
La temporada no empezó bien para las nuestras. Un nuevo proyecto con Pau Quesada al frente y con varios fichajes como Merle Frohms, Sara Holmgaard, Bella Anderson, Sara Däbritz, Hanna Bennison y Lotte Keukelaar, además de la incorporación al primer equipo de la canterana Pau Comendador.
Muchas caras nuevas que tenían que adaptarse al equipo, además de entender el sistema y forma de trabajo del nuevo entrenador tanto ellas como las veteranas. Además, como ya viene siendo habitual, apenas tuvimos pretemporada y no dio tiempo suficiente a preparar bien el inicio de la temporada.
El primer partido no se pasó del empate contra un gran DUX Logroño, equipo recién ascendido, que nos puso en serios aprietos y a punto estuvo de darnos un disgusto. Ya empezamos con malas sensaciones.
Y encima lo encadenamos con una derrota por 2-1 contra el Atlético de Madrid. Parecía que no había entendimiento entre las jugadoras ni tampoco con el entrenador. Los primeros cánticos de “Pau vete ya” se empezaron a escucharen el Di Stéfano y a propagarse por las redes sociales, con esa paciencia y comprensión de la que hace gala siempre la afición madridista.
Ya habíamos perdido cuatro puntos. En una liga más igualada no debería ser un gran problema, ya que se entiende al ser un proyecto que acaba de estrenarse y hay tiempo para recuperar puntos más adelante. Pero ya sabemos que la Liga femenina española está dominada por el Barcelona, que está varios escalones por encima del resto. La pésima gestión que se realiza desde la Federación en muchos aspectos no ayuda nada en la profesionalización del campeonato.
Al final, los equipos dependen de sus hermanos mayores en gran medida: los equipos masculinos. Estos están heridos de muerte y completamente arruinados, gracias a la maravillosa herramienta del CVC gestionada por el infame Javier Tebas. Si las secciones masculinas se caen a pedazos,¿cómo van a funcionar las femeninas?

Tener una distancia de cuatro puntos contra el Barça, aunque sea a principios de temporada y sabiendo que en algún momento se dejarán algún punto, te dificulta enormemente la posibilidad de ganar la Liga. Especialmente si, además, pierdes el partido contra ellas, lo cual aumentó la distancia a siete.
Los dos encuentros siguientes se solventaron con victorias. Una incluso con goleada, que dio una inyección de moral importante tanto a las jugadoras como a la afición, que ya sólo en dos partidos quería cerrar la sección. Como cada año, vaya.
Pero de nuevo volvimos a perder puntos en un partido muy flojo contra el Tenerife que acabó con empate a cero. No acabábamos de rodar y la situación empezaba a ser preocupante. Afortunadamente, a partir de ahí todo mejoró.
En cambio, desde el principio, la campaña en la Women’s Champions League fue muy buena. Jugamos dos partidos de previa contra el Eintracht de Frankfurt, un equipo con historia potente que supimos solventar muy pero que muy bien.
Tuvimos una semana complicada en la que nos enfrentamos al Arsenal en Europa y contra el Barça en Liga en la que salimos con dos derrotas. Jugamos un buen partido contra las inglesas, pero nos faltó precisión y efectividad.
No puedes perdonar tanto contra equipos así, pues lo pagas caro. Lo mismo nos ocurrió con el equipo de la Ciudad Condal, pero con un resultado mucho más abultado. Un 4-0 que para nada reflejaba la realidad del partido pero que no dejaba de ser una evidente derrota muy dolorosa.
El último partido de la fase de grupos en la competición europea nos dejó muy mal sabor de boca. El Twente, al que ya ganamos por 7-0 en la anterior temporada, nos dio un buen golpe de realidad. Sólo necesitábamos una victoria para clasificarnos como quintas. Teníamos incluso posibilidades de entrar entre los cuatro primeros, lo cual nos evitaba los octavos de final y, además, nos salvaba de los «cocos» de la Champions, como son el Olympique de Lyon, el Chelsea y el todo poderoso Fútbol Club Barcelona. Un hito absolutamente histórico para el Real Madrid Femenino.

En cambio, tuvimos un mal partido en el que no pudimos pasar del empate a 1, con muy pocas ocasiones creadas y con una efectividad nula. En una clasificación tan apretada, en la que había muy pocos puntos de diferencia entre unos y otros equipos, un sólo empate podía provocar un descenso importante de posiciones. Y así fue. De la posibilidad de ser cuartas o quintas, caímos a la séptima posición, lo que significa que tendremos que jugar octavos de final.
En el sorteo, el destino no quiso ser cruel con nosotras y eligió al París FC, contra el que ya habíamos jugado en la Fase de Grupos para vernos las caras en la eliminatoria. Tampoco fue un buen partido, muy similar al del Twente y con idéntico resultado, pero esperamos que esta vez sea diferente, si queremos seguir en la élite europea. El 11 de febrero en la ida y el 18 de febrero para la vuelta saldremos de dudas.
Afortunadamente, acabamos el año con buen sabor de boca con el partido de Copa de la Reina contra el Espanyol en el que conseguimos una abultada victoria por 4-0. Un encuentro en el que el equipo ofreció un buen juego y apaciguó aquellas inseguridades que nos habían creado con algunos de los partidos anteriores.
¿Qué podemos esperar en 2026 del Real Madrid Femenino?
La Liga se nos ha escapado. Realmente tendría que ocurrir un milagro para optar si quiera a soñar con ella. Ahora mismo nos encontramos a siete puntos del líder, que es el Barça.
Aunque siguen siendo las mejores con mucha diferencia, se les empiezan a ver las costuras en ciertos aspectos. Las jugadoras este año son más veteranas, no han podido hacer fichajes por la situación económica del club y, además, tienen bajas muy significativas que seguro van a notar muchísimo. Especialmente la de Aitana Bonmatí, que con fractura de peroné y tras su operación, ya se ha confirmado que prácticamente se pierde la temporada.

Es posible que se dejen algún punto por el camino. Quizá tengan un mal día y empaten un partido. Incluso que pierdan. Pero es improbable, debido a la abismal diferencia que hay con el resto de equipos de la tabla, que muchas veces ni compiten porque consideran que ésa no es su Liga.
Es innegable que el Barcelona tiene un nivel estratosférico. Pero, si miramos las estadísticas, vemos que en muchas ocasiones hay equipos que apenas les hacen faltas. Cuando tú eres muy inferior a tu contrincante, a veces la manera de pararlo es mediante faltas. No hace falta jugar sucio ni mucho menos, pero es un arma a la que puedes recurrir y puede ser efectiva para, como mínimo, parar el juego y desestabilizar un poco a tu rival aunque sea de manera psicológica.
Además de esto, las rivales del Barça deciden no poner a sus jugadoras titulares porque, como van a perder igualmente, es mejor reservarlas para partidos en los que sí se están jugando algo más importante, como puede ser una permanencia.
Pero sobre todo, el acercamiento con el líder pasa por ganar todos los partidos que nos quedan, especialmente el que tenemos pendientes contra ellas en el Di Stéfano. Lo cual es un exigente reto.
No será la única vez que nos tengamos que vernos las caras con el Barça
Aunque la sección de fútbol femenino del Real Madrid es joven, pues apenas tiene seis años, es el momento de empezar a exigir títulos. No la Liga ni la Copa de Europa, pero sí es momento de ganar una Copa de la Reina (ya estuvimos a punto hace tres años y la dejamos escapar estrepitosamente) o una Supercopa de España. Y eso inevitablemente pasa por ganar al Barça sí o sí.
Incluso, si el destino esta vez no es tan amable con nosotras, puede que cruce nuestros caminos en los cuartos de final de la Women’s. Así que el futuro más inmediato no augura precisamente un camino de rosas.
Pero yo confío plenamente en el proyecto de Pau Quesada. Nos han demostrado que el equipo puede hacer muy buenos partidos, como el que se hizo contra el Wolfsburgo en el que, a pesar de acabar con nueve jugadoras, fuimos capaces de ganar 2-0. Uno de los mejores, sino el mejor de lo que llevamos de temporada. Se trata de trabajar física y tácticamente para mejorar todos aquellos aspectos que fallan.

Una de las cosas que más preocupan es la falta de efectividad que teníamos a principio de temporada. Creábamos pocas ocasiones, pero todas iban para dentro. Ahora es al contrario. Nos cuesta mucho crear ocasiones de gol, y las pocas que conseguimos crear, se van fuera. Al final, no importa si juegas bien o mal: si el balón no entra, no hay nada que hacer.
También hay jugadoras que no están a buen nivel que deberían volver a él y que el técnico sea capaz de darle minutos a otras, incluso de la cantera, que pueden dar la talla.
Otras, lesionadas de larga duración, son una incógnita. ¿Cómo volverá Teresa de su lesión de cruzado? Nos vendría muy bien para el centro del campo. Y lo que más preocupa es el estado de Signe Bruun, totalmente desconocido. Tenemos muy pocas noticias sobre la danesa, afectada de cefaleas, que ya tuvo una lesión similar el año pasado que la mantuvo apartada de los terrenos de juego durante tres meses.
¿Qué le pasa a Signe? ¿Por qué no se informa sobre ella? Hay mucha opacidad con este tema y no sabemos cuándo podremos volver a contar con ella. Hay imágenes de diciembre en las que se le ve muy triste durante los entrenamientos y parece que la cosa no pinta bien.
Estamos notando mucho la falta de Bruun en cuanto a la efectividad en goles. Ella es una rematadora nata, una «9» pura con alto número de goles. El año pasado, se repartieron los minutos entre Alba Redondo y ella y, entre las dos, llegaron a los mismos goles y minutos que Ewa Pajor, la delantera azulgrana.
En un año en el que la albaceteña parece que no está muy acertada y sin poder contar con Brunn, nos deja bastante menguadas en ataque.
El Real Madrid debería plantearse hacer fichajes para esta posición. Linda Caicedo, jugadora espectacular y estandarte del proyecto, no puede hacer todos los goles sola. Athenea parece estar estancada. Y Naomi Feller, aunque tiene una gran calidad, es muy irregular.
Pero ya sabemos cuál es la política del club en cuanto al mercado de invierno. El masculino también necesita fichajes, especialmente en el centro del campo, y el club ya ha manifestado su decisión de no realizar ningún movimiento en este período. Tampoco lo harán con el Femenino.
Tenemos seis meses por delante que pueden ser muy ilusionantes o muy duros. El Madrid debería ser capaz de dar un salto y está en condiciones de poder hacerlo. No podemos pedir la luna, pero tampoco podemos conformarnos. Y ojo, porque el tercer clasificado en la liga, la Real Sociedad, está a un muy buen nivel este año y está sólo a dos puntos. No podemos relajarnos ni despistarnos ni un sólo momento.
De todas formas, pase lo que pase, sigo pensando que el club está construyendo un proyecto a largo plazo que va evolucionando poco a poco y que conseguirá grandes cosas. Hay que tener paciencia, que eso es algo de lo que carece la afición, pero no podemos caer nunca en la autocomplacencia o conformismo y sí es momento de exigir más a las nuestras.
Toda mi confianza para el equipo de Pau Quesada y nuestras chicas. Estoy deseando volver a verlas en el Di Stéfano el próximo domingo contra el Sevilla.
¡A POR EL 2026!

Fantastico artículo Olga
No tengo ni idea de fútbol femenino pero no podía perderme el artículo de mi sister Olga.
Olga no sólo es encantadora y muy buena persona. Es muy buena en todo lo que se propone y escribe de lujo. Se nota que es madridista hasta la médula y lo proyecta como sólo lo hacen los seres de luz. Una luz blanca que no empaña siempre. No le voy a dar la enhorabuena a ella, sino a Méritocracia blanca por ficharle. Esta publicación no merece menos y mujeres como Angie y Olga la dignifican aún más si éso es posible.