El flautista de Hamelin

Me ha sorprendido ver cómo periodistas primero y madridistas después se han hecho eco de las palabras de Florentino Pérez en la asamblea de compromisarios el pasado 20 de diciembre. Todavía no entiendo por qué el madridismo baila al son del flautista Pérez, mientras a mí me pitan los oídos por la presión del tremendo silencio.

Mientras el presidente se queja, no, perdón, no quiero exagerar su gesto, mientras empatiza con aquellos aficionados y socios que se sienten agredidos por las retransmisiones televisivas, Florentino hizo lo mínimo para seguir en su puesto, pero sin prometer ninguna acción en contra de la situación actual, mostrando muy a las claras, creo yo, que las cosas están como el presidente del Madrid quiere que estén.

Muchos seguidores, y probablemente no menos socios, estamos escandalizados con lo que se ha venido llamando “saldo arbitral”, preguntándonos, impotentes y desamparados, por qué el club de nuestros amores no alzaba la voz, por qué callaba cómplice lo que ex-directivos del Barcelona declaraban abiertamente a los medios.

En esta casa, en Meritocracia Blanca, me han enseñado que en el mundo del fútbol hay que seguir el rastro del dinero. Bueno, yo, diligentemente, puse en el buscador a cuánto ascendía las concesiones de la Generalitat a ACS, y el buscador me respondió con un artículo de El Confidencial de hace años en el que se decía que el juez que investigaba las comisiones a Convergència había concluido que éstas no se pagan involuntariamente, y que los directivos de esa constructora eran conocedores y accedieron, libre y dolosamente, a estos pagos.

Yo creo, sin pruebas que lo respalden, que el Real Madrid no actúa en contra del saldo arbitral porque eso sería actuar en contra de los intereses de los amigos y socios de Florentino en la Generalitat.

Alguno me podría argumentar que denunciar la corrupción imperante en esta Liga haría disminuir considerablemente los ingresos del club, y, por tanto, dañaría de forma importante, si no definitiva, la capacidad competitiva del Real Madrid en Europa.

Yo creo que quien piense así se equivoca: a un socio compromisario que osó decir que Florentino estaba en el Madrid para conseguir contratos para ACS se le amenazó con llevarle al juzgado, y no dudo que así fuera; a otro que afirmó que Florentino había corrompido la composición de la Asamblea de Compromisarios para que le fuera favorable también fue amenazado con una demanda en el juzgado; a un periodista que repite a la saciedad que Bale no sabe hablar español a pesar de haberlo entrevistado en su programa en esa lengua, Manu Carreño, se le “castiga” concediéndole la dirección de la televisión del club, Real Madrid televisión, cuando previamente había estado en control del afamado madridista Roures, perdón, reconocido culé antimadridista, en qué estaría yo pensando.

La figura de Florentino es lo que el presidente protege, y no la imagen del Madrid. Entiendo que ésa es la razón por la que no le dolieron prendas para entregar un trofeo a Undiano Mallenco, de quien se puede decir cualquier cosa menos que favoreció al Real Madrid, ni siquiera por error, mientras los aficionados y socios contemplamos, desamparados e impotentes, a un feliz y animoso Florentino refocilarse en el acto tras el partido. Creo que más de un madridista cuerdo y en sus cabales intentó sacarse los ojos.

El mismo patrón de comportamiento podemos encontrar en la relación con los medios. Muchos aficionados, y no menos socios, creo, nos preguntamos, impotentes y desamparados, por qué el club permite a canales de televisión y de radio que dedican su programación a denigrar al club y sembrar la duda de sus victorias, son acogidos afectuosamente en las ruedas de prensa, y se les favorece con las entrevistas a nuestros jugadores, en vez de vetárseles la entrada a las ruedas de prensa y hacer esas entrevistas en la televisión del club, la nuestra.

Cerezone, para proteger su patrimonio, ha inundado de publicidad de su plataforma de cine español los programas deportivos y las cadenas más importantes de radio, ha puesto a numerosos mercenarios en su nómina, y a éstos en todas las tertulias deportivas de este país. Los sicarios del golfo apandador, que creo que es ofensivo llamarles periodistas, se reúnen a diario para llevar la línea editorial de su verdadero jefe a los medios en los que trabajan. Y nadie parece escandalizarse por ello.

Don Florentino Pérez hace exactamente lo contrario, cuanto más criticas al Madrid, más entrevistas te son concedidas, y tu turno de preguntas en la rueda de prensa se adelanta. Jamás el Madrid afea la conducta de los periodistas de dudosa ética profesional, no desmiente las mentiras vertidas a la opinión pública. Nunca.

Bueno, a menos que tengan que ver con el PSG, con cuyos propietarios el señor constructor Florentino mantiene una buena relación, como es público y notorio, desconozco si además mantienen una fructífera relación comercial fuera del fútbol, pero así me lo malicio.

Mi mente, claramente enferma, me hace preguntarme si el señor Florentino aparecía en la lista Falciani y algún periodista le borró. O si algún problema legal se solucionó gracias o en parte a los contactos de algún periodista en los juzgados. Y creo que no soy el único, pues Iberdrola pagó un buen dinero a un espía profesional para indagar en sus secretos. Mentes sucias, claramente. Lo que es seguro es que el precio lo paga el club, haya o no contrapartidas.

Finalmente, sólo me resta decir que un socio compromisario acudió a su presidente, impotente y desamparado, para que su equipo fuera protegido de una retransmisión televisiva torticera y parcial, favorecedora del relato mantenido por los medios de comunicación en general. Y su presidente se mostró muy comprensivo, incluso le dio la razón, y afirmó que compartía su opinión. Y ya está. Nada más. Ni prometió una queja oficial, nada. No son sus palabras, sino sus silencios, los que hacen que me piten los oídos.

Bailad, madridistas, bailad, que el flautista de Hamelin ya está en el Real Madrid.

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