Pausa londinense para Odegaard

El futuro del noruego en Chamartín está bajo sospecha, dependiendo -una vez más- de una cesión. Si bien el préstamo parece un acierto, no dejan de existir los problemas en un Arsenal que está a medio camino entre las grandes estrellas y los jóvenes prometedores.

Martin Odegaard es un futbolista tremendamente especial. No por nada, le fichó el Real Madrid cuando aún le faltaban años para cumplir la mayoría de edad. Si bien la travesía hasta el punto de hoy (encadenando cesiones por Holanda y San Sebastián) ha sido satisfactoria, moldeando a un jugador de tres cuartos perfecto para el fútbol que se viene, el noruego y el club blanco han acordado que lo mejor para ambos era separar sus caminos.

No definitivamente, pero sí darle al botón de “pausa” a una película que prometía ser larga, duradera y feliz en Chamartín. “El a Londres y el Madrid a la deriva” es ahora el título de aquel largometraje ilusionante.

Pero… ¿la relación entre Odegaard y el Real Madrid puede tener una segunda parte qué solucione todo? El prometedor jugador noruego ha puesto rumbo a Londres, dónde ya debutó ante el Manchester United.

En el Emirates Stadium, a priori, se encuentra un equipo con un enorme potencial, pero que aún está lejos de lo que puede ser. Mikel Arteta, entrenador Gunner, ya ha demostrado sus habilidades en el banquillo londinense, consiguiendo levantar una FA Cup en su temporada de debut. Además, ha mostrado una enorme personalidad.

No le tiembla la mano por nadie y solo se plantea morir si es de pie. Esta idea ha dejado mal parados a muchos de los grandes nombres de este Arsenal, favoreciendo a los productos de la cantera de los Gunners como los talentosos Emile Smith-Rowe y Bukayo Saka.

Por tanto, el noruego se encuentra en un buen sitio para crecer. La conexión entre Arteta y Odegaard es palpable tanto en lo futbolístico como en lo emocional -el español le llamó personalmente para explicarle sus planes con él-, además de encontrarse en una liga como la Premier League, donde el ritmo es mucho mayor al de LaLiga.

A su vez, el Arsenal es un club que, desde la llegada de Arsene Wenger (de quien es pupilo Arteta), apuesta por un juego alegre en ataque, siendo en muchos puntos similar a lo que se encontró en la Real Sociedad de Imanol Alguacil en la campaña 2019-2020.

La cesión, de primeras, suena bien para el Real Madrid de cara a revalorizar el jugador; y para el noruego es una gran oportunidad de seguir desarrollándose en un equipo joven y ambicioso dentro de una de las ligas más especiales del mundo.

Pero este préstamo, en cuanto se pone sobre el papel, deja algunas cuestiones en el aire que al club blanco le gustaría aclarar cuanto antes para valorar su posible impacto negativo. Como se adelantaba en un par de párrafos hacia arriba, Arteta es un entrenador que no espera a nadie, pero que sí se compromete con quien le da rendimiento.

Y no hay dos jugadores en la plantilla Gunner que le den más rendimiento que los mencionados Smit-Rowe y Saka, futbolistas que juegan en las posiciones que más le favorecen a la perla noruega (mediapunta o extremo diestro). Para entenderlo mejor, el Arsenal de Arteta está apostando esta temporada por un 1-4-2-3-1, pero las intenciones del español es acabar mutando el dibujo al de su sistema fetiche, un 1-4-3-3.

Sea como fuere, las posiciones de Odegaard son claras en ambos sistemas. Ya sea de interior diestro, mediapunta o extremo, esas posiciones están bien cubiertas por las dos joyas de la cantera Gunner. Sacarles del “once” inicial sería una blasfemia, ya que son los causantes del buen momento del Arsenal.

Lo suyo, por tanto, sería sacrificar esa versión con más mordiente de Saka por derecha (es zurdo y se aprovecha de las diagonales para hacer daño a las defensas rivales), mandándole a la izquierda, donde ya ha rendido bien pero no ha conseguido tanto impacto en las estadísticas como en el sector opuesto.

Evidentemente, Smith-Rowe es el más fijo dentro del dibujo, ya que es uno de esos mediapuntas que entiende el juego desde el movimiento y el menor número posible de toques. Así, la línea de tres cuartos del Arsenal, la que se encarga de la creación de ocasiones, haría hueco a la derecha a Odegaard,

¿Cuál es el problema de esta disposición? Jugadores como Nicolas Pépé (80 millones de euros le costó al Arsenal en el verano de 2019) o Pierre-Emerick Aubameyang (el mejor atacante de la plantilla) se quedan fuera de la ecuación, porque el puesto de “9” está ya bien cubierto por el francés Alexandre Lacazatte.

Los dos mencionados jugadores de banda se verían fuera del equipo titular, un golpe duro para ambos visto el momento de forma del primero y la posición en el club del segundo. Sea como fuere, hay que admitir que este problema es de Arteta, y no de Odegaard, ya que fue el español el que llamó al noruego prometiéndole los minutos de juego que no tenía con Zinedine Zidane. Eso sí, no deja de ser curioso que apueste tanto por el noruego con ese probable problema en la plantilla avecinándose.

Odegaard está en un buen club para crecer y por el tiempo que va a estar, merece la pena probar, aunque los riesgos del encaje y los minutos de juego están ahí. Por mucho que se devalúe, en verano no le van a faltar novias si el Madrid necesita hacer caja o el jugador se quiere marchar.

Pase lo que pase, parece una cesión decisiva. De su desempeño en Londres bajo el mando de Arteta depende el agradar a Zidane o al entrenador que esté. Es ese momento de la película en el que se decide el final. Y aunque ahora haya pausado su situación con el Madrid, sigue dependiendo de él que su historia de amor con el Real Madrid acabe como prometía.

Deja una respuesta