Cientos de miles de madrileños festejan en Cibeles y el Bernabéu la consecución de la Decimoquinta

La capital de España vivió ayer una auténtica fiesta de Madridismo, que salió a las calles por centenares de miles para festejar la consecución de la Decimoquinta, de una forma que no se recuerda. 

El Real Madrid aterrizó en Madrid a primerísima hora de la mañana, procedente de Londres y se dirigió rumbo a Valdebebas, donde los jugadores y miembros del cuerpo técnico pudieron descansar unas horas, de cara al aluvión de festejos y celebraciones que se le iba a venir encima a partir de la tarde.

Visitas institucionales a La Almudena, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento

Y así fue, en primer lugar se produjo la tradicional visita a la Catedral de La Almudena para ofrecer la Copa a la patrona madrileña. Allí tanto jugadores como cuerpo técnicos, acompañados por Florentino Pérez cumplieron con la tradicional ofrenda de la Champions, en un templo abarrotado de gente.

El acto religioso finalizó con la tradicional foto de familia en el altar, acompañados entre otros, por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo Cano, quien recibió una réplica del trofeo así como una camiseta firmada por todos los miembros del equipo.

A partir de ahí, la expedición madridista tomó rumbo al Palacio de Correos, sede de la Comunidad de Madrid, donde fueron recibidos por su presidenta, Isabel Díaz-Ayuso. Allí, Florentino Pérez y Nacho le entregaron una réplica de la Copa de Europa y dos camisetas y la presidenta les correspondió con la entrega de un recuerdo.

Llegaron los discursos institucionales y, tras tomar la palabra Florentino Pérez con un emotivo discurso en el que agradeció a la presidenta el caluroso recibimiento que tradicionalmente les dispensa la institución y élla misma -reconocida aficionada madridista- cada vez que ganan un título importante.

Le respondió Díaz-Ayuso con unas palabras en las que, entre otras cosas, afirmó que “ser del Madrid es genial. No deja indiferente a nadie. Cada partido de este equipo es un espectáculo que seduce a todos. Ser del Madrid es no querer tener complejo en la victoria ni miedo en la derrota y querer volar alto. Hoy el Viejo Chamartín es además el mejor estadio del mundo. Historia que tú hiciste, historia por hacer”.

En ese momento, los jugadores y Carlo Ancelotti salieron al balcón de la sede de la Comunidad, donde ofrecieron el trofeo a sus aficionados en una Puerta del Sol abarrotada de seguidores madridistas.

Una vez finalizado el acto protocolario tocó rendir visita a la sede del Ayuntamiento de Madrid, donde el alcalde, José Luis Martínez Almeida, les esperaba. De nuevo, intercambio de recuerdos tras los discursos y incluyendo una camiseta conmemorativa que el regidor madrileño, aficionado del Atlético, rehúso ponerse un año más. 

En esta ocasión, también intervino Nacho, como capitán madridista, quien afirmó que “estamos aquí otra vez, alcalde, y estamos muy felices. Lo prometimos y lo que prometemos lo cumplimos. Las familias, como este gran club, logran  los sueños y estamos aquí para cumplirlos”. 

Una espectacular fiesta con el público: Cibeles y el Bernabéu

La penúltima parada de la comitiva -y sin duda- la más espectacular y multitudinaria se produjo en la mítica Cibeles. A través de una pasarela a la que accedieron los jugadores, Nacho en representación del equipo, volvió a adornar un año más a la Diosa con una bufanda del Real Madrid ante el delirio de decenas de miles de aficionados que llenaron la conocida plaza y colapsaron todos sus aledaños.

Desde ahí Ancelotti y muchos jugadores, entre ellos Toni Kroos, que recibió la mayor ovación del público, se dirigieron al público para agradecer su apoyo durante toda la temporada. Hasta Arda Güler se atrevió con unas palabras en español.

Una vez concluyó la celebración, el autobús con jugadores y cuerpo técnico se dirigió a su última estación, en el Estadio Santiago Bernabéu, repleto desde hacía horas hasta el último hueco y donde se llevó a cabo una auténtica fiesta de Madridismo.

Con un espectacular show de luces y sonido, presentado un año más por Miki Nadal, fueron saliendo al campo uno por uno todos los integrantes de la plantilla, junto a Carlo Ancelotti, quienes accedieron a una especie de terraza situada encima de las pantallas de vídeo gigantes instaladas en el centro del campo, con Nacho, acompañado de la Champions, como último miembro en subir.

Una vez allí, se produjeron los discursos de Ancelotti, Nacho y Carvajal y el acto acabó con los jugadores cantando el himno de la Décima y dando varias vueltas de honor al campo. Allí pudimos ver a algunos de los jugadores, como Bellingham, Vinicius, Rüdiger y sobre todo, Camavinga, interactuando constantemente con un público que, casi a las 12 de la noche, seguía sin moverse de sus localidades.

Finalmente, y ya con las gradas vacías, el césped se llenó de familiares y amigos de los jugadores y staff, que intercambiaron fotos y saludos, demostrando el clima de hermandad que se respira en esta plantilla. Un hecho que, por cierto, fue resaltado por todos ellos en las entrevistas que concedieron después a las cámaras de Real Madrid TV.

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