¡Vaya semanita!

Vaya semana llevamos. Los que llevamos muchos años denunciando los favores arbitrales al Barcelona en España (y durante años en Europa también) nos sentimos satisfechos. Después de lo que está saliendo a la luz (seguro que queda mucho más, ya veréis) los hechos nos dan la razón.

El FC Barcelona ha estado pagando una millonada a José María Enríquez Negreira, ex-colegiado del Colegio Catalán y Vicepresidente de los árbitros… AL VICEPRESIDENTE nada menos, por labores de “asesoramiento” y justo cuando este señor deja el cargo, el Barcelona deja de pagar… mira, es que ya no vale como asesor. Cuando era Vicepresidente si, cuando ya no lo es, no es válido. Qué cosas…

El hijo del ínclito Vicepresidente, recibía a los árbitros que pitaban en el Camp Nou y les acompañaba al hotel, al Estadio, les hacía de Cicerone en la capital catalana, para que estuvieran cómodos. Dicen algunas malas lenguas que también les llevaba a “actividades extraescolares”, cosa que, viendo el percal del personal, no me extrañaría en absoluto.

Ahora aparece la información de que igual que entraba el dinero en la empresa famosa, salía incluso en efectivo. Esto quiere decir que había pagos… ¿A proveedores de servicios? ¿A proveedores de alimentación? A proveedores de ropa y confección? A agencias de viajes? A personas físicas? ¿A ….?

Pues eso, que salga todo a la luz, pero TODO. El escándalo es monumental. Los que decimos que no es normal que el Real Madrid haya ganado en los últimos 10 años más Copas de Europa que Ligas, los que decimos que no es normal que un equipo que prácticamente se pasea por la Liga y la Copa españolas lleve siete años sufriendo varapalos en Europa, estamos de enhorabuena. Teníamos razón.

Habrá o no sanciones, habrá o no condenas, eso se lo dejo a la Justicia deportiva y ordinaria pero, lo que los barcelonistas no podrán ya, por los siglos de los siglos, es mirarnos a la cara y menos sacar pecho por los tripletes, sextetes y puñetes.

Todo está adulterado. Son títulos manchados de presunta corrupción, son títulos llenos de porquería, esos penaltis inverosímiles, esas patadas alevosas sin sancionar, ese no tener un penalti en contra en años, ese no tener prácticamente expulsados con los Mascheranos y Piqués arrasando delanteros, ese borrar al Real Madrid de los campeonatos en octubre con actuaciones arbitrales kafkianas que luego vendían (y muchos madridistas compraban) diciendo que el Madrid tiraba la liga para poder ganar un “torneo de 13 partidos”.

Qué vergüenza. Qué ridículo. El FC Barcelona ha perdido la credibilidad para toda la vida. Nunca más podrán celebrar en Canaletas un título con la convicción de que es limpio. El Barcelona no tiene nada limpio.

El Barcelona es presunta corrupción continuada. Ahora el problema es que esto ha salido cuando mejor está el Barcelona. El hecho no importa, lo verdaderamente reseñable es el momento de sacar la información, pobrecitos, lástima de hijos, que diría mi madre.

Y anoche, todavía el amigo Xavi tiene el rostro pétreo de protestar al árbitro de la Uropalí cuando debería esconderse cuando viera a un trencilla por donde sea. Sí, he dicho bien, esconderse, porque, amigo Hernández (¡Huy! Mira, como Hernández Hernández, ¡qué casualidad!)

Los títulos que TÚ has ganado con el Barcelona no valen nada. Están pringados de estiércol de oro por lo que han costado, pero estiércol al fin y al cabo. Jan Laporta, ¿Qué más quieres que te diga?

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