
Real Madrid 1-2 Levante: «Atraco a las tres»
Si al Real Madrid le quedaban escasas opciones de pelear el título de Liga, éstas se desvanecieron casi del todo tras la nueva derrota en casa ante el Levante, en uno de los mayores atracos arbitrales que se recuerdan desde la triste persecución de la 2017/2018.
Indecente arbitraje de Medié Jiménez y Cuadra Fernández
Y es que resulta difícil hacerlo peor ni de forma más anticasera que como lo hizo Medié Jiménez, quien persiguió sañudamente a los de Bettoni, en un arbitraje que, de haberse producido contra cualquier otro equipo (no te digo ya contra los de ese pequeño país de ahí arriba, a la derecha), hubiese provocado la más enérgica queja y una nota de protesta.
Desde el minuto 1 fue a perjudicar al Real Madrid, con la connivencia cobarde y prevaricadora del VAR, como se vio en la jugada que marcó el partido en el minuto 8, con la expulsion injusta de Militao hasta el ´pitido final, permitiendo toda clase de patadas, agarrones y golpes, impidiendo que los de Bettoni pudiesen montar una sola contra o dar tres pases seguidos.
Y por no hablar del penalti que le señalaron a Vinicius, en el que el VAR, inexplicablemente, indicó que la infracción del brasileño había sido dentro del área cuando todas las imágenes demostraron que había sido fuera.
El dato relevante que lo demuestra es que, aun habiéndose dejado bastantes infracciones más por señalar (especialmente en la zona de la frontal del área levantinista, donde no pitó ni una sola falta a pesar de que hubo unas cuantas), Medié Jiménez pitó un total de 20 faltas al Levante, con solo dos amarillas. El mismo número de tarjetas -entre ellas, la roja de Militao-, , que el Real Madrid con menos de la mitad de infracciones.

Ahora bien, hecha la mención al arbitraje, tampoco podemos olvidarnos de que el Real Madrid ha sido de nuevo ese equipo plano y sin apenas ideas que tantas veces hemos visto, por desgracia, en esta temporada cuando el equipo rival se encierra, de la forma en que lo ha hecho el Levante en el dia de hoy..
Si a eso le sumamos que el equipo, con muchas bajas, especialmente en defensa, no mostró ni por asomo un solo átomo de la solidez que mostró en otros tiempos en su zaga, dando la cantidad de facilidades que dio durante el encuentro, el drama estaba servido.
Una primera parte marcada por la roja a Miltao
El partido comenzó con un Real Madrid dubitativo en defensa, con Odriozola absolutamente desubicado y que a los pocos instantes del inicio, dio un buen susto en una dejada en la que no se entendió con Courtois y que a punto estuvo de costarle un serio disgusto al belga.
A los siete minutos, el Levanté montó una buena contra a la espalda de la defensa para que Sergio León corriese hacia la meta de Courtois. En una jugada muy extraña y ciertamente embrollada, Militao, que había recuperado muy bien la posición, contacta mínimamente con el jugador granota que cayó al suelo en la frontal del área.
Medié pitó la falta, cuando menos discutible del brasileño y le amonestó con una amarilla. En ese momento, de forma sorprendente, el VAR avisó al colegiado para que revisase la jugada y, tras acudir al monitor, volvió con la roja en la mano y expulsó al jugador madridista.
Un duro varapalo a una ya débil defensa, que con la inclusión de Casemiro en el eje de la zaga tenía que recomponer su zaga y tratar de recuperarse de la mejor forma posible para afrontar un largo partido con un hombre menos.

La reacción no se hizo esperar y en la única vez que el Real Madrid pudo sorprender a la contra a los de Paco López, Kroos se despachó una asistencia espectacular a la espalda de la defensa levantinista y Asensio, en un sprint fabuloso, se plantó solo ante Aitor, batiéndole con un durísimo disparo pegado a su palo derecho.
A partir de ese instante, Medié comenzó su particular recital. Comenzaron los agarrones, los derribos y las entradas rayanas en la agresión. Kroos y Hazard, por ejemplo, recibieron sendas «caricias» de Malsa, quien curiosamente, logró acabar el partido con una amarilla, pese a que hizo méritos de sobra para haber acabado en la grada.
Modric fue derribado en el borde del área, como Kroos o Asensio, mientras que cada intento de contra era interceptado con un agarrón, como el que protagonizó Melero con Casemiro, pero daba igual porque o no se pitó falta o como cuando lo hizo, perdonó todas las amarillas.
Como la gota malaya, el arbitraje fue desquiciando a los de Bettoni, quienes a su vez tampoco ofrecían seguridad defensiva alguna. De hecho, en la enésima indecisión atrás de la primera mitad, Courtois se tuvo que lucir con dos paradas consecutivas a Roger en el minuto 25.
A medida que el partido avanzaba y el Real Madrid era incapaz de desplegar su juego, el Levante poco o poco fue adueñándose del partido y así, en el minuto 31, un gran pase de Miramón desde la banda derecha levantinista al corazón del área lo remató de forma acrobática el «Comandante» Morales a la red para hacer el empate.

Un gol tan espectacular como el agujero defensivo que le permtió rematar completamente solo y libre de marca, ya que Odriozola se había desplazado al centro y Asensio no bajó a tapar el hueco del donostiarra y, entre uno y otro, le dejaron al atacante granota todo el camino libre para anotar.a
A partir de ahí, el equipo se terminó partiendo por la mitad. Con un centrocampista menos, Kroos y Modric no daban abasto para generar el peligro necesario y el plan trazado de esperar atrás y salir a la contra, con el empate en el marcador, ya no servía.
El partido llegó a su ecuador con otra nueva jugada polémica que, nuevamente, le salió gratis al Levante. Al filo del descanso y en una jugada tan sucia como clara, Roger le pisó la cabeza a Varane en una pugna en la que el delantero azulgrana, en vez de saltar y recoger la pierna , la dejó claramente atrás, impactando contra la cabeza del francés. Pero aquí no hubo VAR y Medié JIménez ni siquiera amonestó verbalmente a Roger por su infracción, cuando mereció la roja.
Impotencia madridista y penalti injusto en la segunda parte
Tras el descanso el partido se enrareció aún más. El Levante continuó con su festival de patadas y agarrones que, por fin y sólo por las insistentes protestas de los jugadores madridistas, vio su primera amarilla por una durísima entrada de Malsa sobre Modric en el minuto 50.

Eso sí, el Levante ya había dado un pequeño susto cuando unos instantes antes, una indecisón de Courtois en un balón bombeado al segundo palo provocó una sucesión de rebotes en el área pequeña y el disparo desviado de Morales.
El Real Madrid intentó tomar el mando del partido, con un gran Kroos y el trabajo oscuro de Modric y a punto estuvo de lograr sus frutos pero Benzema, en una inexplicable jugada, remató pésimamente cuando se quedó solo delante de Aitor en el minuto 52, tras una buena recuperación de Kroos en la frontal del área levantinista ante Melero.
El cúlmen del arbitraje de hoy llegó a la hora de partido, cuando en un nuevo desbarajuste defensivo del Real Madrid, Rochina asistió a Clerc, que se encontró una verdadera autopista por la banda derecha del Real Madrid porque Odriozola ni estuvo ni se le esperó por la zona.
Vinicius vino a tapar pero lo hizo tarde y mal, arrollando al jugador granota sobre la línea del área y, aunque en un primer momento, Medié señaló la falta fuera del área, de inmediato, fue corregido nuevamente por el VAR y decretó penalti.
Una acción muy grave y prevaricadora, especialmente por parte de Cuadra Fernández desde la Sala VOR porque las imágenes demostraron que el derribo, que existió y fue muy claro, se produjo fuera del área por unos escasos centímetros pero nunca dentro.
En todo caso, la jugada no tuvo mayor trascendencia porque Courtois, en una espectacular parada, desvió el lanzamiento de Roger, aunque la jugada dejó poso en el equipo, cada vez más fuera de sí debido al arbitraje y a su impotencia para levantar el partido.
Un partido que, a esas alturas, se convirtió en un correcalles donde el Levante tuvo la fortuna y el acierto que le faltó al Real Madrid cuando, en el minuto 77, de nuevo la pasividad defensiva madridista supuso el segundo y definitivo tanto de la tarde.

A la salida de un córner desde la izquierda de la meta de Courtois, el Levante tocó a placer en una jugada ensayada entre Rochina y Dani Gómez acabó con un centro al punto de penalti para que Roger, libre de marca y a placer, empalase por bajo para deshacer la igualada.
De nuevo, una mala defensa y una excesiva pasividad desde el banquillo, que no dio entrada a ningún jugador para intentar revertir una situación que se había tornado dramática hasta el minuto 81, cuando ya a la desesperada, Bettoni dio entrada a Mariano y a Arribas por Benzema y Asensio, pero sin éxito.
La entrada de Mariano, de hecho, espoleó al equipo y aportó la fuerza y la intensidad que le había faltado a sus compañeros hasta ese momento pero fue, quizás, demasiado tarde. Aunque el delantero hispano dominicano lo intentó con un disparo lejano casi al final, no fue capaz de igualar el marcador y otros tres puntos más volaron de Valdebebas, poniendo prácticamente punto final a la aventura liguera del Real Madrid en esta temporada.
