
Real Madrid 4-0 Málaga CF: «Fantásticas sensaciones»
El Real Madrid ha ganado con solvencia y brillantez al Málaga en su segundo partido liguero en el Santiago Bernabéu, ofreciendo una imagen de equipo compacto, serio, trabajado y, sobre todo, con mucho olfato de gol, gracias a los goles de Bellingham, Herrero en propia meta, Mbappé y Güler.
Llevados de la mano por un espectacular Jude Bellingham, que dio una auténtica masterclass de potencia física, despliegue de juego y liderazgo sobre el campo, marcando un golazo sensacional, anotando otro (aunque se lo dieron al guardameta visitante en propia puerta) y con un disparo al palo.
Sin dar apenas opciones al conjunto malacitano, al que sometió prácticamente desde el primer minuto, los de Mourinho ofrecieron una gran versión, con un juego alegre, rápido y contundente, basado en la presión adelantada que hemos visto estos últimos partidos.
Brillantísima primera mitad de juego y goles del Real Madrid
Y eso a pesar de las rotaciones, ya que el técnico luso introdujo hasta cinco cambios con respecto al «once» alineado el pasado miércoles por la noche ante la Real Sociedad. En concreto, Mouriho sacó de inicio un equipo integrado por Courtois en portería, Alexander-Arnold, Rüdiger, Huijsen y Cucurella en defensa, con Camavinga, Fede Valverde y Bellingham en el centro del campo y con Brahim, Mbappé y Vinicius en punta.
Descansaron, por tanto, Konaté, Dumfries, Carreras, Bernardo Silva y Güler y, de hecho, descansaron tanto que sólo los dos últimos disputaron algunos minutos en el partido de hoy., sin que se resintiese el equipo.

El Real Madrid salió a dominar y a resolver el partido por la vía rápida y a fe que casi lo consiguen. Cuando no se llevaba disputado ni siquiera un minuto de juego, Alexander-Arnold -que hoy ha jugado probablemente su mejor partido como madridista- recibió en su perfil un buen balón justo en la esquina del área y se despachó un tremendo zurdazo que se marchó fuera por bien poco.
A los 10 minutos, vimos la primera jugada «polémica» de la tarde cuando, tras un córner botado desde la derecha por Alexander-Arnold, el remate de cabeza de Rüdiger tocó de forma claramente accidental en el brazo extendido de Rafa Rodríguez.
Una jugada absurda a todas luces y que nunca debería ser penalti (menos cuando ocurre en el área del Madrid, claro) y que, aunque se reclamó tímidamente por algunos jugadores blancos, Martínez Munuera -el mismo que años atrás nos esquilmó una Liga señalando un penalti igual de absurdo ante el Sevilla- decidió seguir sin más y ahí no pasó nada.
La primera aproximación del Málaga con algo de peligro se produjo al cuarto de hora con un disparo con rosca de Rafa Rodríguez pero el chut, algo desviado, se marchó junto al palo izquierdo de Courtois.
El gol no tardó en llegar y así, en el ’19, Jude Bellingham protagonizó un tanto «maradoniano». Cogió el balón en la zona de tres cuartos, avanzó con potencia dejando rivales atrás y se plantó ante Herrero, al que batió por debajo con un sutil toque.
El gol fue muy protestado por los jugadores del Málaga, argumentando que el inglés, protegiéndose del empuje de Recio, impactó con su mano en el rostro. Sin embargo, las repeticiones dejaron bien a las claras que no hubo manotazo y, mucho menos aún, en el rostro, a pesar de la escenificación de su marcador, retorciéndose de dolor y llevándose las manos a la cara.

El caso es que, con el Real Madrid por delante, los de Mou intensificaron su dominio y, ya con la «lata» abierta, llegaron rápidamente dos goles más, que llevaron la tranquilidad en un partido ya de por sí bastante plácido.
Así pues, y apenas seis minutos más tarde. Brahim tiró una buena pared con Mbappé quien, dentro del área remató con fuerza obligando a Herrero a lucirse con una gran intervención. El balón quedó muerto en el área pequeña y Bellingham, con un certero testarazo -y con la ayuda inestimable del portero que acabó por empujar el balón a la red- anotó con tranquilidad.
Y cuando los de Funes casi no se habían repuesto del golpe, anotó el tercero. Llegados casi a la media hora, Mbappé recogió el balón en el centro del área, abrió a la derecha donde llegaba Alexander-Arnold y éste le devolvió un maravilloso centro raso y muy tenso que el francés, con una certera volea y de primeras, mandó a la jaula.
A partir de ahí, y con todo resuelto, el partido empezó a bajar de revoluciones. Con el equipo más suelto, el Málaga pudo acortar distancias al filo del descanso, con un latigazo duro y raso de Rafa Rodriguez que se estrelló contra el palo izquierdo de la portería madridista.
Respondió de inmediato el Real Madrid, con una fantástica galopada de Brahim, que se marchó de todos por velocidad pero su disparo, ya muy forzado fue desviado a córner por un defensa cuando parecía que sería el cuarto de la tarde.
Apenas un minuto después, Mbappé reclamó una falta de Puga en la frontal del área (que debería haber supuesto además su expulsión) cuando el francés se quedaba sólo ante Herrero, después de un excelente servicio al hueco por parte de Alexander-Arnold.

El partido murió en su primera mitad, tras un par de escarceos casi consecutivos del Málaga en forma de disparos lejanos. El primero en el ‘44 por parte de Dotor y que se estrelló en el lateral de la red y el segundo con un disparo de Chupe que se marchó ligeramente a la derecha de Courtois.
Bajón de ritmo y juego en la segunda mitad
La segunda parte arrancó sin cambios en el club blanco y, lo más importante, con otro ritmo muy diferente al de la primera. Mucho más parsimonioso y elaborado, con un fútbol menos eléctrico y menos verticalidad y eso redundó en un bajón importante de la intensidad.
Aun así, en el minuto 54 Bellingham pudo ampliar su cuenta goleadora de no haber topado con el palo derecho de Herrero su gran jugada personal dentro del área, regateando a diestro y siniestro.
Dos minutos más tarde, Alexander-Arnold se animó a probar fortuna desde lejos con un buen disparo lejano, tras una gran jugada coral por parte de todo el ataque madridista, pero en esta ocasión, el inglés se topó con los guantes del portero malacitano, que desvió el balón.
En el minuto 58, fue Mbappé el que tuvo la posibilidad de aumentar el marcador tras intentar rematar de cabeza bajo los palos pero Herrero, en su afán de despejar, impactó con sus guantes contra el rostro del francés y el balón se marchó fuera por poco. Una jugada que pasó inadvertida tanto para el árbitro de campo como para el de VAR y que quizás pudo haber acabado en algo más.
El partido fue deslizándose cuesta abajo en intensidad y ocasiones, a pesar de que Mourinho dio entrada de forma casi sucesiva a Diomandé por Brahim y a Bernardo Silva por Fede Valverde.
Sólo la gran jugada de Cucurella por su banda, ganando la línea de fondo y asistiendo a Bellingham que llegaba desde segunda línea y rematando fuera en el ’69 y una jugada muy similar pero en campo contrario de Larrubia apenas dos minutos y que acabó en las manos de Courtois, animaron algo el cotarro.

El partido cobró algo de vidilla cuando, en el minuto 83, una falta de Camavinga sobre Chupe en la frontal y su posterior lanzamiento por parte de Haitam, dio lugar a la última jugada polémica de la tarde.
El lanzamiento de falta impactó sobre la barrera, en concreto sobre el rostro de Rüdiger y el balón salió rebotado hacia la derecha, sobre el brazo perfectamente recogido de Diomandé. Entonces, Martínez Munuera no dudó en pitar penalti. Afortunadamente para el Real Madrid, Trujillo Suárez desde el VAR invalidó la jugada y no hubo lugar a la pena máxima.
La entrada de Güler en el ’86 por Bellingham animó de nuevo el partido ya que, en apenas unos minutos, dejó varias muestras de su eléctrica calidad. En el ’91 recogió en la medular un balón cortado previamente por Huijsen y, tras cruzarse todo el campo, abrió la izquierda sobre Vinicius. El brasileño ganó la línea de fondo y asistió al turco, que seguía la jugada, para que sólo tuviese que empujarla a puerta vacía.
Y cuando parecía que el partido iba a acabar así, de nuevo Güler, en otra nueva contra fulgurante, protagonizó el que pudo haber sido el quinto gol madridista. El turco se aprovechó de un fallo en el control de Ramón Enríquez para recorrerse el campo desde casi su área.
Tras varios agarrones del propio jugador malaguista y, gracias a que el árbitro dejó seguir, Diomandé recogió el balón y asistió a Mbappé, que culminó la jugada con un gran disparo raso y con rosca de Mbappé que desvía a córner el portero en una gran mano abajo, tras lo cual, el árbitro decretó el final del encuentro.
Ahora, tras consolidar el liderato de la Liga, toca pensar en el siguiente compromiso liguero, que llegará este próximo viernes en el siempre difícil campo del Real Betis.
Ficha técnica del partido
Real Madrid: Courtois; Alexander-Arnold, Rüdiger, Huijsen, Cucurella; Camavinga, Fede Valverde (Bernardo Silva, ’76), Bellingham (Güler, ’86); Brahim (Diomande, ’64), Mbappé y Vinicius.
Málaga: Herrero; Puga (Salinas, ’61), Recio, Einar Galilea (Haitam, ’74), Rafita; Larrubia, Izan Merino (Ramón, ’87), Rafa Rodríguez (Pablo Martínez, ’46), Dotor, Joaquín Muñoz (Cruz, ’61); y Chupe.
Arbitro: Juan Martínez Munuera (Col. Valenciano). Amonestó a Chupe y a Ramón por parte del Málaga. Sin amonestados por el Real Madrid.
