
Real Madrid 1-0 Villarreal: «Demasiado sufrimiento en otra pésima noche arbitral»
El Real Madrid ha vuelto del parón con tres importantes puntos que le permite continuar a la estela del Barça y Atlético de Madrid, que ganaron sus respectivos compromisos.
Pero sobre todo, tres puntos que le permiten ganar tranquilidad en un entorno cada día más tóxico y evitar un aquelarre como el que la prensa ha intentado organizar hoy en el Santiago Bernabéu contra el equipo, en general, y contra Mbappé, convertido en el pim-pam-pum de Prensa Nostra esta semana, en particular.
El gol de Diomandé ha sido tremendamente importante y no sólo porque ha supuesto que los tres puntos se quedaran en casa sino porque, además, ha supuesto el primer tanto del costamarfileño con la camiseta madridista. Una inyección de moral y, sobre todo, de autoestima para él en este incómodo comienzo de temporada.
Díaz de Mera y Muñiz Ruiz firman otro lamentable arbitraje
Lo peor, de nuevo, el arbitraje, hoy a cargo de Díaz de Mera en el campo y el ínclito Muñiz Ruiz en el VAR. Sí, el que no apreció roja en la famosa agresión de Romero a Mbappé hace dos temporadas en Cornellá. Hoy la ha vuelto a liar, al apreciar como agresión el tirón de pelos -que existe y es evidente- de Vinicius a Saliba, que le ha supuesto la expulsión y la anulación del gol que suponía el 2-0.
Nadie discute la acción ni tampoco la medida disciplinaria adoptada, de no ser porque este mismo trencilla, también desde el VAR, no apreció de la misma forma una jugada idéntica en un Mallorca-Leganés de la 2024/2025 en la que el jugador bermellón Dani Rodríguez agarró del pelo a Neyou y sólo vio la cartulina amarilla.
De nuevo, la maldita discrecionalidad, el doble rasero arbitral, según el cual indefectiblemente se aplica la máxima severidad sobre las acciones cometidas por los jugadores del Real Madrid frente a la laxitud de estos mismos colegiados cuando jugadas similares son cometidas por otros equipos, especialmente los rivales de los blancos.

Una laxitud frente a una severidad que se volvió a apreciar, de hecho, ayer con el abuso de las tarjetas amarillas por el colegiado de campo que, una vez más y como ya hemos visto en otras muchas ocasiones, provocaron que el Real Madrid, con una cantidad ridícula de faltas (8), acumulase nada menos que cinco tarjetas amarillas (más la citada roja a Vinicius). Sin embargo, el Villarreal, con 13 faltas cometidas tan sólo viese dos amonestaciones.
Aunque claro, viendo el criterio por el cual se rigió para mostrar las tarjetas que le mostró a Konaté -que está a una sola tarjeta amarilla de cumplir ciclo en apenas ocho jornadas de Liga- a Rüdiger e incluso a Mbappé, por citar las más «cantosas», es normal acumular la cantidad de tarjetas que acumularon los blancos al finalizar el partido.
Primera parte de dominio madridista, sin suerte de cara al marco rival
En otro orden de cosas, hay que decir que José Mourinho volvió a rotar, con la gran sorpresa del descanso para Vinicius, aunque el portugués prefirió alinear de inicio a los tres tocados durante el parón (Konaté, Valverde y Mbappé)
Asi pues, el Real Madrid partió con Courtois bajo palos, con Alexander-Arnold, Konaté, Rüdiger y Carreras en defensa, Tchouameni, Fede Valverde, Güler y Bellngham en la medular y con Mbappé y Diomandé en ataque.
El Real Madrid salió con ganas de dominar en el partido y de resolverlo por la vía rápida, a pesar de la buena presión del equipo groguet durante los primeros instantes. Y a punto estuvo de lograrlo a los seis minutos, cuando Carreras, muy bien situado en el ataque, le dejó un gran balón a Mbappé, para que el francés, a bocajarro y desde el área pequeña, rematase con fuerza. Sin embargo, su disparo se estrelló violentamente contra el palo derecho de Gulácsi, que se limitó a observar cómo el balón impactaba contra el poste y salía fuera.

De nuevo, Mbappé disfrutó de otra gran ocasión a los 20 minutos cuando, aprovechando un gran pase lejano de Alexander-Arnold a la espalda de la defensa y, tras un buen recorte a Pau Navarro, disparaba un tanto forzado contra el cuerpo de Gulácsi.
A partir de ese momento, el partido entró en una fase de igualdad total por parte de ambos equipos, lo que provocó un exceso de centrocampismo y muy pocas ganas de arriesgar por ninguno. Y con ello, el encuentro bajó de revoluciones y, salvo un escarceo de Moleiro cn un disparo que buscó la escuadra de Courtois, se llegó al descanso con el empate inicial.
Gol del Real Madrid y más polémica arbitral, con la expulsión de Vinicius
Tras la reanudación, con Cucurella en el campo en lugar de un grisáceo Carreras, el Real Madrid mejoró su juego, buscando peligrosamente las contras ante la presión de los de Iñigo Perez.
Fruto de ese mayor dominio del balón por parte de los de Mou, en el minuto 62 llegó el tanto madridista. Tras una poderosísima conducción de Valverde, que pasó al lateral derecho tras el cambio de Alexander-Arnold por Vinicius en el ’52, el uruguayo llegó a la frontal del área y filtró un excelente balón a Yan Diomandé, que le había ganado la posición a su defensor. El delantero costamarfileño no desaprovechó el regalo y cruzó el balón junto al palo derecho de Gulacsi, que tan sólo llegó a rozar el balón pero no pudo evitar el tanto.
Ahora bien, un tanto que tardó en subir al marcador porque, como era de prever, fue rápidamente invalidado por el colegiado de campo, Díaz de Mera a instancias de su asistente. Sin embargo, tras una exahustiva revisión en el VAR, se declaró correcta la posición de Diomandé, claramente habilitado por la posición de Freeman en la parte inferior del área, y el gol subió finalmente al marcador.

El gol le hizo mucho daño al Villarreal, que perdió por completo el sitio en el campo, lo que fue aprovechado por el Real Madrid para intentar sentenciar el partido. A punto estuvo de conseguirlo Mbappé en el ’68, en otra gran contra, pero el francés se aturulló ante Gulácsi y no acertó a batirle en el mano a mano. La jugada continuó en las botas de Mbappé quien vio la llegada de Bellignham desde segunda línea y le asistió pero el disparo del inglés, demasiado forzado, se marchó por encima del marco del equipo amarillo.
Quien sí vio puerta apenas un minuto más tarde fue Vinicius. El brasileño cogió el balón casi en zona defensiva del Madrid y centró a Bellingham, quien recibió en la parte izquierda de la medular, pegado a la línea de cal. El británico se fue con fuerza hacia delante, acompañado en la carrera por Vinicius y cuando ganó la línea de fondo, asistió al brasileño para que batiese al meta húngaro con un certero remate desde el área pequeña.
El problema estuvo en que, instantes después y mientras los jugadores madridistas celebraban con rabia este segundo gol, Muñiz Ruiz avisó a Díaz de Mera de una acción que pasó inadvertida para todos en el desarollo de la jugada, hasta el punto de que ni siquiera el afectado protestó lo más mínimo.
Y es que, cuando Vinicius empezó su galopada hacia el área, a la altura del centro del campo, se topó con Saliba y para zafarse de su presencia, el brasileño no tuvo mejor ocurrencia que quitarse encima al jugador groguet tirándole del pelo. La acción, como digo, fue observada desde el VAR y Díaz de Mera, a instancias de Muñiz Ruiz, no sólo anuló el tanto sino que, encima, expulsó a Vinicius directamente con una cartulina roja.
A partir de ahí, Mourinho movió el banquillo, dando entrada más músculo en el centro del campo con Camavinga por Güler, apretó los dientes y cerró filas para luchar en inferioridad contra un Villarreal que aprovechó las circunstancias para ir hacia delante.

Y a punto estuvo de lograr el empate el Villarreal en sendas ocasiones, una de Romero en el ’77, bastante clara, y otra de Mikautadze once minutos más tarde, pero en ambas, los jugadores del «Submarino Amarillo», se toparon con un gran Courtois. A pesar de todo, el Real Madrid, con unos excelentes Konaté y Rüdiger y un gran esfuerzo defensivo de todo el equipo, capeó bien el temporal en el último tercio del partido.
El partido, que se prolongó algo más de lo siete minutos de descuento que dio el colegiado, pudo haber acabado con un gol más para el Real Madrid con un nuevo mano a mano de Mbappé, tras un gran pase de Valverde, pero no era el día del galo, que volvió a fallar ante Gulácsi, quien le sacó el balón con el pie abajo cuando ya se cantaba el tanto.
Ahora, con los deberes hechos, toca cambiar la mentalidad y ponerse en modo Champions. Nos espera la Roma en el Olímpico este próximo miércoles en un partido importante, en el que ganar es vital para aspirar al top 8 al final de la Fase de Grupos.
Ficha técnica del partido
Real Madrid: Courtois; Alexander-Arnold (Vinicius, ’52), Konaté, Rüdiger, Carreras (Cucurella, ’46); Tchouaméni, Fede Valverde; Güler (Camavinga, ’77), Bellingham; Diomandé (Dumfries, ’86) y Mbappé.
Villarreal: Gulácsi; Freeman, Pau Navarro, Veiga, Cardona (Mikautadze, ’67); Foyth (Romero, ’56), Pape Gueye, Comesaña (Saliba, ’56); Akhomach (Gerard Moreno,’67), Moleiro (El Jmili, ’86) y Ayoze.
Arbitro: Díaz de Mera Escuderos (Col. Castellano-Manchego). Por el Real Madrid, expulsó a Vinicius con roja directa y amonestó a Bellingham, Konaté, Rüdiger, Tchouaméni y Mbappé. Por el Villarreal vieron la amarilla Renato Veiga y Pau Navarro.
