Lo que parecía un enorme soplo de aire fresco en el mundo del fútbol mundial con la llegada de la nueva Superliga, ese faraónico y mastodóntico proyecto encabezado por el Real Madrid y suscrito por al menos 12 de los mejores equipos europeos, se ha venido abajo como un castillo de naipes en apenas 48 horas.

Las enormes presiones por parte de UEFA y FIFA, unidas esta vez en la cruzada contra la Superliga, así como unas cesiones absolutamente indecentes por parte del máximo órgano del fútbol continental, tanto a nivel económico como institucional hacia los clubes de la Premier, han motivado la retirada de los seis clubes ingleses que hace sólo dos días habían rubricado el acuerdo que ponía en marcha la ansiada Superliga europea.
De la alegría a la decepción en unas pocas horas
Que la Superliga no iba a tener un alumbramiento fácil, era previsible. Desde el primer momento, tanto la UEFA como incluso la FIFA (de la que se esperaba un movimiento favorable a la FIFA, muy interesada en el debilitamiento del poder de su confederación europea), así como las distintas ligas locales profirieron todo tipo de amenazas.
Unas amenazas que pronto quedaron en papel mojado, al menos en España en tanto en cuanto, a primera hora de la tarde se conoció una resolución del Juzgado de lo Mercantil número 17 de Madrid.
Dicha resolución prohibía a la FIFA y a la UEFA sancionar a jugadores y equipos que participasen en la Superliga, incluso en esta fase incipiente de creación y desarrollo de la misma. Una pequeña victoria legal que llenaba de satisfacción a los organizadores.

Sin embargo, desde la última hora del lunes hasta la tarde del miércoles, la presión sobre la Superliga fue en aumento.
Tanto clubes europeos como instituciones a nivel político (desde el primer ministro británico Boris Johnson como Emmanuel Macron o Pedro Sánchez, entre otros mandatarios) como a nivel deportivo, con una amenaza de plante por parte de los jugadores británicos encabezados por Robertson, el capitán del Liverpool, que había citado a una reunión a todos los capitanes de los equipos de la Premier, han ido llevando a cabo movimientos que empezaban a hacer sospechar que el proyecto se estaba tambaleando.
De hecho, aparecieron pancartas contra la Superliga en la misma sede del Liverpool y se ha podido asistir a las protestas de cientos de aficionados del Chelsea, en la puerta de Stamford Bridge profiriendo gritos y mostrando su desacuerdo con la presencia de su equipo en la citada competición, minutos antes del inicio del partido entre el conjunto londinense y el Brighton.
El primer gran palo en la rueda de la Superliga lo puso el Bayern Munich que, pese a lo crítico que fue en su día con la UEFA a cuenta de la resolución que absolvía en parte al Manchester City de su sanción de dos años sin fichar por saltarse el Fair Play Financiero, anunció de forma oficial a media tarde del miércoles su renuncia a formar parte de la citada competición, alineándose en favor del organismo dirigido por Aleksander Ceferin.
Otro de los elementos que hicieron saltar las alarmas fue la decisión de Amazon Prime de no postularse como posible operador televisivo. La multinacional de Jeff Bezos era uno de los principales candidatos en la puja para ofrecer los partidos de la Superliga y su negativa fue, sin duda, un enorme jarro de agua fría.
Amazon Prime Video statement on the proposed Super League: pic.twitter.com/FCHc94yDns
— Amazon Prime Video Sport (@primevideosport) April 20, 2021
Pero la gota que colmó el vaso fueron los rumores deslizados por la tarde del mismo miércoles y confirmados a última hora del mismo día, que situaban a los seis equipos ingleses (Manchester City, Manchester United, Arsenal, Liverpool, Chelsea y Tottenham) fuera de la nueva asociación y renunciando a su participación en la competición que ellos mismos habían promovido y firmado.
Unos movimientos de renuncia que, en cascada, se fueron sucediendo de forma precipitada a lo largo de la noche, con los anuncios iniciados por el Manchester City y continuados después por los otros cinco clubes, en los que se confirmaba su abandono de la Superliga.
El Manchester City Football Club puede confirmar que ha promulgado formalmente los procedimientos para retirarse del grupo que desarrolla planes para una Superliga europea. pic.twitter.com/jlZjKJld34
— Manchester City (@ManCityES) April 20, 2021
Unas renuncias que han traído como primera gran consecuencia que Ed Woodward, vicepresidente del Manchester United, haya presentado su dimisión, que se hará efectiva al finalizar la temporada. Inclusive se especuló durante toda la tarde con que Andrea Agnelli, presidente de la Juventus, habría hecho lo propio, un extremo que finalmente -al menos hasta este momento- no se ha confirmado.
Cesiones y millones de euros por parte de la UEFA, claves
En paralelo y, quizás ahí podría estar la clave de este súbito cambio de opinión por parte de los clubes ingleses, especialmente el Manchester City -el primero en sumarse a esta «insurrección»- fue la noticia ofrecida en exclusiva por L’Equipe, que informó de que la UEFA se habría avenido a «revisar» las líneas maestras del actual Fair Play Financiero, rebajando sustancialmente sus exigencias.
Un hecho ciertamente grave y que, además, beneficiaría al otro gran Club-Estado como es el PSG, el primero de los grandes equipos europeos que anunció su negativa a entrar en la Superliga.
Del mismo modo, varios medios europeos han confirmado que la UEFA habría ofrecido una importantísima suma de dinero a los clubes británicos para renunciar a la Superliga, dejando fuera de ese reparto a los otros seis equipos que, a fecha de hoy, siguen adelante con un proyecto como son Juventus, Inter de Milán y AC Milán por parte de Italia y Real Madrid, FC Barcelona y Atlético de Madrid por España.
De hecho, según ha informado esta misma noche el programa El Larguero, de la Cadena SER, se habría llevado a cabo una reunión entre los «supervivientes» de la Superliga que habría concluido a última hora de la noche con la decisión de continuar adelante, sin los clubes ingleses.
Por tanto, la situación de la Superliga está ahora mismo en punto muerto pero, visto lo visto y a menos que haya un giro copernicano en la situación, provocada por esa especie de mecanismo de autoprotección en forma de cláusulas de salvaguarda que Florentino Pérez, en calidad de presidente de la Superliga, anunció la noche del lunes en El Chiringuito, para evitar precisamente este tipo de deserciones, todo apunta a que el proyecto está herido de muerte.
Eso sí, la guerra, declarada hace apenas dos días, no ha hecho más que empezar, pero su primera gran batalla, ya la han ganado la UEFA pero sobre todo, los Clubes-Estado.
