
FC Barcelona 3-2 Real Madrid: «Amarga derrota y adiós al primer título del año»
El Real Madrid ha dejado escapar el primer título de la temporada en un partido con más intensidad y emoción que juego y en el que los errores propios castigaron en exceso a los blancos, que en mi opinión mereció mejor suerte.
Y no por el juego madridista, bastante más preocupado de destruir y cortocircuitar al Barça, algo que se logró durante gran parte del encuentro sino porque éste adoleció de la calidad que hemos vivido a lo largo de los últimos 15 años. Errores, forzados -y no forzados-, mucho centrocampismo y una altísima posesion por parte del Barça (71%) pero tremendamente estéril que hicieron que los de Fick no estuviesen cómodos en muy pocos compases del partido.
A ello contribuyó sobre todo la sorprendente disposición de los jugadores que Xabi Alonso puso sobre el campo, por encima de una alineación de auténticas circunstancias a cuenta de las lesiones que dejaron la defensa madridista en cuadro.
Primera parte de goles y locura en el descuento
Además de Courtois, como es lógico, el técnico tolosarra puso un esquema en el que Asencio pasaba al lateral derecho, entraba Huijsen por culpa de la baja ya conocida de Rüdiger por lesión y Tchouameni pasaba al eje de la zaga, con Carreras en la izquierda. El centro del campo lo integraron Camavinga, Fede Valverde (que pasaba del lateral derecho al interior) y Bellingham y con Rodrygo, Gonzalo y, lo más importante, más hacia el centro, con libertad de movimientos.
Si a eso le añadimos, un bloque bajo y las líneas muy compactas con las que salió el equipo, es de esperar que el partido se le empezase a «hacer bola» a los de Flick, que tenían la pelota pero que eran incapaces de encontrar huecos por donde moverse y su posesión no servía para nada. Además, Carreras se hizo enorme y sometió a Yamal, la única baza culé inicialmente para atacar el sistema madridista.

La idea era clara. Hacer inviable las conexiones entre líneas y la velocidad de circulación del balón del Barça y, con un Vinicius casi indetectable, atacar los espacios aprovechando la defensa adelantada. Y no tardaron en dar el primer aviso.
Mientras los de Flick intentaban mover la pelota con un juego muy trabado, en el minuto 13 Vinicius tremendamente activo en estos primeros compases del partido, se marcó una arrancada de esas que hacía tiempo que no veíamos, rompió a Koundé (al que amargó literalmente la noche) y se plantó ante Joan García pero falló en el momento de concretar, con un mal disparo, flojo y fácil para el meta culé.
Salvo este sobresalto, el partido entró en una dinámica de mucho respeto mutuo, en el que de la misma forma que el Barça no se sentía cómodo con el balón, aunque lo intentó con un duro disparo de Raphinha en el ’26 que desvió con muchos problemas Courtois, el Madrid tampoco era capaz de encontrar la espalda de la defensa
No al menos hasta que, pasada la media hora, Rodrygo estuvo clarividente en un balón dividido en el centro del campo y, con un inteligente cabezazo, asistió a Gonzalo quien logró romper la zaga culé y se plantó ante Joan García pero, como pasó con Vinicius, no supo o no pudo definir con claridad y estrelló el balón contra el cuerpo del portero catalán.
Entonces llegó un momento crítico para el Real Madrid porque el Barça, debido a dos errores graves de los jugadores blancos, mostró el camino de lo que iba a venir. Primero, con una pérdida de Valverde en campo rival que dio lugar a una contra azulgrana bien llevada por Lamine Yamal, que vio la llegada de Raphinha por la izquierda. El brasileño se quedó solo ante Courtois pero disparó muy desviado.

Pero los azulgrana no tuvieron tiempo de lamentarse por el fallo porque, apenas un minuto después, otro grave error, en este caso de Rodrygo y en campo propio, acabó con un balón sobre Raphinha que, esta vez sí, acertó de pleno y cruzó el balón lejos del alcance de Courtois.
El gol fue un mazazo para los de Xabi Alonso que acusaron y mucho el golpe. El equipo se resintió y perdió su buen posicionamiento y el Barça, ya sin el yugo táctico al que había sido sometido hasta entonces, comenzó a tocar con mucho más criterio y a llegar con comodidad al marco madridista.
En dos minutos, el Barça pudo sentenciar con dos ocasiones casi consecutivas en el ’40 y el ’41, primero con un disparo a bocajarro de Fermín a pase de Lamine que sacóCourtois abajo y otra, en la que, de nuevo, el belga se lució en este caso ante Yamal, en la que la primera vez en la que culminaba con éxito una jugada personal.
Pero el fútbol, especialmente el del Real Madrid, tiene estas cosas y cuando todos dábamos por hecho que el partido se iría al descanso con la ventaja culé, se abrieron las puertas del manicomio y se desató el caos durante el descuento.
Cuando estaba a punto de cumplirse el segundo de los tres minutos de prolongación que había dado Munuera Montero, Gonzalo inició una contra con un robo de balón en el centro del campo. El canterano proyectó un pase sobre Vinicius en la banda izquierda, desde la que el brasileño se inventó una jugada de auténtica fantasía. Se deshizo de Koundé con un espectacular túnel y con un autopase dejó tirado a Cubarsí y cruzó el balón al palo izquierdo de Joan García para lograr el empate.

Pero la cosa no terminó ahí ni muchísimo menos. Con el tiempo ya cumplido, el Real Madrid no estuvo atento a la hora de defender una contra del Barça muy bien llevada por Pedri. El canario aprovechó la «desconexión» con la realidad de Huijsen, que perdió por completo la marca de Lewandowski. El polaco no desaprovechó el regalo y batió a Courtois picando el balón con sutileza para adelantar de nuevo a su equipo.
El Real Madrid no tiró la toalla y buscó el empate con ganas y apretó al Barça hasta provocar un córner en el minuto 49 que botó Rodrygo desde la derecha y Huijsen cabeceó sobre la escuadra izquierda. De forma milagrosa, entre Raphinha bajo los palos y el larguero, el Barça evitó un gol cantado pero el balón cayó muerto en el área pequeña y Gonzalo se adelantó a Cubarsí para rematar el empate, aunque con suspense porque el balón golpeó en la cruceta derecha y acabó botando dentro de la portería.
Con este inesperado festival goleador en el descuento, los dos equipos se fueron al vestuario para reponerse del estresante final de la primera parte.
Segunda parte de ocasiones madridistas y mala suerte en el gol de la victoria
La segunda parte comenzó con un Real Madrid muy ambicioso, al que le había sentado muy bien el empate. Y así, a los cinco minutos de la reanudación, Vinicius tuvo en sus botas el tercero, culminando una maravillosa diagonal con un disparo duro y abajo que repelió Joan García a duras penas. El rechace le cayó al propio Vinicius que lo volvió a intentar, pero su disparo, muy forzado, se acabó marchadno por encima de la portería.
Poco a poco, el Real Madrid comenzó a cortocircuitar las líneas de pase y, con ello el juego del Barça, que cada minuto que pasaba estaba más en donde quería Xabi Alonso y, salvo una falta peligrosa en la frontal botada por Raphinha en el minuto 52 y que se marchó ligeramente alta, los de Flick dejaron de crearle problemas a los blancos.

Es más, los de Xabi Alonso dispusieron de un par de clarísimas ocasiones para reafirmar su dominio en el partido. En primer lugar, con un nuevo intento por parte de Vinicius en el minuto 55 con un gran disparo con rosca que Joan García mandó a córner con la yema de sus dedos. En segundo lugar, en el ’62, cuando entre Vini y Rodrygo montaron una contra que éste finalizó intentando colocar el balón junto al palo izquierdo pero le salió un disparo flojo y centrado, demasiado fácil para Joan García.
El partido estaba cada vez más trabado y justo donde quería el Real Madrid que, sin embargo, empezó a acumular problemas. Primero perdió por lesión al omnipresente Valverde y después vio cómo en el minuto 73 encajaba un gol absurdo en una jugada mal defendida en el área blanca que, tras el fallo de Ferrán en el control, le cayó a Raphinha en la frontal.
El brasileño disparó en semifallo y cayéndose pero con tan buena fortuna para él que el balón tocó en Asencio, cambió su trayectoria y Courtois, que apenas tres minutos antes, había sacado un gran balón a Yamal, no pudo hacer absolutamente nada para evitar el tanto.
El gol le hizo daño de verdad al Real Madrid que, como pasó en la primera mitad con el gol de primer tanto culé, se dedicó a manejar el partido a su antojo, tocando de nuevo con mucha facilidad y dominando a placer, haciendo correr al Madrid de un lado al otro del campo, abrumado por la impotencia.
Sin embargo, las cosas cambiaron casi al final del encuentro cuando, con el tiempo reglamentario cumplido y, en un balón dividido sin aparente peligro, De Jong se tiró como un salvaje contra las piernas de Mbappé, con los tacos por delante e impactando contra la pierna del francés.
Una acción para la que Munuera Montero -y a pesar de los ímprobos esfuerzos de la purria de Movistar, liderada por el inefable «Toño» y Carlos Martínez, para que el VAR la revisase aplicando su famoso «intensiómetro»- no hubo dudas y expulsó al holandés.
Entonces, tocaron a rebato en el equipo blanco y, sin nada ya que perder, se fue con todo arriba buscando el empate y, por ende, los penaltis. Eso sí, ese afán de los de Xabi Alonso por empatar estuvo a punto de provocar la sentencia del Barça en el ’94, con el Madrid totalmente volcado sobre el área culé y Rashford sorprendió con una contra en la que se quedó solo ante Courtois pero, inexplicablemente, mandó el balón desviado.

Pero el Real Madrid no había dicho aún su última palabra ya que dispuso no de una sino de dos clarísimas ocasiones de gol para igualar el partido. La primera en el ’95, cuando una gran jugada coral del equipo acabó con un centro raso de Güler, cuando todos esperaban el balón por alto. El balón le llegó franco a Carreras que, con toda la portería para él, no tuvo mejor ocurrencia que disparar contra el cuerpo de Joan García.
La segunda llegó ya con el tiempo vencido, tras un córner botado desde la derecha del ataque blanco al segundo palo. Mbappé prolongó al centro del área para que Asencio, de cabeza, en un error gravísimo de marca por la defensa azulgrana, conectó un testarazo que se fue de nuevo al «muñeco» cuando lo más fácil habría sido elegir cualquiera de las dos escuadras.
Y así, tras siete minutos de añadido, Munuera Montero decretó el final y con él voló el primer título de la temporada, que se iba un año más rumbo a la Ciudad Condal.
Ficha técnica del partido
FC Barcelona: Joan García, Koundé, Eric García (Gerard Martín, 82′), Cubarsí, Balde, Pedri, De Jong, Fermín (Dani Olmo, 65′), Lamine Yamal (Araujo, 91′), Raphinha (Rashford, 82′), Lewandoski (Ferrán Torres, 65′).
Real Madrid: Courtois, Asencio, Huijsen (Alaba 75′), Asencio, Tchouameni, Carreras; Camavinga (Ceballos, 82′), FedeValverde (Güler, 67′), Bellingham; Rodrygo, Gonzalo (Mbappé, 75′) y Vinicius (Mastantuono, 82′),
Arbitro: José Luis Munuera Montero (Col. Andaluz). Por el Barça expulsó a De Jong con roja directa y amonestó a Eric García y Pedri. Por el Real Madrid vieron cartulina amarilla Asencio, Fede Valverde y Carreras.
