Kelechi y el Madridismo universal

Cuando aún tenía cuenta en Instagram vi que había numerosos falsos perfiles de celebridades, atentos para contactar fans ingenuas a las que sacar el dinero. Un día me contactó una de esas cuentas falsas porque subí una story sobre el famoso en cuestión . Yo sabía que era fake, y así se lo hice saber.

Al final resultó que le sonsaqué la verdad. Era un nigeriano que, al decirle que yo vivía en Madrid, me preguntó si podía decirle a Florentino Pérez que le diera una oportunidad y le hiciera una prueba. Kelechi, que así se llamaba, era un nigeriano extorsionando por las mafias que les explotan para sacarle el dinero a las fans ingenuas que siguen a algún artista en Instagram o Facebook.

Me explicó que él jugaba al fútbol y que era fan del Real Madrid. Qué cada día recorría siete kilómetros a pie para acudir al entreno en otro poblado, y que su sueño era jugar en el Real Madrid y ganar el Balón de Oro. Ser el primer nigeriano ganador de un Balón de Oro con el Madrid.

Mi estupor se convirtió en ternura. Kelechi tenía 17 años y pensó que yo me cruzaba cada día por la calle con el presidente del Real Madrid, así, como si Madrid tuviera el tamaño de su poblado y todos los madrileños pudiéramos hablar con el “presi”.

Entendí mejor entonces lo que ya sabía. Que el Real Madrid significa mucho más de lo que imaginaba para millones de chicos, nigerianos o no, que se mueren de hambre y aún así recorren kilómetros de esperanza y sueños cada día.

Cerré mi cuenta de Instagram después de aquella charla con Kelechi. Me sentí pequeña. impotente, inútil por no poder cumplir el sueño de ese chico. ¡Lloré por un chico nigeriano que intentó sacarme dinero haciéndose pasar por mi ídolo musical del momento! Pero entendí que
lo hacía para poder comer y recorrer los siete kilómetros de la esperanza. Es el madridismo más puro que he visto. Y yo que creía que nadie era más madridista que yo, que tengo la nevera llena cada día y lloro porque se marcha Toni Kroos…

No me hizo falta preguntarle a Kelechi por qué era madridista, como aquel niño del anuncio le preguntaba a su padre por qué eran del Atleti. Entre madridistas nos entendemos y no nos hace falta preguntarnos unos a otros por qué somos del Madrid. Sabemos porqué lo somos.

Por genética, por simpatía, porque sí… Porque podemos nacer en Nigeria, o en Francia, o en Uzbekistán y no sabríamos explicarle a nadie que no sea madridista que si no estamos enamorados de nuestro equipo, se le parece mucho.

Que unos recorren a pie siete kilómetros para convertirse en Balón de Oro. Que otros tardan siete horas en llegar a Londres porque no han conseguido vuelo directo para asistir a la final de la Champions. Que otros estarían siete horas en la cola para conseguir entradas para un partido con el colista de la liga. Que el San Pedro de mi biblia imaginaria, le habría preguntado
a Jesús cuántas veces habría que luchar contra el relato Narniano, y Jesús le habría contestado “setenta veces siete”, o lo que es lo mismo, siempre.

Que no nos callarán, porque somos, no se si más, pero sí mejores. Que estamos en el lado bueno de la historia y que sólo si eres madridista comprenderás lo que fue mi primera visita al Bernabéu, con siete años…Sí, de nuevo el número “7”, ese minuto que aún recuerda a una de sus leyendas, ese número de Juanito, Butragueño o Cristiano Ronaldo

Mi abuelo me llevó al Bernabéu y me dijo “tu sólo mira y escucha, que sentirlo vendrá solo”,  mi abuelo tenía razón porque fue así. Mire, escuché y lo sentí de inmediato. Si no me enamoré, se le parece mucho.

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