacantes y defensores no es tan clara, la posición varía mucho más durante el partido, con laterales y extremos yéndose hacia el centro mientras los delanteros centros caen a banda…

Pero quizá lo más importante es la mayor velocidad en el movimiento del balón, que acentúa aún más si cabe la importancia del físico del jugador, obligado a recorrer aún más terreno.

Esto provoca que el momento álgido de un jugador sea más corto, haciendo que la esperanza de juego en la élite termine poco después de la treintena, con honrosas excepciones, claro, que para todo las hay, aún siendo así que el jugador de hoy en día tiene un cuidado de su cuerpo como nunca antes se había imaginado siquiera: dietistas personales, preparadores físicos y fisioterapeutas trabajando en exclusiva, cámaras de oxígeno…

Si a todo lo anterior le unimos la inflacción del mundo del fútbol, provocada tal vez por la aparición de los denominados “clubes estado”, la llegada de ricos inversores, y, por qué no decirlo, el disparatado aumento de los ingresos por los derechos televisivos, llegamos a la conclusión que, al fichar a un jugador, tienes que pagar muchísimo más por menos tiempo, y rentabilizarlo ya no está garantizado, si es que alguna vez lo estuvo.

El club de nuestros amores ha intentado sortear este problema fichando los jugadores jóvenes muy prometedores, y, por tanto, lejos del momento álgido de sus carreras. Esto genera un problema grande, puesto que estos jugadores necesitan minutos para su formación, y tú no puedes desplazar un jugador en su momento álgido para formar a los jóvenes recién llegados.

Aquí es donde está el problema. Espero que a nadie se le ocurra mentar en este punto el lema “Zidanes y Pavones”, tonterías las justas, y aunque haya pedagogos que lo nieguen, yo opino que la estulticia no tiene cura y no haré nada para llevarles la contraria.

En los clubes de estructura trasnochada, que llamaré despectivamente clubes de pueblo o clubes de barrio, por no hablar de los peores de todos, la maquinaria propagandística de movimientos políticos que contratan futbolistas, véase Barça o Athletic, lo que se hace es ceder estos jugadores a otros equipos. Por supuesto, a nadie cabal se le ocurre dejarlos en su equipo filial, estructura sin pies ni cabeza y que, como tal, nadie sabe qué hacer con ella.

En España juegan la competición de una categoría muy inferior, y, como su propio nombre indica, es muy posible que ésta se vea totalmente adulterada, con jugadores cuyo fichaje ha costado más que el presupuesto de clubes a los que se enfrentan, y que, dicho sea de paso, también permite que se justifique a los ojos del hincha que se les pueda pegar mordiscos en la cabeza sin que haya la menor señal de sanción, afeamiento de la conducta, o vergüenza siquiera. En Inglaterra, los filiales juegan entre ellos, y la verdad sea dicha, los unos miran con envidia a los otros, pensando erróneamente que con el otro sistema sus jóvenes se formarían mejor.

Así, hemos tenido a Ødegaard recorriendo Holanda, y pasando por San Sebastián, antes de recalar en nuestro primer equipo. Y eso que con él nos ha salido bien, Achraf siguió los pasos de Carvajal y, una vez desvinculado afectivamente del club, cuando quisimos recuperarle, él decidió irse a probar suerte a Italia. Lunin fue cedido, y consiguió una entrada maravillosa para ver los partidos de Primera División a ras de césped. Tal vez yo sea el único que opina que las cesiones no son un sistema de formación adecuado, no lo sé.

Vamos a poner un ejemplo para ver concretamente la importancia de la cuestión. Imaginemos que el Real Madrid decide que Moukoko es un fichaje estratégico y hay que ficharlo a cualquier precio. Te vas a Dortmund y le explicas al jugador, antes de que cumpla 16 años y firme su primer contrato profesional, que vas a apostar por él y que le vas a dar lo que te pida. Y el muchacho te dice “¿y qué plan tienes para mí?” ¿Qué le ofreces? ¿Pelearse con Jovic por los cinco minutos de la basura que te dé Zidane cuando cambie a Benzema en el minuto 88?

¿Jugar en el Castilla, jugándote tu carrera, para terminar jugando tres eliminatorias de copa? ¿Cederle de vuelta al Borussia, o intentar engañarle y decirle que el Ajax o el Vitesse son un mejor equipo para su evolución? Por no decir que, si de talegada se trata, no podemos competir ni con City ni con PSG, por no hablar de Chelsea. Esta estructura caduca nos está arruinando el futuro sin que reparemos en ello siquiera.

La única institución que yo conozco que ha superado esta situación no es un club, claro, sino una multinacional, Red Bull. Ellos tienen un club en su Austria natal, el Salzburgo, que gana las ligas de calle, y que, llegado el caso, nutre de jugadores ya formados a su equipo estrella, el Leipzig.

De esta forma puedes mantener un equipo perfectamente competitivo, teniendo una oferta atractiva para el talento joven, que, aunque barato, está muy necesitado de formación y experiencia. Ahora, aceptando que ésta sea la estructura moderna modélica, ¿cómo la imitamos en nuestro Madrid?

Pues aquí hay, al menos, dos formas: La primera es la más sencilla, la más barata, y, por consiguiente, sin lugar a dudas la peor. Poner a tu primer equipo en una liga europea y dejar que los jóvenes se desfoguen en la liga española local.

La Liga Europea ha de ser una prioridad estratégica para este nuestro club, no sólo porque los
aficionados podremos disfrutar de un fútbol de calidad sin precedentes, por supuesto, también
porque eso nos permite “abandonar” esta Liga Santander, donde el saldo arbitral y el saldo de
descansos, sin ir más lejos, nos hablan de una adulteración flagrante en favor del Fútbol Club
Barcelona.

Por no hablar de los medios de comunicación. Todo lo que sea alejarse de aquí es positivo. Y digo que esta opción es la peor no porque tenga un odio exacerbado hacia esta liga, no, o puede que sí, pero bueno, lo que defiendo es que, en esta liga, nuestros futbolistas corren un grave riesgo de lesión, y, por tanto, no es atractiva para la formación de nuestro Real Madrid Promesas.

Yo, que peco un poco tal vez de paranoia, creo que aquí se ha acabado con la carrera de Bale a base de patadas, y, ojalá me equivoque, también con la de Hazard. ¿O es casualidad que Robben pudiera jugar en Alemania con cierta continuidad, pero no en el Madrid?

Si además tenemos en consideración que, con la formación de la Liga Europea, la española sufriría un retroceso tan natural como evidente, y la diferencia entre jugar en Primera o Segunda B se acortaría, a mí me lleva a la conclusión de que esta opción es muy mala, como ya adelantaba al principio.

La segunda es, claro, copiar a nuestro modelo, Red Bull, y establecer ese equipo de formación del que venimos hablando en otra liga, independientemente de lo que pase con la liga europea. Y aquí se abre un abanico casi infinito de posibilidades. ¿Qué país es el más adecuado para la formación de nuestros jóvenes prometedores? Pues yo no lo sé, pero los dos clubes “cantera”, que se dedican a formar y vender talento, son el Ajax y el Borussia de Dortmund, así que, a vuela pluma, yo diría que Holanda o Alemania.

Por supuesto, aquí no sólo se ha de tener en cuenta las faltas y las lesiones, también el nivel de la liga en ese país y lo costoso que sea mantenerse, o cómo de grande ha de ser la inversión para competirla, la visibilidad que le diera al club y, por tanto, posibles ingresos por
publicidad extras, o la flexibilidad de la legislación del país tanto para acoger extracomunitarios
como de las facilidades que ofrezca para nacionalizarlos, sin olvidar la importante cuestión de la fiscalidad… Mil y un detalles, pero que, en definitiva, se reducen a uno: dinero, dinero y dinero.

Ensalada de ideas locas

De lo que pretendo hablar ahora no es el descubrimiento de la pólvora precisamente, pues los
“equipos cantera”, con acuerdos para fichar sus jugadores de manera privilegiada, han existido toda la vida. Yo lo que planteo es echar mucha más leña al fuego, y hacerlo de manera sistemática.

Veamos, Brasil es la cantera del mundo. Quitando al Athletic, cuya “filosofía” (al racismo ahora se le llama de muchas maneras) le impide fichar foráneos, no se me ocurre ningún equipo, sea cual fuere la categoría, que no tenga un brasileño en sus filas.

Sin exagerar, creo que Brasil aporta cosa del 10% de los jugadores profesionales del mundo, si es más o menos tampoco es relevante aquí, una cantidad muy significativa, eso seguro. Si se sabe que en ese país hay talento a patadas, pues vamos a aprovecharnos de ello. Vamos a fichar a 40 ó 50 de los niños más talentosos de 10-12 años en ese país anualmente, y vamos a ponerlos a jugar en los Andes brasileños.

Si a la técnica marca Brasil le añadimos el físico portentoso de entrenar en altura y una educación táctica propia de clubes europeos y del nuestro en especial, tienes garantizado que vas a poder rellenar todas las posiciones de tu equipo juvenil, y, por lo tanto, la posibilidad de mantener un equipo en su momento álgido de forma permanente, o casi. Y quién sabe si no ganar el Brasileirao cada cierto tiempo. Por cierto, Red Bull tiene un equipo llamado Red Bull Brasil.

Es también interesante pensar que estos clubes te pueden servir también para “jubilar” a tus estrellas, el problemón que tuvimos con Raúl primero y Casillas después, pero también con Bale hoy, que, puesto que se niegan a salir y perder salario, siempre puedes invitarle a continuar su carrera en estos clubes para promover al club y compensar los altos salarios y el bajo rendimiento.

Tampoco es una novedad los equipos “apadrinados” con fines comerciales. Los Golfos Apandadores Fútbol Club, también conocidos como Atlético de Madrid, cuyo presidente se atrevió a decirle a sus aficionados que si no les gustó la alineación que se compren un club y la pongan, como si ellos no lo hubieran hurtado, fundaron el ATK en la India, o el Atlético Ottawa en Canadá, y Red Bull hizo lo propio con el New York Red Bull.

Lo que yo me planteo es comprar un equipo y dotarlo para que pueda competir la liga en Japón o Corea, países con empresas muy potentes, que creo que podrían discutir el patrocinio de los petrodólares si tuvieran de esta forma un gran impacto también a nivel local. Así, en Japón, el Sanfrecce Hiroshima tiene un valor según Transfermarkt de 16,6 millones de euros, y el Kashima Atlers 18,6 millones de euros, por mencionar dos equipos de los más laureados de ese país.

Por tanto, asociarse con algún equipo de ese país y hacerlo campeón no exigiría una inversión muy grande, y el retorno puede que sea tremendo. Lo mismo se aplica a Corea del Sur. El Seongnam Football Club tiene un valor de 10,8 millones, el Jeonbuk Hyundai Motors Football Club 17,7, y el Seúl Football Club 14,8. El mercado más grande, y, por tanto, el más atractivo, es el chino, pero la inversión debería ser también 10 veces mayor por lo menos. Tal vez a largo plazo se podría estudiar.

Y para concluir, me gustaría reflexionar sobre los entrenadores. Cuando yo escucho a Julian Nagelsmann presumir de haber dicho no al Madrid me siento mal, claro, no me gusta que alguien presuma de habernos rechazado, pero, pensándolo mejor, es una verdadera pena que el Madrid no disponga de uno o varios equipos donde entrenadores jóvenes y prometedores como él puedan equivocarse e ir ganando experiencia, pero ya integrados en la casa.

Yo creo que todo buen madridista sufrió con la marcha del bueno de Guti, ¿no? ¿No podría ser esta expansión internacional la solución para el sueño de una cantera de entrenadores también?

Deja una respuesta