Felicidad. La RAE la describe como “Estado de grata satisfacción espiritual y física”. La felicidad es un tema tan subjetivo como raro. Lo que me hace feliz a mí no necesariamente haga feliz a muchas otras personas.
En términos generales, soy una persona feliz. Futbolísticamente hablando, hay un ser en especial que se ha encargado de hacerme feliz sin, claramente, tener la más mínima idea de saber que este chavalo que escribe en un blog por diversión pura existe.
En 2001, Zinedine Zidane firma por el Real Madrid directo desde la Juventus de Turín, equipo adonde estuvo durante 5 temporadas y en el que jugó más de 150 partidos. Pasaría de usar la 21 a usar la 5 en el equipo blanco.
Fue parte de los Galácticos, el equipo hecho por Florentino Pérez con el fin de tener en un mismo lado a los mejores jugadores del mundo. Zizou fue parte de un enorme proyecto del Madrid por tener a Figo, Zizou, Ronaldo, Raúl e Iker Casillas en un mismo equipo al que un par de años mas tarde se uniría mi favorito personal, David Beckham.
Apuntado y alabado por una leyenda del Real Madrid como don Alfredo di Stéfano, Zizou pasó de ser el mejor jugador del mundo en ese lejano 2001 a ser piedra angular de un Madrid que recién ganó la Undécima Champions League.
Parte primordial del Madrid ganador de la Novena, muchos años más tarde de la Décima y ahora la Undécima, Zidane se ha convertido paso a paso en un estandarte del club. Y no es para menos. Ganador de un mundial, una Euro y tres Champions (una como jugador y dos como parte del cuerpo técnico) le dan potestad a Zizou de ser y hacer, en términos futbolísticos, lo que quiera.
Uno de mis principales argumentos para “defender” (cómo si lo necesitase) la gestión de Zidane es el valor que tiene para el equipo. Creo firmemente que en éste momento no hay figura (viva) que tenga más peso y respeto quitando al presidente de honor, don Francisco Gento. Quién mejor para el trabajo que alguien que sabe el peso que lleva el escudo y ser el jugador más caro del mundo (en su momento)?
Y es algo que se veía venir. Se quiera reconocer o no, Zizou fue parte fundamental de la Décima del Madrid como segundo entrenador. Carlo Ancelotti fue un gran jugador y, me atrevo a decir, aún mejor entrenador pero qué mejor voz de autoridad para un camerino que la de una leyenda viva del equipo?

En medio del descalabro que significó la corta era de Rafa Benítez en el Real Madrid, a muchos les pareció arriesgado “quemar” tan rápido a Zidane para ser entrenador del primer equipo blanco. Orgullosamente puedo decir que a mí no. Desde su llegada, varios periódicos deportivos españoles, hablaban de un “efecto Zidane” en el equipo como si solo por estar él en el banquillo, sucediera algo mágico y todos los problemas se solucionarían. Y, pues, no fue algo mágico pero sí efectivo.
Verán, yo siempre he sido del tipo de aficionado que pone al escudo antes del nombre en la espalda. Prefiero ver a mi equipo ganar que ver a equis jugador, por mucho que me guste su juego, de titular o anotando. Y Zizou logra esto a la perfección. Juega el que juega por rendimiento y no por nombre.
Zidane hace que lo jugadores le vean como uno de ellos. Entrena al mismo ritmo, corre al mismo ritmo y les dirige en el calentamiento como si los tratase de convencer de que no lo vean como alguien más arriba de ellos.
“Hay entrenadores que se creen más que los jugadores, cuando eso ocurre, es un grave problema a resolver”
–Zinedine Zidane en su presentación como DT
Parte del verdadero efecto Zidane para la plantilla del Real Madrid fue la de premiar a quien trabaje más por su puesto que a quien tuviera un gran nombre en su espalda. Por cosas como éstas, Casemiro encontró su lugar en el 11 titular, Lucas Vázquez fue siempre el primero cambio por sobre Jesé (de pésimo rendimiento), James e Isco y vemos como Asensio se gana su lugar en el primer equipo a punta de esfuerzo y talento.

Su segundo golpe de autoridad lo dio en éste mercado en el que el Real Madrid no salió a fichar ningún jugador más que a Morata y a recuperar al propio Asensio. Mucho se habló al principio de que Zidane sólo sería un títere de Florentino pero olvidan algo súper importante: es más importante para el Madrid Zinedine Zidane que Florentino Pérez. En el Madrid tiene más reconocimiento, peso y respaldo un jugador que lo ha ganado todo que el propio dirigente que lo llevó al equipo en primera instancia.
El verdadero “efecto Zidane” del que muchos se burlaron no fue el de poner a Zizou de entrenador. Fue el de hacer que los propios jugadores creyeran en un proyecto e imponer, a toda costa, su método por sobre cualquier otro interés. También fue el de recuperar y darle valor a jugadores que en otro momento y con otro entrenador, hubieran tenido la mitad de minutos. Fue el de enseñarle y recordarle a algunos que hay que luchar por el valor del escudo que llevan en el pecho.

