Crónica Real Madrid 1-1 RB Leipzig | Champions League (Vuelta Octavos de Final)

Vinicius celebrando el tanto madridista | Real Madrid 1-1 RB Leipzig

Real Madrid 1-1 RB Leipzig: «Rozando el ridículo»

El Real Madrid ha logrado clasificarse para los cuartos de final de la Champions en un agónico partido en el que los de Carletto, tremendamente desdibujados, han rozado el ridículo de una eliminación prematura y a pesar de haberse traído de la ida con un 0-1 a favor.

En un mal encuentro, los blancos han podido quedarse eliminados y repetir la infausta noche del Ajax, de marzo de 2019. De  hecho, el fantasma de aquella terrible jornada ha flotado en el ambiente de un Bernabéu, que comenzó de forma festiva, celebrando el 122º cumpleaños del club y acabó pitando a los suyos por el pésimo jueg desplegado por los suyos durante los 90 minutos.

Un primera parte para olvidar 

Ancelotti sorprendió a todos con un planteamiento tremendamente novedoso y conservador, con Lunin en portería, cuatro defensas, con Carvajal, Nacho -que volvía al «once» tras su ausencia ante el Valencia-, Rüdiger y Mendy., cinco centrocampistas (Kroos, Tchouameni, Camavinga, Valverde y Bellingham, haciendo en ataque de segundo punta, y Vinicius, como único delantero.

Un planteamiento con el que el técnico italiano mandaba un claro mensaje. No quería sorpresas como en la ida; vamos a tener el balón y a especular con el resultado. Pero no funcionó. Entre otras cosas porque el planteamiento de Rose destrozó de salida lo inicialmente previsto por Carletto.

Con mucha presión adelantada, especialmente en la medular y tres líneas muy juntas, el Real Madrid se encontró un tapón por el que era casi imposible transitar, obligando a sus jugadores a intentar encontrar salida por fuera, pero no había alternativas ya que sólo Vinicius estaba en punta, con Valverde intentando ayudar por la derecha y además, no había nadie arriba que siriviese de referencia.

Antonio Rüdiger intentado despejar ante Dani Olmo, uno de los más destacados de la noche | Real Madrid 1-1 RB Leipzig

SI a eso le unimos que el ritmo de juego impuesto por el Real Madrid era cansino, lento y previsible, el dominio madridista era meramente formal, sin capacidad de generar peligro. Si a eso le unimos una pasividad inexplicable y una ausencia total de intensidad, no fue de extrañar que empezase a flotar en el ambiente una sensación extraña de posible petardazo europeo.

A eso ayudó un primer despiste con pérdida en la media a los 10 minutos y Sesko, en más que posible fuera de juego (que no se pitó) se plantó sólo ante Lunin pero el meta ucraniano respondió con una gran intervención.

Lejos de espabilar, el Real Madrid siguió con su toque cansino y aburrido, sin nada de verticualidad y, lo que es peor, con un caos táctico que hacía que, por ejemplo, cuando intentaba atacar el equipo blanco, nadie estaba en su sitio. Camavinga, de falso interior izquierda no hacía más que perder balones, Carvajal llegó a situarse de «falso 9» e incluso se llegó a incrustar en la medular, mientras que Nacho perdía la marca una y otra vez, lo que hacía que cada acercamiento alemán fuese poco menos que un suplicio.

En otra aproximación alemana, en el minuto 16 Openda disparó fuera y unos minutos más tarde, de nuevo Openda rompiendo con facilidad el presunto muro defensivo del centro del campo madridista, tuvo en sus botas el primer gol pero se equivocó y disparó fuera, cuando tenía a su compañero solo completamente en el segundo palo.

No hubo mucho más en una primera parte anodina en la que el balón pasaba de una parte a otra del campo, a base de pases cortos. Ni un desmarque de ruptura, ni un ofrecimiento ni nada. Todo balones al pie, jugando al trote, que contrastaba mucho con la velocidad en la circulación de balón y la presión de los alemanes.

Vinicius, a pesar del gol, no tuvo una noche especialmente feliz | Real Madrid 1-1 RB Leipzig

Esto hizo que el partido, absolutamente infumable, llegase hasta los útlimos minutos y entonces el Bernabéu hizo patente su disconformidad con el juego del equipo cuando, al filo del descanso, Openda volvió a tener otra ocasión, quizás la más clara, cuando recogió un rechace de Lunin a la salida de un córner y, completamente libre de marca, remató por encima de la portería.

Goles y miedo en la segunda parte

Consciente de su error, Ancelotti movió el banquillo, dejando a Camavinga en el vestuario al descanso. Eso reactivó mínimamente a un Real Madrid que, con un centro del campo más desatascado y con un miembro más en el ataque, empezó a liberarse y a percutir por las bandas.

Precisamente, fruto de esa mejoría, Rodrygo, tras una buena pared con Carvajal pudo batir a un Gulacsi, hasta ese momento inédito, pudo anotar en el minuto 62 pero el meta húngaro del Leipizg desvió a córner.

Y sólo dos minutos más tarde, en el 64, llegó la liberación para el madridismo, pero sobre todo, el balón de oxígeno que tanto necesitaba el equipo cuando Kroos robó en la frontal, abrió a Bellingham, que se recorrió el campo de punta a punta hasta llegar al área. En ese momento, Vinicius le tiró un excelente desmarque que el británico vio de forma clarividente y asistió al brasileño que batió a Gulacsi de un fantástico disparo.

Parecía, pues, que este gol -que le daba la tranquilidad- pondría algo de estabilidad en el juego madridista pero, desgraciadamente, no fue así. Y no lo fue porque apenas tres minutos después llegó lo inesperado. En un centro aparentemente inocuo de Simons desde la izquierda, Carvajal -en una zona donde no debería haber estado- intentó despejar pero le salió mal.

Con este gran disparo, Vinicius lograba abrir el marcador en el Bernabéu | Real Madrid 1-1 RB Leipzig

El balón acabó en las botas de Raum, completamente solo y en el lugar donde sí debería haber estado Carvajal, centró al área pequeña donde Orbán se adelantó a un despistado Nacho y batió a Lunin con un certero testarazo, metiendo de nuevo al conjunto alemán en la eliminatoria.

A partir de ese momento, el equipo comenzó a temblar. Se resquebrajó del todo y, a pesar de los cambios, especialmente con el de Modric por Kroos, los de Ancelotti se fueron aculando hasta meterse en su área y pedirle a Dios que el tiempo pasase pronto y que nadie acertase.

Con el Leipzig volcado sobre el área madridista se sucedieron las ocasiones del conjunto alemán. Rüdiger le sacó dos balones de gol consecutivos a Olmo en el 77 (y que el central germano festejó casi como un gol propio), Orbán, por su parte, tuvo el 1-2 en el minuto 82 pero su remate se marchó fuera.

Y así, a base de achicar agua, llegó el descuento, que fue cuando el equipo alemán tuvo la mejor ocasión del partido. En el minuto 91 y en otro terrible fallo defensivo, una serie de rechaces en el área acabaron en las botas de Dani Olmo, quien vio a Lunin ligeramente adelantado y le picó el balón por alto, pero la suerte para el Real Madrid quiso que el balón envenenado del delantero español se acabase estrellando sobre la superficie del larguero de la portería madridista.

Finalmente y tras casi cinco minutos de añadido, el italiano Massa decretó el final del encuentro y tanto la afición como Ancelotti y sus chicos, pudieron respirar aliviados porque se jugó como nunca (aunque desgraciadamente, de mal) pero el equipo se clasificó a cuartos, como casi siempre. Ahora toca esperar rival en el sorteo que se llevará a cabo el próximo viernes 15 de marzo en la sede suiza de la UEFA, con la necesidad de que lo que hoy ha ocurrido en el Bernabéu no se vuelva a repetir porque quizás, la próxima vez no haya tanta suerte…

Ficha técnica del partido

Real Madrid: Lunin; Carvajal, Rüdiger, Nacho, Mendy; Tchoauméni, Camavinga (Rodrygo, ’46), Kroos (Modric, ’78), Fede Valverde; Bellingham (Joselu, ’85) y Vinicius.

RB Leipzig: Gulacsi; Henrichs, Orbán, Lukeba, Raum; Haidara (Kampl, ’90), Schlager (Elmas, ’85); Dani Olmo, Xavi Simons; Openda (Poulsen, ’77) y Sesko (Baumgartner, ’85).

Arbitro: Davide Massa (Italia). Amonestó a Vinícius, Tchouaméni y Kroos por el Real Madrid y a Schlager, Raum y Orbán por el Leipzig.

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