
Racing de Santander 0-3 Real Madrid: «Victoria por aplastamiento»
El Real Madrid se ha llevado tres importantes puntos de El Sardinero, en un partido para el que estaba absolutamente prohibido «pinchar», sobre todo después de la gran victoria del domingo pasado en el Nou Camp y los triunfos del sábado de Barça y Atlético de Madrid.
Los goles, todos ellos logrados en una fantástica primera mitad por Mbappé de penalti, Bellingham y un espectacular golazo de Diomandé, sentenciaron por la vía rápida un partido para el que Mourinho no quiso dejar ningún resquicio a la sorpresa ni al sobresalto.
Una falsa polémica arbitral
Están vendiendo que la victoria (insisto que incontestable por juego, goles y dominio del partido) fue «polémica» porque es verdad que el penalti que abre el marcador, por un derribo a Mbappé es, cuando menos, discutible.
Es más, en mi opinión no debería haberse señalado ya que, aunque el contacto con Prati existe, el francés exagera la caída. Puedo entender que en un primer instante, parezca que hay derribo pero, una vez revisada la jugada desde la Sala VOR, Milla Alvendiz debió haber anulado la jugada.
Sin embargo, está obviándose de todos los análisis una jugada cometida apenas un minuto antes en ese mismo área, cuando Mantilla pisa con fuerza sobre el tobillo de Diomandé, tras un intento de pase del costamarfileño.

Un contacto de esos llamados «residuales» que sí le costaron penaltis en contra a los blancos, Sin ir más lejos y de forma consecutiva ante Atlético de Madrid y Osasuna (por cierto, con este mismo colegiado dirigiendo el partido) en la temporada 2025/2026.
Y lo más abracadabrante de todo, muchos aficionados racinguistas y periodistas de distinto pelaje se están quejando de que el VAR anulase la decisión de Munuera Montero de pitar penalti por manos de Tchoaumeni en el tercio final del partido.
A pesar de que las imágenes demostraron que el balón, efectivamente, toca en la mano del francés pero, por lo que sea, se olvidan de decir que viene rechazado del pie del propio jugador madridista y que la mano, además está hacia abajo y en una posición natural.
Por tanto, la jugada está bien peritada por el VAR pero ya sabemos que cuando se anula una decisión favorable al Madrid está evitando un nuevo robo madridista pero cuando esa anulación favorece a los blancos, es una decisión prevaricadora de esos arbitrajes que tanto denuncia el club en su televisión cada semana.
Exhibición madridista en la primera parte
Pero centrándonos en lo meramente fubtolístico, hay que decir que Mourinho se tomó muy en serio este partido. Y es que sus declaraciones tras la victoria ante el Barça fueron tajantes. De nada sirven los tres puntos del Nou Camp si luego te los dejas ante el Racing. Y por tanto, el técnico portugués fue fiel a sus principios.
De inicio y, salvo la vuelta de Courtois -ya recuperado- en detrimento de Lunin y el cambio obligado de Alexander-Arnold por Fede Valverde, que se quedó en Madrid lesionado, Mou alineó exactamente el mismo «once» que tan buen resultado le dio en Barcelona. Y lo más importante, saltó al campo con la misma mentalidad ganadora.

El equipo saltó al césped de El Sardinero ante un Racing que hoy, por lo que sea, sí debió considerar que era un partido de «su» Liga, sí alineó a su equipo de gala, no como ante el Barça, donde reservó a más de la mitad de sus mejores jugadores.
Pero no fue suficiente para los cántabros, que fueron avasallados por el Real Madrid prácticamente desde el primer minuto. Con una presión asfixiante y un dominio casi absoluto del balón, los de Mou empotraron al Racing contra su área prácticamente desde el pitido inicial.
A los cinco minutos, llegó la primera jugada polémica de la tarde, aunque pasó bastante inadvertida cuando Mantilla le propinó un tremendo pisotón a Diomandé dentro del área cuando éste intentaba centrar. Un pisotón que le dejó maltrecho por unos minutos, con una evidente cojera. Sin embargo, la jugada no fue objeto de sanción por el colegiado de campo ni de su revisión posterior por el VAR.
Con el Madrid dominando a placer y moviendo el balón de una parte a otra del campo con rapidez, pudo llegar el primero apenas un minuto después. Así, una gran jugada colectiva que empezó en la izquierda, acabó en la banda contraria con un gran centro de Alexander-Arnold al corazón del área para que Güler, en una clarísima ocasión, no acertase a rematar al fondo de la red y su remate con la derecha -su pierna menos buena- se marchó fuera por poco.
A los nueve minutos, en pleno aluvión madridista llegó la jugada clave del partido. En un primer instante, Bellingham cabeceó sólo contra el cuerpo de Agirrezabala un gran centro desde la derecha de Güler, la jugada continuó y acabó cayendo el balón en la izquierda. Diomandé vio bien situado a Mbappé dentro del área, quien dejó atrás a Prati en un cambio de ritmo «marca de la casa» y éste le soltó el brazo, contactando levemente con el francés, que cayó con estrépito en el área.

De inmediato, Munuera Montero vio el derribo y señaló el punto fatídico pero rápidamente se pudo apreciar en la repetición de la jugada que el contacto, que si bien existe, es mínimo y el VAR debió haber anulado esa decisión. Pero no lo hizo y el propio Mbappé transformó con fuerza el lanzamiento en el primer gol de la tarde.
Demasiado castigo -y demasiado pronto- para un Racing que apenas sí daba abasto para defenderse y que, además, le daba demasiadas facilidades defensivas al Real Madrid, dejando muchos huecos atrás.
Eso sí, a pesar del dominio casi hegemónico madridista, los locales pudieron haber empatado en elminuto 12 cuando, en un claro desajuste defensivo, Iker Luque le ganó la partida a Huijsen y logró conectar un gran disparo raso que Courtois, en la única intervención que tuvo en toda la tarde, despejó con una parada espectacular con los pies.
Ya no hubo más acciones de peligro del Racing no ya en esta primera parte sino en todo el partido, mientras que el Madrid no daba tregua, aprovechando sobre todo esa fragilidad atrás del conjunto cántabro. Fruto de lo cual, en el ’21 llegó el segundo.
Mbappé logró controlar de espaldas un balón en el centro del campo y se lo dio a Güler para que inventase. E inventó. El mago turco se sacó de la chistera un maravilloso pase al espacio para que Bellingham a la carrera se plantase solo ante Agirrezabala, quizás un poco precipitado en su salida, y le batiese con un suave toque.
Se estaba gustando mucho el Madrid y empezó a flotar en el ambiente la sensación de que si no aflojaban los de Mou, el partido acabaría en goleada. De hecho, apenas dos minutos después, Güler volvió a disponer de otra gran ocasión tras una buena asistencia de Mbappé pero el turco definió fatal ante el portero local, bien taponado por Pablo Ramón.

Esa sensación se incrementó poderosamente pasada la media hora de juego, cuando Diomandé, que sólo parece marcar golazos, nos dejó una auténtica obra de arte en forma del tercer tanto madridsta. Tras un córner botado desde la derecha, el balón salió rebotado desde la defensa hacia la frontal donde Diomandé, sin pensárselo dos veces, conectó un chutazo espectacular que rompió las telarañas de la escuadra derecha de la portería del Racing.
La goleada pudo ser mayor cuando el mismo Güler, tremendamente activo esta tarde, lo intentó un par de veces más con sendos disparos con mucho peligro. El primero, en el minuto 37 desde la frontal pero se marchó fuera y el segundo, tres minutos después, esta vez por la derecha, pero se topó con Agirrezabala y ya no hubo más jugadas que destacar antes de irse a vestuarios para el descanso.
Bajón de intensidad y un Real Madrid sin pólvora en la segunda parte
Tras la reanudación vimos un partido muy distinto al de la primera parte, con un Racing que saltó al campo con muchísimas ganas, más presionante y que, aprovechando que el Real Madrid había salido «en modo avión» al campo, empezó a tener mucho más la pelota y atacar a los de Mou por ambas bandas.
Eso sí, a pesar del dominio local, Tchouameni pudo haber aumentado la diferencia en el ’49 con un espectacular zambombazo que se marchó por arriba y que, por cierto, acabó impactando contra el rostro de un pobre niño de la grada al que hizo bastante daño. Y con el que los jugadores del Real Madrid, especialmente el propio Tchouameni y Mbappé, fuerob bastante cariñosos después del partido.
Daba la sensación de que, por instantes, el Real Madrid había perdido el control de la pelota que se paseaba con cada vez más peligro por el área madridista. De hecho, en el minuto 52 Zubiri tuvo en sus botas el 1-3, pero su remate a bocajarro en el primer palo, tras un gran pase de Iñigo Vicente se marchó por encima de la meta de Courtois por muy poco.
Con un Madrid bien plantado en el campo, resistiendo el empuje racinguista, hay que decir que fue suficiente para ver cómo el Racing fue deshinchándose poco a poco hasta llegar a la hora de partido, momento en el cual, los de José Alberto tiraron la toalla.

El Real Madrid, ya sin las ganas y el dominio abrumador de la primera mitad, recuperó el control de la pelota y, con ello, el del partido, que bajó estrepitosamente de ritmo e intensidad hasta el final, con un juego menos explosivo y con bastante menos fluidez por parte de ambos equipos.
Así, en el minuto 59, Mbappe´pudo marcar su segundo tanto en otra contra al espacio pero la jugada acabó con un espectacular chut del francés que impactó con violencia sobre el palo derecho de Agirrezabala. El balón, repelido por el poste, le cayó a DIomandé que intenta sorprender sin éxito al meta local y el balón acabó de nuevo en la banda derecha sobre Mbappé, que lo volvió a intentar con un nuevo chutazo que se fue arriba.
No obstante, y aunque no lo señaló el colegiado, daba la sensación de estar en fuera de juego y que, por tanto y de haber acabado en gol la jugada, habría sido invalidado.
El partido continuó con su bajo ritmo aunque el Real Madrid siguió buscando el cuarto. Lo pudo haber encontrado Bellingham en el ’61 pero su remate demasiado forzado en el segundo palo, tras un buen servicio de Güler, se topó con las manos de Agirrezabala.
Tres minutos después, Diomandé tuvo el gol en sus botas pero su disparo desde la frontal se marchó por encima del larguero de la portería racinguista, después de que el costamarfileño se hubiese ido con facilidad de su marcador.
Mourinho intentó agitar al equipo dando entrada a Brahim por Güler pero la cosa no funcionó y el partido siguió cayendo en ritmo e intensidad hasta que llegó el minuto 71, en el que se produjo la otra gran jugada «polémica» de la tarde.
En una disputa entre Tchouameni y Prati dentro del área madridista, el balón salió rechazado e impactó contra la mano del francés. Aunque con dudas (de hecho, se lo señala su asistente), Munuera Montero decretó penalti pero desde el VAR le advirtieron que, efectivamente, había mano pero el balón llegaba de un rebote desde el pie del propio Tchouameni y, además, la mano estaba en posición natural. Y así, tras revisarlo en el monitor, el colegiado anuló la acción y dejó las cosas como estaban.
Esto provocó las airadas protestas del público, con el lanzamiento de objetos al campo incluido, entre ellos un mechero, que el colegiado le llevó al delegado de campo, y con ello el partido se enfrió definitivamente.
Entre medias, Mou dio entrada a Camavinga por Bernardo Silva pero el marcador ya no se movió, aunque hubo ocasiones en el tramo final de que así fuese. Primero con un mano a mano de Mbappé con Agirrezabala que desbarató la ocasión y casi de inmediato, en otra jugada personal, pero su disparo se fue arriba.
En el ’90 Bellingham vio cómo el árbitro le anulaba el cuarto gol al Madrid tras una maravillosa triangulación en el área que el británico culminó con un disparo raso a bocajarro pero estaba en posición ligeramente adelantada en el momento de recibir y el colegiado no dudó en pitar fuera de juego.
Las dos últimas ocasiones madridistas llegaron en el descuento. La primera en el ’93 y en las botas de Endrick, que acababa de saltar al campo minutos antes, con un disparo lejano con rosca que se marchó pegado al palo, tras una gran jugada colectiva iniciada con un control escandaloso de Bellingham cerca de su área y que culminó el mismo jugador inglés en área rival para asistir al brasileño.
La segunda, ya con el tiempo de añadido cumplido, con una salida en tromba del Real Madrid a la contra pero Mbappé, demasiado individualista, decidió culminar en solitario y acabó chutando contra un rival a pesar de que tenía varios jugadores en mejor posición.
Ahora, en pleno «raid» de partidos fuera de casa, toca afrontar el duelo de Champions ante el AEK en Atenas, que dará paso después a la siempre comprometida visita a Mestalla del sábado antes del último parón de selecciones de este año.
Ficha técnica del partido
Racing de Santander: Agirrezabala; Mantilla (Pedro, ’29), Pablo Ramón (Iñigo Sainz-Maza, ’61), Belocian, Aarón Martín; Iván Martín (Almeida, ’82), Prati; Luque, Canales, Iñigo Vicente (Guliashvili, ’82) y Zabiri (Pablo García, ’61).
Real Madrid: Courtois; Trent, Huijsen, Konaté, Cucurella; Bernardo Silva (Camavinga, ’77), Tchouaméni; Güler (Brahim, ’66), Bellingham, Diomandé (Endrick, ’85) y Mbappé.
Arbitro: José Luis Munuera Montero (Col. Andaluz) Amonestó a Belocian y a Iker Luquepor parte del Racing. Sin amonestados por el Real Madrid.
