Crónica Osasuna 0-0 Real Madrid | Jornada 18 Liga Santander

Casemiro se lamenta tras fallar una ocasión | Osasuna 0-0 Real Madrid

Osasuna 0-0 Real Madrid: “El Real Madrid se hiela en El Sadar”

El Real Madrid y Osasuna empataron a nada en un partido que, vistas las circunstancias que se dieron desde el mismo momento en que obligaron al club a viajar en unas condiciones impresentables, tras cuatro horas metidos en el avión y que acabó con un encuentro disputado en un patatal helado, bajo cero donde lo que menos se vio, fue fútbol.

Un partido que se jugó a las 21:00 horas, bajo una intensa nevada y que, o bien debió ser aplazado o bien adelantado a las 16:15, aprovechando la suspensión del Atlético de Madrid-Athletic de Bilbao, pero que Tebas, de nuevo maltratando al Real Madrid, decidió mantener contra viento, marea…y nieve.

Pero yendo a lo estrictamente deportivo, hay que decir que el Real Madrid hizo un mal partido, demostrando nuevamente que se le atragantan y mucho los equipos con las defensas cerradas, las líneas juntas y que le aprietan en la salida del balón, como fue sin ir más lejos Osasuna.

SI a eso le unimos la imposibilidad de jugar con una mínima dignidad por el lamentable estado del terreno de juego, se acaban por juntar el hambre y las ganas de comer y, por tanto, y lamentablemente para Zidane, el resultado final estuvo dentro de lo previsible

Los de Jagoba Arrasate le plantearon como se esperaba un partido muy físico, con las líneas muy juntas y apretando de lo lindo con Calleri y con un omnipresente Oier, repartiendo estopa a diestro y siniestro (sin una sola amarilla, dicho sea de paso).

De hecho, el colegiado Soto Grande se sumó a la “fiesta” en esta encerrona con el típico arbitraje sibilino, de permitir la dureza local y no amonestar a ningún jugador. Es más, le perdonó la amarilla a Aridane por impedir con un agarrón a Benzema para cortar una contra y a Oier por un palo tremendo a Hazard en la segunda mitad. En el colmo del despropósito, dejó seguir una jugada a Osasuna tras un manotazo de David García en la cara de Asensio.

Pero el colofón fue no ver un clarísimo penalti de Oier a Casemiro en la última jugada del partido. Similar, aunque más evidente, al que le pitaron a Carvajal en Elche, el jugador osasunista “placó” claramente al brasileño en las mismas barbas del árbitro, impidiéndole rematar.

Pero Soto Grande no quiso polémicas y dio por finalizado el partido. No fuese a ser que algún periodista avispado fuese hoy a casa de su padre a acusarle de presidir alguna peña madridista o la prensa le tuviese toda la semana en la picota…

Sin fútbol ni tiros a puerta en la primera parte

Pero cuestiones extradeportivas aparte, y a fuer de ser sinceros hay que decir que el Real Madrid no tuvo en ningún momento ni el fútbol ni la chispa necesaria para hacer saltar el cerrojo “rojillo”, con un fútbol de toque insulso, balones al pie y un juego bastante lento y previsible que, si bien le daba la posesión casi en exclusiva a los de Zidane con un dominio absoluto, apenas se tradujo en peligro para la meta de Herrera.

Sólo Modric se empeñó en buscar algo diferente a ese fútbol de toque en la nada y en la cada vez más creciente acumulación de centros laterales, sobre todo de Lucas Vázquez, quien se dio una paliza espectacular, subiendo y bajando, dada la pasividad de Asensio (nulo en la presión y ciertamente “olvidadizo” a la hora de defender).

Hazard no pudo brillar bajo la nieve de El Sadar | Osasuna 0-0 Real Madrid

De hecho, en la primera mitad la única ocasión mínimamente de peligro llegó precisamente del lado osasunista cuando, al cumplirse la primera media hora de partido, Oier cabeceó un estúpido córner cedido por la descoordinación entre Lucas Vázquez y Varane, obligando a Courtois a lucirse sacando una buena mano.

Bueno, ésa y una oportunidad, si se puede decir así, de Varane, tras un despeje lejano en el minuto 8 que se acabó envenenando y casi se le cuela a un confiado Herrera por la misma escuadra.

Desgraciadamente para los de Zidane, ese dominio infructuoso se tradujo en que el equipo se fue al descanso sin haber logrado tirar entre los tres palos en los primeros 45 minutos. Todo lo más, una jugada capitaneada, cómo no, por Modric en un centro al área con el exterior “marca de la casa” fue rechazado por Herrera, el balón le llegó al croata quien volvió a rematar pero tras tocar en Aridane, se marchó desviado a la izquierda del meta osasunista.

Una segunda parte sin chispa y sin ideas

Tras el descanso dio la sensación que el Madrid salía con una marcha más, gracias a la inspiración de Marco Asensio. El balear sorprendió con un slalom en la frontal del área y lanzó un zurdazo espectacular desde la frontal del área al que respondió Herrera con una gran intervención.

Desgraciadamente, aquello fue un espejismo ya que el Real Madrid volvió al fútbol cansino, lento, que iba sin ton ni son de un lado a otro del campo y sin verticalidad, sobre un césped cada vez más helado y una temperatura que no dejaba de bajar, bajo una nevada intensa.

Quizás por ese motivo, Zidane intentó un cambio de sistema en el minuto 65, cambiando el 4-3-3 habitual por un 4-4-2, con más “músculo” en el centro del campo. Para ello dio entrada a Fede Valverde por Asensio pero aquello fue más de lo mismo.

Sergio Ramos se fajó de lo lindo en un césped impracticable | Osasuna 0-0 Real Madrid

El uruguayo quedó sepultado, como sus compañeros de la medular, bajo la nieve pamplonesa y el centro del campo ya ni siquiera generaba ese fútbol de posesión. Kroos estaba literalmente congelado y Modric, a pesar de sus esfuerzos, no daba más de sí, especialmente debido a que en el último tercio del partido, Osasuna apretó en su presión, obligando a abusar del voleón y de pases al límite que acaban por regla general en las botas de los jugadores de Osasuna.

El fútbol del Real Madrid se limitó a internadas infructuosas por las bandas con Lucas y sus centros a la nada y con un terrible Mendy, que no dio una a derechas en ataque. Zidane apostó por Isco y Mariano, que entraron en el campo sustituyendo a Modric y Hazard, respectivamente pero tampoco funcionó.

De hecho, y al margen de los dos goles justamente anulados a Benzema por sendos fuera de juego (uno en el minuto 62 y otro prácticamente al final del partido) la mejor oportunidad de la segunda mitad cayó del lado “rojillo” cuando Roberto Torres, completamente solo, remató de volea por encima de la meta de Courtois en el minuto 70.

Por último, y con el Madrid volcado a la desesperada sobre la meta de Herrera y con Sergio Ramos y Casemiro jugando prácticamente de delanteros centro, llegó la gran polémica del partido.

En la última jugada del encuentro, Casemiro fue placado claramente por Oier cuando el brasileño se disponía a rematar un gran centro desde la derecha. Sin embargo, el colegiado prefirió poner pies en polvorosa y, tras un conato de tangana entre ambos jugadores, optó por poner fin al partido.

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