
Real Madrid 2-1 Rayo Vallecano: «Algo más que tres puntos»
El Real Madrid ha logrado imponerse a un voluntarioso Rayo Vallecano en un agónico partido, con un gol de penalti anotado por Mbappé en el descuento y en un partido en el que, sin duda, no mereció haber sufrido tanto.
Eso si, por más que nos quieran vender ahora que la victoria fue polémica porque se produjo de penalti y en el tramo final de un elefantiásico descuento y ante un rival que se quedó con 10 a falta de algo más de 10 minutos por la expulsión de Pathe Cisse por una durísima entrada sobre Ceballos, nada más lejos de la realidad.
Aparte de que los de Arbeloa, aun sin firmar un buen partido, tuvieron que haber dejado cerrado mucho antes con dos disparos a los postes en el tiemo reglamentario, el penalti -en una patada sin balón de Mendy en el área rayista sobre el pecho de Brahim- fue más claro que el caldo de un asilo, la roja sobre Ciss mereció no sólo la roja sino que es de esas que deberían provocar que el agresor pasase la noche en comisaría.
Es más, el presunto robo madridista fue de tal calibre que el gol rayista se produjo justo a continuación de que Mbappé fuese derribado en el área por un empujón con las dos manos, bastante más intenso, por cierto, que aquel con el que el inefable Davide Massa castigó al Real Madrid en Lisbo de Tchouameni sobre Otamendi…
En cualquier caso, hay que decir que la consecución de estos tres puntos son importantísimos porque, tras la victoria de ayer del Barça en Elche (ésa sí, bastante más polémica pero con menos eco mediático, por lo que sea), un pinchazo del Real Madrid habría vuelto a abrir brecha con los culés en la lucha porel título y habría sido una losa más sobre iun equipo que hoy ha vuelto a sentir las iras del respetable en los primeros minutos y durante algunos momentos del partido.

Por último, lo peor del partido de hoy, aparte de la ojeriza ciertamente enfermiza que parte del Bernabéu ha desarrollado contra Vinicius, al que hoy han vuelto a pitar con insistencia (hasta que les cerró la boca con un espectacular golazo,dicho sea de paso) , es la lesión muscular de Jude Bellingham.
El británico se tuvo que retirar a los pocos minutos de juego tras sufrir un pinchazo en el bíceps femoral de su pierna derecha y todo apunta a una rotura de fibras que, dependiendo del resultado de las pruebas a las que el inglés será sometido en las próximas horas, podrían dejarle más de un mes fuera de combate.
Una baja a la que, además, hay que sumar la del propio Vinicius, que ha visto hoy su quinta amarilla y no podrá ser de la partida en el partido de la próxima semana ante el Valencia en Mestalla.
Aceptable primera parte del Real Madrid y golazo de Vinicius
En lo relativo meramente al aspecto futbolístico, decir que el Real Madrid saltó al campo con un equipo muy similar al que salió de inicio el pasado miércoles en Da Luz, con la única salvedad de la incorporación de Camavinga en el lateral izquierdo, en detrimento de Carreras.
El equipo saltó al campo con una muy buena actitud en los primeros compases del partido, por más que Ilias avisase con un disparo ligeramente desviado tras rematar cómodamente en el área un buen ataque visitante de Ratiu por la banda izquierda blanca.
La primera mala noticia para los de Arbeloa llegó a los ocho minutos, Bellingham se llevaba la mano a la parte posterior del muslo derecho cuando intentaba llegar a un buen balón al espacio que le había dejado Güler.

Un serio contratiempo que obligó a Arbeloa a mover el banquillo para darle entrada a Brahim en lugar del inglés, que abandonaba el campo bastante dolorido pero al menos por su propio pie.
No notó mucho su ausencia el Real Madrid, que estaba volcando su ataque por la izquierda. Justo por donde apareció Vinicius al cuarto de hora con un espectacular eslalom que culminó él mismo con un soberbio chutazo que se incrustó en el palo izquierdo de Batalla.
Sólo tres minutos después, pudo sentenciar el Real Madrid con una maravillosa jugada de Güler por la derecha que finalizó con un disparo raso que despejó el meta rayista a duras penas y que Vinicius, muy forzado, no pudo remachar a puerta y su remate se fue ligeramente desviado.
Llegaron entonces los mejores minutos de juego madridista en estaprimera mitado, liderados por un buen Güler, que movía con criterio la pelota y con un juego fluido, con circulaciones rápidas ,buscando las bandas.
Y así fue al menos hasta alcanzar la primera media hora de partido. Inexplicablemente, entre el cambio táctico impuesto por Iñigo Pérez, sumando un tercer jugador en la salida de balón y protegiendo más a sus laterales, y que el Real Madrid sufrió su tradicional «caraja», lo cierto es que los blancos empezaron a ceder terreno.
Es cierto que sin sufrir demasiado, pero poco a poco el Rayo empezó a tener más el balón y a rondar cada vez más el área madridista, hasta que en el minuto 35, Alvaro trató de sorprender a Courtois con un disparo lejano que solventó con acierto el meta belga. Lo volvió a intentar Pep Chavarría dos minutos depsués pero su lanzamiento se marchó por encima de la portería blanca.
Se desperezó entonces el Real Madrid, que pisó área con mucho peligro en el ’42, cuando tras un robo de Vinicius, que asistió a Brahim, el hispano-marroquí fue excesivamente generoso y, en vez de acabar él la jugada, le cedió un balón excesivamente comprometido a Mbappé para que éste marcase, perdiendo una clara ocasión de gol.

El partido se fue al descanso poco despues de que Isi Palazón, cuando se cumplía el tiempo reglamentario, intentó sorprender a Courtois con un buen chut desde la frontal tras conducir una peligrosa, pero el balón tras tocar en un defensor madridista casi acaba entrando en la portería blanca, acabando en un córner que los rayistas botaron sin consecuencias.
Emoción, goles y «polémica» en la segunda parte
La segunda parte comenzó con una jugada polémica pero de verdad cuando, a los cuatro minutos, Mbappé se adelantó a Ratiu con una gran acción y el lateral rumano empujó con sus dos manos al delantero francés, que perdió la verticalidad. Aunque Díaz de Mera paró el juego unos segundos, la comprobación del VAR apenas duró unos instantes y el partido se reinició sin más.
Bueno, sin más, no. Porque a la salida de ese saque de puerta, justo en la siguiente jugada el ataque del Rayo (bastante mal defendido, todo hay que decirlo) acabó con un toque de Isi Palazón en la derecha sobre Gumbau. El jugador rayista cambió el juego con un buen centro al área sobre Alvaro, quien se adelantó a Fede Valverde y proyectó de cabeza sobre la llegada de De Frutos. El ex-canterano madridista aprovechó el despiste de Tchouameni para ganarle la posición y fusiló a placer a Courtois para hacer el empate.
El gol espoleó al equipo que, poco a poco, comenzó a recuperar aire hasta el punto que en el ’57 Vinicius no remató con claridad un magnífico centro de Güler desde la derecha y el balón se marchó alto.
Arbeloa, previendo el aluvión de centros laterales que se avecinaban, quitó del campo a un terrriblemente desacertado Mastantuono para dar entrada a Gonzalo pero, lejos de notarse, estuvo a punto de llegar la sentencia para el Rayo.

En el minuto 63, llegó un contra fulgurante del Rayo, tras una pérdida en el área rayista de Ceballos y un resbalón de Tchouameni, que provocó que el balón le acabase cayendo a Ratiu, que se plantó solo ante Courtois pero el lateral rumano no acertó a cruzar el balón y el belga la sacó milagrosamente con los pies el disparo.
No tardó en responder el Real Madrid a aquel susto y lo hizo con una excepcional contra. Güler robó el balón en el centro del campo y habilitó a Mbappé por la izquierda a campo abierto. El francés ganó por velocidad a su par y también dejó atrás a Batalla, que había salido a la desesperada, pero su disparo algo forzado desde fuera del área y sin portero, acabó estrelándose en el larguero.
El partido cambió radicalmente de escenario cuando en el minto 79 Pathé Ciss protagonizó una escalofriante entrada con los tacos por delante sobre el tobillo de Ceballos, que se dobló como un junco hasta el punto que muchos creímos que le habría lesionado de gravedad.
El colegiado no se lo pensó dos veces y le mostró la tarjeta roja directa al jugador rayista y el conjunto madrileño perdió el escaso fuelle que le quedaba.
Afortunadamente, Ceballos no sólo se recuperó bien de esa patada sino que además comenzó a jugar sus mejores minutos quizás de la temporada. Ya con Güler fuera del campo, el utrerano llevó la manija del equupo y a punto estuvo de adelantar a su equpo en el ’82, con una jugada persona que él mismo finalizó con un disparo desde fuera del área que se marchó pegado al palo izquierdo de Batalla.
El mismo Ceballos, apenas un par de minutos más tarde, colgó un fantástico centro al punto de penalti donde Camavinga conectó un buen testarazo que, tras botar delante de Batalla, acabó impactando contra su palo izquierdo.
En el ’85 y, en pleno zafarrancho, absolutamente volcado sobre la portería rayista, Brahim remató desde dentro del area pero Batalla desvío con acierto y, a partir de ese momento, pudimos asistir a un extraño fenómeno, mezcla de impotencia y de «testiculina».

Aprovechando el enorme descuento de nada menos que nueve minutos decretado por Díaz de Mera -con mucho acierto dicho sea de paso- el Real Madrid puso todos los huevos en el cesto del ataque, con hasta cinco jugadores al remate.
Con el equipo encomendado a Ceballos, en el ’94 le filtró un gran pase a Rodrygo que le dejó solo ante Batalla pero el brasileño, que tampoco anduvo muy acertado, no supo aprovechar el regalo y acabó chutando contra el «muñeco».
Y cuando todo apuntaba a que el partido iba a acabar con el empate, en el ¡98 llegó la jugada definitiva que acabó por darle la victoria a los blancos. Brahim recogió un balón en la frontal, se internó en el área y se adelantó a , que acabó pateando al hispano-marroquí sobre la boca del estómago.
Un penalti clarísimo, diáfano e indiscutible y Mbappé, tras las injustificadas protestas rayistas, ejecutó con maestría ajustando el balón al palo derecho de Batalla.
Por si eso fuera poco, y habida cuenta que el lanzamiento se demoró casi dos minutos, Díaz de Mera prolongó el partido, lo que dio tiempo a que el sufrimiento del Rayo aún fuese mayor cuando, en un saque de banda a favor del Rayo, Pep Chavarría perdió los papeles con Rodrygo y le empujó alevosamente contra las vallas publicitarias, con evidente riesgo para su integridad. Como tenía ya una tarjeta amarilla, el centrocampista del Rayo vio la segunda cartulina y también fue expulsado.
Aún hubo tiempo para una última contra madridista que acabó con un disparo de Mbappé que Batalla paró con una muy buena mano abajo.
Ficha técnica del partido
Real Madrid: Courtois; Valverde, Asencio (Ceballos, ’46), Huijsen (Alaba, ’76), Camavinga; Tchouameni, Güler (Rodrygo, ’76), Bellingham (Brahim ’10); Mastantuono (Gonzalo, ’59), Mbappé y Vinicius.
Rayo Vallecano: Batalla; Ratiu, Lejeune, Mendy, Chavarría; Pathé Ciss, Gumbau (Oscar Valentín, ’56); Ilias (Carlos Martín, ’83), Isi Palazón (Luiz Felipe, ’83), Alvaro , («Pacha» Espino, ’77) y De Frutos (Pedro Díaz, ’56).
Arbitro: Díaz de Mera Escuderos (Col. Castellano-Manchego). Por el Real Madrid, amonestó a Ceballos y Vinícius (min.83), por el Real Madrid. Por el Rayo Vallecano expulsó con roja directa a Pathé Ciss y por doble amarilla a Pep Chavarría y amonestó a Gumbau, Isi Palazón, Oscar Valentín, Batalla e Ilias.

Habida cuenta la situación actual del equipo, con tanto problema físico, con ese nivel de hostilidad por parte del propio madridista que, unos por ser viudas de Kroos, de Xabi, y de Di Stefano, si me apuras, yo debo decir que no estamos tan mal.
Pero es que yo soy una ilusa » confiante»
A mí el Madrid me da más alegría que pena.