
Una acción aparentemente inocua como fue la tarjeta amarilla que recibió Sergio Ramos casi al final del partido ante el Ajax y que habría pasado inadvertida, se ha convertido en un objeto de polémica y que le puede salir cara al camero.
Dicha tarjeta era la segunda que veía Ramos en el presente ciclo y, por tanto, acarreaba un partido de sanción que cumpliría en la vuelta de octavos de final. Algo que, viendo el resultado tan favorable al Real Madrid, no le habría supuesto ningún quebradero de cabeza en teoría a Solari y, de paso, se «limpiaba» de tarjetas para los cuartos de final.
De hecho, ni el árbitro ni nadie se percató de aquello y el árbitro lo reflejó como una acción más del encuentro. Y como tal habría quedado de no ser porque la incontinencia verbal de Ramos ante los micrófonos de la prensa en zona mixta le llevó a decir que forzó dicha amonestación.
«Viendo el resultado mentiría si dijera que no, es algo que tenía presente y no es por subestimar al rival ni pensar que la eliminatoria se ha pasado, en el fútbol te toca tomar decisiones complicada y lo he decidido así», afirmó el sevillano a preguntas de la prensa.
Por si eso fuese poco, las cámaras de El Golazo de Gol, se refleja cómo Ramos se acercó al área técnica en los últimos minutos para solicitar la autorización por parte del banquillo madridista para provocar esa tarjeta.
Todo este revuelo ha generado que la UEFA haya entrado de oficio a analizar lo ocurrido. Para ello ha abierto un expediente informativo que puede culminar antes del próximo día 28 de febrero con una sanción de un partido adicional.
De este modo, el camero se perdería no sólo la vuelta sino el hipotético partido de ida de cuartos de final, con lo que el remedio habría acabado siendo peor que la enfermedad. De momento, pues, toca esperar y ver qué resuelve el alto organismo pero los antecedentes son poco optimistas y más aún con el Real Madrid.
Sin ir más lejos, la pasada temporada Dani Carvajal fue sancionado con un partido por forzar su segunda amarilla en un partido contra el Apoel chipriota en la fase de grupos. Y qué decir del episodio vivido precisamente en el mismo escenario que ayer, el entonces llamado Amsterdam Arena.
En noviembre de 2010, Xabi Alonso y el propio Ramos provocaron sus expulsiones cuando el Real Madrid ganaba por 0-4 y ambos jugadores vieron sendas tarjetas rojas que les posibiltaban entrar limpios en octavos de final.
Sin embargo, la escenificación de aquello, con Dudek y Casillas de por medio como «correos» de las órdendes de Mourinho, por aquel entonces técnico madridista, fue tan descarada que la UEFA acabó sancionando directamente con dos partidos y una importante sanción económica. Por su parte, tanto Alonso como Ramos se salvaron de la quema y todo quedó reducido a un castigo económico pero ningún partido de sanción adicional.
