Karim Benzema, el más gato de todos los perros

Quien conozca al abajo firmante sabe por la portada del artículo y el título lo que se viene en este texto. Tengo la suerte de no poder ser tachado de oportunista ni tampoco de veleta, así que pasemos a lo nos ocupa: Karim Benzema.

La llegada de Karim se produce eclipsada por los grandes fichajes en la segunda venida de Florentino. Verano de 2009 y el Bernabéu se dispone a acoger una presentación “Neogaláctica”: Cristiano, Kaká, Xabi Alonso…, y algunas voces hablaban bien de ese jovencísimo jugador de 21 años que llegaba de Lyon, los ignorantes, como yo, no teníamos ni idea de quién era aquel muchacho.

11 años han pasado, nueve ha tenido que esperar para que el periodismo le reconozca algo, igual hasta dentro de 40 no hay comunión en el madridismo sobre su legado, quizá nunca la habrá.

El azar me echó a los brazos de Karim empujado por el despego al “Pipita” Higuaín. Buscaba algo diferente, algo nuevo, y Karim me lo dio. En 2012, bajo el mandato de Mou, Benzema se encontró y brilló en un equipo para la historia, pero con sólo un instante me hizo darme cuenta de que había encontrado algo especial. Cuartos de final de Copa del Rey, vuelta en el Camp Nou (2-1 a favor culé), el equipo perdiendo 2-1, control de pecho, sombrero a Puyol y remate en caída para dentro. Puño al pecho, gesto serio, casi indiferente y balón al centro, podía soñar.

Mucha gente tiene su lista del “debe” completa, otros nos hemos regodeado llenando su “haber”. Los números, fríos e imparciales, desvelan a un jugador inconstante en su cómputo global con unas cifras en la casa blanca que le colocan sin lugar a discusión, repito, sin lugar a discusión, en la historia del Real Madrid.

¿Motivos? Partidos (533), títulos (19 en el Real Madrid, 27 si sumamos los que logró en Lyon), goles (261 – 177 en liga) y asistencias (141). Karim Benzema está por cazar a Santillana (290 – 186 en liga) para lograr colocarse como cuarto máximo goleador histórico del club mientras ostenta el título de máximo asistente de la historia del Real Madrid desde el pasado mes de febrero.

Teniendo en cuenta los datos de la UEFA, está a tan sólo dos dianas (69) de igualar a Raúl en goles en Champions, a pesar de que finalmente el “9” de verdad, Lewandowski, lo ha superado y ha igualado ya la cifra del “Eterno Capitán” (71).

Recientemente, Karim Benzema superó a Henry como el delantero francés más goleador en una de las grandes Ligas. Me hablen de suerte, de dinámicas de grupo ganadoras o de lo que quieran, no son números corrientes, más aún cuando hablamos del perfil de jugador que Karim Benzema es.

Estos datos hablan de una leyenda, de uno de los mejores, ¿en qué estantería? Ahí ya dejo a gusto y filias del lector elegir qué nombres rodean al de Benzema en la historia del fútbol. Yo, por mi parte, me embarco en las aguas más pantanosas en torno a la figura del galo: las filias y las fobias.

Amor, odio y escasa objetividad

Son tres palabras que bastan para resumir el trato que ha recibido el ariete galo desde que llegó a Chamartín. La cuestión además es que la falta de objetividad viene de los que le quieren y le desprecian, resulta muy complejo hallar un trato prolongado en el tiempo que no cojee. A mí todo aquel que nos escuche en Ivoox me conoce y sabe por dónde me da el aire, así que me voy a ahorrar disculpas innecesarias.

 

Del periodismo patrio ha recibido halagos con sorna, admiración inquebrantable e incluso insultos directos (recordemos a Romero, de la SER, pillado llamándole Hijo de p*** con el micro abierto). Esto aquí no resulta raro, pues ni es el primero ni el único en la actualidad ni, desgraciadamente, será el último que lo sufra, pero el mayor drama que ha soportado Karim se emplaza en su Francia natal: el lamentable “caso Valbuena” que tanto caos provocó en la carrera de Benzema.

Me niego a entrar en juicio de valor sobre si hizo o deshizo, si culpa o inocencia, me limitaré a analizar lo que ha superado después de que todo aquello quedara enterrado. Karim Benzema quedó expulsado de una selección nacional donde en aquel momento era uno de los mejores activos del combinado galo (y hoy también lo sería) y sobrevivió mental y deportivamente a eso. Ni Francia ni el Real Madrid han lamentado las consecuencias de aquella decisión, aunque más de una voz ya ha declarado que sería un broche perfecto para el temible ataque francés.

La última gran aparición televisiva me ayudó mucho a entender qué había detrás de lo que algún juntaletras denominaba despectivamente “Monsieur L’Empané”, ironía que tantas risas ha generado en tertulias y narraciones. Karim confesaba a Valdano que su primer año fue muy duro hasta que logró adaptarse y explicaba, con lo que yo califico de una madurez y humildad brutal, que jugando al lado de un tío como Cristiano sólo te queda jugar para él, que le tocaba quedar relegado a lo secundario.

Ahora vemos un Karim libre que, con 33 años, nos está regalando un final de carrera que casi nadie creía posible. Se le puede llamar muchas cosas si se quiere, pero por favor, por mi salud mental, no duden de su profesionalidad, de su amor por el club y de su calidad.

La fe en los intangibles

Mucho tiempo creí en ellos, pero tuvo que ser don Andrés, nuestro querido Subli, quien lograra definir este concepto tan maravilloso para que yo pudiera salir a cada podcast con la conciencia tranquila. Los intangibles existen para mí, para él y para otros muchos; yo creo en ellos, los veo en cada partido y los disfruto cada año que pasa porque tengo fe en que ahí están.

Pero no puedo obligar a nadie a creer en ellos, libres sois de elegir con qué os quedáis. Mi única prueba de que los intangibles existen y que tiene verdadera visibilidad es ésta:

No figura en los registros como gol ni como asistencia, no entra en el cómputo de ninguno de los datos antes referidos y, sin embargo, todos sabemos la historia de cómo se clausuró el Calderón, todos recordamos que, cuando el Madrid jugaba con fuego perdiendo 2-0, Karim recibió un saque de banda en un córner y lo convirtió en poesía. Este es el máximo exponente de los intangibles y, por tanto, el menos común.

Benzema para mí siempre será un jugador excepcional, tocado por una varita que lo convierte en un objeto difícil de identificar hasta para compañeros y aficionados. Tiene días de “10”, de no pisar el área, de tirar paredes y encontrar huecos con pases irrisorios, de asistir a todo el mundo y que todo el mundo se apoye en él.

Tiene algún día de “9”, de estar atento y cazar un par de goles en un rebaño de piernas, de rematar de cabeza como si el propio Santillana le hubiera entrenado. Tiene días hasta de “8”, de bajar a campo propio a organizar, a dar salida al balón y encontrar siempre al jugador de cara para que el esférico pueda seguir hacia adelante. Y luego están los días mágicos, esos días en que hace de todo, marca, asiste, juega y presiona, y el fútbol cobra sentido. Y la vida, de paso, también.

En un club donde las lesiones, los borrones y acelerones para contar con un peldaño en la selección de cada uno y la falta de fiabilidad se han convertido en una plaga que impide mantener un bloque constante en el “once” inicial, quiero reconocer otro pequeño mérito a Karim antes de marchar.

Cambió su dieta y su régimen de ejercicio, se volvió un atleta y mantiene un físico que le ha permitido jugar prácticamente todo con la presión de ser referencia única desde hace más de dos años y medio en los que apenas ha pasado mes y pico fuera de los terrenos de juego. Los intangibles dependerán de la fe de cada uno, pero la profesionalidad de este señor es un dogma que el madridismo debería admitir con efecto inmediato.

Para mí, la vida con Benzema es más sencilla, tiene sentido. Sin embargo, no soy ajeno a la realidad: 33 años son muchos y el final se acerca; el valor emocional que pueda tener su presencia para mí siempre estará supeditado a lo que dé en el campo.

En algún momento se irá y lo hará como lo ha hecho todo vistiendo la camiseta blanca: con elegancia, madridismo y sin hacer ruido, dejando que ladren aquellos que no pudieron cazar al más gato de todos los perros.

@alpr97

1 pensamiento en “Karim Benzema, el más gato de todos los perros”

  1. Siempre te he visto como defensor de Benzema y me gusta que hayas sacado su historia resumida,pero muy bien resumida,de nuestro gran equipo
    Enhorabuena Alvaro !!!
    Ahora si estamos de acuerdo con tus comentarios (yo lo estuve siempre) y sólo deseo que se lo hagan llegar al CLUB

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