Antonio Rüdiger y el ADN madridista

Flor. Suerte. Ayudas. Mística. Han sido muchos los adjetivos que buena parte de la prensa patria y el antimadridismo sociológico han empleado para lidiar con la frustración que produce que el Real Madrid arrase como Atila el Huno allá por donde va, sin depender de pantomimas relacionadas con una forma de jugar en concreto, un sistema o unos jugadores específicos.

Los guardianes del pensamiento único, los adalides del estilo han gastado litros de saliva y ríos de tinta para intentar explicar lo que para ellos es inexplicable: el éxito del modelo Real Madrid en todas las épocas y circunstancias. Pero yo me quiero detener en el actual Real Madrid, el Madrid de la segunda etapa de Florentino Pérez.

En una de mis visitas a la red social Instagram, me topé con un vídeo en el que Antonio Rüdiger, defensa central de nuestro Real Madrid, explicaba en una entrevista por qué escogió al Real Madrid por encima del PSG. Para ilustrar el hecho, el alemán hablaba de una carta que Florentino le había enviado (como trabaja el Madrid, y en especial Juni Calafat en este tipo de fichajes es maravilloso), y cómo, embelesado por el hecho, miraba aquella carta todos los días soñando con vestir la camiseta blanca algún día.

Por último, comentaba que “no se sintió digno” hasta que no logró la UEFA Champions League con el Chelsea. En ese entonces, se sintió preparado. Supongo que ahora se entiende mejor que con unas gónadas que nada tienen que envidiarle a las del caballo de Espartero, cogió el balón y lanzó el penalti que nos colocó en las semifinales de la Champions.

Y es que el caso de Rüdiger no es la única demostración de este hecho. Si hay algo que caracteriza a los jugadores del actual Real Madrid es que al ponerse la blanca parece que llevasen toda la vida vistiéndola, como Nacho. La comunión del Santiago Bernabéu con tipos como David Alaba o Jude Bellingham no es casualidad. Aunque suene tópico, no lo es: los jugadores llegan al Club si no amándolo, sí entendiéndolo.

Esas declaraciones de amor por el club, de asombro por vivir el día a día o de admiración por lo logrado históricamente no son de cara a la galería o tribuneras. El Madrid sabe perfectamente lo que ficha. El moneyball de roles, que diría un conocido y querido twittero madridista. No hace falta ser rigurosamente el mejor, simplemente, aunque suene tópico, hay que haber nacido para jugar en el Real Madrid. Efectivamente, hay jugadores que han nacido para jugar aquí. Y qué bien se le da a este Real Madrid detectarlos.

Esta entrevista a nuestro loco alemán favorito solo es una prueba del mensaje que el Club, y especialmente Florentino, llevan mandando desde hace ya mucho tiempo: nadie está por encima de la institución y los jugadores son unos privilegiados cada día que pasan llevando estos colores.

Sólo es una pequeña explicación de lo que el fenómeno Real Madrid produce en el planeta fútbol, que solo los necios son incapaces de ver. Quizá, si hicieran el esfuerzo, dejarían de preguntarse constantemente: ¿Por qué estos cabrones ganan siempre? Pues es sencillo y difícil de comprender al mismo tiempo. Porque somos el Real Madrid. Y nada más. ¡Hala Madrid!

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