Crónica RB Leipzig 3-2 Real Madrid | Champions League (Fase de Grupos)

Tchouyameni intentando controlar un balón ante Nkunku | RB Leipzig 3-2 Real Madrid

RB Leipzig 3-2 Real Madrid: «Una siesta muy cara»

El Red Bull Arena ha sido testigo de la primera derrota de Real Madrid en la presente temporada, tras un primer tercio de campaña primoroso, en el que salvo dos empates (Osasuna y Shakhtar), el resto de sus partidos desde agosto se habían traducido en victorias.

Sin embargo, y eso que no hizo un mal partido en su conjunto, esto es la Champions y de nada sirven estas credenciales si, por el motivo que sea, saltas al campo como lo hizo esta noche el Real Madrid. Sin intensidad, sin tensión defensiva y sin la más elemental competitividad, cualquier equipo en Europa que ponga en el césped eso que tú no has puesto, te pinta la cara.

Y da igual que esa caraja te dure un minuto o, como ha pasado este partido, media hora. Si el equipo rival da lo que tú no eres capaz de dar, te gana. O como pasó en ese momento, se adelanta 2-0 en el marcador y obliga a tirar de épica. Y eso, a pesar de que el Real Madrid es quizás el más experto en esas lides, no siempre sale bien.

Una primera parte para olvidar

COn un equipo plagado de suplentes, entre bajas (Benzema, Valverde como titulares) y rotaciones que dieron lugar a sorpresas tácticas, como la ubicación de Rüdiger como lateral izquierdo, junto a Nacho y Militao en el eje de la zaga o con Camavinga haciendo de Modric y casi de Valverde, pegado a la banda derecha, sin ir más lejos, el equipo salió sin tensión y totalmente desconectado del partido.

Gvardiol abrió el marcador en esta jugada | RB Leipzig 3-2 Real Madrid

Así, al minuto de juego, Courtois tuvo que sacar una mano prodigiosa a bocajarro a tiro de Forsberg, tras un grave desajuste defensivo y, de inmediato, el equipo alemán se hizo dueño del campo, con un equipo que apenas era capaz de hilar tres pases seguidos.

Al cuarto de hora, y con una blandura defensiva impropia de un campeón de Europa, llegó el primer tanto local, cuando Gvardiol remató de cabeza plácidamente un centro desde la derecha. Courtois reaccionó con una gran parada abajo pero el rechace le cayó de nuevo al central croata que, esta vez sí, y ante la pasividad de la zaga madridista, remachó a placer.

Un duro golpe que se vio agravado apenas cinco minutos más tarde cuando, en otro fallo defensivo grave, en este caso de Tchouameni, tremendamente blando, Nkunku entró por el centro del área y batió por bajo a Courtois, que se desesperaba ante la indolencia defensiva del equipo.

Estaba el Real Madrid contra las cuerdas y apenas se llevaban disputados 20 minutos de juego y el equipo blanco, hoy de negro riguroso, no levantaba cabeza, con constantes errores en la salida de balón que le hacían aún más vulnerables.

La primera señal de que el Real Madrid había decidido salir del vestuario y comparecer en el campo se produjo pasada la primera media hora, cuando Kroos habilitó a Rodrygo al espacio y el brasileño, por velocidad, se plantó ante Blaswich y su disparo, muy bien dirigido hacia la escuadra derecha, se encontró con la gran parada del meta alemán.

Nkunku abrió brecha en el marcador con este gol, fruto de un fallo defensivo madridista | RB Leipzig 3-2 Real Madrid

Aquello fue como el despertar de la Fuerza, un aldabonazo que despertó al gigante de su letargo y, poco a poco, ya ubicado sobre el campo, empezó a dominar el partido. Unos pocos minutos más tarde de la oportunidad de Rodrygo fue Vinicius el que, aprovechando una serie de rechces en el área, estampó el balón contra los puños de Blaswich, en otra gran intervención del meta local.

Y a la tercera fue a la vencida. Cuando el partido encaraba el último minuto antes del descanso, Asensio, uno de los pocos que se mostraron más activos en este período, dejó un gran pase desde la derecha y Vinicius, de cabeza, alojó el balón pegado al poste izquierdo y acortó distancias.

Un gol muy importante, de esos llamados «psicológicos» porque metía de nuevo al Madrid en el partido y con 45 minutos por delante y siendo como es el Real Madrid experto en remontadas, hacía ver la segunda parte con mucho más optimismo.

Mejoría pero sin acierto en la segunda parte

La segunda mitad pudimos ver una prolongación del Madrid que vimos en los últimos minutos de la primera. Dominador y volcado sobre la meta de Blaswich, aunque arriesgando demasiado, con muchos espacios atrás.

El ecosistema preferido de un Leipizg cuyas puntas, especialmente Nkunku, se movían con mucho peligro, aunque la defensa, mucho más engranada que en la primera mitad, apenas les dejaron oportunidades.

Vinicius acortó distancia con este cabezazo al filo del descanso | RB Leipzig 3-2 Real Madrid

Sin embargo, y a pesar del dominio madridista, lo cierto es que apenas se pudo poner a prueba al portero alemán, más allá de un disparo de Tchouameni que se marchó fuera en el minuto 52.

Con el Madrid literalmente encima de la portería local, llegaron los primeros cambios del Real Madrid, con las entradas de Carvajal y Alaba, por Lucas Vázquez y Nacho, para darle otro aire a unos laterales que, ofensivamente, habían estado más bien flojos.

Pero el resultado no fue el esperado. No sólo porque ni Carvajal, exagreadamente acelerado y desordenado tácticamente, ni Alaba aportasen nada ofensivamente sino porque, desde el punto de vista defensivo, tampoco se notó su presencia. De hecho, en el minutto 72 un recién ingresado Timo Werner estuvo a punto de batir a Courtois tras aprovechar un agujero defensivo en la banda de Alaba pero su disparo, excesivamente cruzado, se marchó lamiendo el palo derecho del belga.

A la desesperada, Ancelotti apostó por Hazard en detrimiento de un muy cansado Kroos y el belga, que salió muy enchufado, no tardó en asociarse con Vinicius y con Asensio, quien asistió al centro del área pequeña para que el brasileño, solo delante de Blaswic, mandó el balón fuera.

Y lo que tiene el fútbol, del más que previsible (y merecido) empate, casi sin tiempo para lamentarse del fallo de Vinicius, en el minuto 81 Simaka se recorrió toda la banda izquierda del Real Madrid sin apenas oposición y asistió a Werner, que llegaba solo y en boca de gol, para sentenciar el partido.

Con este gol en los últimos minutos, Timo Werner sentenció el partido | RB Leipzig 3-2 Real Madrid

Con el tiempo cumplido y a punto incluso de acabar los tres minutos de de añadido que dio Orsato, en una de las pocas veces que se dejó ver Rodrygo con peligro en el área del RB Leipzig, se deshizo hábilmente de Nkunku con un quiebro y el delantero galo le zancadilleó «ostentóreamente», que diría el difunto Jesús Gil.  Penalti que el propio Rodrygo ejecutó de forma magistral, por la derecha y engañado a Blaswic, para recortar distancias.

Se empezó a soñar con una posible reedición de la magia madridista pero no hubo tiempo para más. A pesar de que se perdió bastante tiempo entre la señalización de la pena máxima y su ejecución, el colegiado italiano no descontó nada más y pitó el final del partido a los pocos instantes del saque de centro y con él, la primera derrota madridista.

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