¿Por qué?

Tras el partido en Valencia, algunos periodistas especialmente cultos y muchos de los aficionados hemos agitado números y cifras para abofetear con ellas el rostro de Zidane: “¿Marcelo? ¿Isco? Por Dios, este entrenador no sabe hacer la o con un canuto”.

Sólo unos pocos, sin embargo, osan pensar que uno de los mejores entrenadores del mundo no es capaz de usar o entender esas evidencias, más aún, que además tampoco es capaz de reconocer el problema en el campo, ni hacer un diagnóstico. Sinceramente, pensar que se sabe másque el entrenador que más títulos ha conseguido en la historia y todos sus colaboradores juntos no sólo es osado, es estúpido.

Así pues, la pregunta es, parafraseando la de Mourinho, ¿por qué? ¿Por qué Isco? ¿Por qué Marcelo? ¿Por qué los dos a la vez?

Doy por supuesto que no se trata de que Zidane ignore el estado físico y psicológico de éstos, a vista de todos, muy cerca de ser cualificadamente llamados ex-jugadores, pues no sólo dispone de la información de los partidos, también los ve entrenar. Así que hay dos posibilidades que expliquen su presencia en el “once” y el equipo a las cuales los aficionados de a pie no tenemos acceso.

La primera es el estado físico. Y sí, “L’equipe” publicó que Mendy no había sido convocado
con la selección francesa porque el Madrid había informado que había un alto riesgo de lesión
muscular si el lateral acudía.

Pero tranquilos, no pienso hacerme trampas al solitario. ¿Por qué Marcelo y no Reguilón? ¿Por qué Isco y no Brahim? Es claro que la elección no se ha hecho en base al estado físico, ni tampoco creo que responda a cuestiones meramente económicas, como defendía Emil Sorel en su artículo en La Galerna, entre otras cosas porque Reguilón ya ponía en duda su continuidad en el equipo antes de partir para su cesión en Sevilla.

Así pues, la cuestión ha de estar en la otra posibilidad, ha de ser una cuestión psicológica.

Salto de fe (Leap of Faith)

En esta película de 1992, un sanador cristiano se ganaba la vida estafando a los pobres incautos que acudían a sus reuniones. Un día, uno de los camiones de su comitiva sufrió una avería que tardaría varios días en ser reparada, y decidió actuar en el pueblo para minimizar las pérdidas.

Al principio de la actuación, hacía ver que Dios le revelaba secretos, desvelando en público los
rumores que corrían en el pueblo. Luego, actores profesionales hacían ver que se curaban. Pero, para sorpresa de todos, en mitad del éxtasis de la multitud provocada por la actuación, un muchacho del pueblo que sufre una parálisis psicosomática es sanado de verdad.

El entrenador milagroso Zidane ha demostrado la capacidad de hacer milagros y ganar títulos más allá de lo prudentemente esperable. En su primera temporada, o mejor dicho, en ese final de temporada, tomó a un equipo a primeros de enero, muy lejos del Barcelona y eliminado en Copa, y, a pesar de que la mano de Zidane no se aprecia al principio, se termina la temporada con 12 victorias seguidas, a un único punto del Barsa, y además se gana la Champions.

La siguiente hace un doblete de Liga y Champions, para qué decir más. En la tercera, el equipo queda descartado para la Liga muy pronto y queda también eliminado de la Copa, pero se gana al todopoderoso PSG de Mbappé y Neymar en octavos, luego a la Juve, al Bayern, y por último al Liverpool en la final.

La temporada pasada se consiguió la Liga gracias a un increíble sprint final, con 11 partidos invictos. Y sin embargo, nada de esto parece tener relevancia a ojos de muchos de los nuestros, ni despertar la confianza de la mayoría de la afición merengue. Puede ser suficiente para nuestros jugadores, una parte importante de la directiva, por no decir todos, que no lo sé, pero el aficionado  sabe mucho más.

Vaya, si muchos jugadores profesionales de otros equipos confiesan que quieren jugar en el Real Madrid y ser entrenados por Zidane, nosotros respondemos que un entrenador que pone a Marcelo e Isco debe irse porque no puede liderar la renovación del equipo, y punto.

En estos momentos, el Real Madrid tiene 16 puntos en Liga con un partido menos, a pesar de tener cuatro jugadores para jugar como laterales derechos lesionados a la vez y por más de un mes. El año pasado, sin ir más lejos, el Madrid tenía 18 puntos en la jornada 9.

El Barcelona tiene 11 puntos con dos partidos menos, y su objetivo parece que va a ser más clasificarse para Champions que luchar por la Liga, mientras que el equipo de los ladrones Gil y Cerezo, también conocidos como los golfos apandadores, 17, también con dos partidos menos.

La Real, con 20, está jugando realmente bien, pero no sabemos cómo le va a afectar jugar la Europa League; el Villarreal tiene 18, tras haberse reforzado mucho y bien y el Sevilla, con 11 puntos y dos partidos menos, es un equipo sólido que a punto estuvo de sorprender al todopoderoso Bayern.

Probablemente tengamos que disputarnos la Liga con el equipo del entrenador mejor pagado del mundo, el equipo cuya vil naturaleza es encarnada ejemplarmente por los fascistas asesinos que se hacen llamar “Frente Atlético”.

Un equipo, recordémoslo, cuyo entrenador asegura un año tras otro que no pueden disputar la Liga al Real Madrid y Barcelona, un equipo cuya deficiente preparación física se muestra tanto tras las vacaciones de Navidad como al final de la temporada. Un equipo, por qué no decirlo, basado en una única estrella a la que sus compañeros de equipo no dudan en tachar de irregular, y que, ante la imposibilidad casi física de jugar todos los partidos, es probable que pierdan puntos cuando rote o se lesione.

Vamos a intentar ver las cosas con un poco de perspectiva, y no volvernos locos por lo visto en un partido, o, si se prefiere, por los encuentros jugados en un mes.

Por todo eso, me atrevo a pedir al lector un salto de fe, una defensa de Zizou y su equipo basada en la confianza de una historia cada vez más larga y gloriosa, y dejar para los periodistas y a los lobotomizados consumidores de Marca y As el análisis bipolar causado por el análisis de un único partido, aislado de su contexto.

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