
Liverpool 0-0 Real Madrid: «Manual de Resiliencia»
Leyendo hoy mi TL de Twitter, un buen amigo (mío y de esta casa) cuyo nick es @DORAYMOND28 me dio una magnífica sugerencia para titular la crónica de hoy y desde luego, su aportación no puede ser más afortunada: Resiliencia.
El Real Madrid ha logrado pasar a semifinales tras un empate sin goles en Anfield, un Anfield bastante más frío y desabrido estadio que el Alfredo Di Stefano, en un partido marcado por la tenacidad, la capacidad de sufrimiento y el afán de superación frente a las adversidades.
Un encuentro al que los de Zidane llegaban en cuadro, con la práctica totalidad de la defensa titular y sin su mayor estrella lesionada desde tiempo inmemorial, con una plantilla diezmada desde el inicio de la temporada por una plaga de más de 50 lesiones y enfermedades, el equipo hizo lo que muchos hemos reclamado tantas y tantas veces.
Me refiero a dejarse de florituras, bajar al barro, mancharse de lodo, sudor y sangre y pelear hasta dejarse hasta la última brizna de aliento. Y eso es lo que hizo ayer el Real Madrid de Zidane, cuya capacidad de trabajo y sufrimiento fue sencillamente ejemplar a todos los nvieles
Valverde de lateral derecho y un inconmensurable Courtois
El partido comenzó con una pequeña gran sorpresa en el once ya que Zidane, que había perdido a Lucas Vázquez durante el último Clásico y viendo el pobre rendimiento de Odriozola, tuvo que improvisar un lateral derecho en la figura de Fede Valverde y se plantó en Anfield con un esquema nada defensivo, con un 4-3-3, con Nacho y Militao en el eje de la defensa, con Mendy en el lateral izquierdo, el clásico Casemiro, Kroos y Modric en el centro del campo y delante un tridente con Asensio, Benzema y Vinicius.

Estaba claro que la consigna era apretar los dientes en los primeros minutos, previendo la presumbile salida en tromba de los de Jürgen Klopp, como así fue. Aprovechando el considerable (y por otra parte, comprensible) despiste o mejor dicho, desubicación de Fede Valverde en su rol de lateral derecho, el Liverpool atacó mucho por su zona, al menos los primeros minutos.
El Liverpool no tardó en asustar al Real Madrid cuando, con apenas dos minutos disputados, Salah se aprovechó de una indecisión de la defensa para revolverse en el área y probar a fondo los reflejos de un Courtois sensacional, que no falló. Una parada importantísima porque un gol tempranero del Liverpool habría puesto las cosas muy cuesta arriba a los de Zidane.
En plena vorágine Red, el balón apenas le duraba al Real Madrid, que sufría mucho para salir de la presión casi asfixiante a la que estaba siendo sometido, merced a una intensidad que en estos primeros minutos bien pudo haber dado con algún jugador en la calle, como pasó con Milner quien propinó una entrada bien fea a Benzema al tobillo que hizo temer lo peor y que Kuipers dejó sin sancionar.
Casemiro fue objeto de otra durísima entrada por parte de Robertson que provocó las iras del braslieño ya que Kuipers, que al menos sí señaló la falta aunque se guardó nuevamente la tarjeta. El mismo Casemiro sí que vio la amarilla unos pocos minutos más tarde cuando se despachó una durísima entrada a Milner frente a los banquillos y que estuvo a punto de provocar una tangana entre los jugadores.
Pero volviendo al juego en sí, unos pocos minutos antes estuvo a punto de abrir el marcador con un espectacular zapatazo desde fuera del área al que respondió Courtois con una mano increíble cuando se cantaba el primer tanto de la noche.
Le costó mucho al Real Madrid poder ordenarse y desplegar su juego combinativo pero cuando lo hizo estuvo a punto de dar la sorpresa cuando Benzema se inventó un remate casi imposible que se estrelló en el palo derecho de Allison.

Aquel susto provocó un pequeño paso atrás del Liverpool que, si bien seguía dominando el juego y apenas era inquietado por un Real Madrid que se defendía con orden, gracias entre otras cosas a la impagable labor de Militao y Nacho, muy bien ayudados por Casemiro y por Mendy, mientras que Valverde, muy desubicado al principio, poco a poco se empezaba a entonar.
De hecho, hubo que esperar a los últimos minutos de la primera mitad para ver cómo el Liverpool volvía a incomodar a Courtois con un par de lanzamientos desviados de Salah y Wijnaldum respectivamente.
Presión del Liverpool pero sin peligro ante Courtois
Tras la reanudación el partido fue un calco de la primera mitad, con el Liverpool volcado y con una nueva oportunidad, en este caso de Firmino tras un buen pase de Alexander-Arnold que desbarató nuevamente Courtois con otra gran intervención.
De nuevo, presión altísima del Liverpool que hacía casi imposible la salida de balón, con un Kroos y un Modric muy desdibujados y que, con Casemiro incrustado en la defensa, dejaban un agujero descomunal en el centro del campo.
El balón parecía quemar en las piernas de los jugadores blancos, incapaces de mantener la posesión no más de cinco segundos. Un particular asedio que, sin embargo, y de nuevo gracias a la labor descomunal de Mlitao, espectacular en el juego aéreo, de Nacho, atentísimo en todos los cortes y de un Mendy que acabó por aburrir a Salah, no se traducía en ninguna ocasión para los Red.

Quien sí estuvo a punto de hacer diana fue Vinicius, muy desacertado todo el partido. En la primera y única vez que logró ganarle la espalda a la defensa del Liverpool, el brasileño no supo aprovechar el excepcional servicio de Valverde y se aturulló delante de Allison y no acertó en el último control.
Los cambios del Liverpool no ayudaron demasiado ya que la entrada de Thiago y Diogo Jota por Milner y Kabak no le dieron la contundencia requerida ya que, a pesar de que el Liverpool seguía dominando la pelota, no se traducía en oportunidades claras para los de Klopp.
Estos cambios fueron contrarrestados por Zidane en el minuto 70, quien sorprendentemente dio entrada a Odriozola por Kroos y a Rodrygo por Vinicius, lo que motivó que el donostiarra ocupase su lugar natural en el lateral derecho y pasó a Valverde al centro del campo.
Un cambio providencial porque Mané, absolutamente desaparecido en la segunda parte, dejó de inquietar por esa banda -hasta el punto de que acabó siendo sustituido por Oxlade-Chamberlain-, aunque Odriozola, que sigue dando muestras de una gran inseguridad, perdió unos cuantos balones que provocaron algún ataque por su zona.
Con el Liverpool ya volcado a tumba abierta pero sin crear peligro, gracias a la gran defensa del Real Madrid, Mendy y Benzema se inventaron una combinación que acabó con Mendy ganando la línea de fondo y sirviendo al área pequeña para que el «9» sólo tuviese que empujarla, pero apareció in extremis Robertson para quitarle el balón de la bota al francés.
En los últimos minutos, Isco entró en el campo por Asensio, con la labor de mantener la pelota y auxiliar en la salida del balón y la verdad es que lo hizo bastante aceptablemente, ayudando a oxigenar al centro del campo.
Finalmente y a pesar de un error de bulto de Mendy en un pase a Casemiro en la frontal del área madridista que a punto estuvo de costarle un disgusto al Madrid pero que Courtois remedió con una gran intervención ante Salah. Y así, tras cuatro interminables minutos de descuento, Kuipers pitó el final y las ansiadas semifinales ante el Chelsea se abrieron de par en par y con éllas, nuestro derecho a seguir soñando.
