De imbéciles, paletos, sinvergüenzas, caraduras y mafiosos

Con la venia.

Como si fuera una nochevieja cualquiera, el barrio “obrero” de Chelsea se lanzó a la calle a celebrar. No, esta vez no celebraban el fin de año, no. Celebraban la victoria sobre el capitalismo, el rico y el opresor. Sí, con dos cojones.

Entrelazaban sus manos encallecidas forjadas a base de juntar cemento y ladrillo; por sus caras de enormes ojeras causadas tras miles de madrugones para ir a la fábrica de cojinetes, resbalaban lágrimas de emoción. Daba igual el origen, sexo, raza y religión. Todo el mundo sabe que el humilde inglés de Chelsea es abierto, simpático, integrador y nada xenófobo. Abrazaron farolas, amigos, enemigos y rivales. La ocasión merecía la pena. El furbo se quedaba. El furbo es y será de los fans, de los hooligans, del pueblo. 

Pocas horas después, el “furbo del pueblo y p’al pueblo” se llevaba por delante un equipo francés, de esos que te suenan desde tiempos inmemoriales: el Girondins de Burdeos. Equipo en el que, por cierto, jugó Zinedine Zidane. No será el único.

¿Cómo es posible que este “furbo actual”, del pueblo y para el pueblo, haya permitido la casi segura desaparición de uno de los suyos? Válgame esta pequeña introducción para darles mi humilde explicación. 

El triunfo del “furbo del pueblo”

Para que ambos hechos, la victoria sobre el rico y la derrota del Girondins, se den casi al unísono en el tiempo se necesita una masa enorme de imbéciles a los que manipular de la manera más grosera posible. Les pondré un simple ejemplo para ratificar lo acertado de mis palabras. 

El ejército de imbéciles fue puesto en prevenga por diversas autoridades y personajes que ejercieron de caraduras, mafiosos o sinvergüenzas. Pero a esos nos referiremos posteriormente. A los imbéciles se les transmitió la idea de que sus queridas ligas domésticas poco menos que desaparecerían.

De nada valieron las palabras de Florentino, ni más ni menos que el presidente de la Superliga, en sentido contrario. El imbécil es lo que tiene, coge la linde y ya no hay quien lo saque de ahí. Una vez amasada la trola, deglutida y digerida, el imbécil se echó a la calle a celebrar la victoria sobre el rico, la oligarquía y el poder. Y se lo creyeron. Pero, ¿qué celebraban realmente estos imbéciles de orla, palmas y hoja de laurel? 

Tomemos el ejemplo del humilde Chelsea, propiedad de un proletario ruso que forjó su fortuna a base de trabajo, esfuerzo, colocar ladrillos, sudor y más sudor. Al Chelsea se le propuso una idea muy simple: seguiría jugando contra sus entrañables Crystal Palace, Leicester, WBA o West Ham, entre otros, que es lo que, al parecer, más les importaba a los albañiles, pequeños comerciantes o sufridos trabajadores industriales que forman la esencia de su afición.

Al mismo tiempo, se les daba la oportunidad de cambiar, en sus partidos europeos, los pestiños infumables contra el Qarabag, el Shakhtar, el Steaua de Bucarest o el Lille, por otro menú bien diferente compuesto por Real Madrid, Milan, United o Juve, por ejemplo, y así, año tras año, con el beneficio indudable para su club e indirectamente para sus vecinos. 

Algo así como cambiar una noche de amor y desenfreno con La Chusa, de La que se avecina, por otra con Charlize Theron. A las colegas féminas les propongo la combinación Brad Pitt vs Fermín Trujillo (para no salirnos del tema). Y sí, efectivamente, salió La Chusa (o Fermín).

Los clubes ingleses decidieron abandonar la Superliga (o no, porque formalmente la cosa sigue donde estaba. Parece ser que los principios y valores del “furbo” del pueblo tienen un precio y éste está muy por debajo de los 300 millones a pagar en concepto de indemnización. ¡Vaya con el “furbo” del pueblo!).

Si mala fue la elección, ni les cuento el efecto que produjo en mí ver las caras de satisfacción, las lágrimas de alegría, los abrazos, el entrechocar de puñitos y los pechazos black lives matter.  ¿Se puede ser tan anormal? Se puede. Y, a poco que se les apriete, más.

A todos nos consta que el ejemplo de los cayetanos del Chelsea no fue único ni singular. Nos llegaron noticias de diferentes aficiones, algunas de ellas ni siquiera involucradas, celebrando el hecho de la huida masiva de clubes de la Superliga.

Una vez consumado el harakiri, en una segunda fase, aparece el paleto tratando de dar base “intelectual” al engendro. Normalmente, un ex deportista o deportista en activo. No falla. Tenemos el caso del Ander Herrera, ocho millones de euros netos al año, varios traspasos y siempre a mejor para su bolsillo, reclamando la supervivencia del furbo humilde y del pueblo.

Ahí está Carlos Garbajosa, varios años jugando y ganando dólares (a los que no hizo ascos),  en una liga superprofesional y supercerrada como la NBA, pidiendo otro tanto. David Beckham, multimillonario gracias al “furbo” de los derechos de TV, propietario de un equipo que juega en una liga cerrada.

El tuit reivindicativo del marido de la “chica picante” fue del gusto de algunos de nuestros muchachos. Le dieron al corazoncito, como poco, Modric, Marcelo o Lucas V (el caso de este chaval, es el summum de la cazurrez. No renueva porque quiere más dinero en una época en la que su empresa ha perdido un tercio de sus ingresos. ¿De dónde cojones crees que tu empresa va a sacar el dinero que le pides para renovar, zoquete?).

Uno no tan famoso como los anteriores. Uno del Cádiz. Un tal Iván Alejo, en rueda de prensa urbi et orbi, calificó la idea de la Superliga como una mamarrachada. Ver el video de esa rueda de prensa fue como ver a Tomás Roncero disertando sobre la Teoría de Cuerdas. Fue ver a Don Simón dando ruedas de prensa sobre la pandemia.

La estupidez alcanzó cotas antológicas cuando en el partido entre Osasuna y Valencia, ambos equipos formaron juntos mientras sonaba el himno de la Champions. Dos equipos de futbolistas. Y de paletos. Uno de ellos, propiedad de un chino o mediochino que vive a miles de kilómetros y que lo único que ha hecho, desde que llegó, es vender a los mejores jugadores para, básicamente, hacer negocio. Los paletos que forman la plantilla de ese equipo, hechos un brazo de mar, dando la cara por el que les está expoliando el club. Paletos al poder. 

El autobús del Real Madrid en su visita a Cádiz fue amablemente recibido por los paletos del lugar al grito de “Estamos hasta los cohones de vuestros millones”. Los muchachos del Cádiz salieron al campo ataviados con camisetita con mensaje: “Gánatelo en el campo”. Eso, al 13 veces campeón de Europa, y de parte de uno que alguna vez se ha librado de algún descenso maniobrando en la oscuridad. No me digan que el tema no merece chirigota graciosa.

A  ninguno de estos, ni a otros muchos más, se les ha ocurrido pensar en un proceso que se va a terminar dando, si no ocurre un milagro, y que circula por las redes sociales. El Madrid (y supongo que el Barcelona y el Atleti) lo va a pasar mal sin lo que le hubiera aportado la Superliga.

No habrá grandes fichajes. Ninguno de los tres los podrá hacer. Y los derechos de televisión los va a vender el mismo tipo que los vendió, a la mitad del valor de los derechos de la Premier, cuando los equipos españoles ganaban Champions, aquí jugaban Cristiano y Messi, teníamos a Mou y al innombrable de Sampedor y una selección reciente campeona del mundo y campeona de Europa.

Ese, el del turbio asunto del Fuenla, y socio del enemigo público número uno de los equipos franceses, es el que negociará, pero esta vez sin Messi, sin Cristiano, sin Champions, sin Mou, sin el Innombrable y sin una selección atractiva.

Obvia decirles que, peor que esos tres equipos, lo van a pasar el resto dado que estos viven casi exclusivamente de los derechos de TV. Será cuando Iván Alejo se vaya al paro o el Cádiz caiga a la Tercera división y lo tengan que refundar de nuevo. Y será una lástima que nadie le recuerde al paleto D. Alejo sus palabras sobre la Superliga. 

El importante papel de la prensa 

Obviamente, todo este tinglado hubiera sido imposible sin la participación de nuestros queridos sinvergüenzas, con sus tertulias y sus periódicos. Como en los mejores tiempos de las reuniones asamblearias de la facultad, lo que se ha podido oír o leer nos hubiera hecho ponernos rojos de la vergüenza ajena si no fuera porque estamos demasiado acostumbrados a la mierda que esputan todos estos.

Solo dos casos. Uno, que anuncia un producto para que a los tíos se nos ponga dura, el mismo que ridiculizó a un mendigo, hablando de la derrota de los ricos. Otro, el grimoso y seboso ex director de La Ouija, diario que publicó un bochornoso artículo sobre las magníficas condiciones en las que trabajaban los inmigrantes contratados en Qatar, vendiendo que la única pretensión de Florentino era conseguir el dinero que le falta para el estadio. El mismo lamelibranquio de “la Copa de Europa ganada de manera vergonzante” o “la lata de sardinas galáctica”. Ese, entre un enorme ejército de sinvergüenzas. 

Pero no se olviden del argumentario que el sinvergonzonerío se ha dedicado a expandir. Algunos lo han hecho sabiendo que mentían, otros lo han hecho después de haber pensado y meditado lo mismo que un percebe. Justificar el empobrecimiento de la liga doméstica. De eso se trataba.

Al ser una liga cerrada (mentira) y tener la plaza asegurada, los grandes clubes dedicarían su esfuerzo a la Superliga, lo cual repercutiría en una acusada caída de nivel de la Liga. Ese argumento fue el mismo que se utilizó cuando la Champions se reformó dando cabida a varios equipos de un mismo país.

La realidad demostró que las Ligas fueron competidas hasta extremos nunca vistos, con “puntajes” (que diría otro que tal baila, el Ingeniero) de 100 puntos y con más de cien goles. Parece ser que a ninguno de estos ideólogos del “furbo” del pueblo se les ha ocurrido pensar que esas ligas tan tremendas y emocionantes se dieron porque teníamos a un tal Messi y a un tal Cristiano. A Mou y al Innombrable. Hoy, con el harakiri caliente, eso nunca más se volverá a dar porque ni el Madrid podrá fichar un Cristiano ni el Barça podrá retener a un Messi.

Es más, la realidad ha querido darnos un ejemplo que debería cerrar las bocas y los ojetes de todos estos intelectuales del balón. Faltan seis jornadas para acabar la liga. Los 4 primeros clasificados tienen garantizada, más que virtualmente, su puesto en la Champions del año que viene.

Aplicando el principio anterior, esos cuatro equipos deberían dejar de competir pues el objetivo ya está conseguido. Es más, en el caso del Madrid, dado que todavía sobrevive en la actual edición de la Champions, está de más que siga compitiendo. Debería reservar jugadores, evitar lesiones y esfuerzos innecesarios. Y después está la realidad. El Madrid se jugó hace varios días su pase a semifinales contra el Liverpool. Justo el fin de semana anterior se enfrentó al Barcelona. Ocasión pintiparada para reservarse. Con su plaza Champions garantizada, el Madrid salió con todo lo que tenía a competir y ganar. La puñetera realidad; pero los sinvergüenzas no han ido al paro. Y es una lástima.

Los caraduras

Los caraduras. Me sale el nombre del Rummenigge, aunque supongo que habrá muchos más. Otro defensor del “furbo” del pueblo mientras cierra un acuerdo de colaboración con Qatar, declarando que, bueno, que eso de los derechos humanos ya lo iremos viendo. Que es un país joven, con una cultura y una religión diferentes.

Debe ser que los 6.500 muertos no tienen el derecho a ser considerados como “pueblo”. Ceferino le ha nombrado representante del Comité Ejecutivo de la UEFA. No sabemos por qué y a cambio de qué. Era el presidente del Bayern. Otro equipo del pueblo en el que sus accionistas de referencia son las ONG’s Audi, Allianz y Adidas.

 Me sale el nombre de Al-Khelaifi el subalterno en el PSG de no sé qué jeque de Qatar. Un tipo al que le han empitonado en Suiza por un turbio asunto de corrupción. Ceferino le ha nombrado  presidente de la ECA.

El PSG, un dechado de transparencia. Es el club del pueblo por excelencia. De hecho, todos sus jugadores, incluido Ander Herrera, cobran en cupones de Alcampo. El jefazo del equipo de una dictadura medieval al que los imbéciles (recuerden las masas de alegres hooligans celebrando) han aupado al triunfo. Todo ello en aras de la defensa del furbo del pueblo y para el pueblo.

No podemos olvidarnos de otros dos ilustres. El Piqué y el Innombrable. Uno se compró la Copa Davis y se la robó al pueblo. Ahora solo el pueblo de Madrid puede asistir en directo. El otro, al frente de un equipo que se ha gastado en fichajes el equivalente a varios Osasunas.

Ambos, recalcitrantes defensores del “furbo” del pueblo. A estos dos no los puedo meter en el grupo de paletos porque son peores. A un estúpido se le puede reconducir. A estos dos, no. Estos son de los que te la clavan. No, decididamente han de formar parte de una categoría superior.

Y los mafiosos. El Ceferino amenazando e insultando. Solo le ha faltado decir aquello de “os haré una oferta que no podréis rechazar”. O sea, un dictadorzuelo del tres al cuarto al frente de una organización corrupta, repleta de vagos, parásitos y amantes del buen comer y del buen beber.

Es el heredero de Platini, el acusado de estafa, gestión desleal, abuso de confianza y falsificación de títulos. Cosas de las que Ceferino, seguro, no tenía ni idea. Anunció a bombo y platillo que haría más laxa la norma del Fair Play Financiero que, como todos sabemos, afecta sobre todo a los equipos más humildes. A los equipos del pueblo. 

Y qué me cuentan ustedes del afamado rascabolas Infantino, que hace un mes dio su conformidad para la creación de una Superliga en África de 20 clubes y, oh milagro, cerrada.

Es una batalla que han ganado los caraduras y los mafiosos. En resumen: los equipos-rata ingleses, los afectados por el fair play y los alemanitos (versión floja y blandiblú de los otrora poderosos alemanes).

Conclusión

Concluyo. El “furbo” seguirá siendo de los mismos. Y no, no sois vosotros, imbéciles tarugos y zoquetes. El “furbo” hace décadas que dejó de ser vuestro, cenutrios. Se os dio la posibilidad de disfrutar más. De hacerle la competencia al mejor espectáculo deportivo del mundo: la NFL.

Se os dio la oportunidad de ver a los mejores en vuestros estadios todos los años. Todo eso y más dinero. Se os dio la posibilidad de negociar las cosas mejorables como la flexibilidad de las licencias. Se os dio la posibilidad de que asumierais, por fin, un protagonismo real. Vuestros jugadores, vuestros estadios, vuestros títulos y vosotros mismos, dueños de vuestros propios destinos a través de vuestros representantes y no a través de un mafioso a miles de kilómetros de distancia.

Vuestra estupidez tendrá merecido premio. Tendréis la misma competición que ahora os proponían, y que hubieran gestionado vuestros representantes, manipulada y gestionada por un extraño mafioso que insulta y amenaza, al que las normas le importan un carajo.

Tendréis un monopolio elevado a la enésima potencia. Una organización oscura, con intereses oscuros y fuera de todo control. Tendréis dos equipos estados de dictaduras medievales, un puñado de equipos ingleses a los que les importáis una mierda y a un equipo alemán propiedad de varias multinacionales, que dominarán el futbol europeo durante décadas y que, tarde o temprano, acabará con la existencia de vuestros clubes.

No se os puede decir que disfrutéis de lo votado porque ni siquiera habéis votado. Habéis consentido algo peor. Os han llevado como corderitos al matadero y habéis balado de alegría.

Pensad en todo esto. Y en la próxima rueda de prensa de Iván Alejo, el intelectual del Cádiz, le aplaudís como focas. Con perdón para las focas que son unos animales muy inteligentes.

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